Los hermanos Pincheira fueron los líderes de una montonera (guerrilla montada) realista que llevó a cabo también prácticas de asaltantes y cuatreros en Chile y Argentina entre 1819 y 1832.

Sus acciones comenzaron durante el desarrollo de la guerra de independencia de Chile, momento en que se formó la montonera, de corte realista (partidaria de la Monarquía católica), para hacer frente a los independentistas. En este período sus acometidas se desarrollaron principalmente durante la llamada Guerra a Muerte, manteniéndose inicialmente operativa la guerrilla en la zona de Chillán y Parral hasta fines de 1822, cuando hizo sentir su presencia al norte del río Maule, particularmente gracias a la insurrección producida contra el gobierno de Santiago. Saquearon con éxito los poblados de Chillán (1820), Linares (1823), San Fernando, Curicó y San Carlos (1824), Parral (1825), entre otros. En 1825 empezaron a realizar saqueos al este de los Andes, principalmente Cuyo, aunque continuaron operando en Chile. Luego de una exitosa ofensiva del ejército chileno a principios de 1827, tuvieron que dedicarse por dos años a saltear las provincias rioplatenses.

Tras el final de las guerras de emancipación hispanas, continuaron la lucha contra los nacientes Estados de Chile y Argentina con el objeto de mantener su organización y estilo de vida al margen de estos dos países. Gracias a las sucesivas guerras intestinas argentinas y la guerra civil chilena (1829-1830), así como también las variadas alianzas con algunas tribus mapuches, les permitieron al grupo ampliar su radio de acción. En el caso de Chile, lograron llegar hasta el río Cachapoal e incluso el río Maipo. Fue esta su época de mayor poder, lograron dominar un territorio que se extendía por la precordillera chilena, el sur de la provincia de Mendoza y las cuencas de los ríos Neuquén y Colorado. Poco tiempo después se produjo el final de la montonera debido a su fricción interna, incitada por el gobierno de Buenos Aires, y la ofensiva militar del ejército chileno que la destruyó definitivamente en la batalla de las lagunas de Epulafquen el 14 de enero de 1832. miniaturadeimagen|250px|Los hermanos Pincheira usaban la Cruz de Borgoña como símbolo de su lealtad a la Monarquía Hispánica.

Composición La familia Pincheira estaba compuesta por cuatro hermanos y dos hermanas, nacidos en Chile, todos hijos de Martín Pincheira: Juan Antonio Pincheira (f. 1823);Según Ana María Contador (1998: 146), una carta del 9 de agosto de 1820 indica que el hermano mayor pudo haberse llamado Juan Antonio Pincheira. Santos Pincheira (f. 1823); Pablo Pincheira (f. 1832); José Antonio Pincheira (1804-1884); Rosa Pincheira; Juana Pincheira.

El mando de la guerrilla siempre estuvo bajo el comando de los hermanos. Estos, a medida que iban muriendo, se sucedían del mayor a menor: inicialmente estuvo al mando el primogénito Antonio, tras morir en combate le sucedió el segundo, Santos, pero a los meses se ahogó vadeando el río Los Sauces, luego vino el tercero, Pablo, pero en 1826 sus hombres se sublevaron y entregaron el mando al menor, José Antonio. Las dos mujeres colaboraron constantemente con sus hermanos, fueron capturadas por tropas chilenas en 1827 y fueron indultadas, desapareciendo de los registros.

Orígenes

Primeras guerrillas en Chile Las primeras montoneras surgieron con la derrota del brigadier Antonio Pareja (1757-1813), en el invierno de 1813. El ejército realista se refugió en Chillán y fue asediado por el general José Miguel Carrera (1785-1821), el clima fue devastador para los soldados patriotas. En esos meses, las tropas de la Junta de Santiago se hicieron con la mayor parte del territorio al sur del Maule a excepción de Chillán y Talcahuano, cometiendo numerosos abusos contra la población sureña -quemar cosechas, saquear pueblos y fusilar prisioneros-, poniéndola del lado realista.Frías, 1947: 207 Las tropas juntistas tenían autorización para ese comportamiento, iniciado a finales de 1811, cuando hubo un conflicto entre las juntas formadas en Santiago y Concepción. De hecho, la guerra independentista puede considerarse parcialmente un enfrentamiento de las aristocracias de ambas ciudades, apoyadas por los ejércitos de Buenos Aires y Lima respectivamente.

Surgen partidas encabezadas por los terratenientes locales, como el comandante de las milicias chillanejas, coronel Clemente Lantaño (1774-1846), y su hermano Ramón. Inicialmente partidarios de Bernardo O'Higgins (1778-1842) y la junta penquista, cuando Carrera se hizo con el poder se pasaron a la causa monárquica. La élite sureña no quería quedar bajo la hegemonía centralista de los «señoritos» de Santiago. En otros casos, había realistas desde el principio que habían pasado a la clandestinidad por la persecución de la junta penquista, dominada por los llamados "exaltados", uniéndose al ejército de Pareja cuando llegó. Este fue el caso de una familia terrateniente de Concepción: Estaban Alejandro de Urréjola y Peñaloza (1743-1815), alcalde de Concepción entre 1797 y 1808 y padre del coronel Luis de Urréjola Leclerc (1780-1845).

En ambos ejemplos, los hacendados formaron milicias con los inquilinos de sus fundos Cucha-Cucha (Urréjola) y El Roble (Lantaño). La milicia de Lantaño tenía uniforme propio, llamada «Los Lanudos de Lantaño», una unidad de 400 fusileros. El mismo tamaño tuvo la partida guerrillera de Ildefonso Elorreaga (1782-1817), que llegó a servir de vanguardia de Pareja y a ocupar Talca en 1813.

Al inquilino le obligan lazos de lealtad con sus patrones, negarse significa ser expulsado de las tierras y enfrentar con su familiar el vagabundaje, el hambre y quizás la muerte. En la América española gran parte de la propiedad de las tierras de cultivo estaba en manos de poderosos terratenientes -eclesiásticos o laicos- o reservados a comunidades indígenas. Los primeros ejércitos rebeldes se componían principalmente de milicias de campesinos movilizados a la fuerza por sus patrones, a la primera oportunidad se rendían o cambiaban de bando.

Acosando a las fuerzas juntistas que asediaban al ejército regular en Chillán, Lantaño y Urréjola juntaron sus partidas, 1200 hombres con cuatro cañones. El 17 de octubre emboscaron a la columna del coronel O'Higgins en El Roble. La acción acabó en una victoria pírrica de los patriotas.Martínez, 1848: 200 En esa acción destacaron los 200 a 500 partisanos que iniciaron el ataque en la madrugada a las órdenes de Luis de Urréjola y Juan Antonio Olate.

En 1814, cuando Mariano Osorio (1777-1819) avanzó al norte esas guerrillas se sumaron al ejército realista. Sus rangos fueron reconocidos por el militar español pero su sucesor, Casimiro Marcó del Pont (1770-1819), no confiaba en los militares criollos y empezó a desplazarlos del mando, debilitando el apoyo que le daba la élite sureña.

Durante la llamada Guerra de Zapa (1815-1817) partidas de guerrilleros patriotas emprendieron robos y saqueos contra las propiedades de los que consideraban realistas. Algunos como José Miguel Neira (1775-1817), quisieron continuar sus actividades tras Chacabuco, pero las nuevas autoridades independientes lo consideraron inconveniente, finalmente se darán casos como la ejecución del mismo Neira.

Bandolerismo social Por otra parte, aprovechando el caos y debilidad institucional surgieron numerosas partidas de bandoleros, muchos de ellos nunca tomaron bando o lo cambiaron constantemente, dedicándose al pillaje. Precisamente estos últimos, los que no eran más que delincuentes que sacaban partidos al caos, hacían daño tanto en territorio patriota como realista.

El fenómeno del bandolerismo era muy frecuente en el Chile rural desde finales del , cuando se inició un exceso de población flotante (peones) que vagaba permanentemente sin hogar ni trabajo. Se debía en esencia que las haciendas se habían visto superadas por la oferta de mano de obra y la falta de tierras y oportunidades. Aunque la situación de los inquilinos no era mucho mejor -vivían en miseria, subordinación y constante riesgo de ser expulsados por el hacendado-. Estos grupos delictuales brotaron como una epidemia eterna que amenazaba los caminos entre Colchagua y Concepción durante dicha centuria, las regiones de los valles de Colchagua, el Maule y Chillán eran los más afectados, sus montañas ofrecían perfectos escondites inaccesibles en gran número para irse moviendo de uno a otro.

Sur de Chile después de Chacabuco thumb|250px|Mapa de la cuenca del Biobío. Después de la batalla de Chacabuco, el 12 de febrero de 1817, mientras las autoridades independentistas intentaban consolidarse en el centro del país para avanzar hacia el sur, gran parte del territorio nominalmente realista carecía de autoridades, produciéndose un enorme estallido anárquico de violencia social en toda la provincia de Concepción y que no se detuvo hasta la ocupación patriota definitiva en 1819. En esos años cada persona y comunidad debía autodefenderse de asaltantes que en nombre de algún bando buscaban robar sus bienes.Castagneto, Piero. "Más que unos meros bandidos: mito y realidad de los Pincheira (1817-32)". Diario La Estrella de Valparaíso. Publicado el 20 de marzo de 2004. Consultado el 31 de enero de 2014.

Además, muchos partidarios del rey tomaron las armas por iniciativa propia para defender su causa, uniéndose a los soldados fugitivos en el territorio.Salazar, Betsy (2006). "La verdadera historia de la banda de los Pincheira" . Sitio web Gata y el Búho (Chile). Los guerrilleros y comandantes eran muy heterogéneos, se puede encontrar a rico Lantaño, aun resistiendo al avance republicano en 1818, o José María Zapata, anteriormente un arriero del Itata y capataz de la hacienda de Cucha-Cucha. Este último había desembarco cerca de Tomé a mediados de 1817 con Pablo Mendoza y juntos armaron doscientos combatientes. Al igual que ellos, muchos fueron los oficiales realistas que desembarcaron secretamente a lo largo de la costa del Maule y el Itata para entrenar a las partidas irregulares.León Solís, 2011: 494 También estaba Cipriano Palma, que en los alrededores de Chillán fundó una montonera de cien dragones y otros tantos indios. Hábilmente, los líderes realistas refugiados en Talcahuano supieron hacerse con el favor y auxilio de los guerrilleros que pululaban por el centro y sur del país.

Se inicia la Guerra a Muerte, considerada como la única gran insurrección que ha habido en Chile. Sus protagonistas eran los peones sin tierra, hombres que vagaban sin hogar y trabajaban el día por cualquier patrón. Sin autoridad capaz de imponer orden, el descontento de los campesinos pobres estalló, justificándose en la defensa de sus modos de vida y valores tradicionales frente al proyecto ilustrado de los independentistas. Para esto cuentan con el apoyo de las tribus araucanas.Contador, 1998: 168

Por dicho carácter de defensa de la tradición, los usos y costumbres legales, la fe católica y la monarquía,González y Fernández Valles, 2010: 135-137 algunos autores han clasificado a este movimiento realista como «protocarlismo criollo».González y Fernández Valles, 2010: 117 De hecho, en una fecha temprana como 1835, el periodista rioplatense José Rivera Indarte compara a la guerrilla con los movimientos de Carlos María Isidro de Borbón en Navarra y Vizcaya o de Henri de La Rochejaquelein en la Vandea.Rivera Indarte, José (1835). El voto de America: o sea breve examen de esta cuestión. Madrid: Imprenta Real, pp. 14.