thumb|Sargón II (a la derecha) con su hijo el príncipe Senaquerib en un bajorrelieve de Dur-Sharrukin (Museo del Louvre). Senaquerib (Acadio: 63px|; Śïn-ahhe-eriba, «Sin ha reemplazado a mis hermanos [perdidos] por mí») fue rey del Imperio neoasirio desde el 12 de Av (julio-agosto) de 705 a. C. hasta su asesinato, el 20 de Tevet (diciembre-enero) de 681 a. C., así como de Babilonia entre 705 y 703, y nuevamente desde 689 a. C. hasta su muerte. Segundo rey de la dinastía sargónida, Senaquerib es uno de los reyes asirios más famosos gracias al papel que juega en la biblia hebrea, que describe su campaña militar en el Levante. Otros eventos de su reinado incluyen su destrucción de la ciudad de Babilonia en el año 689 a. C. y su renovación y expansión de la última gran capital asiria, Nínive.
Hijo y sucesor de Sargón II, de quien heredó un imperio que se extendía desde Babilonia hasta el sur de Palestina y partes de Asia Menor. Antes de su ascenso al poder sirvió, con una capacidad demostrada por los reportes que sobreviven, como un importante administrador y diplómata en el norte y el noroccidente del imperio. Senaquerib estuvo ocupado en incesantes conflictos por todo el Creciente fértil durante la mayor parte de su reinado, guerreando con Elam, Urartu y Egipto. El principal problema de su reino estaba en Babilonia, que hacía parte de la parte sureña de su imperio, donde el crecimiento del poder de las tribus caldeas y arameas afectaba seriamente a los antiguos centros urbanos, cuyos intereses comerciales y su necesidad de rutas comerciales seguras les hacían por lo general proasirios. La inestabilidad política se vio empeorada por la interferencia de Elam (en el suroccidente de Irán), de forma que entre los años 703 y 689 Senaquerib tuvo que emprender seis campañas militares en esa región. Su actitud hacia la ciudad capital de Babilonia pasó de la aceptación de su gobierno por gobernantes locales a la hostilidad.
Muchos de los problemas babilonios de Senaquerib provenían del jefe tribal caldeo Marduk-apla'iddina II, que había sido rey de Babilonia hasta su derrota a manos del padre de Senaquerib. Poco después de que Senaquerib heredara el trono en el 705 a. C., Marduk-appla-iddina reconquistó Babilonia y se alió con los elamitas. Aunque Senaquerib volvió a reclamar el sur en el 700 a. C., Marduk-appla-iddina siguió causándole problemas, probablemente instigando a vasallos asirios en el Levante a rebelarse, lo que llevó a la guerra levantina del 701 a. C., y a que Marduk-appla-iddina mismo fuera a la guera contra Bel-ibni, el rey vasallo de Senaquerib en Babilonia.
Cuando los babilonios y elamitas capturaron y ejecutaron al hijo mayor de Senaquerib, Aššur-nādin-šumi, a quien Senaquerib había proclamado como su nuevo rey vasallo en Babilonia, Senaquerib lanzó una campaña militar en ambas regiones, subyugando a Elam. En tanto Babilonia, bien adentrada en su territorio, había sido el objetivo de la mayoría de sus campañas militares y había causado la muerte de su hijo, Senaquerib destruyó la ciudad en el 689 a. C.
En la guerra levantina, los estados en el sur del Levante, especialmente el reino de Judá, gobernado por el rey Ezequías, no fueron dominados tan fácilmente como los estados en el norte. En consecuencia, los asirios invadierón Judá. Si bien la narrativa bíblica afirma que la intervención divina de un ángel puso fin al asedio asirio de Jerusalén al destruir al ejército asirio, una derrota rotunda es improbable en tanto Ezequías se sometió a Senaquerib al final de la campaña. Los registros escritos contemporáneos, incluso aquellos escritos por enemigos de los asirios, no mencionan que estos hayan sido derrotados en Jerusalén.
Senaquerib movió la capital de Asiria a Nínive, donde pasó la mayoría de su tiempo como príncipe heredero. Para transformar la ciudad en una capital digna de su imperio, lanzó uno de los proyectos de construcción más ambiciosos en la historia antigua. Expandió el tamaño de la ciudad y construyó grandes murallas, numerosos templos y un jardín real. Su obra más famosa en la ciudad es el Palacio Suroccidental, al que Senaquerib llamaba su «Palacio sin par» (Shanina-la-ishu).
Tras la muerte de su hijo mayor y príncipe heredero Aššur-nādin-šumi, Senaquerib designó originalmente a su segundo hijo, Arda-Mulissu, como su heredero. Luego lo reemplazó por un hijo menor, Asarhaddón, en el 684 a. C., por razones desconocidas. Senaquerib ignoró las repetidas solicitudes de Arda-Mulissu para ser restaurado como heredero, y en 681 a. C., Arda-Mulissu y su hermano Nabu-shar-usur asesinaron a Senaquerib, con la esperanzas de hacerse ellos con el poder. Babilonia y el Levante recibieron con alegría su muerte, a la que interpretaban como un castigo divino, mientras que el centro asirio probablemente reaccionó con resentimiento y horror. La coronación de Arda-Mulissu fue pospuesta y Asarhaddón levantó un ejército y conquistó Nínive, instalándose él mismo como rey tal y como lo había querido Senaquerib.
A pesar de su intensa actividad bélica, los mayores esfuerzos de Senaquerib los dedicó a la arquitectura y las obras públicas. Reconstruyó con colosales proporciones la antigua ciudad sagrada de Nínive, convirtiéndola en la gran capital de Asiria, dotándola de templos, palacios, jardines y murallas, y construyó el acueducto de Jerwan, un gigantesco acueducto para abastecerla de agua.
Vida
Comienzo del reinado (705-704 a. C.)
A su muerte en 705 a.C., Sargón II dejó un Imperio Asirio sólidamente asentado, dotado de una eficaz administración y la maquinaria militar más formidable de su tiempo. Senaquerib, como sucesor designado, había sido bien instruido por su padre, y estaba versado en las artes de la guerra, la administración y la diplomacia. Sin embargo, apenas había subido al trono cuando comenzó una seria crisis, habitual con cada cambio de monarca en un imperio tan despótico y odiado como fue el suyo. Las victorias militares de Sargón no habían logrado acabar con el feroz espíritu de independencia de los pueblos sometidos, y había situado sus fronteras en vecindad de las tres grandes potencias próximorientales de la época: Egipto, Urartu y Elam, países que iban a procurar garantizar su propia seguridad espoleando las dificultades internas de los asirios. Elam, en particular, experimentaba una época de auge bajo el gobierno del enérgico Shuturnakhkhunte II, que había invadido Mesopotamia en 710 y 708a.C., e iba a suscitar de nuevo muchos problemas a los asirios en Babilonia y la Baja Mesopotamia. Negándose a adoptar el título de shakkanakku ("virrey"), a fin de satisfacer al clero de Marduk y halagar el orgullo de los babilonios, Senaquerib se proclamó Rey de Babilonia, sin molestarse en adoptar un segundo nombre real babilonio o prodigarse en obsequios al Marduk y sus poderosos sacerdotes.Luckenbill 1924, 9-10; Bottéro, Cassin y Vercoutter 1990, 57.
La campaña de Babilonia (703 a. C.) thumb|left|Senaquerib durante la campaña babilonia. Relieve de su palacio de Nínive. Pronto se encendió la llama de la rebelión en Babilonia. En , un desconocido hijo de esclavos, Marduk-zakir-shumi II, expulsó a los asirios y se hizo con el poder; sin embargo, fue destituido apenas un mes después por el exmonarca Merodac-Baladán, derrotado por Sargón en 710a.C., que había permanecido más de un lustro oculto en las marismas del País del Mar, esperando el momento de su venganza. Merodac-Baladán se hizo proclamar de nuevo rey de Babilonia y comenzó a recabar apoyos para combatir a los asirios. Empleando con prodigalidad los inmensos tesoros de oro, plata y gemas sepultados en el templo Esagila, se aseguró el auxilio del rey de Elam, que le envió importantes refuerzos al mando de su lugarteniente en jefe, un tal Imbappa, el segundo de este, un tal Tannânu, y diez generales más, junto con el temible caudillo suteo Nergal-nasir, al frente de unas fuerzas que los Anales de Senaquerib elevaban a 80.000 hombres. Pronto se hicieron con el control de las principales ciudades de la Baja Mesopotamia, como Ur, Eridu, Nippur Kutha y Borsippa, así como del apoyo de las tribus cercanas.Luckenbill 1924, 10 y 48-9; Bottéro, Cassin y Vercoutter 1990, 58.
Senaquerib, reaccionó con su característico brío ("rugiendo como un león"), movilizando un inmenso dispositivo militar y emprendiendo personalmente la reconquista de la zona. Partió de Aššur el 20 de Shabâtu (enero-febrero). A la cabeza de un primer ejército, cercó, en las proximidades de Kutha, a los rebeldes babilonios. Mientras, sus generales marcharon en vanguardia sobre la antigua ciudad de Kiš, para mantener a raya al grueso de la coalición. Elamitas y babilonios salieron de la ciudad al encuentro de los asirios, y trabaron combate en la llanada de Kiš. Tras tomar Kutha al asalto y exterminar a sus defensores, Senaquerib acudió a marchas forzadas en auxilio de sus generales, y derrotó en batalla a Merodac-Baladán, que huyó de nuevo al País del Mar. Los asirios tomaron prisioneros a un hijo de Merodac-Baladán, Adinu, así como a Baskânu, hermano de Yati'e, reina de los árabes, y numerosos soldados. De igual modo cayó en sus manos un inmenso botín de carros, carretas, caballos, mulas, burros, camellos y dromedarios, que formaban el aparato logístico de los vencidos, y los suministros que transportaban. A continuación, Senaquerib entró vencedor en Babilonia, apoderándose de los tesoros e insignias reales de Merodac-Baladán, así como de su esposa e hijas, harén y Corte. Sin embargo, los asirios no lograron atrapar a Merodac-Baladán, persiguiéndolo en vano durante cinco días por las marismas de la Baja Mesopotamia. En represalia, Senaquerib devastó su país de origen, Bit-Yakin. Tras someter de nuevo toda la Baja Mesopotamia al dominio asirio, esclavizando a los rebeldes, Senaquerib instaló en el trono a un nuevo rey-títere, el potentado babilonio Bel-ibni, educado en la Corte asiria. Una vez restablecida su autoridad, el monarca emprendió el retorno a su patria, deteniéndose a someter a distintas tribus arameas y a recibir cuantioso tributo de la ciudad de Hararati, a orillas del Éufrates. Retornó a Asiria con un botín que sus anales regios elevaban a la cifra de 208.000 prisioneros, 7.200 caballos y mulas, 11.073 burros, 5.230 camellos, 80.050 cabezas de ganado y 800.100 ovejas, sin incluir el material de guerra y lo repartido entre sus soldados.Luckenbill 1924, 10, 50-7; Bottéro, Cassin y Vercoutter 1990, 58.
La campaña de los Zagros (702 a. C.)
La gran rebelión de la Baja Mesopotamia y la intervención elamita provocó que el poderío asirio quedara en entredicho en sus límites nororientales. El rey Ishpabara de Ellipi, país montañés situado en la vertiente occidental de los Zagros y sometido a tributo, se levantó en armas, determinado a recuperar su plena independencia, al igual que los casitas y los habitantes de Yasubigallai. Por ello, Senaquerib emprendió una difícil y devastadora campaña en estas escarpadas regiones, en 702 a. C. Primero tomó la ciudad de Bit-Kilamzakh, reconstruida y convertida en capital de un distrito, que pasó a depender del gobierno de Arrapkha. Los montañeses sometidos fueron obligados a asentarse en la nueva capital, así como en las ciudades de Hardishpi y Bît-Kubatti. Una estela conmemoró la conquista asiria.Luckenbill 1924, 58-9; Bottéro, Cassin y Vercoutter 1990, 58.