Juan José de la Cruz Salvo y Poblete (n. Santiago de Chile, Chile; c.1842 - f. c.1917) fue un militar chileno que actuó en la Guerra del Pacífico con el grado de sargento mayor.
Es conocido por haber sido el parlamentario enviado ante el jefe peruano de la plaza de Arica, Coronel Francisco Bolognesi, para exigirle su rendición. Bolognesi le respondió con su famosa frase de pelear «hasta quemar el último cartucho», decisión que secundaron los demás jefes peruanos.
El encuentro con Bolognesi
En la mañana del 5 de junio de 1880, el mayor Juan José de la Cruz Salvo se aproximó a las defensas de Arica, enarbolando la bandera blanca de tregua. Un oficial del batallón Iquique le ordenó detenerse. Luego de una corta conversación, Salvo fue conducido vendado por el Teniente Coronel Ramón Zavala y dos soldados, hasta la casa donde habitaba el Coronel Bolognesi, al pie del Morro y dando vista a la calle principal del puerto, hoy propiedad del Estado Peruano y conocida como la Casa de la Respuesta. Ya dentro de la sala, Zavala le quitó la venda a Salvo, encontrándose ante la presencia del Coronel Bolognesi.
La respuesta de Bolognesi y de los demás jefes de Arica
La conversación entre el Coronel Bolognesi y el Sargento Mayor Salvo fue breve. El historiador chileno Benjamín Vicuña Mackenna es quien nos ha transmitido la versión más completa de esta célebre reunión, lo cual se explica por haberla tomado a los pocos días de la batalla de Arica, de la boca del propio Salvo, quien regresaba a Chile conduciendo a un grupo de prisioneros. Según dicho historiador, este fue el diálogo que se trabó:
right|thumb|250px|Cuadro de Juan Lepiani titulado La respuesta (1894), que representa al coronel Bolognesi, junto a su estado mayor, respondiendo negativamente a la oferta de rendición del parlamentario chileno Juan de la Cruz Salvo. Agitando una campanilla, Bolognesi llamó a un ayudante al que ordenó llamar inmediatamente a consejo a todos los jefes. Poco a poco fueron llegando estos, hasta completar todo el cuadro de mando: el Capitán de Navío Juan Guillermo More; los Coroneles José Joaquín Inclán, Justo Arias y Aragüez, Marcelino Varela, Alfonso Ugarte, Mariano E. Bustamante; los Tenientes Coroneles Manuel J. La Torre, Ramón Zavala, Benigno Cornejo, Francisco Chocano, Juan Pablo Ayllón y Roque Sáenz Peña; y el Capitán de Fragata José Sánchez Lagomarsino (comandante del monitor Manco Cápac). Esta lista lo ha establecido el historiador Gerardo Vargas; otra versión incluye a los Tenientes Coroneles Ricardo O'Donovan y Francisco Cornejo. Todos estos jefes secundaron a Bolognesi en su decisión de pelear hasta quemar el último cartucho. Salvo dio entonces cumplida su misión y regresó a su batería.
La respuesta de Bolognesi y sus jefes no fue una bravata nacida de manera intempestiva, sino que nació del voto de una junta de guerra realizada días antes, inmediatamente después de conocerse la derrota de Tacna, según lo ha determinado el historiador Gerardo Vargas. La respuesta del 5 de junio fue solo la ratificación de un acuerdo sellado previamente por todos los jefes (a excepción del coronel Agustín Belaunde).
Expedición a Moquegua miniaturadeimagen|Coronel Salvo y el impuesto forzoso en Tacna - El Eco del Misti 1880-10-26 (No.458) - Pág. 2 En la ciudad peruana de Moquegua el 8 de octubre de 1880, meses después de la Batalla de Los Ángeles (1880), las fuerzas chilenas impusieron impuestos de guerra costosos a la población, provocando una grave penuria económica. El líder chileno Juan de la Cruz Salvo, bajo supuesta orden de su general superior, exigió inicialmente 100,000 soles (con promesas de rebajas) y, ante la falta de fondos, se presentaron comisiones de damas que suplicaron por una reducción; tras varias negociaciones, Salvo aceptó rebajar temporalmente a 60,000 soles, pero dejó la amenaza de medidas extremas si no se completaba la entrega. "Ante amenaza tan terrible, se le suplicó que rebajara siquiera á 20,000 soles, y entonces dijo, todo lo que rebajaría en consideración á no haber perdido un solo hombre, serían 40,000 soles; que los restantes 60,000 le serían entregados á las 3 de la tarde del día siguiente, con mas 100 cabezas de ganado, 50 qq. de arroz y otros artículos, y que no le hablasen una palabra mas. Impuestas las señoras de que si no se cubría el cupo fijado, quedaban á merced de esas hordas, precipitaron á reunir cuánto poseían de valor: se establecieron en la plaza 8 mesas receptoras de erogaciones á las cuales acudió el pueblo en masa á depositar los objetos mas preciosos que cada uno tenía, y la gente pobre, hasta la última peseta con que contaba para pan de sus hijos" - Extraído del periódico "Eco del Misti", que rescata del diario "La Bolsa" el testimonio de un ciudadano moqueguano que escapó posteriormente hacia Arequipa. Bajó Salvo del Alto de la Villa el día 10 de octubre de 1880, con 1000 soldados, y rodeó la plaza donde se encontraban las comisiones receptoras. Los objetos y las cantidades recolectadas que ascendían á 45,000 soles, 17,000 en moneda, el resto en plata labrada y alhajas riquísimas que sin embargo habían sido tasadas por la mitad de su valor; y no estando completo los 60,000 soles, se le presentó una comisión de las más distinguidas señoras, presidida por Doña Dominga Llosa, quien exponiéndole el sacrificio que todos y en especial las madres habían hecho para salvar á sus hijos del terrible peligro que les amenazaba, no solo de reliquias queridas y valiosas, sino hasta del pan del día siguiente, le conjuró á contentarse con la suma colectada. Esta exposición fue tan triste, tan tierna, que arrancó lágrimas á los soldados y aun el mismo Salvo pareció enternecido; pero aunque presentando que le era doloroso ceñir su comisión, declaró que no podía otorgar mas rebaja, y que si al otro día no se completaban los 60,000 soles, tomaría sus medidas, y añadiendo que conforme a las leyes de la guerra tenía derecho a exigir se le paguen los gastos de la expedición provocada por las hostilizaciones del prefecto de Moquegua que habían llegado hasta Sama.
Las damas expresaron un dolor intenso y la heroica intervención de figuras como María Tizón:"Al pedido de las señoras, contestó Salvo que no tuviese temor, que el respondía de las vidas, menos de los intereses. Entónces se presentó María Tizón, y valiente y enérgicamente dijo: «Eso es mucho esperar de la soldadesca embriagada,» volteando el estribo con imperio las espaldas;—mientras tanto las damas lloraban y suspicaban. ¿Qué cuadro? — ¡qué agonía tan tremenda para el alma de la mujer! Aquello no se puede explicar: la pluma no tiene ese poder. Los grandes y agudos dolores del corazón, no se describen jamás." - Extraído del periódico "Eco del Misti", que narra cartas recibidas desde Moquegua. Torata y otros pueblos cercanos también fueron forzados a entregar dinero y ganado:Torata ha participado también de nuestros conflictos, Fueron 100 hombres de caballería; rodearon el pueblo, y con sables de mano intimaron que le quemarían si no era dada 10,000 soles y 50 cabezas de ganado. Siendo esa Villa de baja y pudieran de quedar reducida a cenizas en 5 minutos, reunieron no sin supremos dificultades. sin duda, la cantidad, y mandaron buscar ganado por los altos y comarcas vecinas. - Extraído del periódico "Eco del Misti", que rescata del diario "La Bolsa" el testimonio de un ciudadano moqueguano que escapó posteriormente hacia Arequipa.Este hecho también es mencionado por el historiador de chile, el señor Wilhelm Ekdahl Anglin:En Moquegua no había defensores; el prefecto se había retirado de la ciudad quedando a cargo de los residentes extranjeros, que había organizado una guardia urbana para resguardar el orden. Una comisión de la colonia extranjera entregó la ciudad al comandante chileno, el cual hizo su entrada en ella, el día 8 de Octubre, aniversario de la captura del “Huáscar”.
Conforme con las instrucciones recibidas, el Comandante Salvo impuso a la ciudad una contribución de guerra de 100,000 soles de plata, cantidad que debía ser cubierta en el plazo fatal de 24 horas, pero, en vista de las observaciones que se le hicieron sobre la imposibilidad de pagar esta suma en un lapso de tiempo tan escaso, el jefe chileno consintió en rebajar a 60,000 soles de plata la cuota exigida, cantidad que fue pagada con los últimos recursos de los habitantes de Moquegua, ciudad que por otra parte ya había sufrido tanto como las dolorosas contingencias de una guerra. - Historia militar de la guerra del Pacifico entre Chile, Perú i Bolivia (1879-1883) Sección 25, Pág. 11
Véase también Batalla de Arica
Referencias
Basadre Grohmann, Jorge: Historia de la República del Perú (1822 - 1933), Tomo 9. Editada por la Empresa Editora El Comercio S. A. Lima, 2005. (V.9) Congrains Martín, Eduardo: Batalla de Arica. Segunda parte. Primera edición. Biblioteca Histórica Ecoma. Serie “Reivindicación”. Tomo 6. Editorial ECOMA S.A. Lima, 1973. Vargas Hurtado, Gerardo: "La batalla de Arica". Biblioteca de la Imprenta Americana, Lima, 1921. Vicuña Mackenna, Benjamín: Historia de la Campaña de Tacna y Arica. Santiago de Chile, 1881.
Categoría:Militares de Chile Categoría:Alumnado de la Escuela Militar del Libertador Bernardo O'Higgins