Dentro de la lingüística, la tipología es una rama que describe las lenguas desde un punto de vista estructural y gramatical para clasificarlas según sus similitudes y diferencias. Dentro de este estudio, es objeto principal de interés el orden de los constituyentes sintácticos mayores de la oración y del verbo, y también el orden de palabras dentro de los sintagmas.
Algunas lenguas utilizan un orden de palabras relativamente restrictivo y este transmite información gramatical importante. Otras, con frecuencia aquellas que la información gramatical se expresa a través de la flexión, permiten una mayor flexibilidad en el orden de los constituyentes, que puede servir para codificar información de carácter pragmático mediante procedimientos como la tematización o la focalización. La mayoría de lenguas, sin embargo, muestran una predilección por un solo orden de palabras. Otros órdenes de palabras alternativos, en el caso de existir, se consideran marcados. El orden de los constituyentes se describe tomando como referencia el verbo conjugado (V) y sus argumentos, el sujeto (S) y el objeto (O).
Orden básico Se denomina orden básico al orden que tienen los constituyentes en enunciados que aparecen en contextos informativamente neutros, por ejemplo, al inicio absoluto de un discurso. Teóricamente existen 6 órdenes básicos posibles en las oraciones transitivas. Estos son todos los órdenes posibles que pueden seguir el sujeto, el verbo y el objeto, del más al menos común (en los ejemplos se emplea ella como sujeto, comió como verbo y pan como objeto):
El orden sujeto-objeto-verbo (SOV) es el que emplea el mayor número de lenguas distintas: El coreano, el mongol, el turco, las lenguas indoarias y las lenguas dravídicas son ejemplos de lenguas que siguen este patrón de orden. A pesar de que el orden básico de algunos idiomas, como el persa, el latín o el quechua, sea también SOV, estos siguen en menor medida las tendencias generales que presentan otras lenguas del mismo tipo. La oración traducida Ella pan comió ilustraría el orden básico en este tipo de lenguas.
Entre las lenguas que emplean el orden sujeto–verbo-objeto (SVO) se encuentran el inglés, las lenguas romances, el búlgaro, el macedonio, el serbocroata, las variedades del chino y el suajili. Ella comió pan
Algunos ejemplos de lenguas que utilizan el orden verbo-sujeto-objeto (VSO) son el árabe clásico, el hebreo bíblico, las lenguas celtas insulares o el hawaiano. En estas lenguas el orden básico sería Comió ella pan.
El fiyiano y el malgache son ejemplos de lenguas cuyo orden básico es verbo-objeto-sujeto (VOS). Comió pan ella
Entre las lenguas que emplean el orden básico objeto-verbo-sujeto (OVS) se encuentra el hixkaryana. Pan comió ella
Algunos ejemplos de lenguas que utilizan el orden básico objeto-sujeto-verbo (OSV) son el xavante y el guarao. Pan ella comió
En un artículo de Murray Gell-Mann y Merritt Ruhlen desarrollado en el ámbito de la lingüística comparativa, se afirma que originalmente el orden de palabras de las lenguas del mundo era SOV. El documento compara un análisis de 2135 lenguas con un «supuesto árbol filogenético» de lenguas y concluye que las variaciones en el orden de palabras tienden a seguir trayectorias determinadas y que la transmisión del orden de palabras es en gran medida vertical (es decir, siguiendo el árbol filogenético de la ascendencia) en vez de horizontal (por zonas, es decir, por difusión). De acuerdo con este análisis, el antepasado más reciente de los idiomas que se conocen en la actualidad se hablaba en fechas lo suficientemente recientes como para poder reconstruir, en la mayoría de los casos, toda la trayectoria evolutiva del orden de palabras.
Alteraciones del orden básico A pesar de que es común que exista un orden de palabras dominante en cada lengua, la realidad es mucho más compleja. Gran parte de las conocidas como lenguas sintéticas (aquellas con una gran cantidad de morfemas flexivos por palabra), como el español, el latín, el griego, el persa, el rumano, el siríaco, el ruso, el turco, el coreano, el japonés, el finés y el euskera, entre otras muchas, tienen un orden flexible de palabras que refleja el contenido pragmático de las oraciones. En otras ocasiones, el orden de palabras se altera por motivos estrictamente gramaticales. Así, el alemán, el neerlandés, el afrikáans y el frisón presentan un orden SOV en las oraciones subordinadas y un orden V2 en las oraciones principales. Aun así, el patrón más común es SVO.
Del mismo modo en que las lenguas pueden tener diferentes órdenes de palabras en contextos diferentes, estas pueden también pueden presentar órdenes tanto fijos como libres. Por ejemplo, el ruso sigue un orden SVO relativamente fijo en las oraciones transitivas pero un orden mucho más flexible (SV o VS) en las oraciones intransitivas Se pueden tratar este tipo de casos codificando las oraciones transitivas e intransitivas por separado. El símbolo S representaría solamente al argumento de una oración intransitiva y A al actor o agente de una oración transitiva (el símbolo O de objeto se podría reemplazar también por una P de paciente). Así, el ruso sigue un patrón de orden fijo AVO pero un orden SV o VS flexible. Mediante este enfoque, la descripción del orden de palabras puede aplicarse más fácilmente a las lenguas que no son nominativo-acusativas. Por ejemplo, las lenguas mayas se han descrito como VOS, un patrón de orden bastante poco común. Sin embargo, son lenguas ergativo-absolutivas cuyo orden de palabras más específico es VS en construcciones intransitivas y VOA en construcciones transitivas y en las que los argumentos S y O desencadenan el mismo tipo de concordancia con el verbo. De hecho, se ha llegado a la conclusión de que muchas lenguas que habían sido consideradas VOS son finalmente ergativas como las lenguas mayas.
Se especula sobre cómo las lenguas celtas desarrollaron el orden de palabras VSO. Se ha planteado la hipótesis de un sustrato afroasiático, pero las investigaciones actuales no lo consideran razonable, entre otros motivos porque los afroasiáticos y los celtas los celtas no estuvieron en contacto en el periodo en cuestión.
Alteración del orden básico en español Los mecanismos de alteración del orden básico (focalización, tematización y reordenamiento) constituyen procedimientos gramaticales fundamentales en la organización informativa del español. Su objetivo es distribuir los elementos oracionales en posiciones sintácticas con valor discursivo específico relacionado con la distinción entre información conocida (tema, tópico) y nueva (foco). Así, distintos constituyentes pueden desempeñar la función informativa de foco o de tema en distintos contextos discursivos. Estas funciones han sido descritas en la literatura lingüística del español, particularmente en los estudios sobre gramática de la información. Las alteraciones del orden básico han de entenderse atendiendo a al siguiente principio los constituyentes que reciben la interpretación de foco no contrastivo (esto es, que se interpretan como información nueva no contrastiva) ocupan por defecto la posición final de la oración.
La focalización La focalización es un fenómeno de alteración del orden básico de palabras que consiste en el desplazamiento de un constituyente al inicio de la oración con el fin de marcarlo como foco, es decir, como la parte de la oración que aporta la información nueva o relevante. Este constituyente desplazado recibe un acento enfático: Un LIBRO se compró el muy idiota, en vez de comprar comida.
Este desplazamiento implica generalmente inversión entre sujeto y verbo, fenómeno que lo aproxima a las interrogativas parciales, en las que también el foco (el interrogativo) se sitúa al inicio. El constituyente foco desplazado adquiere habitualmente una interpretación contrastiva, lo que significa que afirma, corrige o contrasta la información focal respecto de otras alternativas presentes en el discurso o inferibles en el contexto. Asimismo, puede emplearse para precisar o destacar una información dentro del intercambio comunicativo. Al ver los pantalones de las rebajas pensé: algo así tendría que comprarme yo.
La focalización puede afectar a sintagmas de cualquier categoría gramatical: nominales, adverbiales, preposicionales, verbales, etc.., ya que se trata de un mecanismo informativo y no una operación restringida a una categoría particular.
La tematización El término tema recibe dos interpretaciones distintas pero relacionadas:
El tema discursivo, es decir, el asunto general del que trata un texto o conversación.
El tema oracional o tópico, que constituye el sintagma sobre el cual la oración aporta nueva información, habitualmente contenida en el foco.
En español, en un orden oracional básico SVO, el sujeto suele recibir una interpretación temática por defecto. Esto se debe a su posición inicial y al hecho de ser, en ausencia de otros marcadores, el punto de anclaje del predicado. También las oraciones pasivas funcionan como un recurso para promover a tema un sintagma que en una activa aparecería como complemento y, por tanto, normalmente como foco. El ayuntamiento construyó el puente → El puente fue construido por el ayuntamiento. En la oración activa, el complemento directo final el puente se interpreta en contexto neutro como foco debido a que ocupa la posición final de la oración. En la pasiva, al ocupar la posición inicial, puede ser interpretado como tema.
Según Villalba, el español cuenta con varios procedimientos para marcar el tema oracional: dislocación, tema vinculante y tema preposicional, cada uno con propiedades sintáctico-discursivas particulares.
La dislocación La dislocación es una estructura en la que un constituyente temático se coloca al comienzo o final de la oración, marcándose con una entonación de pausa y coma en la escritura.
La dislocación a la izquierda consiste en situar un sintagma temático en posición inicial. El sintagma dislocado suele aparecer duplicado por una copia pronominal dentro de la oración. Esta copia es obligatoria cuando se trata de CD definidos y CI, ya que el español dispone de pronombres átonos para estas funciones. En cambio, no existe pronombre átono para los sujetos ni para los complementos preposicionales, y tampoco es posible la copia si el CD dislocado es indefinido, pues dichos pronombres solo expresan rasgos definidos: -Todo esto, Lucía lo dijo sin inmutarse.
En español existe también dislocación a la derecha, aunque es menos productiva. Se emplea con la función de “recordar” o reintroducir información que puede haberse debilitado en el discurso: Pero ella sí que lo va a invitar, a Pablo.
Pueden dislocarse sintagmas de cualquier categoría, incluyendo los preposicionales: De eso, nadie quiso hablar en la reunión.
Una característica distintiva de la dislocación a la izquierda es su iterabilidad: es posible anteponer más de un sintagma dislocado. Cuando esto ocurre, el orden entre los dislocados es relativamente flexible. Pablo, el dinero, a su mujer se lo envía por correo postal.
La dislocación debe diferenciarse cuidadosamente de la focalización:
La focalización no deja copia pronominal.
La focalización recibe un acento enfático.
La focalización desencadena inversión verbo-sujeto (lo cual no puede observarse cuando el sujeto es nulo).
El tema vinculante El tema vinculante es una construcción donde el sintagma nominal que aparece al inicio de la oración fija un nuevo tema del discurso. Dentro de la oración puede aparecer relacionado mediante un pronombre átono, un pronombre tónico o un sintagma epíteto. Tu madre, me acuerdo de ella muchas veces.
A diferencia de la dislocación, el tema vinculante no admite recursividad: sólo puede aparecer un tema vinculante por oración. Su interpretación es claramente de actualización discursiva, ya que introduce un referente que pasa a ser el centro temático de la oración.