Alfonso Burguete (Navarrete, ca. 1690-Pamplona, 1735), Fue un editor, impresor y librero de Pamplona. Debió de iniciarse en la profesión en el taller de Francisco Picart, para después ejercer como tipógrafo y librero hasta 1719, cuando se casa con la hija de Francisco Antonio de Neira, fallecido tres años antes, titular de un negocio de imprenta y librería en la capital navarra.
A partir de ese momento se hace cargo del negocio que había heredado su suegra y lo hace durante 17 años, hasta su muerte en 1735.
Dejó un negocio saneado. Su viuda, María Francisca de Neira se mantuvo al frente de la imprenta y librería, durante 16 años, hasta su muerte en 1751.
Biografía Hijo de Diego Burguete y María Rodrigo, nace hacia 1690 en Navarrete, en las cercanías de Logroño.Archivo General de Navarra (En lo sucesivo AGN). Protocolos Notariales. Matías de Ulzurrun, c. 566-570. 1719-II-26.
En 1708, en el contrato de arrendamiento de la vivienda Galy taller del impresor Francisco Picart, aparecen como testigos Félix y Alfonso Burguete, que bien podrían ser sus empleados.AGN. Protocolos Notariales. Juan Martín Ayerra, c. 636. 1708-I-10.
La siguiente noticia de Alfonso Burguete se produce once años más tarde y se refiere a su boda con María Francisca, la hija mayor del impresor Francisco Antonio de Neira, y de su segunda esposa, Juana María Romeo y Leoz, celebrada, el 26 de febrero de 1719, en la parroquia de San Nicolás de Pamplona, donde residirá el matrimonio. Parroquia de San Nicolás de Pamplona. Libro de Bautizados, Confirmados, Casados y Difuntos, n. 7, f. 17, 14. Tuvo cuatro hijos.
Mantiene buena y antigua relación con Francisco Picart, en cuyo taller, según se ha explicado, parece que comenzó su carrera profesional y que, más tarde, actuará como testigo en su boda. También está unido por vínculos de amistad con Andrés de Tortosa, impresor, natural de Granada, hasta el punto de ser padrino de su hija Rafaela Antonia, bautizada en la parroquia de San Saturnino de Pamplona el 24 de octubre de 1730.Itúrbide (2015), p. 204. Boda y dirección de la imprenta de su suegra El matrimonio de Alfonso Burguete con María Francisca de Neira, en 1719, dio la oportunidad a la madre de esta, Juana María Romeo, viuda desde hacía tres años del impresor Francisco Antonio de Neira, de cederles el negocio e ir a vivir con ellos.
Con este fin suscribió un contrato de convivencia por el que mantenía el disfrute de las propiedades familiares, garantizaba el sustento al matrimonio y le prometía sus bienes una vez fallecida.
Al resto de sus hijos Juana María Romeo les ofrecía una dote de 100 ducados.
Por su parte, Alfonso Burguete aportó al matrimonio 300 ducados "en libros e instrumentos" de su oficio de impresor y librero.Itúrbide (2015), p. 368.
De esta manera, Alfonso Burguete comenzó a regentar la imprenta y librería de su suegra.AGN. Protocolos Notariales. Pedro Miguel Uroz, c. 34. 1726-X-11. Se ha de advertir que entre 1716, año de la muerte de Francisco Antonio de Neira, hasta 1724 no se imprimieron libros, lo que no quiere decir que se realizaran otros trabajos menores de imprenta.
Además del negocio de librería e imprenta, con el tiempo, Burguete pasó a disfrutar de los bienes de su suegra, que poseía casas y tierras en Artajona y Falces.AGN. Protocolos Notariales. Juan Francisco Serrano, c. 495, n. 24. 1735-VII-25.
Pero, junto con el taller de su suegro, Burguete también tuvo que hacerse cargo de las deudas. Así, en 1735, casi 20 años después de su muerte, todavía quedaba pendiente, por ejemplo, el pago de 50 ducados al comerciante pamplonés Juan de Lastiri, según reconoce Burguete, “de cuentas que tuvo con los padres de mi mujer“.AGN. Protocolos Notariales. Juan Francisco Serrano. c. 495, n. 24. 1735-VII-25.
En casa, además de su suegra, vive el clérigo Domingo Prado, capellán de las carmelitas descalzas y padrino de la hija mayor del matrimonio. Sobre las actividades poco edificantes de este clérigo se da cuenta más adelante.
Librero
Alfonso Burguete vive y trabaja en la calle Zapatería,Itúrbide (2007), p. 184. perteneciente a la parroquia de San Nicolás, aunque morirá en la calle Mercaderes.ADP. Parroquia de san Juan Bautista de Pamplona. Libro de Difuntos, n. 4, f. 94. 1735-VIII-1. Mantiene el taller de impresión de su suegro y al mismo tiempo tiene abierta una librería.
Actividad comercial El ámbito de sus relaciones mercantiles como librero alcanza Madrid y Barcelona. En 1735, el año de su muerte, tiene negocios con el librero madrileño José de Horta y también con los de Barcelona Pedro Campins, del que ha recibido dos partidas de libros, y Jaime Suria.
En cuanto a ventas al por menor, en este mismo año, tiene pendientes de cobro 16 reales fuertes por las obras de Francisco de Quevedo que ha vendido a un presbítero de Aoiz; por otra parte, un criado del secretario Francisco Ignacio de Ayerra le debe 14 reales de la Práctica criminal de Jerónimo Fernández de Herrera.Fernández de Herrera, Práctica criminal
En su librería, además, vende material de escritorio, como la resma de papel que, por dos reales, había cortado y batido para ya citado comerciante pamplonés Juan de Lastiri.
La actividad como librero se comprueba también con motivo de la venta del polémico opúsculo de Olazagutía, del que más adelante se dará detalles, y, también, en su intervención como “maestro librero” en un litigio suscitado por Jerónimo de Anchuela: en 1732 trabaja como perito, junto con Francisco Paisa, en la tasación de encuadernaciones, con motivo del pleito que Jerónimo Anchuela ha iniciado contra María de Lizasoain, viuda del próspero impresor y librero José Joaquín Martínez, a la que reclama 1.593 reales por salarios, libros y trabajos de encuadernación.AGN. Procesos, n. 6144.
Impresor y editor 600x400px|miniaturadeimagen|derecha|Epítome de la elocuencia española, dedicado a la Virgen del Pilar, impreso por Alfonso Burguete, en Pamplona, en 1726Las ilustraciones de este artículo proceden de la Biblioteca Navarra Digital (BINADI)
De su trabajo como impresor y editor dan testimonio los 13 títulos que imprime entre 1724 y 1735.
El taller, además, realiza las habituales tareas de encuadernación. Así, en 1735, cuando Burguete redacta su testamento, da cuenta del suministro de pergaminos recibido de los guanteros Juan de Olza y Jerónimo Sorauren.
También entre las deudas se anotan 40 libras de aceite de nueces, a razón de dos reales la libra, que le había proporcionado el comerciante pamplonés Juan Francisco Garísoain. que empleaba para fabricar tinta de impresión. Se recoge, además, el suministro por parte de José Baigorri de dos resmas de “papel ordinario”, a cuatro reales cada una.
Los editores, por distintos motivos, podían poner en aprietos al impresor al no abonarle su trabajo en los plazos convenidos, a lo que este respondía inmovilizando los ejemplares disponibles. Así sucedió, al menos, con la Historia de Nuestra Señora de Sancho Abarca, del franciscano Basilio Iturri de Roncal, natural de Tauste, donde se encuentra la ermita, impresa en 1729 a iniciativa de los ermitaños de este santuario. Al cabo de seis años, en 1735, Alfonso Burguete todavía tenía pendiente de cobro 300 reales, por lo que les había retenido parte de la tirada.
En ese mismo año también tenía para cobrar al convento de Logroño cien reales de los Exámenes generales de Teología Moral, obra impresa el año anterior, del carmelita descalzo fray Manuel de San Buenaventura.
El eficiente oficial de imprenta Juan Rolland En julio de 1727 contrata para trabajar “en el arte de la imprenta” a “Juan Rolland, natural de París”.Itúrbide (2027), p. 268. El acuerdo es verbal y se plantea por dos años. El salario establecido es de ocho reales mensuales más la manutención. La presencia de Rolland en el taller de Burguete es patente, toda vez que en el segundo semestre de 1727 se imprimen tres obras, la mayor producción del taller.
Rolland debió de ausentarse del trabajo en varias ocasiones, sin permiso de Burguete, lo que, al cabo de un año, en julio de 1728, le indujo a firmar un documento obligándose a trabajar hasta el 1 de julio de 1729 “en su casa, en la imprenta y en la prensa, según se lo ordene, bien y fielmente, cumpliendo con su obligación, sin hacer ausencia alguna, y si la hiciere la resarcirá sirviendo otros tantos días, después de cumplido el expresado año”.
La valía del oficial parisino se hace notar, pues a partir del contrato escrito el salario ha subido de ocho a doce reales mensuales, además de la comida y —esto es nuevo— de la obligación de lavarle la ropa blanca, lo que hace pensar que vivía solo, sin familia.AGN. Protocolos Notariales. Pedro Miguel Uroz, c. 789, n. 60. 1728-VII-2.
El trabajo de Rolland, en los dos años que van desde julio de 1727 hasta el mismo mes de 1729, ofrece como balance seis títulos, lo que casi representa la mitad de la producción del taller de Burguete en los 17 años en que estuvo al frente del negocio heredado de su suegro Francisco Antonio de Neira.
Concluida la estancia de Rolland, en 1731, Burguete toma a Pedro Sánchez de Ávila como aprendiz.AGN. Protocolos Notariales. Jerónimo de Arizcun, leg. 687, n. 5. 1731. Faltan los documentos de este año. Escritura de aprendizaje otorgada por Pedro Sánchez de Avilla a favor de Alfonso Burguete.
Producción de libros Desde su boda en 1719 con la hija de Francisco Antonio de Neira, ya difunto, hasta la aparición del primer libro impreso transcurren cinco años, una situación para la que no se dispone de explicación.
En 1724 imprime el primer libroEl Diccionario de la Real Academia precisa que un libro es "todo impreso no periódico que contiene 49 páginas o más, excluidas las cubiertas". Se ha de tener presente que los trabajos más frecuentes en las imprentas manuales eran de carácter menor, tales como folletos, carteles, formularios, etcétera. y a partir de esa fecha aparecerán otros con cierta regularidad hasta su muerte en 1735. No se registran libros en 1725 y 1731, mientras que, como ya se ha adelantado, en torno a 1728 se da el periodo de mayor actividad que coincide con la contratación del impresor Juan Rolland, motivada, sin duda, por la acumulación de encargos.
Son en total 17 años al frente de la imprenta que arrojan el balance de 13 libros. No se computan, en consecuencia, trabajos menores que sin lugar a dudas constituían la actividad cotidiana del negocio. Producción de libros de la imprenta de Alfonso de Burguete (1719-1735)Itúrbide (2015), CD-ROM. Burguete, Alfonso
Hay autores que repiten sus encargos a Alfonso Burguete, como es el caso del mencionado Basilio Iturri de Roncal, al que imprime tres títulos (1727, 1729 y 1730); del también franciscano Francisco Echarri,MCNbiobrafías, Echarri con libros en 1727 y 1733; y de Juan de San José, con dos en 1727.
Además, están los encargos del Hospital General de Pamplona, un cliente fiel desde la época de su suegro, Francisco Antonio de Neira.
Por su parte, Alfonso Burguete, al comienzo de su actividad profesional, edita dos obras que vende en su librería: la popular Imitación de Cristo, de Tomás de Kempis (1724) y el Epítome de la elocuencia española del oscense Francisco José Artiga (1726).Cervantes Virtual. Artiga.
Predominio de libros piadosos En cuanto al contenido de la producción de libros, domina abrumadoramente el tema religioso. Son sus autores carmelitas, franciscanos y jesuitas.
A pesar de la hegemonía de los libros religiosos, predomina el castellano, ya que solo un título, no por casualidad de tema litúrgico, se edita en latín. Por otra parte, de contenido laico únicamente se puede considerar el mencionado Epítome de la elocuencia española.
En lo que se refiere a la calidad tipográfica de los libros impresos por Alfonso Burguete se puede concluir que prevalece un tono mediocre, ya que de los 13 títulos evaluados 10 estarían clasificados en el nivel suficiente o deficiente, mientras que ninguno alcanzaría el de excelente