El Instituto para las Obras de Religión o IOR (en italiano: Istituto per le Opere di Religione), conocido popularmente como el Banco Vaticano, es una institución financiera de la Iglesia católica erigida como persona jurídica canónica pública, con sede exclusiva en la Ciudad del Vaticano. Fue erigido por el papa Pío XII mediante quirógrafo el 27 de junio de 1942, teniendo como predecesora a la Commissione ad pias causas creada por León XIII en 1887. Su misión fundamental, establecida en sus estatutos renovados por el papa Francisco en 2023, consiste en custodiar y administrar bienes muebles e inmuebles transferidos o confiados por personas físicas o jurídicas, destinados a obras de religión o de caridad.
Entre sus funciones, provee custodia de valores, transferencias internacionales a través de bancos corresponsales y servicios de cobros y pagos para la Santa Sede, la Ciudad del Vaticano, órdenes e institutos religiosos, conferencias episcopales, diócesis y misiones en más de 110 países.
Estructura y gobernanza
El gobierno del IOR se rige por su Estatuto (renovado mediante quirógrafo papal en marzo de 2023) y se articula en cuatro órganos principales:
Comisión Cardenalicia: Compuesta por cinco cardenales designados por el sumo pontífice por un período de cinco años. Vela por la fidelidad a los fines estatutarios y decide la asignación del dividendo/beneficio. Desde enero de 2026 está presidida por el cardenal Giuseppe Petrocchi. Prelado: Nombrado por la Comisión Cardenalicia para acompañar a los administradores y empleados en la coherencia de las actividades con la ética católica y actuar como secretario de la comisión. Ocupa el cargo monseñor Battista Mario Salvatore Ricca desde 2013. Consejo de Supervisión (Consiglio di Sovrintendenza): Formado por siete miembros laicos de acreditada competencia financiera. Define la estrategia, el apetito al riesgo y supervisa la gestión. Fue presidido entre 2014 y 2026 por el financiero francés Jean-Baptiste Douville de Franssu, siendo sucedido en abril de 2026 por el banquero luxemburgués François Pauly. Dirección General: Responsable de la gestión ordinaria y operativa de la entidad. Ocupada por Gian Franco Mammì desde noviembre de 2015.
El Instituto está supervisado y regulado por la Autoridad de Supervisión e Información Financiera (ASIF) de la Santa Sede y la Ciudad del Vaticano.
Funcionamiento y modelo de negocio
A diferencia de una entidad bancaria comercial, el IOR no persigue fines de lucro comercial especulativo: Actividad crediticia: Se realiza únicamente de forma residual y con estrictos límites fijados por la supervisión prudencial de la ASIF y el Consejo de Supervisión. Financiación: No capta depósitos en el mercado interbancario ni emite instrumentos de deuda. Inversiones: Sus activos se gestionan mayoritariamente bajo los modelos Held to Collect and Sell (HTCS) y Held to Collect (HTC), concentrándose en bonos gubernamentales y corporativos de alta calidad crediticia (grado de inversión). Clientes admitidos: Solo presta servicios a personas o instituciones con estrecha vinculación a la Iglesia católica (organismos vaticanos, congregaciones religiosas, diócesis, diplomáticos acreditados ante la Santa Sede, sacerdotes y empleados/jubilados vaticanos).
A finales de 2025, el total de recursos encomendados (en y fuera de balance) ascendía a 5873 millones de euros repartidos entre unos 12 000 clientes, siendo las congregaciones religiosas su mayor cliente en volumen patrimonial (alrededor del 39 %).
Inversión ética y sostenible El Instituto aplica una política de inversión sujeta a la Doctrina Social de la Iglesia, excluyendo a empresas o emisores involucrados en actividades contrarias a la vida humana (aborto, métodos anticonceptivos, uso de células embrionarias), fabricación o venta de armamento, violación de derechos laborales o del medio ambiente, así como adicciones (juego de azar, tabaco, pornografía, alcohol o préstamos usurarios). En enero de 2026 lanzó dos índices bursátiles éticos desarrollados junto a Morningstar para inversiones católicas.
Proceso de transparencia y reformas
Tras haber sufrido décadas atrás el impacto de la quiebra del Banco Ambrosiano y diversas crisis reputacionales en gestiones anteriores a 2013, la entidad experimentó una profunda reforma interna impulsada bajo el pontificado de Benedicto XVI y consolidada por el papa Francisco:
Cierre de cuentas irregulares: Se clausuraron miles de cuentas de personas que no cumplían los criterios de elegibilidad estatutarios, extinguiendo su uso como canal opaco. Homologación internacional: Integración en el sistema europeo de pagos SEPA (2017), cumplimiento de las regulaciones de prevención de blanqueo de capitales avaladas por las evaluaciones del comité Moneyval del Consejo de Europa y reconocimiento como Qualified Intermediary (QI) por el IRS de los Estados Unidos (2021). Auditoría y convenios fiscales: Aplicación de convenios fiscales de intercambio de información con Italia y EE. UU. (FATCA). Sus cuentas anuales, elaboradas bajo normas internacionales NIIF/IAS, se publican de forma abierta e ininterrumpida desde 2013 y son auditadas por firmas internacionales independientes (a cargo de Deloitte para el período 2024-2026).
Papel en la cultura popular En la película de 1990 El padrino III, el Instituto para las Obras de Religión y sus controvertidas operaciones financieras forman un eje central de la trama. En la película española de 2018 Que baje Dios y lo vea, el padre Salvador utiliza de forma ficticia las cuentas del Banco Vaticano para solventar dificultades económicas del monasterio.
Véase también Administración del Patrimonio de la Sede Apostólica Secretaría de Economía de la Santa Sede Economía de la Ciudad del Vaticano Óbolo de San Pedro
Referencias
Enlaces externos Sitio oficial del IOR (en italiano e inglés)
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