La Fenomenología del espíritu o de la mente (Phänomenologie des Geistes en alemán) es una de las obras más importantes (y discutidas) del filósofo alemán Georg Wilhelm Friedrich Hegel, en la que este fundamenta su sistema, el idealismo absoluto. Publicada en 1807, es considerada como una de las obras conceptuales más difíciles de la filosofía occidental. En ella se tratan problemáticas filosóficas anteriores al materialismo histórico alemán, como son el ideal del absoluto, el espíritu humano como amor a la sabiduría en lo práctico y la dialéctica amo-esclavo, entre otros. Para Hegel, la fuente del movimiento hacia lo absoluto es la contradicción interna del espíritu y todos los fenómenos de la Naturaleza y de la Historia son para él formas de manifestación, de revelación del espíritu absoluto, formas de su autoconocimiento.
Estructura La edición más reciente en español es de Jorge Aurelio Díaz cuyo enlace se encuentra https://archive.org/details/hegel-fenomenologia-del-espiritu-2022 En su "Prefacio" expone la necesidad de la tríada dialéctica para la comprensión con una metáfora:
"El capullo desaparece al abrirse la flor, y podría decirse que aquél es refutado por ésta; del mismo modo que el fruto hace aparecer la flor como un falso ser allí de la planta, mostrándose como la verdad de ésta en vez de aquélla. Estas formas no sólo se distinguen entre sí, sino que se eliminan las unas a las otras como incompatibles. Pero, en su fluir, constituyen al mismo tiempo otros tantos momentos de una unidad orgánica, en la que, lejos de contradecirse, son todos igualmente necesarios, y esta igual necesidad es cabalmente la que constituye la vida del todo."
«La Fenomenología del espíritu es una obra que no tiene ningún parangón en toda la literatura filosófica. Es a la vez el libro más bello y original. Empero también el más extraño, obscuro y enigmático que jamás haya escrito un filósofo. Esta dificultad de la Fenomenología explica los juicios contradictorios de que ha sido objeto. Para Schopenhauer era sólo una burbuja de jabón.» Eusebi Colomer, El pensamiento alemán de Kant a Heidegger, Tomo II, capítulo 6.
La articulación interna de la fenomenología es muy compleja, ya que el propio Hegel ha proporcionado dos formas diferentes de dividir este trabajo que se presentan juntas en la versión final. Específicamente, es posible articular el trabajo como una sucesión de "formas" o "figuraciones" (marcadas por el número romano), que, sin embargo, en grupos o individualmente se refieren a fases o momentos, o a las formas particulares en que se configura la relación de la conciencia con su objeto. A. Conciencia B. Autoconciencia c. (AA.) Razón A. Razón observante B. La realización de la autoconciencia racional por sí misma c. La individualidad que es para sí real (reell) en y para sí misma (BB.) El espíritu A. El espíritu Verdadero, la eticidad B. El espíritu extrañado de sí mismo; la cultura c. El espíritu cierto de sí mismo. La moralidad (ce.) La religión A. Religión natural B. La religión del arte c. La religión revelada (DD.) El saber absoluto
I. La certidumbre sensible o "esto" y la opiniónA. ConcienciaII. La percepción o la cosa y la ilusiónIII. Fuerza e intelecto, fenómeno y mundo ultrasensibleIV. La verdad de la certidumbre de sí mismoB. AutoconcienciaV. Certidumbre y verdad de la razónC.(AA) RazónVI. El espíritu(BB) EspírituVII. La religión(CC) ReligiónVIII. El saber absoluto(DD) Saber absoluto
Los principales momentos del desarrollo fenomenológico son, por tanto, 3 (aquellos marcados con las letras A, B y C): el primero es el de la conciencia, marcado por una oposición entre sujeto y objeto y por la convicción del sujeto de que la verdad está fuera del sujeto, en objetividad; el segundo es el de la autoconciencia, caracterizada por una fuerte confianza en la subjetividad a expensas de la objetividad, por la convicción de que el criterio de la verdad se encuentra en el ego y no en las cosas; para el tercero, sin embargo, Hegel no tiene un nombre real y simplemente indica una similitud entre las diversas "figuras" incluidas en él (razón, espíritu, religión y conocimiento absoluto), que consiste en superar la oposición entre sujeto y objeto, y desde el reconocimiento del ser como toda realidad.
Argumento Hegel, recogiendo el pensamiento de Heráclito, afirma el devenir constante. Y el sujeto se define por oposición al mundo, que está compuesto de objetos y entidades que se definen por sus propiedades siempre en mutación. El tiempo, pues, es clave para definir la relación entre la persona y su entorno.
Cada individuo comienza a conocer a partir de la experiencia (empirismo), y acepta como primera verdad la realidad de lo que capta. Con la razón, sin embargo, distingue entre la apariencia de la cosa que percibe y su auténtica esencia (siguiendo el influjo de Platón). Esta esencia se muestra desnuda, sin propiedades, por lo que se da la paradoja de que entonces es imperceptible e inexistente, ya que necesita alguna propiedad para manifestarse. El entendimiento humano acepta entonces que la realidad de los objetos es al mismo tiempo el no ser y su manifestación siempre cambiante y huidiza. Y a partir de este punto se inicia la dialéctica, algo clave en la filosofía de Hegel.
«El interés general de Hegel, en tanto filósofo, es la verdad filosófica, una verdad cuya forma no puede ser otra que su presentación científica. En los primeros párrafos del prólogo, introduce un par de metáforas para distinguir esta concepción de la filosofía de los de Kant y compañía. La primera hace referencia a la anatomía, el estudio de las partes del cuerpo humano, un estudio que se considera una ciencia. Hegel, sin embargo, piensa que no merece el nombre de Ciencia ya que es un mero “conglomerado de conocimientos” aislados. Entender las partes por separado no equivale a entender su funcionamiento en un organismo vivo. Como el cuerpo humano, la realidad que estudia la filosofía también tiene partes, a saber, los conceptos. Hegel pretende que el estudio de los conceptos, que no es anatomía sino filosofía, sea científico. Aquí deberíamos tener cuidado en no confundir su concepto de ciencia (que es Wissenschaft en el alemán) con nuestro concepto contemporáneo de ciencia. Ciencia, en el sentido hegeliano, es la comprensión racional y sistemática de la realidad en la que todas las partes, los conceptos, se relacionan entre sí no de forma mecánica, sino orgánica, es decir, de acuerdo con una lógica dinámica que expresa en la segunda de las metáforas que mencioné. En el segundo párrafo del prólogo, dice que la filosofía tradicionalmente se fija en el binomio verdad/falsedad. Si un planteamiento es verdadero, eso significa que los demás tienen que ser falsos. Hegel rechaza esto. Dice que no se ha concebido “la diversidad de los sistemas filosóficos como el desarrollo progresivo de la verdad”. En el proceso del florecimiento, el capullo desaparece al aparecer la flor. ¿Es que éste refuta a aquél? No. Y al dar paso la flor a la fruta, ¿quiere decir que la flor haya sido una manifestación falsa de la planta? Obviamente no. Son todos momentos dialécticos de una unidad orgánica. Ahora bien, a lo largo del prólogo, Kant (por un lado) y Schelling y los románticos (por el otro) son los blancos principales de su crítica. La virtud de Kant es que los detalles de la realidad se toman en cuenta, no se pierden. El defecto es que no son momentos de una totalidad, lo absoluto, sino las partes de un “cuerpo muerto”. Con Schelling es al revés. Él sí ve la importancia de ir más allá de Kant y postular lo absoluto, sin embargo, es un absoluto vacío y místico en el que todo es idéntico a lo demás, como la noche, como Hegel famosamente dice, en la que todos los gatos son pardos.» Darin Mcnabb, 2017.
La percepción de uno mismo hace desaparecer la división entre objeto y sujeto, ya que la conciencia de existir pasa porque la persona que percibe y piensa en ella misma sea idéntica al objeto de este pensamiento. Una de las primeras adquisiciones de la conciencia humana es la aceptación de su mortalidad: venciendo el miedo a la muerte, se convierte en auténticamente libre. La libertad, sujeta a la razón, permite acercarse a los otros; es lo que Hegel llama Geist / espíritu. Dentro de este acercamiento, el espíritu busca el conocimiento del mundo, del que han partido todas las certezas, y esta búsqueda de la verdad da placer, por más que sea infructuosa. Para avanzar en el saber, recurre de nuevo a la dialéctica, negando una verdad parcial y llegando a una nueva afirmación, que será revisada perpetuamente, dentro del cambio general del mundo.
Este proceso dialéctico en tres fases (que erróneamente fue bautizado como tesis-antítesis-síntesis por FichteJohan Fichte, "Reseña de Aenesidemus / Rezension des Aenesidemus", Allgemeine Literatur-Zeitung, 11–12 de febrero de 1794). Traducido al inglés por Daniel Breazeale en Fichte: Early Philosophical Writings. Cornell University Press, 1993, p. 63. y los seguidores de Hegel) se denomina en Hegel abstracto-negativo-concreto, en referencia a la negación de la intuición primera (abstracta por poco concreta y porque se relaciona con la esencia de las cosas), que lleva a concretarse en una realidad momentánea que se convierte en falsa por el mismo devenir temporal, con lo que vuelve a empezar el proceso.
Por lo tanto, el hombre está compuesto de cuatro esferas: la conciencia, que se encarga de la percepción y el entendimiento; la autoconciencia; la razón que trasciende los límites de uno mismo, y, finalmente, el espíritu , que con la dialéctica puede alcanzar el conocimiento y ocuparse de la ética. Esta ética se institucionaliza en la familia, la sociedad y por último el Estado (síntesis la familia y la sociedad), que nace de un contrato social que al romperse o mutar (por el eterno cambio del mundo) provoca la guerra y el cambio social, como prueban los movimientos en la historia (tesis que inspiraría a Marx). La filosofía es la ciencia que se ocupa de este espíritu en sentido amplio y, por tanto, constituye el saber más total, por encima de la religión.
Siguiendo este orden de ideas en el capítulo que versa sobre la autoconciencia esta la famosísima diálectica del señor y siervo que en palabras de un especialista «Lo importante es que aquí pueden verse los débiles comienzos de una explicación de la determinación social de la verdad y de la Noción sujeto-objeto. En "Señorío y servidumbre'; una segunda autoconciencia es introducida como resultado de la dialéctica previa. Empero todavía la autoconciencia original considera el ámbito del objeto puramente suyo y ve al otro como algo inesencial. En la medida en que la autoconciencia niega al otro un papel en el informe de la subjetividad y la objetividad, tampoco permite que sus propias determinaciones sean mediadas y condicionadas por el otro. Todavía estamos en el nivel de la subjetividad pura y aún no hemos avanzado realmente al nivel social. Propongo interpretar con estos términos epistemológicos la acción "práctica" o "social" y las relaciones de esta sección, pues estos concuerdan con la problemática del conocimiento.» Jon Stewart la unidad de la fenomenología del espíritu de Hegel una interpretación sistemática.
Para Hegel, las ramas del saber sufren una crisis de disparidad, puesto que las disciplinas se han encargado de dividirlas para su aprehensión teórica. Más en la práctica, el problema de los absolutos entra en juego, pues es difícil intertextualizar conceptos.