La religión o mitología de Urartu es el sistema de creencias adoptado por el antiguo reino de Asia Occidental que existió entre los siglos VIII y VI en el Altiplano Armenio. La religión de Urartu tenía los rasgos característicos de los reinos despóticos politeístas de Oriente Próximo y hundía sus raíces en otros sistemas religiosos más antiguos de Mesopotamia y Anatolia. Al igual que otras religiones del Antiguo Oriente, la religión urartiana presentaba un amplio panteón de divinidades que patrocinaban distintos fenómenos, siendo su dios supremo el dios Jaldi. Los urartianos contactaban con las divinidades del panteón a través de sacrificios rituales. La religión urartiana incluía, asimismo, elementos típicos del Antiguo Oriente, tales como el árbol de la vida, la serpiente, el disco alado, etc., con análogos en otros sistemas religiosos de la Antigua Mesopotamia. Un rasgo característico de la religión urartiana era su relativa tolerancia religiosa debida a la estructura multinacional del reino.
thumb|300px|Divinidad urartiana alada, bronce, Toprak-kale, Hermitage
Fuentes para el estudio de la religión urartiana thumb|300px|La llamada Puerta de Mjer, el "portal del dios", cerca de Rusajinili
Las fuentes para el estudio de la religión urartiana son escasas: los investigadores solo disponen de un número limitado de documentos cuneiformes que describan sus ritos religiosos o su sistema de creencias. Único en este sentido es el texto redactado durante el reinado de Ishpuini y grabado en la roca próxima al Toprak-kale, en el Portal del Dios que más tarde sería conocida como Puerta de Mjer. La "puerta" en sí consiste en tres hendiduras rectangulares sucesivas en la roca: el triple portal del dios por el que, según las creencias del Antiguo Oriente, la divinidad podía abandonar la montaña. Gracias a esta inscripción cuneiforme, descubierta por Iósif Orbeli durante la expedición de la Sociedad Rusa de Arqueología en 1916, la comunidad científica ha podido conocer la totalidad del panteón de Urartu. En una excavación reciente en Ayanís, fortaleza urartiana de los tiempos de Rusa II, asimismo se ha encontrado un documento que describe sacrificios rituales al dios Jaldi. Además de estos testimonios, los investigadores disponen de un número limitado de apelaciones estandarizadas al dios Jaldi (del tipo: «En el nombre del dios Jaldi, yo, el rey de Urartu, he construido este granero...») contenidas en inscripciones cuneiformes, así como algunas pocas imágenes de dioses y ritos que se han conservado entre los objetos de cultura material urartiana. Al día de hoy no se han encontrado textos mitológicos, oraciones o conjuros mágicos urartianos.
Por otro lado, facilita la investigación el hecho de que las prácticas religiosas urartianas fueran muy próximas a las asirias e hititas, de forma que el estudio de la religión en Asiria y el reino hitita ayuda a comprender mejor el sentido de los distintos símbolos religiosos de Urartu.
Historia de la formación y el desarrollo de la religión en Urartu
Es probable que determinados elementos de religiones del Antiguo Oriente penetraran progresivamente en el Altiplano Armenio mucho antes de la aparición del reino de Urartu. A finales del II milenio a. C. los urartianos que habían migrado hacia la zona que se convertiría en el núcleo de Urartu desde Revanduz (Azerbaiyán Occidental) trajeron consigo una variante del sistema religioso mesopotámico que cimentaría la religión urartiana. Los hurritas que habitaban esas tierras tras la desintegración del reino de Mitanni profesaban, posiblemente, una religión cercana a dicho sistema, que asimismo arraigaba en la religión de Mesopotamia. Boris Piotrovski consideraba que la religión hurrita había transmitido numerosos elementos a la religión urartiana, al tiempo que Ígor Dyákonov acotaba esta influencia a la relación existente entre el dios hurrita Teshub y el urartiano Teysheba y señalaba que en lo demás los panteones hurrita y urartiano eran completamente diferentes, pese a la proximidad lingüística de esos pueblos.
El sistema religioso de los urartianos asimismo fue influido en cierta medida por el reino de los hititas (a través de los hurritas), cuyo panteón también entroncaba con la Mesopotamia más antigua. De esta mezcla se fueron diferenciando y consagrando progresivamente la religión oficial de Urartu y el panteón urartiano.
La consolidación del reino de Urartu condujo lógicamente a la consagración de la religión urartiana, dado que los regímenes despóticos del Antiguo Oriente utilizaban de forma natural la religión como una herramienta adicional de control sobre la población. Este proceso se completó durante el reinado del rey Ishpuini (828-810 a. C.). Ishpuini dedicó su mandato a un decidido refuerzo de la religión oficial: incorporó a Urartu Musasir, ciudad-estado situada en el territorio de la actual provincia iraní de Azerbaiyán Occidental que había sido el foco de la expansión inicial de los urartianos y ciudad sagrada del dios supremo de los urartianos Jaldi. Con el rey Ishpuini la escritura urartiana incorporó fórmulas estandarizadas obligatorias que introducían las inscripciones reales, tales como "En nombre del dios Jaldi..."; el mismo rey mandó gravar en la Puerta de Mjer el listado de los dioses urartianos con indicación de las ofrendas exactas que debían ser ofrecidas a cada uno de ellos.
A continuación, en la época de prosperidad que vivió Urartu durante los reinados de Menua, Arishti I, Sarduri II y Rusa I, se produjo una construcción masiva de templos, dedicados, en su mayoría, al dios Jaldi, y muchas ciudades celebraron con regularidad solemnes sacrificios rituales.
La edad de oro de la religión urartiana termina en el año 714 a. C. cuando el rey asirio Sargón II, tras una prolongada campaña militar, derrota al ejército urartiano comandado por el rey Rusa I y, tras una inesperada maniobra, toma y saquea Musasir, la ciudad sagrada del dios Jaldi. Este acontecimiento se sumó al incipiente declive político-militar de Urartu y supuso un severo golpe para el culto del dios Jaldi y para toda la religión urartiana. Si bien en unos años Urartu logró recuperar, a cambio de un importante rescate, la estatua principal del dios Jaldi raptada por los asirios de Musasir, la preeminencia del dios asirio Assur y "sus armas" sobre el dios Jaldi se hizo evidente a los ojos de la población de Urartu. Aunque la existencia de Urartu y su religión aún se prolongó durante muchos años, al culto de Jaldi nunca volvió a recuperarse de la destrucción de Musasir. Así, durante el reinado de Rusa II (685-639 a. C.), en el segundo período de prosperidad de Urartu, los urartianos ya no destacaban a Jaldi en su construcción monumental como lo habían hecho en los primeros tiempos del reino, cuando casi todos los templos eran dedicados a Jaldi.
En los últimos años de Urartu, cuando las derrotas militares ya han debilitado significativamente el reino, los escritos reales, en lugar de a Jaldi, apelan al dios Teysheba e incluso al dios supremo asirio Assur o al babilonio Marduk. Es posible que el traslado de la capital de Urartu a Teyshebaini en los últimos años del reino también tuviera que ver con la extinción del culto de Jaldi y las esperanzas puestas en Teysheba. La religión urartiana experimenta una evidente decadencia en este período.
El panteón de Urartu La estructura del panteón urartiano está principalmente relacionada con las religiones mesopotámicas, en parte por mediación de Asiria y en parte por la de los hurritas, siendo tan solo el dios supremo sustituido por uno originariamente urartiano: Jaldi. Así, para referirse a los dioses Teysheba y Shivini, la escritura urartiana empleaba ideogramas análogos a los utilizados para los dioses asirios Adad y Shamash, al mismo tiempo que el nombre del dios Jaldi se transcribía fonéticamente. Los ritos religiosos que se conocen, inclusive los sacrificios rituales, también tenían raíces mesopotámicas. Los dioses urartianos eran antropomorfos, si bien conservaban algunos elementos zoomorfos. Así, entre sus atributos se encontraban con frecuencia los cuernos y las alas.
En el panteón urartiano también figuran diferentes manifestaciones de Jaldi. Al igual que en los panteones de Mesopotamia, algunas divinidades poseen una ancestral naturaleza totémica (dioses del sol, de los caminos, de cuevas, etc.) Las divinidades masculinas ocupan un lugar preponderante y en la lista de la llamada Puerta de Mjer ostentan los 63 primeros lugares de un total de 79.
Asimismo se ha formulado la hipótesis de una relación entre el panteón de Urartu y la orografía circundante: a cada divinidad urartiana podría corresponder una determinada cima del Altiplano Armenio.
Breve relación de dioses del panteón de Urartu
№ п/пSegún el listado de la Puerta de Mjer Nombre de la divinidad Género Número de toros sacrificialesVacas en caso de divinidades femeninas. Número de ovejas sacrificiales Observación 1 Jaldi masculino 17 34 Dios supremo de Urartu 2 Teysheba masculino 6 12 Dios de la tormenta y la guerra 3 Shivini masculino 4 8 Dios del sol 8 Shebitu masculino 2 4 12 Shelardi masculino 1 2 Dios de la Luna 13 Arma del dios Jaldi masculino 1 2 Probablemente una manifestación de Jaldi 25 Airaini masculino 1 2 Dios de las cuevas 27 Jara masculino 1 2 Dios de los caminos 32 Arni masculino 1 2 Dios de las montañas 39 Dios de la ciudad de Ardini masculino 1 2 41 Dios de Tushpa masculino 1 2 55 Ebani masculino 1 2 Dios de la tierra 63 Babania masculino 10 Dios del país de las montañas 64 Arubaini femenino 1 1 Esposa del dios Jaldi 65 Juba femenino 1 1 Esposa del dios Teysheba 66 Tushpuea femenino 1 1 Esposa del dios Shivini 70 Tsinuardi femenino 2 Se corresponde, probablemente, con la diosa Ishtar
Dioses supremos de Urartu Entre los dioses supremos de Urartu cabe contar a Jaldi, Teysheba y Shivini, así como a sus esposas Arubaini, Juba y Tushpuea. Las tres divinidades masculinas supremas formaban una tríada, situación recurrente en las religiones de Oriente Próximo. En las distintas apelaciones y descripciones de sus hazañas los reyes de Urartu destacaban con regularidad precisamente a estas tres divinidades. Por ejemplo, el rey Arguishti I en sus crónicas relata:
Al parecer, las peticiones de ayuda para campañas militares eran el aspecto más importante de las relaciones entre los reyes urartianos y el panteón de Urartu. El dios supremo Jaldi era, sin duda, la principal fuerza que les respaldaba en los combates. Se asociaba a Jaldi la llama divina y sus templos eran llamados con frecuencia "casa de armas" o "casa del escudo". Otra forma habitual en que se mencionaba a las divinidades supremas era al final de las estelas o inscripciones cuneiformes colocadas en la base de las construcciones, con la siguiente fórmula: "a aquel que rompa esta inscripción que lo destruyan los dioses Jaldi, Teysheba, Shivini".
+ Imágenes de los dioses supremos de UrartuReconstrucción de imágenes del escudo encontrado en la fortaleza urartiana de Anzaf y del pectoral del Museo Británico.center|144pxcenter|144pxcenter|144pxcenter|212pxDios supremo Jaldi armado con fuegoDios del trueno Teysheba montado en un leónDios del sol Shivini montado en un toroDiosa Arubaini, esposa del dios Jaldi
Jaldi