La Rebelión de la Mano Negra o Rebelión sancristobalense de 1911 fue una de las dos rebeliones ocurridas durante el periodo de la Revolución Mexicana en Chiapas. La otra fue la Rebelión de los Mapaches (1914-1920). Este movimiento procuraba hacer valer objetivos políticos locales, proteger intereses sociales y económicos, y defender a la localidad de la invasión de las fuerzas revolucionarias. Fueron las élites locales quienes la condujeron y quienes atrajeron la participación de algunos miembros de otras clases sociales.

Contexto Caciquismo Ilustrado (1891-1911)

A partir de los años de 1890, Chiapas fue administrado por una serie de gobernadores progresistas que intentaron modernizar y reformar uno de los estados de la federación mexicana más atrasados: Chiapas no contaba con caminos, ferrocarriles y puertos, la división estatal estaba impuesta de facto por los cacicazgos. El sistema agrícola de la región era ineficiente y se mantenía el sistema de la servidumbre por deudas. Los sectores medios y altos veían a la población indígena como “floja” e “incivilizada”. Ante dicha situación, muchos terratenientes y comerciantes comenzaron a demandar un gobierno más fuerte en el estado y que, a nivel nacional, se implementaran las reformas necesarias y se impulsara la modernización regional.F. Larráinzar, Los intereses materiales en Chiapas: El espíritu del Siglo, 31 de octubre 1868; La Brújula, 20 de octubre 1873; El Demócrata, 20 de octubre 1880; y la correspondencia dirigida a Porfirio Díaz en AUA. P. Díaz y a Matías Romero en AHMR.

La modernización iniciada en Chiapas en la última década del y la primera del benefició enormemente a aquellos miembros de la élite regional que la promovieron. Los finqueros y rancheros de la Meseta Central y la parte del Valle Central (los departamentos de Tuxtla Gutiérrez y Chiapa), y de la costa del Pacífico (los departamentos de Tonalá y Soconusco), en particular, y las élites empresariales, en general, aprovecharon el positivismo modernizador.

Para 1890 la consolidación del gobierno nacional de Porfirio Díaz tuvo su versión local en un gobierno estatal fuerte en Chiapas. En un periodo de expansión capitalista nacional e internacional, el caciquismo ilustrado - representado por los gobernadores porfiristas Emilio Rabasa (1891-1894), Francisco León (1895-1899), Francisco Pimentel (1899-1906) y Ramón Rabasa (1906-1911) - buscó conjuntar sus esfuerzos con la expansión de la economía nacional, usar al gobierno estatal para derribar obstáculos políticos y sociales, y construir la infraestructura que diera soporte a una agricultura comercial.

El gobierno del estado consolidó y extendió su poder dentro de Chiapas; aumentó las fuerzas policiacas, expandió sus recursos financieros, extendió geográficamente su control administrativo y disminuyó el poder de los caciques locales. El gobierno estatal desarrolló también capacidades administrativas, para ejecutar cabalmente las tareas de un "gobierno moderno": Entre 1890 y 1910 se sentaron las bases de una burocracia moderna que pudiera controlar y regular a los municipios y sus jefes políticos, la educación pública y la salud, los impuestos y el gasto público. Se tomaron medidas que modernizaron la economía y la sociedad regionales. Se construyeron caminos, se tendieron redes de telégrafo y teléfono, se privatizaron las tierras comunales, se construyeron escuelas y hospitales y se intentó reformar las prácticas laborales, principalmente la servidumbre por deudas. Thomas Bejamin, A Rich Land, a Poor People: Politics and Society in Modern Chiapas, Albuquerque, University of New Mexico, 1989.

Emilio Rabasa

El iniciador de esta "revolución desde arriba" fue Emilio Rabasa, gobernador entre 1891 y 1894, quien impulsó a los finqueros y comerciantes de la Meseta y Valle Centrales. Esta convergencia ocurrió al principio de la década de más rápido crecimiento económico en México durante el .

Rabasa y sus cuatro sucesores porfiristas incrementaron la autoridad del gobierno estatal. Con todo, la acción más controvertida de Rabasa fue trasladar la capital chiapaneca de San Cristóbal de las Casas a Tuxtla Gutiérrez. Este traslado del centro del poder oficial del estado ratificó en lo político la decadencia de Los Altos y el surgimiento económico de la Meseta y Valle Centrales. Con ello, además, se buscaba apartar el gobierno del estado de la influencia conservadora y clerical de la sociedad sancristobalense. El Monitor Republicano, 8 de enero 1892.

Aunado a lo anterior, el sucesor de Rebasa, Francisco León, separó del departamento de Las Casas (y del control de la jefatura política de Los Altos) ocho municipios predominantemente, indígenas estableciendo además el partido de Chamula, el cual sería supervisado directamente por el gobierno del estado desde Tuxtla. León justificó esta acción como una legítima respuesta a la explotación de los indios a mano de los terratenientes de Los Altos y los funcionarios de San Cristóbal.

La élite sancristobalense no se resignó a la pérdida del gobierno del estado y culpó a los gobiernos rabasistas por la marginación económica y política de Los Altos. Un grupo sancristobalense encabezado por Jesús Martínez Rojas, Manuel Pineda y otros, trabajó y conspiró casi incesantemente desde mediados de los 90 hasta la caída de Porfirio Díaz, buscando el retorno de los poderes del estado a su ciudad.

Desarrollo social y económico

Hacia 1910 Chiapas - en particular la Meseta Central, las orillas al norte del Valle Central y la Planicie del Pacífico (los departamentos de Tuxtla Gutiérrez, Tonalá, Soconusco y parte de Chiapa de Corzo) - había experimentado 20 años de modernización y desarrollo económico sin precedentes. El gobierno del estado había tomado un papel activo en el desarrollo social y económico, y había consolidado su propio poder político en la región. Para este momento Chiapas contaba con una infraestructura de comunicaciones y transportes. Una buena carretera estatal cruzaba el estado de Arriaga a Tuxtla Gutiérrez, San Cristóbal de las Casas y Comitán. Para 1908 el ferrocarril panamericano, iniciado en 1901, atravesaba la Planicie del Pacífico, de Oaxaca a Guatemala. Esto abrió grandes porciones del interior del estado a mercados más amplios, por la facilidad de movilizar artículos voluminosos como maíz, algodón, azúcar y ganado hacia el centro de México. La disminución en los costos de envío animó a la agricultura comercial, ya que para 1910 el valor de la producción agrícola en Chiapas era cinco veces mayor que el de 1890.

Por otro lado, la privatización de las tierras comunitarias contribuyó a que el número de ranchos se sextuplicara en esa época. Los habitantes más desposeídos recibieron por ley una dotación mínima de cinco hectáreas, mientras que los agricultores acomodados de las comunidades tuvieron la oportunidad de comprar tierra suficiente para formar ranchos.

Respecto a la reforma laboral del caciquismo ilustrado en 1893 el gobernador Rabasa criticó la servidumbre por deudas argumentando que paralizaba montos sustanciales de capital que podrían emplearse con más eficiencia, y como tal perjudicaba por igual a mozos y terratenientes. Contando con el apoyo de algunos de éstos, Francisco León llevó a cabo un congreso agrícola en 1896 en el que se abordó la cuestión de la servidumbre por deudas. Sin embargo, el gobernador no pudo convencer al presidente Díaz ni a la mayoría de los delegados al congreso de los beneficios de su supresión inmediata. Con todo, el congreso derivó en un estudio sobre la servidumbre por deudas en todo el estado. Esta investigación puso en evidencia la existencia en Chiapas de 38,000 sirvientes que debían, colectivamente, más de 3,000,000 de pesos a sus patrones. Periódico oficial del estado de Chiapas, 30 de julio 1898 Tal tipo de servidumbre continuó siendo el sistema laboral más importante del estado hasta su abolición en 1914.

La Rebelión de la Mano Negra

Preámbulo Durante los últimos meses del régimen de Díaz floreció en San Cristóbal de las Casas la crítica pública contra el rabasismo. A Emilio Rabasa y a los políticos tuxtlecos se les tildó de "científicos” y se exigió el retorno del gobierno del estado a San Cristóbal. En abril de 1911 se formó en San Cristóbal el primer club antirreleccionista de la ciudad - la camarilla de "la mano negra" - que contaba entre sus miembros a Manuel Pineda, Jesús Martínez Rojas, Timoteo Flores y Juan Félix Zepeda, abogados y terratenientes. El 20 de abril el grupo pidió la renuncia del gobernador.

El 27 de mayo, dos días después de la renuncia de Díaz, Rabasa renunció en favor de Manuel de Trejo y expresó su deseo de dejar Chiapas en "la libertad de designar un nuevo gobernador".El heraldo de Chiapas, 28 de mayo 1911 De Trejo, originario de San Cristóbal, era partidario incondicional de los hermanos Rabasa y del sistema político tuxtleco.

A principios de junio el grupo antirreleccionista de San Cristóbal envió una comisión de cinco hombres a la Ciudad de México para apelar ante el nuevo gobierno. Encabezados por Jesús Martínez Rojas, los sancristobalenses intentaron persuadir al presidente interino Francisco León de la Barra de que nombrara como gobernador interino a Eusebio Salazar y Madrid, un sancristobalense que vivía en la Ciudad de México.

El nombramiento de nuevos gobernadores era un problema importante pero difícil de resolver para el gobierno de León de la Barra. Si bien Francisco I. Madero podía proponer gobernadores interinos ante los congresos estatales, en casi todos los estados la prerrogativa constitucional de los nombramientos continuaba en mando de dichos congresos.

En el caso de Chiapas, Madero reunió a la colonia chiapaneca de la Ciudad de México para que lo aconsejaran en su recomendación. Los miembros de la colonia se reunieron el 19 de junio y con 67 votos designaron a Flavio Guillén. Salazar y Madrid quedó como segunda opción. Con esta indicación Madero recomendó a Guillén como gobernador interino ante la legislatura de Chiapas, programada para reunirse el 21 de junio.El Heraldo de Chiapas, 22 de junio 1911

Pese a este arreglo, un día antes de que se reuniera el Congreso, el secretario de gobernación de León de la Barra, Emilio Vázquez Gómez telegrafió a Manuel de Trejo y le pidió que renunciara en favor al candidato sancristobalense, Salazar y Madrid. Aunque Trejo renunció, el Congreso del estado eligió como presidente interino a Reinaldo Gordillo León, un comiteco que se oponía fuertemente a la camarilla sancristobalense.El Heraldo de Chiapas, 29 de junio y 2 de julio 1911 y J. Martínez Rojas, Los últimos acontecimientos políticos de Chiapas, p. 17-18

La Rebelión

En un intento por forzar la intervención federal y el apoyo activo de Emilio Vázquez Gómez, los antirreleccionistas sancristobalenses se rehusaron a reconocer la legalidad de la designación de Gordillo León y enarbolaron la bandera de la rebelión el 3 de julio de 1911. Carlos Cáceres López, Chiapas - Síntesis geográfica e histórica, México, Editorial Forum, 1946, p. 131 En dicha acta desconocían el nombramiento de Gordillo León y designaron gobernador provisional al señor Manuel Pineda Zebadúa. Los rebeldes señalaban sus facultades para disponer de los fondos públicos del Estado y para poder gobernar. Asimismo, acordaban se confirmaran los nombramientos de jefes y oficiales de las fuerzas organizadas y de informar las decisiones de la propia acta a la Secretaría de Gobernación, al Congreso local, al Tribunal Superior de Justicia y a los jefes políticos del Estado. Finalmente declaraban la ratificación de sus cargos de todo jefe político y autoridades que secundaran el movimiento. Teófilo Orantes, Síntesis de hechos históricos del estado de Chiapas, México, 1960, p. 137-138