La invasión de Irak de 2003 fue la primera fase de la guerra de Irak que comenzó el 20 de marzo y duró poco más de un mes incluyendo 26 días de operaciones de combate importantes. La invasión fue llevada a cabo por una coalición de países encabezados por los Estados Unidos junto con el Reino Unido, Australia, Polonia, y otros países.
Según el presidente de los Estados Unidos, George W. Bush y el primer ministro del Reino Unido, Tony Blair, las razones para la invasión eran «desarmar a Irak de armas de destrucción masiva (ADM), las cuales nunca llegaron a encontrarse y cuya existencia no quedó demostrada, poner fin al supuesto apoyo brindado por Sadam Huseín al terrorismo (vínculo demostrado como falso según la Comisión del 11-S) y lograr la libertad del pueblo iraquí». Los principales detractores de la guerra señalan estas razones como excusas para realizar la invasión, que en realidad consideraban motivada por intereses económicos y políticos. Según Blair, el detonante fue la incapacidad de Irak para aprovechar una "última oportunidad" para desarmarse de supuestas armas nucleares, químicas y biológicas que funcionarios estadounidenses y británicos calificaron como una amenaza inmediata e intolerable para la paz mundial. La invasión fue fuertemente rechazada por algunos aliados de Estados Unidos de larga data, incluidos los gobiernos de Canadá, Francia, Alemania y Nueva Zelanda. Según Kofi Annan, el entonces secretario general de las Naciones Unidas, dicha invasión fue ilegal según el derecho internacional, ya que violaba la Carta de la ONU. Según la página Iraq Body Count, un grupo que se basa en informes de prensa, informes de ONG y cifras oficiales para medir las bajas civiles, aproximadamente 7500 civiles murieron durante esta etapa de la guerra. El 15 de febrero de 2003, un mes antes de la invasión, hubo protestas mundiales contra la prevista invasión de Irak, incluyendo una manifestación de tres millones de personas en Roma que el Guinness World Records incluyó como la mayor manifestación antibelicista jamás realizada.
La invasión fue precedida por un ataque aéreo al Palacio Presidencial de Bagdad el 20 de marzo de 2003. Al día siguiente, las fuerzas de la coalición lanzaron una incursión en la gobernación de Basora desde su punto de concentración cerca de la frontera iraquí-kuwaití. Mientras las fuerzas especiales lanzaban un asalto anfibio desde el Golfo Pérsico para asegurar Basora y los yacimientos petrolíferos circundantes, el ejército principal de invasión se adentró en el sur de Irak, ocupando la región y participando en la Batalla de Nasiriya el 23 de marzo. Los masivos ataques aéreos en todo el país y contra el mando y control iraquí sumieron al ejército defensor en el caos e impidieron una resistencia efectiva. El 26 de marzo, la 173ª Brigada Aerotransportada fue lanzada por aire cerca de la ciudad norteña de Kirkuk, donde se unieron a rebeldes kurdos y libraron varias acciones contra el ejército iraquí para asegurar la parte norte del país.
El grueso de las fuerzas de la coalición continuó su avance hacia el corazón de Irak y encontró poca resistencia. La mayor parte del ejército iraquí fue derrotada rápidamente. El 9 de abril de 2003, 22 días después del primer día de la invasión, la capital, Bagdad, fue capturada por las fuerzas de la coalición tras la batalla de Bagdad, que duró seis días. Otras operaciones incluyeron la captura y ocupación de Kirkuk el 10 de abril y el ataque y captura de Tikrit el 15 de abril. Presidente iraquí Sadam Huseín y el liderazgo central iraquí se ocultaron mientras las fuerzas de la coalición completaban la ocupación del país. El 1 de mayo, el presidente estadounidense George W. Bush declaró el "fin de las grandes operaciones de combate" en su discurso de Misión Cumplida. Esta declaración puso fin al periodo de invasión de la Guerra de Irak y dio inicio al periodo de ocupación militar. Sadam fue capturado por las fuerzas estadounidenses el 13 de diciembre de 2003.
Antecedentes
thumb|left|Donald Rumsfeld, en ese momento el enviado especial de Ronald Reagan para Oriente Medio, se reunió con Sadam Huseín durante una visita a Bagdad, en diciembre de 1983, durante la guerra Irán-Irak.
Durante la guerra Irán-Irak, Sadam Huseín llevó a cabo la conocida Operación al-Anfal, una serie de matanzas sistemáticas en la región kurda, calificada por diferentes países como genocidio, ya que se calcula el asesinato de alrededor de 100 000 civiles y la destrucción de más de 4000 aldeas. En 1988, el ejército iraquí baazista utilizó armas químicas, en concreto gas mostaza, sarin, tabun y VX, contra civiles kurdos, produciendo una masacre en el ataque químico a Halabja. Se estima que por lo menos 5000 kurdos murieron en el ataque. A pesar de las dramáticas consecuencias del conflicto, se logró evitar la ruptura del país o incluso una guerra civil de imprevisibles consecuencias. La ONU medió en el conflicto y ordenó el alto al fuego para luego continuar con las inspecciones y las presiones a Irak, para que colaborara con las tareas de las comisiones delegadas de las Naciones Unidas para la verificación del desarme iraquí. Este conflicto, durante el cual alternativamente Estados Unidos y Rusia, por intereses geopolíticos globales, apoyaron a Irak y a Irán, no guarda con los episodios de Kuwait y con la invasión estadounidense una relación específica, más allá de la presión estadounidense.
El 3 de agosto de 1990, tropas iraquíes invadían Kuwait con vehículos armados e infantería ligera. El argumento a largo plazo era la integridad de esos territorios (ambas "naciones" fueron diseñadas durante la retirada por el gobierno de colonización británico); el argumento a corto plazo fue la baja de precios de petróleo provocada por la sobreproducción kuwaití, que arruinaba a Irak. El 16 de enero de 1991, una coalición internacional liderada por Estados Unidos y bajo el mandato de las Naciones Unidas atacó a las tropas iraquíes estacionadas en Kuwait, iniciando lo que se conoce como la guerra del Golfo. El ejército iraquí opuso una débil resistencia inicialmente y no pudo evitar ser expulsado de Kuwait. Con la capital del país devastada por los bombardeos, Husein tuvo que enfrentarse a una guerra civil. Los kurdos reclamaron sus derechos y las regiones chiitas del sur se alzaron en armas. Sin embargo, el temor a que la caída del presidente iraquí desestabilizara la zona llevó a los vencedores a no apoyar estos movimientos.
A partir de ese momento, las Naciones Unidas, a través de su Consejo de Seguridad, impuso una serie de obligaciones a Irak, entre ellas la aceptación incondicional de la destrucción de sus armas químicas, biológicas y misiles balísticos de largo alcance bajo supervisión internacional. Además, estableció un bloqueo económico para presionar al país asiático.
El 15 de mayo siguiente, el Consejo de Seguridad rectifica y aprueba un sistema de flexibilización de duro embargo, el cual consistía en la concesión a Irak de la posibilidad de exportar petróleo cuyos beneficios estarían destinados a la compra de alimentos, medicinas y otras materias básicas para la población civil. Este programa, económicamente administrado por la ONU, se popularizó como el programa "petróleo por alimentos" y se hizo oficial el 14 de abril de 1995 con una nueva resolución.
El gobierno de Sadam Huseín se resistió a colaborar activamente con los inspectores de la ONU a causa de las sospechas de espionaje. Estados Unidos mantuvo un embargo comercial durante años a pesar de las consecuencias para la población iraquí. Los constantes bombardeos a los que el país era sometido de forma intermitente durante años por parte de la Fuerza Aérea estadounidense causaron víctimas entre la población iraquí.
En 1998, tras una crisis previa el año anterior, se produce la completa expulsión de los inspectores internacionales por parte del gobierno iraquí, el 31 de octubre. Unos días después, el 17 de noviembre, cambia de opinión, decide negociar y solicita el regreso. Tras el informe de Richard Butler denunciando la falta de colaboración de Bagdad, Naciones Unidas ordena la salida de Irak a todos sus inspectores.
El 2 de marzo de 2000, Hans Blix asume el cargo de director ejecutivo de la UNMOVIC, la Comisión de las Naciones Unidas de Vigilancia, Verificación e Inspección.
El Eje del Mal y la guerra contra el terrorismo
Meses después del inicio de la invasión y ocupación estadounidense de Afganistán, el presidente de Estados Unidos, George W. Bush, situó a Irak como eje del mal,«Estados Unidos amplía el Eje del Mal.» BBC. un término reminiscente al Eje Roma-Berlín-Tokio o equiparable al Telón de Acero durante la Guerra Fría. Además acusó al gobierno de Sadam Huseín de tener armas de destrucción masiva, y de tener vínculos con Al Qaeda, vínculos que tampoco se han podido confirmar.«No hay vínculo entre Husein y al-Qaeda.» BBC.
El 29 de noviembre de 2001 se aprobó la lista de artículos que las próximas inspecciones examinarían y su procedimiento de análisis, y fijaba el 30 de mayo de 2002 como fecha en la que se comenzaría a aplicar. Asimismo, se subrayaba la obligación de Irak de cooperar con la aplicación de las resoluciones.
En el 2007 Alan Greenspan, expresidente del banco central estadounidense (la Reserva Federal), aseguró en su libro de memorias que el verdadero motivo para invadir Irak no eran las razones expresadas públicamente, que eran relativas a las supuestas armas de destrucción masiva y acabar con las supuesta relación entre el gobierno baasí iraquí y la organización guerrillera Al Qaeda, sino controlar las reservas de petróleo y evitar que la Unión Europea o potencias emergentes como China e India se acercaran a esas gigantescas reservas de petróleo.
La resolución 1441
En la importante resolución 1441,Resolución 1441 (2002) del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas. (PDF) aprobada en la sesión celebrada el 8 de noviembre de 2002, el Consejo decidió ordenar a Irak la realización de las inspecciones referidas a la existencia de armas de destrucción masiva.
Para ello daba un plazo de 30 días, a partir del día de la publicación de la resolución, para presentar una completa declaración de todos los aspectos de los programas para el desarrollo de armas químicas, biológicas, nucleares, misiles balísticos, etc., además de solicitar que Irak no realizaría ningún acto o amenaza contra cualquier Estado Miembro que adoptara medidas para hacer cumplir sus resoluciones.
Realizado el informe, el Consejo se reuniría nuevamente para examinarlo y adoptar las decisiones que pudieran corresponder. La resolución afirma «se ha advertido reiteradamente a Irak que, de seguir infringiendo sus obligaciones, se expondrá a graves consecuencias». No obstante, la resolución excluía autorizar el uso de la fuerza, lo que en todo caso requeriría de una nueva resolución que nunca llegó a aprobarse. Sadam Huseín aceptó la resolución el 13 de noviembre, permitiendo el regreso de los inspectores internacionales a Irak bajo la supervisión de Hans Blix, presidente de la Comisión de las Naciones Unidas de Vigilancia, Verificación e Inspección, y Mohamed ElBaradei, director general del OIEA. Para febrero de 2003, el OIEA declaró que no había encontrado pruebas ni indicios creíbles de que Irak hubiera reactivado un programa de armas nucleares. Asimismo, concluyó que ciertos materiales sospechosos, como tubos de aluminio que podían haberse utilizado para enriquecer uranio, en realidad estaban destinados a otros fines."Statements of the Director General". IAEA (2003)
Se forma la coalición