El Ejército Libertador del Sur (ELS) fue una organización militar liderada por Emiliano Zapata, que estuvo operativa desde 1911 hasta 1920. Durante ese tiempo, el ELS se extendió por los estados de Morelos, Puebla, Estado de México, Guerrero, Ciudad de México, Tlaxcala, Oaxaca, Chiapas y Tabasco. Llegó a reunir hasta veinte mil zapatistas en sus años de mayor actividad, es decir, 1914 y 1915. Uno de los principales objetivos del ELS fue la restitución de las tierras a los campesinos, quienes vivían en condiciones precarias en las haciendas azucareras controladas por los grandes hacendados y latifundistas.
Entre los principales generales del ELS se encuentran: Eufemio Zapata, Francisco Mendoza, Amador Salazar, Genovevo de la O, Felipe Neri, entre otros.
El ELS luchó contra los gobiernos de Francisco I. Madero, Victoriano Huerta y Venustiano Carranza. Este último fue quien llevó a cabo las operaciones que terminarían por mermar las fuerzas zapatistas y reducir su rango de acción a sólo unos pocos estados. Tras el asesinato de Zapata en 1919, el ELS terminó por disolverse debido a las constantes luchas internas que tenía.
Orígenes
Primeros levantamientos
Los orígenes del ELS se pueden rastrear a principios de 1911, ya que se registraron levantamientos armados en diferentes comunidades de Morelos, Puebla y Guerrero. Por ejemplo, Gabriel Tepepa tomó Tlalquiltenango en Morelos junto a sus hombres. Lucio Moreno comenzó operaciones en Tepoztlán en Morelos. Amador Salazar se levantó en armas en Yautepec (Morelos). Francisco Mendoza y sus hombres se apostaron en Izúcar de Matamoros en Puebla. Jesús Salgado se sublevó en la Costa Chica de Guerrero. Estos hombres iban a ser algunos de los generales más importantes del ELS. Sin embargo, la cuna de la revolución del sur se puede encontrar en Villa de Ayala, Morelos, pues en marzo de 1911 se formó una pequeña guerrilla encabezada por Emiliano Zapata, Pablo Torres Burgos, Rafael Merino, quienes organizaron a poco más de 70 hombres que pronto comenzarían a movilizarse hacia otros pueblos para conseguir adeptos: Al iniciar, junto con Torres Burgos, el movimiento en la Villa de Ayala, se les incorporó desde luego un grupo de entusiastas adeptos que tan pronto como salieron del pueblo y se dedicaron a recorrer los contornos fueron de inmediato reforzados por nuevos y considerables contingentes, ya que de todas las rancherías y poblados se desprendían, resueltos y animosos, los hombres del campo, atraídos por la popularidad de Zapata y animosos por las perspectivas de redención que les ofrecía. “¡Abajo las haciendas y arriba los pueblos!”, era el grito de combate que enardecía los espíritus de aquella muchedumbre, eternamente vejada.
Composición En esta etapa de la lucha, el ELS estaba integrado en su gran mayoría por campesinos que habían sido despojados de sus tierras, peones de haciendas, comerciantes, arrieros, casi todos ellos originarios de Morelos y de comunidades cercanas. Es decir, era un ejército compuesto por las clases bajas y medias, gran parte de los insurrectos eran hombres bastante jóvenes. Muchos de ellos se unieron a la lucha por razones agrarias, ya que en su mayoría habían sido despojados de sus tierras por parte de los haciendas azucareras o debido a los agravios sufridos por parte de los hacendados. Aunque hubo casos, en los que los zapatistas se incorporaron por otros motivos, por ejemplo, Pedro García Pérez se unió a la Revolución porque los zapatistas querían llevarse su caballo y sus cabezas de ganado, por ello le pidió un rifle a su padre y se unió a la Revolución. David Vázquez Salazar se unió porque su madre y otras mujeres revolucionarias fueron aprendidas y trasladadas a Cuernavaca.
Primeras campañas armadas Una vez que salieron de Villa de Ayala, los sublevados se movilizaron hacia Quilamula y Huachinantla en Morelos en donde se les unieron diversos contingentes y se incorporaron nuevos líderes como Amador Acevedo. Habían conseguido suficientes hombres para poder realizar operaciones de mayor envergadura como sucedió en la toma de Jojutla el 22 de marzo de 1911. Este fue el primer triunfo importante para los zapatistas porque significaba que se habían apoderado de una de las ciudades más importantes en Morelos con esto, el ELS se pudo hacer de más víveres y recursos que eran necesarios para el creciente número de zapatistas que se unían. No obstante, al mismo tiempo, comenzaron a ser una preocupación para las fuerzas federales. Tres días después de este suceso, el 25 de marzo, nacería formalmente el Ejército Libertador del Sur en Jolalpan, lugar en el que se reunieron jefes rebeldes provenientes de Morelos, Puebla y Guerrero que decidieron unificarse y nombraron a Emiliano Zapata como líder de este movimiento. La revolución se siguió expandiendo durante los meses de abril y mayo, abarcando grandes zonas del estado de Morelos como Yautepec, Yecapixtla, Tlaltizapán, Jonacatepec, Tepoztlán, en Morelos y Tetecala en Puebla, donde los zapatistas sufrieron su primera derrota en Izúcar de Matamoros donde murieron Rafael Merino y Bibiano Cortés. En Atlixco y Metepec, ambas zonas fabriles, el ELS logró que muchos obreros se unieran a su causa después de varias incursiones.
Para mayo de 1911, el ELS contaba con alrededor de dos mil hombres que, en Morelos, ya habían tomado las ciudades más importantes, a saber: Cuatla, Cuernavaca y Jojutla, lo cual se traducía en que estas fuerzas armadas eran ya una seria amenaza para los federales por lo que la violencia que ejercían los zapatistas en cada batalla fue aumentando pese a la desaprobación de los generales del ELS.
Características de los primeros combates Las características de los primeros combates entre 1911 y 1912 se pueden enlistar de la siguiente manera:
Quema de haciendas y archivos municipales Liberación de presos de las cárceles municipales Toma de haciendas para hacerse de recursos para los combates y víveres (aunque este elemento se mantuvo durante toda Revolución del Sur) Secuestros de comerciantes y hacendados ricos
Descarrilamiento de trenes, voladura de vías férreas y sabotaje de comunicaciones (este elemento también se mantuvo durante toda la Revolución del Sur)
Por último, es necesario mencionar que una vez establecido el Cuartel General del ELS, se buscó moderar los comportamientos licenciosos de algunos de sus miembros hacia la población civil: El cuartel general zapatista, con Zapata como jefe supremo y sus principales asesores como cuerpo colegiado que discutía y resolvía sobre los diversos asuntos militares, sobre la estrategia política y sobre la administración de justicia, trató siempre de asumirse y actuar como servidor de las comunidades, y definió la norma de conducta que debía seguir el Ejército Libertador, mediante multitud de órdenes, instrucciones y circulares que los jefes se empeñaron en cumplir. En ellos se expresaba un código moral de respeto a los principios de honestidad, rectitud, justicia, protección y respeto a la población civil y en particular a los más pobres Ascenso miniaturadeimagen|Los principales comandantes del Ejército de Liberación del Sur.
Campañas de 1912 A partir de 1912, el ELS comenzó a organizarse y expandirse a estados como Guerrero, Puebla, Estado de México, Tlaxcala, Michoacán, Oaxaca y los límites de la Ciudad de México. Durante ese año la ferocidad de los combates había aumentado, Genovevo de la O coordinaba en enero ataques a la capital de Morelos con más de tres mil hombres que buscaban recuperar la ciudad de manos de los federales. En abril, los federales bombardeaban y quemaban el poblado de Huitzilac, sin que la balanza se inclinara hacia uno u otro bando. También es importante mencionar que durante la segunda mitad de 1912, las operaciones militares más importantes tuvieron lugar en el Estado de México encabezadas por Emiliano Zapata, también hubo algunos sabotajes en el suministro de agua y electricidad en las zonas cercanas a Ciudad de México y Toluca con el objetivo de atacarla, pero esta acción nunca fue llevada a cabo
Primeros meses de 1913
Sin embargo, para 1913, las fuerzas zapatistas tomarían mayor fuerza en los dos primeros meses del año. El objetivo principal era recuperar poblaciones perdidas: Eufemio Zapata tomaba Yautepec y Yecapixtla, en Morelos, Emiliano Zapata atacaba Villa de Ayala y ordenaba que se restablecieran los sabotajes a las líneas telegráficas y vías férreas, se volvían a quemar haciendas azucareras en Morelos, en el Estado de México, Genoveo de la O, Amador Salazar y Felipe Neri que se movieron hacia la zona de Chalco donde quemaron la fábrica de papel y causaron tanto pánico que las fuerzas policiales de la capital del país tuvieron que intervenir. En Puebla se combatía en algunas de sus ciudades más importantes como Acatlán, Izúcar o Tochimilco y los federales tuvieron que recurrir a viejas tácticas como incendiar las poblaciones tomadas, usar artillería o colgar a los presos que capturaba.
Situación del ELS después de la Decena Trágica
Después de la Decena Trágica (1913), los ataques de las fuerzas huertistas al mando de Juvencio Robles se volvieron más constantes, quien atacó el cuartel general del ELS en Huatla, sin embargo, para agosto de 1913 la pugna entre las fuerzas del ELS y los federales comenzaba a equilibrarse, porque los primeros lograron asediar las zonas limítrofes a la capital del país. El general zapatista Ireneo Albarrán había recibido la orden de asentarse en las zonas de Chalco y Xochimilco procurando pasar por el Ajusco y Milpa Alta. Sin embargo un elemento decisivo para que el Ejército Libertador del Sur tomara más fuerza de la que ya tenía fue la batalla de Torreón, pues debido a ésta, las tropas federales tuvieron que ser movilizadas al norte en donde eran más requeridas, dejando en el sur a grupos de voluntarios cuya fuerza era mucho más menguada. Pero esta situación de ventaja no duraría mucho porque ese mismo mes las fuerzas zapatistas sufrirían varios ataques: Al centro de la zona rebelde, en Morelos, la dictadura lanzó otra campaña con incendio de poblados y ocupó el mineral de Huautla, sede del Cuartel General del Sur. Mientras que en la retaguardia, el estado de Guerrero, la rebelión decaía notoriamente. Además habían fracasado las expediciones enviadas al occidente, el Bajío y la huasteca hidalguense, para acumular fuerzas. Tales retrocesos eran parte de la disputa y la oscilación del conflicto. No llegaron a volverse decisivos pues había una tendencia ascendente en la rebelión. En términos generales, la guerra del sur no vivía el hundimiento sino que aumentaba la actividad armada y todas las necesidades que esta genera.
Incorporación de intelectuales