Un macguffin (también macgufin, maguffin, MacGuffin o McGuffin) es un elemento de suspense que hace que los personajes avancen en la trama, pero que puede tener relevancia en la trama o no.
El «macgufin» es una expresión acuñada por Alfred Hitchcock (1899-1980) que designa una excusa argumental que motiva a los personajes y al desarrollo de una historia, pero carece de relevancia por sí misma.
No hay que confundirlo con el red herring (o ‘arenque rojo’), una pista falsa destinada a desviar las previsiones del espectador sobre el argumento.
El elemento que distingue al macgufin de otros tipos de excusas argumentales es que es intercambiable. Desde el punto de vista de la audiencia, el macgufin no es lo importante de la historia narrada.
En 1939, Hitchcock afirmó sobre el macgufin: «En historias de rufianes siempre es un collar y en historias de espías siempre son los documentos».
Hitchcock explica también esta expresión en el libro-entrevista con François Truffaut El cine según Hitchcock:
Ejemplos
Películas de Hitchcock
Las películas de Alfred Hitchock contienen, lógicamente, claros ejemplos de Mcguffins, siempre con la premisa de que el protagonista es una persona común y corriente que se ve involucrada en una situación por causa de algún elemento que puede no aparecer nunca en la pantalla:
En Los 39 escalones (1935), el protagonista encuentra a un conocido moribundo, quien antes de expirar dice: «Treinta y nueve escalones». La policía lo confunde con un espía y para demostrar su inocencia debe descifrar el significado de la frase.
En North by Northwest (1959), un ejecutivo de publicidad es confundido por una organización de espionaje.
En Psicosis (1960), toda la trama inicial donde una mujer huye con dinero robado se corta abruptamente antes de la media hora de metraje. Al final resulta ser irrelevante en el argumento una vez cumplida su misión, que es conducir a la mujer fugitiva hasta el recóndito motel de Bates. Como puede verse, cumple con el requisito fundamental del macgufin, es decir, puede intercambiarse por otro elemento análogo pero totalmente distinto: la mujer podría haber estado huyendo de un novio enfadado, o de unos padres dominantes, o de cualquier otra cosa.
Otras películas
En El mago de Oz (1939), todos los protagonistas buscan, por separado, volver al hogar, poseer valor, tener un corazón, o tener un cerebro. Sin embargo en las escenas finales a cada uno se le entrega un artilugio que representa ingenuamente lo que desean, por lo que se entiende que ya lo poseían. En cuanto a la protagonista que desea volver al hogar, lo hace con un simple golpe de talones. En Ciudadano Kane (1941), de Orson Welles, al comienzo de la cinta, Kane en su lecho de muerte pronuncia una misteriosa palabra, «Rosebud». Nadie sabe a qué se refiere, y a partir de ese misterio se recrea su vida completa. Finalmente descubrimos que Rosebud era el nombre de su trineo cuando era niño, lo cual no tiene una relevancia mayor en la trama pero sirve de hilo conductor de la misma. Rosebud ha pasado a considerarse uno de los macgufin más importantes de la historia del cine.
En El halcón maltés (1941) el detective privado investiga la muerte de su socio, Esto lo sumerge en un caso de dobles traiciones alrededor de una pequeña escultura: un halcón de oro cubierto de barniz. Pese a que el objeto pasa de mano en mano, y es motivo de algunas muertes, no es difícil darse cuenta de que cualquier otra joya hubiera servido para hacer actuar a los muchos involucrados. Incluso al final de la película, este objeto queda, ignorado su valor, encima de un estante.
En Casablanca (1942) el protagonista, un tipo duro y poco solidario, se debate entre sí le corresponde conseguir un salvoconducto para que un fugitivo de los nazis pueda huir de la ciudad. El hombre una y otra vez repasa su antigua relación con la actual novia del perseguido, y el salvoconducto para salvarlo carece en sí de importancia.
En Seis destinos (1942) se narran las vivencias por separado de personajes que solamente tienen en común la posesión de un chaqué en circunstancias independientes entre sí.
En Winchester 73 (1950) se muestra a una serie de personajes que en un momento dado poseen un arma, un rifle Winchester modelo 1873, excusa instrumental dentro de un relato unitario. Ese rifle excepcional, perteneciente a una serie limitada y literalmente sin precio, es el detonante de una cadena de violencia en torno al cual gira el conflicto de los personajes, figuras ambiguas, condicionadas por la dureza de su existencia.
En Desde Rusia con amor (1963) una joven espía rusa expresa al MI6 sus deseos de desertar tras haberse enamorado de James Bond mediante una foto, lo cual parece ser un perfecto pretexto para enviar al agente 007 a buscarla a Turquía, aún a sabiendas de que es una trampa.
En Belle de jour (1966) de Luis Buñuel, se relatan las peripecias de una mujer con la doble vida de ama de casa normal y prostituta. Un cliente, deseoso de llevar a cabo algún tipo de «variante» sexual, le entrega una caja cuyo contenido se oculta al espectador; solamente se oye un ruido de lo que parece ser un insecto. La caja o su contenido no vuelven a aparecer, es solo una etapa de las aventuras de una prostituta a tiempo parcial, pero es un avance importante en la búsqueda sexual de la mujer. Este macgufin es muy comentado entre los cinéfilos.
En la película sueca Dunderklumpen! (1974), que combina el naturalismo con la animación, un padre ayuda a su hijo a perseguir a un adorable villano que le robó un cofre que tiene «el tesoro». En las escenas finales, tras mil y un peripecias, se revela de qué se trata el tesoro y todos los personajes terminan por cantar y bailar juntos una canción que exhalta la maravilla de lo simple en la vida.
En Los tres días del cóndor (1975), el personaje interpretado por Robert Redford es perseguido a muerte. Al final descubre que todo se debe a un informe que escribió, salido de su propia imaginación literaria, tras haber leído un libro que en la ficción habla de cómo controlar un país petrolero.
En Todos los hombres del presidente (1976), dos periodistas investigan una serie de renuncias en el gabinete presidencial, sin tener la menor idea de que ello los llevará a develar el caso Watergate.
En The Blues Brothers (1980) Los personajes encarnados por John Belushi y Dan Aykroyd deben obtener como sea dinero para salvar el orfanato en el cual se criaron por causa de impuestos atrasados. Si bien toda la película muestra hasta la saciedad la manera de conseguirlo ―reúnen un grupo musical, consiguen actuaciones, huyen de varios grupos variopintos de personajes y todo termina con una espectacular persecución policial― el motivo de las andanzas (el dinero) se explica en pocos minutos al principio del filme y en el final se realiza el pago, por lo cual directamente pasa a ser secundario. Incluso el orfanato se muestra muy poco, y el dinero ni aparece. Realmente el porqué de tantas peripecias podría ser cualquiera.
En La cosa del pantano (1982), el macgufin es la fórmula de una hormona curativa derivada de una planta. Un proyecto ultrasecreto para crear un híbrido entre planta y animal capaz de existir en condiciones adversas. Durante la película no se mencionan los efectos y propiedades de la fórmula.
En Eddie and the Cruisers (1983) en principio, es la búsqueda de un famoso cantante que desapareció y fue dado por muerto, interpretado por Michael Paré. Ante la inutilidad de hallarlo, se da un giro y la trama queda centrada en las cintas originales del disco que el músico nunca llegó a editar. Las cintas apenas se mencionan o aparecen.
En El doble macguffin, protagonizada por Ernest Borgnine, desde un auto se arroja un maletín lleno de dinero que es hallado por un niño. Este corre a contárselo a su pandilla de amigos, pero cuando vuelven al lugar, el maletín desapareció. Es el pretexto para dar inicio a una investigación detectivesca de corte juvenil. Sin embargo, el maletín no vuelve a aparecer, no se sabe de dónde provenía ni para qué servía, ni quién lo recogió o quién lo arrojó del auto. La investigación de los adolescentes da con otro macgufin: abortan un asesinato que nunca llega a realizarse pero del cual solo por menciones en los diálogos se dan a conocer sus detalles, o a la víctima, quien podría haber sido un político, un empresario, cualquiera.
En Sueños radiactivos (1985), dos jóvenes corren por escenarios mezcla de estética ochentera y posapocalíptica intentando no ser atrapados por un par de llaves que activan misiles nucleares. Se cruzan con personajes igualmente extravagantes y los diálogos son todo un homenaje a las novelas de Raymond Chandler. Estas llaves para misiles solo se muestran un par de veces.
En Frantic (1988), un médico viaja a París con su esposa, y en el aeropuerto recogen una valija equivocada. Cuando la mujer desaparece, el personaje encarnado por Harrison Ford se decide a hallarla. Por deducción se da cuenta de que en el equipaje debe encontrarse el motivo del misterio, y por ende la clave para rescatar a su mujer. La "clave" resulta ser un objeto pequeño cuyo uso se explica en una sola frase: realmente la explicación sobre su utilidad e importancia resulta irrelevante.
Tequila sunrise (1988) es una cinta protagonizada por Mel Gibson (quien desea dejar el tráfico de drogas) y Kurt Russell. La policía busca sus cómplices, un grupo de narcotraficantes desea callarlo por si llega a hablar. En ningún momento se muestra droga o algún ambiente relacionado por el bajo mundo, la cinta trata de la vida personal del protagonista fuera de la delincuencia y su relación con una mujer, interpretada por Michelle Pfeiffer. La droga y el narcotráfico solo se mencionan en diálogos que llevan hacia el vínculo con el personaje que desea salirse de ese mundo. Mel Gibson podría haber interpretado a un ladrón, a un falsificador, alguien que se dedica a cualquier otra actividad delictiva.
En Érase una vez en China (1991), larga saga de películas de artes marciales basadas libremente en la biografía del célebre maestro Wong Fei Hung (1847-1924), cualquier cosa sirve para que los personajes se crucen a patadas y puñetazos: salvar a un señor, el amor de una mujer, un empujón en medio de un mercado atestado, o el simple entrenamiento.
En Reservoir Dogs (1992) cuatro criminales que sobreviven a un fallido asalto se enfrentan entre sí, al creer que hay entre ellos un traidor. El motivo es una bolsa de diamantes que rara vez es vista o mencionada.
En El informe Pelícano (1993), una joven es perseguida por causa de un escrito suyo que llegó a manos de los villanos. Lo que parecía ser un simple trabajo de clase sobre conspiraciones y asesinatos, basado en reportes periodísticos y la imaginación de la muchacha, resulta ser absolutamente cierto, incluso en los mínimos detalles. Eso pondrá en riesgo su vida, pero cuando se revela el contenido del texto, fácilmente nos damos cuenta que el motivo podría ser cualquiera.
En Pulp Fiction (1994), de Quentin Tarantino, el contenido del maletín que deben recuperar Vincent Vega y Jules Winnfield para su jefe, Marsellus Wallace, nunca es revelado. De este modo, siendo imprescindible para que avance la película, que sea una u otra cosa no modifica la trama. Inicialmente contenía diamantes, pero Tarantino ―al considerarlo muy banal― opta por dejarlo a la imaginación de los espectadores.
En Fargo (1996), de los hermanos Coen, el personaje interpretado por William H. Macy mantiene una gran deuda que motiva toda la trama de la película, sin que se sepa en ningún momento qué la ha ocasionado, a quién se la debe (aunque se deja entrever que ha malversado dinero de la financiera de General Motors), ni qué ha hecho con el dinero.