Carlos Severo Toranzo Montero (Turín, Italia; 8 de julio de 1902-Buenos Aires, Argentina; 27 de mayo de 1977)Gerardo López Alonso: 1930-1980, Cincuenta Años de Historia Argentina: Una Cronología Básica, pág. 378, por Fundación Editorial de Belgrano, 1982)Las generaciones argentinas: Colección Argentina por Jaime Perriaux, pág. 174; Ed. Universitaria de Buenos Aires, 1970. fue un militar argentino que alcanzó el grado de teniente general. Fue comandante en jefe del Ejército en dos oportunidades: desde el 14 de agosto de 1959 hasta el 2 de septiembre de ese año y luego desde el 4 de septiembre de 1959 hasta su relevo definitivo el 23 de marzo de 1961.

Carrera militar

Tras haber finalizado sus estudios secundarios y haber adoptado la ciudadanía argentina, Toranzo Montero ingresó al Colegio Militar de la Nación el día lunes 3 de marzo de 1919. Egresó como subteniente del arma de caballería el martes 20 de diciembre de 1921, entre los últimos puestos de los 96 egresados.

Cuando estalló la Revolución de 1930, era teniente primero y estaba en el Regimiento 8 de Caballería de Campo de Mayo. Estuvo en contra del golpe al igual que su padre el general de división Severo Toranzo, por su simpatía con el radicalismo.

Estuvo sancionado bajo el gobierno del general Perón y adhirió al antiperonismo radical más reaccionario, identificado con Miguel Ángel Zavala Ortiz.

Papel en la Revolución Libertadora

En la conspiración que derivó en el golpe de Estado del 16 de septiembre de 1955 contra el gobierno constitucional de Juan Domingo Perón, el entonces Coronel Toranzo Montero tuvo un papel activo colaborando con el bombardeo de Plaza de Mayo meses antes. Mantenía correspondencia con el Mayor de caballería Juan José Montiel Forzano, jefe de un destacamento de la agrupación de tropas blindadas de Curuzú Cuatiá Giorello dijo que era antiperonista y que había hablado con sus colaboradores inmediatos: en caso de un nuevo intento de golpe de Estado empezarían siendo neutrales. De todos modos, Montiel Forzano reclutó para su complot a varios representantes de cada unidad: capitanes Eduardo Montés, Claudio Mas, Francisco Balestra; tenientes primeros Oscar Ismael Tesón, Jorge Cisternas, Hipólito Villamayor, Julián Chiappe; y el Teniente Ricardo García del Hoyo. Con estos hombres, el foco rebelde tuvo éxito en la provincia de Corrientes.Isidoro Ruiz Moreno: La revolución del 55. Cuarta edición. Editorial Claridad. Buenos Aires 2013. ISBN 978-950-620-336-8, página 356

Durante la autodenominada Revolución Libertadora, Carlos Toranzo Montero fue designado embajador en Venezuela hasta finales de mayo de 1957, cuando el presidente Marcos Pérez Jiménez le dio un plazo de 2 días para abandonar el país como responsable de haber ordenado el asesinato del presidente Juan Domingo Perón en dos oportunidades. El primer intento de magnicidio fue impulsado por Toranzo Montero, quien habría contratado en Tánger a un sicario llamado Jack. El mandatario exiliado se encontraba en la capital venezolana el 25 de mayo de 1957 cuando un grupo de hombres que operaba bajo órdenes de Toranzo Montero hicieron volar con dinamita el auto con el que se movía Perón, quien salió indemne. Posteriormente a estos sucesos, Toranzo Montero fue enviado en mayo de 1958 a Washington D. C. a la Junta Interamericana de Defensa por el plazo de un año.Amigos del jefe para el Control Gubernamental

Por otra parte el entonces General de Brigada Carlos Toranzo Montero fue uno de los ideólogos principales en abocar al Ejército en las tareas de represión contra comunistas y peronistas. Desde 1957 se encargó de traer desde Francia a oficiales de ese país para entrenar a militares argentinos en técnicas de contrainsurgencia, transformándose en uno de los mentores de la doctrina de seguridad nacional.Alain Rouquié: Poder Militar y Sociedad Política en la Argentina II (1943-1973). Editorial Emecé. págs. 158 y 159. Publicado en septiembre de 1982. ISBN 950-04-0119-3.

Ascendió a general de división en diciembre de 1957.

Designación como Comandante en Jefe del Ejército

Desde el comienzo de la gestión de Arturo Frondizi el 1 de mayo de 1958, los enfrentamientos internos entre sectores militares, y también entre éstos y los dirigentes civiles del gobierno, causaron fuertes y cada vez más profundos desequilibrios entre el Gobierno nacional y las Fuerzas Armadas. Uno de los primeros cortocircuitos generados por estos enfrentamientos tuvo lugar tras el respaldo de Frondizi y el General de División Héctor Solanas Pacheco al subsecretario del arma, Coronel Manuel Reimúndez. Este hecho desembocó en un alzamiento militar encabezado por el General de División Rosendo Fraga, ocurrido el 16 de junio de 1959, que —si bien no prosperó— causó el reemplazo del cuestionado Subsecretario Reimúndez. Tras esta asonada, Solanas Pacheco siguió en sus funciones de Secretario de Guerra y Comandante en Jefe del Ejército, con vistas a reducir a las facciones sediciosas a la obediencia. Sin embargo terminó por presentar su renuncia el 30 de junio de 1959.

Tras la partida del General de División Héctor Solanas Pacheco, quien se desempeñaba como Secretario del Ejército (cargo ministerial) y Comandante en Jefe del Ejército Argentino (cargo militar) en simultáneo, Frondizi se vio obligado a designar nuevos titulares para dichas vacantes. Para cubrir la posición dentro del gabinete, el presidente designó al retirado General de División Elbio Anaya, quien contaba con un enorme prestigio dentro del Ejército Argentino, así como reputación de opositor al peronismo. Con tal de que Anaya aceptara la designación como Secretario de Guerra Arturo Frondizi le aseguró carta blanca en lo referente a la conducción del Ejército. De manera provisional, entre el 30 de junio y el 14 de agosto de 1959, el Comando en Jefe del Ejército quedó a cargo del general de División Héctor Lambardi. El nuevo ministro, fiel tradicionalista del arma, designó al General de División más antiguo del arma para ocupar el Comando en Jefe del Ejército Argentino. Se trataba de Carlos Severo Toranzo Montero, quién era viejo conocido de Anaya, ya que siendo capitán, sirvió como subordinado de Anaya.

Antes de su designación como titular del ejército, Carlos Severo Toranzo Montero estaba sirviendo como delegado de la representación argentina ante la Junta Interamericana de Defensa, y era un activo promotor de la idea de reestructurar al Ejército Argentino para que éste tuviera como principal hipótesis de conflicto una guerra revolucionaria contra guerrillas comunistas. Era un militar sumamente politizado y que contaba con antecedentes de varias conspiraciones e insurrecciones en el pasado reciente.Ernesto Salas: Uturuncos: el origen de la guerrilla peronista. Editorial Biblos. pág. 71. Año 2003. ISBN 9507863869. Y Arturo Frondizi preveía que esto les iba traer serios problemas tanto a él como al nuevo Secretario de Guerra, por lo que le sugirió a Elbio Anaya que reviera la designación de Toranzo Montero en ese puesto clave. Las sugerencias presidenciales cayeron en oídos sordos, por lo que Arturo Frondizi aprobó el nombramiento sobre la base de un pacto entre el Secretario del Ejército y Toranzo Montero cuya piedra angular era que este último no llevase a cabo cambios de personal en los puestos clave del Ejército Argentino.

Una vez puesto al frente del Comando en Jefe del Ejército Argentino el 14 de agosto de 1959, Carlos Severo Toranzo Montero demostró que sus intenciones de cumplir con lo acordado con el presidente y el secretario de guerra eran nulas. Toranzo Montero no iba a mantener a oficiales que no fuesen de su confianza en los puestos más estratégicos, ya que si no podía llevar adelante las reformas militares que pretendía instaurar en el ejército iba a quedar totalmente desacreditado ante sus oficiales, los cuales ante un fracaso suyo le pedirían su retiro.Efemérides argentinas del 14 de agosto

Sublevación de septiembre de 1959

La permanente insistencia de Carlos Severo Toranzo Montero en reemplazar a los oficiales designados por las anteriores conducciones para nombrar a los de su propio círculo desembocó en una crisis que se hizo manifiesta el 2 de septiembre de 1959. Ese día, el Secretario Elbio Anaya, con el beneplácito del presidente, destituyó a Toranzo Montero de su cargo luego de que éste buscase el relevo de varios generales en puestos clave en la estructura del Ejército. Sin embargo, una buena parte de los oficiales que se sentían identificados por las propuestas del Comandante en Jefe, se declararon en rebeldía para resistir la remoción de Toranzo Montero. En su lugar fue designado el entonces general de división Pedro Francisco Castiñeira, quién asumió el 3 de septiembre.Tapa del Diario Clarín (3 de septiembre de 1959Tapa del Diario Clarín (4 de septiembre de 1959

De los generales establecidos en el Gran Buenos Aires, catorce expresaron su disconformidad con la medida adoptada por el secretario Anaya y cablegrafiaron a todas las unidades del ejército exigiendo que tomaran una posición clara respecto de la situación de Toranzo Montero. La mayoría de éstos generales tenían bajo su mando importantes unidades de infantería. Carlos Severo Toranzo Montero, sintiéndose apoyado por la mayoría de sus camaradas de armas, se acantonó en la Escuela de Mecánica del Ejército durante la madrugada del 3 de septiembre ubicada en la ciudad de Buenos Aires. Estableció allí su puesto de comando desde donde se puso en contacto con todas las unidades del ejército para transmitir un mensaje claro: reasumía su cargo de Comandante en Jefe del Ejército Argentino.

La mayor parte de las guarniciones del ejército ubicadas en el interior del país se plegó a favor de Toranzo Montero, solo las unidades de caballería y artillería se mostraban a favor del secretario del Ejército Elbio Anaya. Durante la noche del 3 al 4 de septiembre las fuerzas leales a Frondizi y a Anaya compuestas por tanques y artilleros partieron de Campo de Mayo hacia las guarniciones rebeldes del Gran Buenos Aires, las cuales estaban dispuestas a resistir con infantería equipada con armas antitanques. Estaba el escenario dado para una confrontación abierta. Mientras tanto, la situación en las otras fuerzas era dispar. La Fuerza Aérea Argentina posiblemente se uniría al gobierno para reprimir a los rebeldes, pero la Armada Argentina se mostraba reticente a involucrarse en la represión.

Finalmente Arturo Frondizi tomó una medida desesperada la cual significó una fuerte disminución de su autoridad sobre las Fuerzas Armadas Argentinas. La decisión tomada desalentó a los sectores militares legalistas y produjo consternación en su partido. Luego de escuchar a todos sus colaboradores optó por invitar al sublevado Toranzo Montero a la Casa Rosada. El General de División Rodolfo Larcher se ofreció como mediador, aprovechando que era amigo en común de ambos interlocutores. Toranzo Montero dejó en claro que no tenía ninguna intención de derrocar al gobierno, y tras ello se acordó que el Secretario del Ejército Elbio Anaya sería reemplazado por Larcher y que Carlos Severo Toranzo Montero sería restituido en su cargo de Comandante en Jefe del Ejército.

Tras los apartamientos del Secretario Anaya y del recientemente asumido Comandante en Jefe del Ejército Pedro Castiñeira, Larcher juró como nuevo Secretario de Ejército y Toranzo Montero reasumió como Comandante en Jefe en las últimas horas del 4 de septiembre de 1959 y todas las unidades que habían sido movilizadas volvieron a sus cuarteles, dando por cerrada la crisis.Tapa del Diario Clarín (5 de septiembre de 1959

Mayor politización en las filas del Ejército