Leonardo III Tocco (; 1436- 1503), fue el último déspota de Epiro y conde palatino de Cefalonia y Zacinto, territorios que gobernó desde la muerte de su padre Carlo II Tocco en 1448 hasta su conquista por el Imperio otomano en 1479. Sus dominios lo hacían uno de los últimos gobernantes latinos independientes en poseer territorios en la Grecia continental y después de la conquista de sus posesiones, huyó a Italia, donde se convirtió en terrateniente y diplomático, pero continuó reclamando sus títulos en el exilio hasta su muerte.

Aunque heredó numerosas posesiones de su padre, la mayoría de estas, incluida la capital en Arta, fueron conquistadas por los otomanos en 1449, durante el primer año de su reinado. Leonardo ascendió al trono cuando todavía era menor de edad, por lo que su gobierno estuvo encabezado por un consejo de regentes compuesto por cuatro miembros durante varios años, pero cuando alcanzó la mayoría, ordenó asesinar a todos sus antiguos protectores. A pesar de que participó en varias actividades antiotomanas, como cooperar con la República de Venecia en la primera guerra turco-veneciana (1463-1479), su Estado permaneció en paz durante la mayor parte del período, lo que permitió que sus posesiones insulares devinieran en una de las regiones más prósperas de Grecia.

Pese a que era enérgico y sabio, Leonardo no consiguió muchos éxitos; se esforzó por ganarse el apoyo de sus números vasallos griegos por lo que restauró sus sedes religiosas, así como permitir a estos tener un cierto grado de autonomía e incluso redactó sus cartas en su idioma. Sin embargo, estos intentos no parecen haber tenido ningún efecto en la mayoría de la población. En 1477, su matrimonio con una noble del Reino de Nápoles, del cual se empeñó en ganarse su apoyo, fracasó en forma desastrosa debido a que esto lo enemistó con los venecianos, quienes se oponían a cualquier incremento de la influencia napolitana en Grecia y dejaron de actuar como su protector, lo que abrió el camino para la invasión otomana de 1479 que puso fin a su gobierno.

Al darse cuenta de que oponer cualquier resistencia sería inútil, Leonardo decidió huir al exilio y pasó el resto de su vida reflexionando sobre cómo podría recuperar sus dominios, pero nunca regresó a Grecia. En Italia, trató de incrementar su estatus mediante la adquisición de varios feudos, sin embargo, resultó ser una empresa inútil, por lo que terminó endeudado y finalmente perdió todas las tierras que había adquirido. Murió en Roma en algún momento del pontificado del papa Alejandro VI (1492-1503), cuando su residencia colapsó y lo aplastó, por lo que sus derechos pasaron a su hijo mayor, Carlo III Tocco.

Antecedentes

miniatura|derecha|Mapa de las tierras y conquistas del tío abuelo de Leonardo, Carlo I Tocco.

El Despotado de Epiro era uno de los Estados sucesores surgidos después de la conquista del Imperio bizantino por la cuarta cruzada, y que supuso la creación del Imperio latino en su lugar en 1205. El territorio estuvo regido en un principio por la dinastía bizantina de los Comneno Ducas, una rama de la dinastía Ángelo que había gobernado el caído Imperio desde 1185 a 1204, pero que pasó a manos de la Casa apostólica de Orsini, de orígenes italianos, en 1318 a través de heredades e intrigas antes de su ocupación y destrucción por parte del Imperio serbio en la década de 1340.

A pesar de que varios gobernantes locales reclamarían el título de «déspota» a partir de entonces, solo Carlo I Tocco se empeñó por expandir sus posesiones a través de la conquista. Este último era hijo de Leonardo I Tocco, a quien el Reino de Nápoles le había concedido el título de conde palatino de Cefalonia y Zacinto. El tío de Carlo, Esaú Buondelmonti, que gobernaba la ciudad de Ioánina como déspota, murió en 1411. La urbe estaba en manos de su viuda, Jevdokija Balšić, pero debido a su impopularidad fue destituida por sus vasallos, quienes pidieron a su sobrino que se convirtiera en su gobernante. Solo dos meses después de la muerte de Esaú, Carlo hizo su entrada triunfal en Ioánina. Casi de inmediato asumió el título de déspota, aunque sus súbditos insistieron en que buscara el reconocimiento del emperador bizantino. Después de haber recibido como emisario a su hermano, Leonardo II Tocco, el emperador Manuel II Paleólogo lo reconoció formalmente en 1415. Su título le confería el derecho sobre las tierras que anteriormente eran gobernadas por las dinastías Comneno Ducas y Orsini. En 1416 capturó Arta, la antigua capital del Despotado.

Luego de completar sus campañas contra los albaneses, Carlo había puesto la mayor parte de Epiro bajo su control y durante los siguientes once años, gobernó como déspota y residió en Ioánina, por lo que durante un tiempo, logró «unificar el antiguo territorio de Epiro bajo su mando». Hacia 1420, compró el castillo de Clemutsi a los venecianos, así como la ciudad de Glarentza y también firmó un tratado de paz con Centurión II Zaccaria, príncipe de Acaya, pero lo rompió después de la conquista de Élide en 1422. Es mismo año, mientras los otomanos sitiaban Constantinopla, también intentó expandir su influencia en Morea a costa de los bizantinos. Sin embargo, con la firma de paz entre bizantinos y otomanos en 1424, los primeros tuvieron vía libre para librar una guerra contra los Tocco, la cual culminó en una batalla naval a la entrada del golfo de Patras, donde la flota de Carlo fue destruida igual que sus planes de expansión.

En junio de 1429, Carlo hizo redactar su testamento y falleció en julio de ese año. Dado que no había tenido descendencia legítima, adoptó a los hijos de su hermano Leonardo II, que había fallecido en 1418, y legó su reino a su sobrino Carlo II Tocco. Sin embargo, había engendrado varios hijos ilegítimos con amantes y les había otorgado propiedades feudales, por lo que estos disputaron la sucesión. Los otomanos usaron este acontecimiento como pretexto para interferir en Epiro y se apoderaron de Ioánina en 1430.

Biografía

Ascenso al trono y primeros años de gobierno

Leonardo era el primogénito y heredero de Carlo II Tocco, sobrino y sucesor de Carlo. Su madre era Raimondina de Ventimiglia, hija del barón italiano Giovanni I de Ventimiglia. Todavía era menor de edad cuando su padre murió el 30 de septiembre de 1448. Sin un dirigente fuerte, los cuatro gobernadores que Carlo II había designado para formar el consejo de regentes de su hijo —Jacopo de' Rossi, Andrea de' Guidi de Strione, Galeazzo de Santa Colomba y Marino Migliaressi— se dirigieron al otro lado del mar Adriático en busca de ayuda para defender sus dominios del Imperio otomano. Algunos solicitaron apoyo en la República de Venecia, un regente incluso ofreció vender la isla de Léucade (Santa Maura), mientras que otros se dirigieron a Alfonso I de Nápoles debido a las conexiones anteriores entre la Casa de Tocco y la Corona napolitana. Aunque Venecia entró en negociaciones para enviar ayuda, los otomanos atacaron antes de que se pudiera concluir un acuerdo. El 24 de marzo de 1449 conquistaron Arta, después de lo cual se anexaron todas las posesiones continentales de Leonardo, salvo los Señoríos de Vonitsa, Varnazza y Angelokastro. A partir de entonces, los otomanos llamarían a estas tierras Karli-Eli («Tierra de Carlo»), en referencia a su antepasado, Carlo I Tocco.

Aunque la caída de sus dominios continentales dejó en claro la amenaza de una conquista mayor, ni Nápoles ni Venecia ofrecieron mucha protección; Alfonso parece haberlo considerado como su vasallo y la República no se mostró dispuesta a ayudar cuando quedó claro que Leonardo y sus regentes no estaban dispuestos a entregarle Zacinto u otras partes de sus dominios a cambio de su asistencia, ni tampoco de que se le permitiera gobernar las islas durante su minoría. Sin embargo, finalmente logró obtener su protección, y al hacerlo, se convirtió en ciudadano honorario de la República. En tiempos en los que sus posesiones estaban realmente amenazadas, su defensor gastó recursos para garantizar su seguridad, como en 1463, cuando numerosos incidentes con barcos otomanos cerca de sus islas dieron lugar a que se enviaran navíos para observar la situación, demostrar su poder y proteger a la población local. Sin embargo, esta ayuda era a menudo solo nominal y muchas de las solicitudes de socorro por parte de Leonardo fueron rechazadas.

Intentos por evitar la conquista otomana

Después de la caída de Arta, el gobierno de Leonardo disfrutó de varios años de paz, e incluso sus escasas posesiones continentales quedaron libres de las incursiones otomanas y se desconoce por qué dejaron de amenazarlo. Los registros contemporáneos explican esto a través de la «voluntad de Dios», aunque es más probable que estos se concentraran en apoderarse de otros reinos balcánicos durante aquel período. Pese a que no fue un gobernante poderoso, se afanó por resistir los avances del Imperio otomano. En un movimiento que el historiador William Miller describió en 1908 como excesivamente «patriótico» o «imprudente», se alió con el noble albanés Skanderbeg para deshacerse de sus amenazas en 1460. Los resultados fueron catastróficos, ya que perdió dos de sus tres fortalezas en el continente, solo retuvo a Vonitsa, y según un relato, resultó en su aprensión en Corinto, desde donde supuestamente emprendió una atrevida huida con la ayuda de un corsario. A pesar de haber perdido el control de prácticamente todas sus posesiones continentales, todavía contaba con el apoyo de la población latina de sus antiguas tierras y buscó activamente recuperarlas. En 1463, se enteró de que Venecia preparaba una expedición para conquistar Morea, que había sido un provincia bizantina hasta su caída ante los otomanos en 1460. Al enterarse de esto, Leonardo apeló a la República para que lo ayudara a recuperar sus dominios continentales, aunque esa expedición finalmente no se llegó a concretar.

miniatura|derecha|El Condado Palatino de Cefalonia y Zacinto, las posesiones insulares de Leonardo.