Antonio José Amar y Borbón Arguedas (Zaragoza, marzo de 1742-Zaragoza, 1818), fue un militar español, virrey de Nueva Granada entre 1802 y 1810 y presidente de la Real Audiencia de Santafé.

Originalmente al mando de la junta de gobierno formada tras el cabildo abierto del 20 de julio de 1810, fue depuesto y exiliado por los integrantes criollos de la junta, quiénes consolidarían el proceso de independencia del Nuevo Reino de Granada.

Su administración se divide en dos fases, delimitadas por la coyuntura revolucionaria que afectó a España y a sus dominios como consecuencia de la invasión napoleónica a la península en 1808. Durante la primera fase, que va de 1803 a 1808, entre otras acciones de gobierno, dio continuidad a la Real Expedición Botánica, introdujo en el virreinato la vacuna para la viruela y emprendió la reconstrucción de la Catedral Metropolitana de Santafé. En la segunda fase, que se prolongó hasta el 20 de julio de 1810, el virrey tuvo que afrontar el proceso de desestabilización y fractura del poder hispano en los dominios americanos.

Aunque en los dominios, y particularmente en Santafé, hubo consenso respecto a la fidelidad a Fernando VII, el vacío de poder que siguió a la crisis de la monarquía debilitó a las autoridades virreinales y fortaleció social y políticamente a la oligarquía criolla. Unos y otros desconfiaban de posibles reacciones de apoyo en favor de los franceses. El virrey no accedió al deseo de los criollos de organizar fuerzas militares para la defensa de un eventual ataque francés, lo que, sumado a otras circunstancias, hizo que se le acusara de "afrancesado". En agosto de 1809 tuvo que hacer frente a la instalación de la Primera Junta de Gobierno Autónoma de Quito, cuyos dirigentes fueron ejecutados.

Tras las revueltas del 20 de julio de 1810 en Santafé, Amar es depuesto de su cargo como virrey y nombrado presidente de la Junta de Gobierno, pero el 26 del mismo, debido a un falso rumor que lo acusaba de querer emprender un contragolpe, y pese a que la Junta demostró que el rumor era falso, fue hecho prisionero junto con su esposa, doña Francisca Villanova, con el fin de contener al pueblo. El 15 de agosto de ese año es conducido a Cartagena de Indias para ser posteriormente exiliado a España, desde donde reclamará una pensión al gobierno. La fecha de su muerte es incierta.

Origen

Hijo de José Amar y Arguedas, médico de Fernando VI y de Carlos III, y de María Ignacia Borbón y Vallejo, fue bautizado como Antonio Joseph Theodoro Miguel Benito Cristóbal Amar y Borbón en Zaragoza, el 24 de marzo de 1742. Su abuelo, Miguel de Borbón y Berné también había sido médico de Fernando VI. Su hermana, Josefa Amar y Borbón, fue una afamada ilustrada y feminista aragonesa.

Carrera militar

En 1762, a la edad de veinte años, ingresó como cadete en el Regimiento de caballería de Farnesio, donde obtuvo diversos rangos hasta alcanzar el de brigadier, al cabo de más de 31 años de servicio. En 1770 fue nombrado caballero de la Orden de Santiago. Participó en el sitio de Gibraltar, en 1779, y en la guerra contra la Francia revolucionaria en 1792 (Primera Coalición), donde se destacó al cubrir la retaguardia de las tropas españolas hasta Tolosa, en la frontera de Guipúzcoa, en 1794. En 1802, siendo mariscal de campo, fue hecho teniente general de los Reales Ejércitos. En ese mismo año, mientras ejercía la comandancia de Guipúzcoa, fue nombrado, mediante Real Decreto del 26 de julio, como virrey, gobernador y capitán general del Virreinato de Nueva Granada, además de presidente de la Real Audiencia de Santafé.

Antes de partir, Amar y su esposa se dirigieron al papa Pío VII implorando «... su permanente y apostólica bendición, para prometernos el éxito más conforme al servicio del Todopoderoso y contraer más méritos para que V. S. S. nos distinga, así como en los bienes espirituales, en los ejercicios que hubieren de ser mayor exaltación de la Santa Sede...».

El rey Carlos IV, en las Instrucciones al virrey Amar y Borbón, le dice: «... Reconoceréis muy atenta y particularmente lo que está dispuesto, y ordenado», y luego le advierte de la siguiente manera:

Gobierno

Los cinco primeros años del gobierno de Amar y Borbón fueron de una relativa calma. A partir de 1808, con la invasión napoleónica a España, el poder virreinal se debilitaría hasta colapsar definitivamente en 1810.

1803:

Al llegar Amar a la población de Honda, envió a Santafé a su sobrino, don Manuel Jiménez, en calidad de embajador, para avisar a Pedro Mendinueta, virrey al que sucedería en el cargo, y para poner en manos del Regente de la Audiencia el título que lo acreditaba como presidente de dicho Tribunal. El 16 septiembre llegó a Santafé la comitiva del nuevo virrey y su esposa. Como era tradición, se les brindó un recibimiento fastuoso, según refiere don José María Caballero en una crónica publicada en la obra Particularidades de Santa Fe:

En Facatativá se encontró Amar con los comisionados de los Tribunales, y se alojó en una posada que el alcalde de Santafé le había hecho preparar. Al siguiente día este cabalgó al estribo del coche virreinal. En la puerta de la iglesia de Fontibón lo aguardaban los Tribunales Reales. Con ellos ingresó al templo, donde fue cantado un Te Deum. Luego recibió a los altos empleados eclesiásticos, y por último, fue servido un almuerzo. El virrey tomó el carruaje acompañado de dos oidores. La virreina subió a otro coche, con sus damas de compañía. En Puente Aranda se saludaron los dos virreyes, el entrante y el saliente, y sus respectivas esposas, y juntos se dirigieron al Palacio virreinal.

En noviembre se celebraron festejos públicos en honor de los virreyes. El Ayuntamiento organizó unas cuadrillas para «celebrar el ingreso de tan digno Jefe al Reino.» La invitación la firmaban don José Ignacio París y don Pedro de la Lastra. Los comerciantes de la ciudad fueron incitados a contribuir al pago de estas fiestas. El 6 de noviembre se dio la primera comedia en honor de los virreyes, en el Coliseo de Ramírez, y se escogió la pieza intitulada La Misantropía. El oidor don José Antonio Portocarrero hizo un recibimiento, por su parte, a Amar y a su esposa. Para esa ocasión, el presbítero bogotano Juan Manuel García Tejada compuso una loa titulada El Canto al Fucha.

La costumbre era que el virrey hiciese su entrada pública algún tiempo después de estar en ejercicio del Gobierno. «A 9 de diciembre —dice José María Caballero— se hizo el recibimiento público del señor Amar, en San Diego, con todas las ceremonias de respeto y alegría.» Don José María Salazar, colegial de San Bartolomé, escribió, para la ocasión, un poema titulado El placer público de Santafé, impreso al año siguiente, en el que dice:

Muchos arcos triunfales se presentan colocados por orden sucesivo con los nombres de Amar y Villanueva en bellas inscripciones esculpidos. Déjanse ver los Cuerpos militares, y en hermosos caballos conducidos, aparecen los otros, ostentando sus peculiares trajes y atavíos.

Y más adelante:El placer público de Santafé : poema en que se celebra el arribo de Antonio Amar y Borbón, Salazar, José María, 1785-1828.

Salve, y gózate en paz en el destino ilustre Amar, de tu dichosa suerte: recibe los respetos con que fino a tus virtudes, a tu brazo fuerte, a tu talento grande, y peregrino se le rinde este obsequio, pues se advierte que la trompa sonora de la Fama por Padre de la Patria te proclama.

El nuevo virrey llegó a Santafé poco antes de la llamada Expedición de la vacuna. En noviembre de ese año, partió de la La Coruña la Expedición para llevar la vacuna de la viruela a los dominios de América. El virrey recibió en Santafé a don Francisco Javier Balmis, director de la Expedición, y al doctor José Salvani, su ayudante. Luego que 50.000 súbditos fueron vacunados, Amar ordenó que se celebrase una misa solemne en la iglesia de San Carlos, que servía de Catedral, por estar en ruina la Metropolitana desde el terremoto de 1785. Ocupó el púlpito el célebre canónigo Andrés Rosillo y Meruelo, quien en 1809 encabezaría una conspiración en contra del virrey. En esta ocasión el Gobierno de Santafé consagró todas estas ovaciones a don Manuel Godoy, llamado en ese momento el Príncipe de la Paz, pero que años más tarde sería ampliamente odiado. Expidió el virrey un reglamento con el objeto de que se conservara la vacuna, e hizo conocer el beneficio de este descubrimiento científico en todo el virreinato, por medio de bandos.

El plan de gobierno del virrey Amar y Borbón, a su llegada, era el siguiente:

Otorgar el permiso para establecer comercio con otros dominios europeos.

Imponer el 10% en beneficio de la Real Hacienda sobre la exportación de productos silvestres.

Prohibir la importación de harinas, ron, tabacos, «de que puedan abundar estos distritos».

Alzar el precio de la plata y remitirla a España en barras «por no saberse ni haber materiales con qué hacerse aplicaciones en estos dominios».

Solicitar a España que se trajeran técnicos en el trabajo del cobre para la construcción de armas de artillería, y oficiales expertos en el trabajo de telares.

Proponer un sistema de educación popular, entendida como capacitación técnica, y abrir factorías en Cartagena de Indias y Santa Marta surtidas de instrumentos de herrería, carpintería y labranza.

1804:

El 20 de febrero de 1804 murió el arzobispo Portillo y Torres, por lo que fueron suspendidos los preparativos para unas fiestas Reales que el virrey preparaba. Los tablados que se habían levantado en la plaza sirvieron para que este viera el cortejo fúnebre, el día 22. Al finalizar enero, se reanudaron las festividades públicas en honor al virrey. Hubo toros de rejón, iluminación pública, fuegos artificiales y música. En los primeros días del mes siguiente tuvieron lugar en el Coliseo los primeros bailes de máscaras, de carácter público, «y bailaron los señores Virreyes. Era cosa digna de ver la diversidad de figuras tan extrañas que sacaron, que parecía otro mundo u otro país. Estos bailes duraron cuatro noches, dirigidos por el Oidor Alba».CRÓNICAS DE BOGOTÁ. Tomo II - 1891, Ibáñez, Pedro María, 1854-1919. CAPÍTULO XXXIII.

El virrey pidió a España ese año, de manera especial, la asignación de un capellán Real para atender el oratorio privado, que además carecía de los objetos necesarios para el culto. También se propuso construir una calzada que uniera a Santa Fe con Zipaquirá, y así maximizar los beneficios del comercio. Sin embargo, debido a que los crecientes desórdenes revolucionarios exigirían cada vez más presupuesto, la calzada sólo alcanzó a llegar hasta Chapinero, y el proyecto fue archivado.

También, en ese año, escribió un Informe sobre la Provincia de los Llanos, en el que decía:

El Rey le escribió comunicándole su preocupación sobre el aumento del contrabando inglés de productos agrarios a más bajos costos. Esta situación hacía imposible la competencia, especialmente de harina de trigo, destinada para el consumo local. En el comunicado se le ordenaba al virrey Amar frenar este comercio ilícito, animando a los labradores a que aumentasen las sementeras, especialmente en la región de Cartagena, estimulando la producción no sólo de harina, sino de los demás víveres necesarios, liberándolos de aranceles y moderando los impuestos para asegurar el comercio interno. Le previene sobre la utilización del río Magdalena y le pide información sobre la producción del cacao, el añil, el tabaco y el algodón. Para lograr este objetivo, el virrey solicita ese mismo año al Consejo de España que por cuenta de la Real Hacienda se utilicen los buques-correo para conducir a España los productos del virreinato.

1805: