La diócesis de San Cristóbal de La Laguna, de Tenerife o Nivariense () es una circunscripción eclesiástica de la Iglesia católica en España. Se trata de una diócesis latina, sufragánea de la archidiócesis de Sevilla. Desde el 24 de febrero de 2025 su obispo es Eloy Alberto Santiago Santiago.
Territorio y organización La diócesis tiene 3381 km² y extiende su jurisdicción sobre los fieles católicos de rito latino residentes en la provincia de Santa Cruz de Tenerife (islas de Tenerife, La Palma, La Gomera y El Hierro) de la comunidad autónoma de Canarias. Comprende el territorio de 54 municipios.
miniatura|Fachada de la Casa Salazar, sede del obispo
La sede de la diócesis se encuentra en la ciudad de San Cristóbal de La Laguna, en donde se halla la Catedral de Nuestra Señora de los Remedios. La residencia del obispo se encuentra en la Casa Salazar. En Candelaria, en la isla Tenerife, se encuentra la basílica de Nuestra Señora de la Candelaria, que es un importante centro de peregrinación. Para formar a los seminaristas, el obispado cuenta con un seminario diocesano.
En 2023 en la diócesis existían 312 parroquias agrupadas en 13 arciprestazgos en la isla de Tenerife (Icod, Isora, Güímar, Granadilla, La Cuesta, La Laguna, La Orotava, La Salud, Ofra, Taco, Tacoronte, Tegueste y Santa Cruz de Tenerife); 2 en la isla de La Palma (Los Llanos de Aridane y Santa Cruz de La Palma); y los de La Gomera y El Hierro.
La diócesis publica para las parroquias e iglesias una revista mensual denominada Iglesia Nivariense, con referencias a las celebraciones y otros temas de carácter religioso de la diócesis.
Templos principales de la diócesis Los principales templos de la diócesis de Tenerife se articulan entre diferentes tipos de templos católicos: catedral, basílica, iglesias matrices, reales santuarios, santuarios de patronas insulares, etc:
Nombre Imagen Descripción Santa Iglesia Catedral de Nuestra Señora de los Remedios de San Cristóbal de La Laguna 150px También conocida como la catedral Nivariense, es la catedral de la isla de Tenerife, de la diócesis de Tenerife y de la provincia de Santa Cruz de Tenerife. Sede del obispo de Tenerife. Basílica y Real Santuario Mariano de Nuestra Señora de la Candelaria 150px También llamada simplemente basílica de Candelaria, es el principal sitio de peregrinación de las islas, construida en honor de la patrona del Archipiélago Canario la Virgen de la Candelaria. Parroquia Matriz de la Concepción de San Cristóbal de La Laguna 150px Históricamente fue la primera parroquia matriz de la isla de Tenerife antes de que existiese la catedral, rango que aún conserva. Parroquia Matriz del Salvador de Santa Cruz de La Palma 150px Es la parroquia matriz de la isla de La Palma. Parroquia Matriz de la Asunción de San Sebastián de La Gomera 150px Es la parroquia matriz de la isla de La Gomera. Parroquia Matriz de Nuestra Señora de la Concepción de Valverde 150px Es la parroquia matriz de la isla de El Hierro. Parroquia Matriz de la Concepción de Santa Cruz de Tenerife 150px Es la parroquia matriz de la capital de la isla de Tenerife, Santa Cruz de Tenerife. Real Santuario del Santísimo Cristo de La Laguna 150px Está consagrado a la venerada imagen del Santísimo Cristo de La Laguna. Real Santuario Insular de Nuestra Señora de las Nieves 150px Es la sede de la patrona de la isla de La Palma la Virgen de las Nieves. Santuario Insular de Nuestra Señora de los Reyes 150px Templo de la patrona de la isla de El Hierro, Nuestra Señora de los Reyes. Ermita de Nuestra Señora de Guadalupe 150px Santuario de la patrona de la isla de La Gomera, Nuestra Señora de Guadalupe.
Historia Misiones evangelizadoras miniatura|La Cueva de Chinguaro en Tenerife fue el primer lugar en donde los aborígenes guanches veneraron a la Virgen de Candelaria
Las islas Canarias fueron redescubiertas para el mundo europeo medieval a finales del con las expediciones de los hermanos Vivaldi o la de Lanceloto Malocello. Los mallorquines se interesaron pronto por las islas, organizándose varias expediciones comerciales en 1342. Enterado de estas noticias, e interesado en extender el catolicismo en el nuevo territorio, el papa Clemente VI concedió en 1344 el título de príncipe de la Fortuna a Luis de la Cerda con la obligación de evangelizar las islas, pero este proyecto quedó sin efecto debido a la muerte de Luis de la Cerda en 1348.
La llegada del cristianismo a las islas occidentales de Canarias tuvo lugar (como en las islas orientales) antes de la conquista total del archipiélago y su incorporación a la Corona de Castilla que tuvo lugar en 1496 con la conquista de la isla de Tenerife. La cristianización básicamente estuvo motivada como preparación para la posterior conquista.
De esta labor se ocuparon los frailes misioneros normandos y después catalanes y mallorquines (sobre todo franciscanos y dominicos) que se asentaron primero en las islas orientales en donde incluso fundaron obispados y desde donde comenzaron a evangelizar a las occidentales. Estos, (al igual que ocurrirá más tarde en América) acompañaban a los conquistadores en su misión de convertir y catequizar a los aborígenes canarios, que al igual que otros pueblos antiguos tenían su propia religión. Esta era esencialmente de tipo animista (consideraban sagrados ciertos fenómenos naturales), pero también politeísta pues tenían una gran cantidad de dioses. Quizás en este respecto, destaca la cristianización emprendida entre los guanches por el fraile y misionero fray Alfonso de Bolaños, apodado el «Apóstol de Tenerife», aproximadamente 30 años antes de la conquista de la misma.
Tras la conquista estos cultos serían erradicados o sincretizados, y sustituidos por la religión católica. La presencia de elementos cristianos en las islas occidentales de Canarias en esta época anterior a la conquista es un hecho palpable, ejemplo de ello es la presencia en dos de estas islas de imágenes marianas que alcanzarían gran notoriedad en todo el conjunto del archipiélago: La Virgen de Candelaria en Tenerife y la Virgen de las Nieves en La Palma. Cuando tuvo lugar la conquista de estas islas (y por lo tanto la conquista definitiva del archipiélago) los conquistadores observaron como los aborígenes de ambas islas ya veneraban a la Virgen María a través de estas dos advocaciones. Se cree que estas imágenes habrían sido llevadas a estas islas por misioneros mallorquines o catalanes un siglo antes, siendo veneradas por los aborígenes desde entonces.
Recientemente en Tenerife fue hallada una cruz cristiana grabada en la roca y orientada al sol, en un yacimiento guanche en el municipio de Buenavista del Norte. Este símbolo fue encontrado en un megalito utilizado para rituales de fecundidad y como calendario solar. Dicho hallazgo pone de relieve el supuesto conocimiento que los aborígenes tenían del cristianismo.Encuentran una cruz cristiana en un yacimiento de culto guanche en Canarias
Tras la conquista La primera diócesis del archipiélago de Canarias fue la diócesis de las Islas de la Fortuna, erigida por el papa Clemente VI el 7 de noviembre de 1351 con sede en Telde. Fue erigida antes de la conquista de las islas, y perdió su continuidad tras el martirio de trece sacerdotes a manos de los nativos. Su propósito era el realizar labores de evangelización. Posteriormente se fundarían otras como la de San Marcial del Rubicón y la de Fuerteventura.
Ya poco después de la conquista de Canarias se propuso la erección de una diócesis en Tenerife: el propio conquistador, Alonso Fernández de Lugo, pidió en 1505 y 1513 a la corte de Castilla que trasladara la sede de la diócesis de Canarias desde Las Palmas de Gran Canaria a San Cristóbal de La Laguna.Achivos históricos de Canarias, pp. 542-543 Esta propuesta, sin embargo, no se realizó, porque la sede había sido trasladada a Gran Canaria desde Rubicón, en el sur de la isla de Lanzarote, unos años antes, en 1483, haciéndose efectivo un decreto del papa Eugenio IV de 1435.
Al poco tiempo tras la conquista de Canarias, Tenerife se convirtió rápidamente en la isla más poblada del archipiélago y San Cristóbal de La Laguna en el núcleo urbano más importante de Canarias. Fernández de Lugo, que había recibido el título de «primer adelantado de las Islas Canarias» por parte de los Reyes de España deseaba pues, elevar el rango eclesiástico de la Villa de San Cristóbal de La Laguna, ciudad por él fundada y en donde se situaba su residencia.
En ese momento, estaba aún reciente el traslado de la sede episcopal canaria al Real de Las Palmas en la isla de Gran Canaria, sede que inicialmente se encontraba en San Marcial del Rubicón en el sur de la isla de Lanzarote (por haber sido esta la primera isla conquistada). Sin embargo la idea del traslado de la sede episcopal a La Laguna no prosperó. Los motivos de la negativa se basaron básicamente en el hecho de que ya se había comenzado a construir y ampliar la nueva Catedral de Santa Ana en Las Palmas y la oligarquía grancanaria deseaba tener cierta estabilidad e independencia de las autoridades gobernantes de Canarias que tenían su sede en La Laguna.
Poco después, se intentó compartir la sede diocesana entre Las Palmas y La Laguna pero tampoco prosperó dicha idea. En 1515 el entonces único ayuntamiento de Tenerife (con Fernández de Lugo a la cabeza) aprovechó el acto de fundación de la iglesia de Nuestra Señora de los Remedios (actual Catedral) para reiterar a la Corte la necesidad de residencia en Tenerife de parte de los miembros del Cabildo Catedral de Canarias, que tenían su sede en Las Palmas de Gran Canaria. El Cabildo dirigió el 22 de julio de 1515 a la reina Juana un escrito entre cuyos capítulos demandaba la división del Coro Catedral entre Las Palmas y La Laguna. La petición se fundaba "en concordancia con lo solicitado por sus correligionarios tres siglos más tarde, por ser la isla de Tenerife la más fértil, la mayor del Archipiélago, el elevado número de vecinos y sus importantes expectativas económicas". El 19 de noviembre de 1517 el ayuntamiento volvió a remitir a la Corte un escrito en similares términos donde se ratificaban en la decisión anterior, el cual no alcanzó ninguna respuesta positiva. Posteriormente, las peticiones de erección de una diócesis establecía que su jurisdicción debía abarcar las islas occidentales de Canarias.
En los siglos y se desarrollaron fuertemente las congregaciones de vida contemplativa y religiosa. En este periodo nacieron en Tenerife José de Anchieta (1534-1597) y Pedro de San José de Betancur (1626-1667), los dos primeros santos nativos de Canarias. Se les considera dos de los más grandes misioneros que existieron en América: José de Anchieta fue misionero en Brasil, donde fundó la ciudad de São Paulo y fue uno de los fundadores de Río de Janeiro; Pedro de Betancur fue misionero en Guatemala y fundó la Orden de los Hermanos de Belén, primera orden religiosa surgida en América. Casi contemporánea fue otra monja tinerfeña con fama de santidad: sor María de Jesús de León y Delgado, conocida como La Siervita (1643-1731) y cuyo cuerpo permanece incorrupto.
Debido a la posición de Tenerife como isla más poblada del archipiélago y la importancia de San Cristóbal de La Laguna, en 1783 se volvió a solicitar la erección de una diócesis en La Laguna, suscitando la reacción negativa del obispo y el cabildo de la catedral de Gran Canaria. Finalmente se decidió nombrar un obispo auxiliar en Tenerife, Vicente Román y Linares, obispo in partibus infidelium de Dausara. Sin embargo, la oligarquía tinerfeña siguió presionando para conseguir la participación, promulgada el 21 de diciembre de 1819 por Román de Linares, que estuvo al frente de ella hasta el nombramiento del primer obispo titular, en 1824. Una de las razones fundamentales que justificaba la erección de una nueva diócesis se debía al hecho de que se consideraba que las islas occidentales de Canarias no estaban lo suficientemente bien atendidas pastoralmente.