La sensibilidad somática es el mecanismo nervioso que recopila la información sensitiva de todo el cuerpo. Estos sentidos se contraponen a las sensibilidades especiales, que aluden específicamente a la vista, el oído, el olfato, el gusto y el equilibrio.

Clasificación Las sensibilidades somáticas pueden clasificarse en tres tipos fisiológicos:

Las sensibilidades somáticas mecanorreceptoras: estas se forman por las sensaciones táctiles y posicionales cuyo estímulo depende del desplazamiento mecánico de algún tejido del organismo Las sensibilidades termorreceptoras: son las que permiten detectar el frío y el calor La sensibilidad al dolor: es la que se activa con factores que dañan los tejidos, como pinchazos, cortes, trituración, quemadura y congelación.

Las sensibilidades somáticas muchas veces también se reúnen en otros tipos de grupos, como los siguientes.

La sensibilidad exterorreceptora es la que procede de la superficie del cuerpo. La sensibilidad propiorreceptora es la que tiene que ver con el estado físico del cuerpo, como las sensaciones posicionales, las tendinosas y musculares, las de presión originadas en la planta de los pies e incluso la sensación de equilibrio (que a menudo se considera una sensibilidad «especial» en vez de una sensibilidad somática). La sensibilidad visceral es la que deriva de las vísceras del cuerpo; al emplear este término, uno suele referirse en concreto a las sensaciones de los órganos internos. La sensibilidad profunda es la que viene de los tejidos profundos, como las fascias, los músculos y los huesos. Comprende básicamente la presión «profunda», el dolor y la vibración.

Referencias

Categoría:Fisiología humana