thumb|275px|Representación del asesinato de McKinley, tiroteado por Leon Czolgosz. El asesinato de William McKinley, vigésimo quinto presidente de los Estados Unidos, sucedió el 6 de septiembre de 1901, cuando fue tiroteado y fatalmente herido en el interior del teatro Templo de la Música durante la Exposición Panamericana, realizada en Búfalo (Nueva York). Saludaba al público cuando Leon Czolgosz, un anarquista, le disparó dos veces en el abdomen. McKinley murió el 14 de septiembre de la gangrena causada por las heridas de bala. McKinley fue el tercer presidente estadounidense asesinado, después de Abraham Lincoln en 1865 y James A. Garfield en 1881.

McKinley había sido elegido para un segundo mandato en 1900. Le gustaba satisfacer al público y se mostraba reacio a aceptar las medidas de seguridad inherentes a su cargo. El Secretario del Presidente, George B. Cortelyou, temía un intento de asesinato en el Templo de la Música y por dos veces eliminó esa visita de la agenda. McKinley la restableció en ambas ocasiones.

Czolgosz había perdido su trabajo durante la crisis económica de 1893 y se convirtió al anarquismo, filosofía política adoptada por varios asesinos de líderes extranjeros. Consideraba a McKinley un símbolo de la opresión y estaba convencido de que su deber como anarquista era matarlo. Incapaz de situarse cerca de McKinley durante la primera parte de la visita, Czolgosz disparó dos veces a Mckinley cuando este llegó a darle la mano en la recepción del Templo. Una bala rozó a McKinley, la otra entró en su abdomen y nunca se encontró.

Inicialmente McKinley parecía recuperarse, pero empeoró y el 13 de septiembre su herida se gangrenó y falleció a la mañana siguiente. El vicepresidente Theodore Roosevelt le sucedió en el cargo. Después del asesinato de McKinley, por el que Czolgosz fue ejecutado en la silla eléctrica, el Congreso de los Estados Unidos aprobó una legislación para encomendar oficialmente al Servicio Secreto de los Estados Unidos la responsabilidad de proteger al presidente.

Antecedentes En septiembre de 1901, William McKinley estaba en la cúspide de su poder. Elegido en 1896 durante la depresión económica resultante del pánico de 1893, había derrotado a su rival demócrata William Jennings Bryan. Durante su presidencia, McKinley había retornado la nación a la prosperidad y a la victoria en la guerra hispano-estadounidense de 1898, tomando posesión de las colonias españolas de Puerto Rico y Filipinas para Estados Unidos. Reelegido cómodamente en la revancha frente a Ryan en 1900, según el historiador Eric Rauchway, «parecía que la administración McKinley seguiría con una paz ininterrumpida otros cuatro años, dedicada a la prosperidad».

El primer vicepresidente de McKinley Garret Hobart ,había muerto en 1899 y McKinley había dejado la elección de un compañero para la candidatura a la Convención Nacional Republicana en 1900. Antes de la convención, el líder republicano de Nueva York ,el senador Thomas C. Platt ,vio una oportunidad para dejar de lado políticamente al gobernador de su estado, el exsecretario de la Marina Theodore Roosevelt, y presionó por su nombramiento como vicepresidente. Roosevelt aceptó la nominación y fue elegido en la lista de McKinley. miniaturadeimagen|Leon Czolgosz Leon Czolgosz nació en Detroit, Míchigan en 1873 ,hijo de inmigrantes polacos. Su familia se mudó las mismas veces que Paul, el padre de León, buscaba trabajo por todo el Medio Oeste. Leon Czolgosz trabajó en una fábrica de Cleveland hasta que perdió su trabajo por una disputa en el trabajo en 1893. Después trabajó de forma irregular. Asistió a reuniones políticas y religiosas,e intentó entender las razones para la conmoción económica de 1893. Al hacerlo, se interesó por el anarquismo. En 1901, este movimiento era temido en Estados Unidos y la Corte de Apelaciones de Nueva York tenía normas por las que identificarse como anarquista era considerado alteración del orden público. Los anarquistas se habían cobrado su precio en Europa intentando asesinar o matando a media docena de miembros de casas reales. También habían sido acusados de la Revuelta de Haymarket en Chicago.

Dos presidentes estadounidenses habían sido asesinados en el siglo XIX: Abraham Lincoln en 1865 y James A. Garfield en 1881. John Wilkes Booth, el asesino de Lincoln estaba resentido por la derrota confederada en la Guerra de Secesión; Charles J. Guiteau ,el asesino de Garfield ,era un hombre excéntrico (posiblemente loco) motivado por ideas políticas y religiosas que había buscado sin éxito un cargo en la administración de Garfield. A pesar de que dos presidentes hubieran sido abatidos por asesinos, a McKinley no le gustaba que el personal de seguridad se interpusiera entre la gente y él.

En su ciudad natal de Canton Ohio, iba con frecuencia a la iglesia o al distrito de negocios sin protección. En Washington conducía con su esposa sin ningún guardián en el coche.

Visita presidencial

Planes y llegadas McKinley dio un breve discurso en su segunda toma de posesión el 4 de marzo de 1901. A pesar de haber sido durante mucho tiempo defensor de los aranceles y creyendo que el arancel Dingley aprobado durante su primer año en el cargo había ayudado a traer la prosperidad a la nación, McKinley planeaba negociar acuerdos comerciales recíprocos con otros países. Esto abriría los mercados extranjeros a los fabricantes estadounidenses que habían dominado el mercado nacional gracias al arancel y que él quería expandir. Durante la larga gira prevista para los meses posteriores a su toma de posesión, tenía la intención de hacer grandes discursos promoviendo este plan, que culminaría en la Exposición Panamericana de Búfalo el 13 de junio.

McKinley, su esposa Ida, y su séquito oficial salieron de Washington el 29 de abril para una gira nacional en tren, programada para terminar en Búfalo con un discurso el Día del Presidente. Se reunió con recepciones entusiastas en el Viejo Oeste, que nunca habían visto a un presidente. En California, la primera dama se puso gravemente enferma, y durante un momento se creyó que no sobreviviría. Se recuperó en San Francisco, pero su marido canceló el resto de la gira y los McKinley regresaron a Washington. El discurso en la Exposición fue pospuesto hasta el 5 de septiembre, y McKinley pasó algunas semanas en Washington y dos meses en Canton. Empleó su estancia en Ohio preparando el discurso de la ciudad de Búfalo y supervisando unas mejoras en su casa. Tenía intención de permanecer hasta octubre en Canton.

Czolgosz había vivido en la granja de sus padres cerca de Cleveland hasta comienzos de 1898, trabajando poco, quizás a causa de una depresión. Se sabe que había asistido a un discurso de la anarquista Emma Goldman en mayo de 1901 en Cleveland, se le acercó antes del discurso y le pidió que le recomendara libros sobre anarquismo. En la charla Goldman dijo que no era partidaria de la violencia, pero que comprendía a los que actuaban impulsados por ella. Esto influyó mucho en Czolgosz ,que más tarde declaró que sus palabras le quemaban en la cabeza. Él fue a verla en su casa de Chicago en julio cuando estaba a punto de partir en un viaje con su hija a Búfalo para ver la feria, y los dos anarquistas fueron juntos a la estación de tren. Goldman expresó su preocupación a otro radical de que Czolgosz (que utilizaba el alias de Fred Nieman) seguía a su alrededor; poco después, al parecer partió de Chicago. William Arntz, trabajador de un parque en Canton, declaró que había visto a un hombre parecido a Czolgosz a mediados de 1901, cuando el presidente se alojaba en su casa. El hombre llevaba dos pistolas y cuando Arntz le recordó que las armas de fuego no estaban permitidas fuera del campo de tiro del parque ,respondió despectivamente. Arntz avisó a la policía, pero el hombre nunca fue encontrado.

A finales del verano, Czolgosz se trasladó a Búfalo por razones desconocidas. El escritor y periodista Scott Miller cree que podría haber elegido la ciudad de Búfalo debido a su gran inmigración polaca. Recaló en el barrio de West Seneca (Nueva York) y dedicó gran parte de su tiempo a la lectura. Después Czolgosz giró a la izquierda hacia Cleveland,;no se sabe si recogió más literatura anarquista o si fue a por dinero. Llegó a Chicago, donde vio una reseña en el periódico de la inminente visita del presidente McKinley a Búfalo. Volvió allí, aunque no tenía claro lo que iba a hacer; en un principio solo se trataba de estar cerca del hombre que para él personificaba la injusticia. El martes 3 de septiembre, se decidió. Czolgosz declaró más tarde: «No tenía escapatoria, estaba en mi corazón. No lo podría haber conseguido sin poner mi vida en juego. Había miles de personas en la ciudad el martes. Oí que era el Día del Presidente. Toda aquella gente parecía inclinarse ante el gran gobernante. Decidí matarle». El 3 de septiembre, Czolgosz fue a la ferretería Walbridge en la calle principal de Búfalo y compró un revólver del calibre .32 S&W. Aún no tenía un plan claro para asesinar al presidente. Al día siguiente, William e Ida McKinley llegaron a Búfalo en tren. El cañón que disparó una salva de honor al presidente a su llegada se había colocado demasiado cerca de la vía, y las deflagraciones rompieron varias ventanas del tren, desconcertando a la primera dama. Una docena de personas que estaban en el andén, creyeron que era una bomba y gritaron "¡Anarquistas!". Cuando William McKinley se bajó del tren para la bienvenida oficial, Czolgosz se abrió paso hacia delante a través de la multitud, pero encontró al presidente demasiado protegido para atentar contra su vida.

Un día en la feria, excursión a las cataratas del Niágara El viaje de McKinley a Búfalo era parte de una campaña prevista de diez días empezando el 4 de septiembre desde Canton y debía incluir una visita a Cleveland a un campamento del Ejército de la República ya que él era miembro de los veteranos de la Unión. Los McKinley se alojaron en la casa del presidente de la Exposición, John G. Milburn. El sábado 7 de septiembre iban a viajar a Cleveland y quedarse en primer lugar en la residencia del empresario y futuro gobernador de Ohio Myron Herrick, amigo del presidente y con un consejero de McKinley, el senador por Ohio Mark Hanna. A su llegada a Búfalo, el séquito presidencial fue llevado a través del recinto ferial que estaba en el camino hacia la Casa Milburn, haciendo una parada en el Puente del Triunfo en la Exposición para que los visitantes pudieran contemplar las atracciones de la feria.

Mientras en Búfalo, McKinley tenía dos días de actos oficiales: el jueves 5 de septiembre, fue a dar su discurso y recorrer la feria. Al día siguiente, visitó las Cataratas del Niágara y a su vuelta se encontró con el público en el Templo de la Música en la Exposición. Parte del motivo para traer a McKinley a la feria era engordar la taquilla; la visita del popular presidente fue muy publicitada. La recepción pública en el Templo de la Música fue rechazada por su secretario personal, George B. Cortelyou, que, preocupado por la seguridad del presidente, trató de eliminarla de la agenda dos veces. McKinley la restableció, ya que deseaba apoyar la feria (que aceptaba su asunto de la cooperación internacional) y disfrutaba de las reuniones y no tenía miedo de potenciales asesinos. Cuando Cortelyou pidió a McKinley por última vez eliminar el evento del calendario oficial, el presidente respondió: «¿Por qué? Nadie querría hacerme daño». Cortelyou advirtió a McKinley que muchos quedarían decepcionados ya que el presidente no tendría tiempo para estrechar la mano de todos los que salieran a su encuentro. McKinley respondió: "«ueno, de todos modos ellos sabrán que lo he intentado"» Como no pudo persuadir al presidente que alterara su agenda, Cortelyou telegrafió a las autoridades en Búfalo, pidiéndoles que reforzaran la seguridad.