Homo heidelbergensis es una especie extinta del género Homo, que surgió hace más de 600 000 años y perduró al menos hasta hace 200 000 años (Chibaniense, mediados del Pleistoceno).

Eran individuos altos que tenían una estatura promedio de 1,75 m con un peso de 62 kg entre machos, y 1,57 m con 51 kg entre hembras. Tenían grandes cráneos que median 1350 cm³ en promedio, muy aplanados con relación a los del ser humano actual, con mandíbulas salientes y gran abertura nasal.En un documental para televisión se les apodó como «Goliath»; cf. . Se trata de la primera especie humana en la que es posible detectar indicios de una mentalidad simbólica.Cf. Jordi Agustí, Enric Bufill y Marina Mosquera, El precio de la inteligencia. La evolución de la mente y sus consecuencias, Crítica, Barcelona, 2012, pág. 51.

Su nombre científico deriva de la proximidad de la ciudad de Heidelberg (Alemania) al lugar donde fueron hallados los primeros fósiles, lo que subraya el hecho de que se trata de los primeros Homo que alcanzaron las estepas del centro y norte de Eurasia.

Su anatomía ha sido descrita en gran parte por los restos encontrados en el yacimiento de la Sima de los Huesos en Atapuerca.

Origen y evolución

El origen del Homo heidelbergensis se remonta hasta hace unos 600 000 años en África, desde donde se expandió hasta Europa, donde, a diferencia de homínidos anteriores, habitó un amplio rango geográfico, adentrándose en las frías estepas europeas durante las glaciaciones del Pleistoceno medio. En cuanto al origen exacto de esta especie, existe un fuerte debate a causa de las similitudes morfológicas (especialmente craneales) que H. heidelbergensis presenta con Homo rhodesiensis. miniaturadeimagen|233x233px|Mapa mostrando los yacimientos donde se han encontrado restos de heidelbergensis y preneandertales. Por un lado, diversos investigadores sostienen que, con base a la sorprendente similitud entre ambas especies y la dificultad para encontrar diferencias entre sus restos, ambas deberían reconocerse como una especie única, H. heidelbergensis (ya que esta fue descrita 15 años antes que H. rhodesiensis). Por su parte, otros investigadores prefieren separar las poblaciones africanas y las europeas en especies distintas con base algunos detalles anatómicos. En cualquier caso, el origen de H. heidelbergensis se sitúa en África, donde después de que hace 800 000 años el aumento de la frecuencia de los ciclos glacial-interglacial produjo un aumento de la aridez del continente que desembocó en la aparición de este nuevo tipo de homínidos.

Así, se establecen dos corrientes para explicar la aparición de H. heidelbergensisː

H. heidelbergensis aparece en África a comienzos del Pleistoceno medio, desde donde se expande hacia el continente europeo, dividiéndose en dos poblaciones que darán lugar a neandertales y denisovanos, por un lado (población europea), y al hombre moderno por otro (población africana).

H. rhodesiensis surge en África a principios del Pleistoceno medio, desde donde se expande hacia el continente europeo, dando origen a una nueva especie, H. heidelbergensis, que posteriormente evolucionará en neandertales y denisovanos; por su parte, H. rhodesiensis dará origen al Homo sapiens hace aproximadamente 130 000 años en África.«Homo heidelbergensis began to develop regional differences that eventually gave rise to two species of humans. European populations of Homo heidelbergensis evolved into Homo neanderthalensis (the Neanderthals) while a separate population of Homo heidelbergensis in Africa evolved into our own species, Homo sapiens» - Australian MuseumHomo heidelbergensis - Smithsonian, National Museum of Natural HistoryHeidelberg Man Links Humans, Neanderthals - Discovery NewsHomo heidelbergensis - Science Daily

Otra explicación más polémica establece al Homo antecessor como antepasado de H. heidelbergensis y H. rhodesiensis, siendo H. antecessor el que se originó en África y pasó a colonizar Europa, evolucionando en ambas especies debido a la separación de sus poblaciones.Klein, Richard. 2009. "Hominin Disperals in the Old World" in The Human Past, ed. Chris Scarre, 2nd ed., p. 108. Sus detractores señalan que uno de los fallos de esta hipótesis es la posibilidad de que los restos de H. antecessor realmente pertenezcan a H. heidelbergensis.

Una vez colonizada Europa, H. heidelbergensis comenzó a adquirir rasgos propios de los neandertales hace unos 400 000 años, con la llegada de la Glaciación de Mindel. Esto, junto con el gran parecido físico con los neandertales de los heidelbergensis encontrados en la Sima de los Huesos de Atapuerca, ha sido propuesto como una indicación de que las poblaciones de H. heidelbergensis quedaban replegadas a las penínsulas mediterráneas durante las fases glaciales, por lo que el aislamiento de poblaciones generó un cuello de botella que dio origen al hombre de Neandertal.

Finalmente, hace entre 230 000 y 200 000 años el H. heidelbergensis se extinguió, siendo reemplazado por su pariente, Homo neanderthalensis.

Fósiles thumb|Réplica de la mandíbula de Mauer. El descubrimiento más antiguo de fósiles de la especie es una mandíbula inferior (Mauer 1), encontrada en 1907 por el trabajador de una mina en Mauer, cerca de Heidelberg.Schoetensack, Otto (1908) Der Unterkiefer des Homo Heidelbergensis aus den Sanden von Mauer bei Heidelberg. Ein Beitrag zur Paläontologie des Menschen. Leipzig,: Verlag von Wilhelm Engelmann. Se estima que esta mandíbula data de 600000 años AP.Wagner, Günther; Matthias Krbetsche; Detlev Degeringc; Jean-Jacques Bahaind; Qingfeng Shaod; Christophe Falguèresd; Pierre Voinchetd; Jean-Michel Doloe; Tristan Garciae and G. Philip Rightmiref (2011) "Radiometric dating of the type-site for Homo heidelbergensis at Mauer, Germany"; PNAS 109 (10).Wagner, Günther; Lutz Christian Maulb; Manfred Löscherc & Dieter Schreiber (2011) "Mauer – the type site of Homo heidelbergensis: palaeoenvironment and age"; Quaternary Science Reviews 30 (11-12): 1464–1473.

Posteriormente, en una cueva llamada Caune de l'Arago, en Francia, se encontraron los restos fragmentarios de una docena de individuos. El más completo es la cara y parte de la caja craneana de un individuo conocido como hombre de Tautavel, que data de cerca de 450000 años AP, y tiene gran parecido con el cráneo del hombre de Petralona, encontrado en una cueva en Grecia.

Otros sitios donde se han hallado fósiles atribuidos a esta especie son Steinheim (Alemania), Swanscombe (Inglaterra) y la Sima de los Huesos en la Sierra de Atapuerca (España), donde se encontraron 5000 fósiles pertenecientes a unos 30 individuos, que datan de hace 400 000 años,Bischoff, James L.; Donald D. Shamp, Arantza Aramburu, Juan Luis Arsuaga, Eudald Carbonell y J. M. Bermúdez de Castro (2003). «The Sima de los Huesos Hominids Date to Beyond U/Th Equilibrium (>350 kyr) and Perhaps to 400–500 kyr: New Radiometric Dates». Journal of Archaeological Science, 30(3): 275-280. considerados antepasados de los neandertales, restos estos que están muy bien conservados; entre ellos destacan el cráneo número 5 (llamado popularmente "Miguelón") que está completo,Arsuaga, Juan L.; Martínez, I; Gracia, A; Carretero, JM; Carbonell, E (1993) «Three new human skulls from the Sima de los Huesos Middle Pleistocene site in Sierra de Atapuerca, Spain». Nature, 362: 534-537. y del cual recientemente se realizaron estudios que dan cuenta de una lateralidad en el cerebro (era diestro),El Homo heidelbergensis era diestro y una pelvis muy bien conservada de un individuo conocido popularmente como "Elvis".Arsuaga, Juan L.; Lorenzo, CL; Carretero, JM; Gracia, A; Martínez, I; García, N; Bermúdez de Castro, JM; Carbonell, E (1999) «A complete human pelvis from the Middle Pleistocene of Spain». Nature, 399: 255-258. En China se han encontrado fósiles, que concuerdan con este grupo, en el sitio de Daliː un cráneo de hace 280 000 años y un esqueleto en Jinniushan.

Hay que señalar que en Terra Amata (Francia) se hallaron restos de refugios construidos durante la época de H. heidelbergensis. Estos refugios tenían una forma ovalada, con veinticinco pies de largo y veinte de ancho. Dentro del refugio se encontraron restos de ceniza.

Se han descubierto fósiles relacionados con esta especie en África, en los sitios de Bodo, al noreste de Etiopía, con un ejemplar más robusto pero similar que data de hace 600 000 años, y en Kabwe (Zambia), así como en Lago Ndutu (Tanzania). Los huesos postcraneales concuerdan con los de Arago e indican que esta era una forma robusta, pero moderna. Los científicos no son unánimes al interpretar estos fósiles africanos. Algunos los sitúan en la especie H. heidelbergensis.Rightmire, G. Philip (1998). «Human evolution in the Middle Pleistocene: The role of Homo heidelbergensis». Evolutionary Anthropology, 6: 218-227. Otros piensan que los fósiles europeos y africanos pertenecen a dos especies diferentes, y solo las poblaciones africanas, clasificadas como Homo rhodesiensis u H. sapiens arcaico, evolucionaron hasta el H. sapiens, mientras que el nombre H. heidelbergensis sólo correspondería a los fósiles europeos, que presentan apomorfias inequívocas en la línea evolutiva hacia el hombre de Neandertal.Rosas, Antonio y Bermúdez de Castro, José M.(1998) «The Mauer mandible and the evolutionary significance of Homo heidelbergensis». Geobios, 31(5): 687-697. Tampoco hay unanimidad sobre la interpretación del hombre de Petralona (Grecia), que podría ser un H. heidelbergensis tardío o más bien un H. rhodesiensis u otro H. sapiens arcaico que llegó a Europa desde África por las costas del Mediterráneo.

Biología Anatomía Las características físicas del Homo heidelbergensis presentan un gran rango de variabilidad entre los individuos de diferentes épocas y periodos, e incluso entre individuos pertenecientes a una misma población. Sumado al carácter fragmentario de los primeros restos encontrados durante las primeras décadas, fue difícil establecer las características comunes de la especie hasta el hallazgo de una gran cantidad de restos relativamente completos en el yacimiento de la sierra de Atapuerca.

De esta manera se ha logrado estimar que el H. heidelbergensis presentaba una estatura de entre 1,70 y 1,80 m, y un peso que rondaría los 95 kg. Poseían una robustez corporal mayor que la del Homo sapiens, que se vería incrementada en su evolución a Homo neanderthalensis. La pelvis ancha (de las mismas dimensiones en machos y hembras) generaba un cuerpo más ancho y una mayor separación de las piernas, las cuales, junto con los brazos, poseían proporciones modernas. Las diferencias físicas entre sexos muestran un dimorfismo sexual similar al de los humanos modernos, con una diferencia de altura en torno al 10 %.

El cráneo presenta rasgos tanto arcaicos como modernos, con unas órbitas oculares de contorno más o menos cuadrangular, coronadas por amplias crestas supraorbitales de doble arco (de grosor variable), un orificio nasal bajo y ancho, ligero prognatismo facial y mandíbulas relativamente robustas en contraste con la reducción de las piezas dentales posteriores respecto a sus antepasados; el neurocráneo presenta paredes gruesas (de aproximadamente un centímetro de grosor), con una parte posterior redondeada y prominencias marcadas en mayor o menor medida que envolvían un cerebro de entre 1100 y 1300 cm³.

Sin embargo, a medida que los restos son más próximos al H. neanderthalensis, las diferencias anatómicas son más difíciles de identificar, ya que las poblaciones europeas van adquiriendo un mayor número de caracteres propios del neandertal. Además, tal y como se menciona más arriba, sus características físicas son similares a las del H. rhodesiensis, presentando dificultades respecto a la clasificación taxonómica de la especie.

Diferenciación