El palacio de Monteleón fue una residencia nobiliaria en Madrid, que ocuparía a principios del XIX el cuartel de Monteleón.

Historia En el lugar donde se construiría el palacio, se alzaba ya una casa o quinta de recreo representada en el Plano de Teixeira (1656).

Hacia 1690, siendo propietarios Ettore Pignatelli y su esposa, Juana de Aragón y Cortés, duques de Monteleón y de Terranova; mandan derribar el edificio existente y construir un nuevo edificio, además de ampliar los terrenos del palacio. La duquesa de Monteleón había sido camarera mayor de la reina María Luisa de Orleans, primera esposa de Carlos II, entre 1679 y 1680. En los días 2, 3 y 4 de abril de 1701 el palacio alojaría a la reina viuda Mariana de Neoburgo, antes de que pasara a Toledo.

En 1723 el palacio sufrió un incendio cuyos daños fueron reparados con prontitud ya que al año siguiente estuvieron aposentados en él por una temporada los duques de Osuna, que cedieron su palacio viejo (en la calle de Leganitos) a Felipe V e Isabel de Farnesio durante el corto reinado del hijo del primero, Luis I.

En 1803 la propiedad sería vendida al estado, que instalaría en esta el parque de artillería o cuartel de Monteleón.

En la actualidad todavía se conserva el arco de entrada al terreno del palacio, en el centro de la plaza del Dos de Mayo.

Descripción izquierda|miniatura|Jardín y fachada posterior deL palacio por Antonio Joli () El palacio se encuadraba en el límite norte de la cerca de Felipe IV, que limitaba la ciudad de Madrid, en la zona conocida como barrio de Maravillas, por el convento homónimo, vecino al palacio. Contaba con un terreno de unos 54.000 metros cuadrados, correspondiente al terreno comprendido entre las actuales calles de San Bernardo, de Carranza, de Fuencarral y de San Vicente Ferrer.Contaba en su interior con una escalera de grandes dimensiones, similar a la del monasterio del Escorial. Fue decorada al fresco por Bartolomé Pérez de la Dehesa, yerno del pintor Juan de Arellano.Según Juan de Arellano murió al caer de un alto andamio instalado para pintar la escalera. Según la condesa d'Aulnoy el palacio contaba con amplias estancias ricamente decoradas.

El jardín se disponía en la parte norte del palacio, era de estilo italiano, y contaba con una gran fuente de mármol blanco en el centro de los cuarteles del jardín formal.

Hacia mediados del el palacio albergaba un cilicio, venerado como reliquia de San Ignacio de Loyola.

Iconografía Se conserva un dibujo de la fachada del palacio, en la colección de Valentín Carderera, hoy en el Museo Lázaro Galdiano. Así mismo, en la colección Abellón se conserva un óleo que muestra el jardín y la fachada posterior del palacio.

Referencias

Notas

Individuales

Bibliografía

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