Los trabajos de Persiles y Sigismunda, historia setentrional es la última novela de Miguel de Cervantes y su obra póstuma, publicada en Madrid en 1617. Perteneciente al género de la novela bizantina, narra el viaje de dos príncipes nórdicos, Persiles y Sigismunda, que, bajo los nombres de Periandro y Auristela y fingiendo ser hermanos, recorren Europa hasta llegar a Roma. En el camino afrontan naufragios, raptos, persecuciones y otros peligros que ponen a prueba su amor y su determinación. La novela retoma la tradición de la novela griega de aventuras y la desarrolla en una obra de gran ambición literaria.

Génesis La fecha de composición de la novela no está establecida con certeza. La crítica ha propuesto distintas fechas a partir de las fuentes utilizadas por Cervantes y de las referencias contenidas en la propia obra, y también se ha planteado que su redacción se prolongara durante varios años. En su edición de Cátedra, Carlos Romero Muñoz propuso una composición en dos tiempos: una primera etapa iniciada hacia 1596 y una segunda, mucho más tardía, desarrollada entre 1615 y 1616.

En la dedicatoria del prólogo de la novela, Cervantes le escribió a su benefactor don Pedro Fernández de Castro y Andrade, VII conde de Lemos, el 19 de abril de 1616, cuatro días antes de morir, donde se despide de la vida continuando «aquellas coplas antiguas, que fueron en su tiempo celebradas, que comienzan: Puesto ya el pie en el estribo...» de la siguiente forma:

Puesto ya el pie en el estribo, con las ansias de la muerte, gran señor, esta te escribo.

Anuncios de Cervantes

Cervantes anunció la publicación de los Trabajos de Persiles y Sigismunda en varias obras de sus últimos años. En el prólogo de las Novelas ejemplares (1613) escribió:

En el Viaje del Parnaso (1614) afirmó:

En la dedicatoria de Ocho comedias y ocho entremeses nuevos nunca representados (1615), dirigida al conde de Lemos, anunció:

Finalmente, en la dedicatoria de la Segunda parte del ingenioso caballero don Quijote de la Mancha (1615), fechada el 31 de octubre, escribió:

Cervantes terminó la novela en abril de 1616, pocos días antes de su muerte. La dedicatoria al conde de Lemos está fechada el 19 de abril y presenta la obra como concluida.

Publicación La novela se publicó póstumamente en Madrid en 1617, pocos meses después de la muerte de Cervantes. La edición príncipe fue impresa por Juan de la Cuesta a costa del librero Juan de Villarroel. Ese mismo año aparecieron nuevas ediciones en Barcelona, Lisboa, Pamplona, París y Valencia, a las que se sumó una edición en Bruselas en 1618.

La rápida sucesión de ediciones en distintas ciudades muestra la amplia difusión que alcanzó la obra desde los primeros años posteriores a su publicación. Francisco Rico señala que la edición madrileña de 1617 «suscitó una gran expectativa en el mundo editorial europeo» y que ese mismo año aparecieron nuevas ediciones en Barcelona, Valencia, Pamplona, Lisboa y París, mientras que en 1618 se publicó otra en Bruselas.

Estructura, contenido y argumento izquierda|miniaturadeimagen|419x419px|Detalle de la Carta marina de Olao Magno (1539), una de las representaciones cartográficas del Norte relacionadas con el imaginario septentrional del Persiles. Prólogo En el prólogo, el escritor relata un encuentro que habría tenido durante el camino entre Esquivias y Madrid con un estudiante que lo reconoce y lo elogia como «el manco sano», «el famoso todo» y «el regocijo de las musas». Cervantes responde con ironía diciendo que él no es ninguna de esas cosas y ambos continúan el camino hablando de su enfermedad. El estudiante la identifica como hidropesía y le recomienda moderar el consumo de agua y alimentarse, pero Cervantes declara que su vida está llegando a su fin y que, según el curso de sus pulsos, morirá a más tardar el domingo.

Al llegar al puente de Toledo, ambos se separan. Cervantes anuncia que la fama y sus amigos se encargarán de contar lo que suceda con él y se despide del lector con una reflexión sobre la muerte, aunque todavía conserva el propósito de escribir otros «donaires». El prólogo termina con su despedida:

Libro primero izquierda|miniaturadeimagen|286x286px|Primera página del Primer Libro en la edición de 1617

El joven Periandro es sacado de una mazmorra por unos bárbaros y llevado a la isla Bárbara, donde pretenden sacrificarlo. Durante los preparativos del sacrificio se produce su reencuentro con Auristela, de quien se había separado y por cuya causa había sido encarcelado. El encuentro provoca un altercado entre los bárbaros, durante el cual algunos de ellos incendian la isla. Periandro y Auristela consiguen escapar con ayuda de Antonio, un joven que vive en la isla junto con sus padres (Antonio y Ricla) y su hermana Constanza.

derecha|miniaturadeimagen|339x339px|Periandro, Auristela y Cloelia huyen del incendio de la isla Bárbara. Dibujo de José Antonio Ximeno y Carrera para la edición de 1781.

Antonio conduce a los dos jóvenes hasta la cueva donde vive su familia. Allí, Periandro y Auristela cuentan parte de su historia, mientras Antonio (padre) y los suyos relatan la suya. Tras conocer sus respectivos infortunios, deciden abandonar la isla. A ellos se unen Constanza, Transila y Rutilio (un maestro de danza italiano que había llegado a la isla en circunstancias extraordinarias). El grupo emprende así una peregrinación por mar, durante la cual visita distintas islas y escucha las historias de varios de sus habitantes.

Después de diversos viajes llegan a Golandia, donde se alojan en un mesón. Allí se incorporan a la historia nuevos personajes, entre ellos Mauricio (el cual se reúne con su hija Transila), Ladislao (marido de Transila), Clodio y Rosamunda, cuyas relaciones y relatos amplían la historia de los peregrinos. Periandro y Auristela continúan su viaje acompañados por los dos Antonios y otros personajes, mientras el príncipe Arnaldo, heredero del reino de Dinamarca y enamorado de Auristela, se incorpora a la peregrinación.

Durante la navegación se producen nuevos incidentes que obligan a los viajeros a cambiar de embarcación. Un infortunio separa a los protagonistas y los distintos grupos pierden el contacto entre sí. Periandro queda en una de las islas junto con Arnaldo y otros compañeros, mientras Auristela continúa en otra embarcación. La separación vuelve a poner en peligro el propósito de los peregrinos de permanecer juntos y alcanzar finalmente su destino.

Auristela y sus compañeros conocen posteriormente, a través del relato de otros viajeros, el rumbo que ha seguido la embarcación en la que viajan Periandro y Arnaldo. De este modo consiguen averiguar dónde se encuentran sus compañeros y proseguir la búsqueda, que constituye el hilo conductor de la peregrinación.

Libro segundo izquierda|miniaturadeimagen|270x270px|Primera página del Segundo Libro en la edición de 1617

La embarcación en la que viajan Auristela y sus compañeros naufraga durante un temporal y queda destrozada cerca de la isla gobernada por Policarpo. Periandro y Arnaldo consiguen rescatar de la nave a Auristela, Mauricio y Transila. Una vez en la isla, Auristela conoce a Policarpa y a Sinforosa, hija del rey, y descubre que esta última está enamorada de Periandro. Celosa, solicita alojarse en el castillo con el pretexto de su enfermedad.

derecha|miniaturadeimagen|347x347px|El rey Policarpo rescata a los supervivientes de la embarcación (José Antonio Ximeno y Carrera, 1781).

Sinforosa confiesa a Auristela sus sentimientos por Periandro y le pide que permita su matrimonio con él. Auristela responde con prudencia y oculta sus verdaderos sentimientos. Más adelante, ella y Periandro conversan sobre las dificultades que han encontrado durante la peregrinación y reafirman su amor. Mientras tanto, Clodio, uno de los personajes del primer libro, sospecha que Periandro y Auristela no son realmente hermanos, como ambos aseguran, y cuestiona repetidamente la naturaleza de su relación. Sus insinuaciones provocan el rechazo de Auristela y de Arnaldo.

La situación se complica cuando Antonio (hijo) se enfrenta con la consejera de Policarpo, Cenotia, y Clodio muere durante el altercado. Ante los acontecimientos, Periandro reúne a los principales personajes de la peregrinación y a Policarpo y sus hijas, y decide contar la historia de los sucesos que los han llevado a emprender su viaje. Comienza así a relatar los acontecimientos anteriores a su llegada a la isla Bárbara, que hasta entonces había mantenido en secreto.

Cenotia sospecha que el relato de Periandro es una maniobra para ganar tiempo y, a espaldas de los peregrinos, convence a Policarpo de actuar contra ellos. La isla es incendiada y los protagonistas, advertidos por Policarpa, hija del rey, deben huir nuevamente por mar. Tras abandonar la isla llegan a la isla de las Ermitas, un lugar donde viven Renato y Eusebia, cuya historia escuchan los personajes. Allí Periandro continúa y termina el relato de su pasado y se completan las historias de los personajes que los han acompañado.

Entonces, Renato se reencuentra con su hermano, un noble francés, diciéndole que queda en condiciones de regresar a Francia. Una vez resueltos estos acontecimientos, los caminos de los distintos personajes comienzan a separarse. Periandro y Auristela prosiguen su peregrinación hacia el sur, mientras otros compañeros toman destinos diferentes, cerrándose así una etapa del viaje que había comenzado en el norte.

Libro tercero izquierda|miniaturadeimagen|273x273px|Primera página del Tercer Libro en la edición de 1617

Periandro y Auristela continúan su peregrinación acompañados por Antonio (padre), su esposa Ricla y sus hijos Antonio y Constanza. Tras llegar a Lisboa procedentes del norte, emprenden el recorrido por la península ibérica en dirección a España, donde Antonio (padre) espera reunirse con sus familiares en Quintanar de la Orden después de los muchos años transcurridos desde su partida de la isla Bárbara. En Lisboa, la singularidad del grupo y, especialmente, la belleza de Auristela despiertan la admiración de sus habitantes. Algunos pretenden retratarla para conservar su imagen, pero ella rechaza la propuesta.

derecha|miniaturadeimagen|341x341px|Ruperta se acerca a Croriano con una lámpara y una daga (José Antonio Ximeno y Carrera, 1781).

Los peregrinos continúan su viaje por Extremadura, donde conocen a Feliciana de la Voz y escuchan su historia. Después pasan por distintos lugares de Castilla y llegan a Talavera de la Reina, donde conocen a una peregrina que se une temporalmente al grupo. Tras separarse de ella en Ocaña, los viajeros llegan finalmente a Quintanar de la Orden. Allí los padres de Antonio reconocen a su hijo y este decide permanecer en el lugar junto con Ricla. Constanza, por su parte, se casa con un conde que llega moribundo a Quintanar en el momento del reencuentro familiar. El matrimonio se celebra rápidamente y el conde muere al día siguiente, dejando a Constanza viuda.

Periandro, Auristela y sus compañeros abandonan Quintanar y prosiguen el viaje hacia el este. Después de pasar por Valencia, recorren la costa mediterránea hacia el norte y atraviesan diversos lugares, entre ellos Tarragona y Barcelona. Durante este recorrido se suceden nuevas aventuras y encuentros, mientras los peregrinos avanzan hacia Francia. Finalmente atraviesan los Pirineos por Perpiñán y continúan su viaje por el litoral mediterráneo francés.

Los peregrinos prosiguen después hacia Italia, atravesando nuevos lugares y pasando por mesones y acercándose a su destino final, siguiendo el itinerario que los conduce hasta Roma. El viaje permite a Periandro y Auristela acercarse al fin de su peregrinación, mientras las historias de los personajes que se han incorporado al grupo van llegando progresivamente a su desenlace. La llegada a Italia marca así el paso de la etapa de viajes por el norte de Europa y la península ibérica a la última parte de la novela.