Tomaž Pandur (Maribor, 19 de febrero de 1963-Skopie, 12 de abril de 2016) fue un dramaturgo y director de escena esloveno que se dio a conocer a nivel nacional con su primer montaje profesional, Sherezade, en 1989.

Considerado uno de los directores más vanguardistas de Europa, desempeñó su labor por todo el continente con su compañía internacional Pandur Theaters, de la que fue cofundador y director, creando montajes para lo que él denominó "Teatro del tercer milenio".

También fue director de la Compañía Nacional de Eslovenia.

Biografía y etapas de su trayectoria artística

Nació en Maribor, Yugoslavia (actual Eslovenia) en 1963. Se graduó en la Academia de Teatro, Cine y Televisión de la Universidad de Liubliana, Eslovenia, en 1988 (MDA en dirección) culminando sus estudios con el Premio Prešeren de Dirección para Estudiantes con la obra María Estuardo de Friedrich Schiller.

Un año después saltó a la fama con la obra Sheherazade y entre ese año y 1996 fue responsable y director artístico del Teatro Nacional de Maribor.

Su colaborador por treinta años, el dramaturgo y crítico Darko Lukić, divide su teatro en tres etapas en las que sin embargo, existen temas fundamentales e ideas que se trataron siempre:

La etapa Ljublijana (1980-1989). Los primeros proyectos teatrales profesionales y la formación de su estilo y su poética. De esta época son obras como Macbeth (1982), Hedda Gabler (1986), Kafka – Curriculum vitae (1985) y Sherezade (1989), presentada en el Teatro Mladinsko, punto decisivo en su carrera donde construye una pieza en la que interactúan los mundos occidental y oriental, con todos sus claroscuros, y que tuvo un gran impacto emocional en el público que la convirtió en una obra de culto.

La etapa Maribor (1989 - 1996). En este periodo de tiempo convirtió el tetro de Maribor en un lugar de referencia. Durante su etapa en Maribor, produjo obras como Fausto (1990), Hamlet (1990), Carmen (1992), La Divina Comedia (1993) o La Misión Rusa (1994) que a pesar de marcar nuevos hitos, agotaron las finanzas del teatro.

En esta etapa siguió desarrollando los temas y las ideas de la primera etapa pero en forma de mega espectáculos mucho más profesionales en la producción, y lo que él llamó su teatro de los sueños. miniaturadeimagen|Teatro Nacional de Skopie, Macedonia. Lugar de la muerte de Pandur.

La etapa europea (1996 - 2016). En 1996 se marcha de Eslovenia y se retiró del teatro durante algunos años antes de fundar su propia compañía en 2002 junto a su hermana dramaturga Livia Pandur, Pandur Theaters, una organización internacional de teatro que produce proyectos internacionales en cooperación con teatros, festivales de teatro y otros socios. La compañía reúne a artistas de diferentes partes del mundo, en un laboratorio de teatro multicultural y multilingüe. Sobre la compañía Tomaz Pandur declaró que no buscaba crear ninguna escuela y que se basaba en la profunda convicción de la unicidad, especificidad, irrepetibilidad y excepcionalidad de cada acto creativo individual y de cada individuo en el universo. Pandur Theaters desarrolló su actividad sobre todo en España donde ejerció la mayor parte de su carrera y creó un vínculo especial con Madrid donde estrenó Infierno. Sin embargo la primera obra que presentó en España fue Sherezade en Zaragoza (1991).

En esta etapa vuelve a retomar antiguas obras y autores para repensarlos creando entre otras obras Infierno inspirada en la Divina Comedia de Dante (2001, 2002, 2005), de Dostoievski Desde la casa de los muertos (2003) y 100 minutos (2006); de Shakespeare Hamlet(2009) y de Eurípides Medea(2009).

En 2014 vuelve a producir una obra, Ricardo III, en Eslovenia donde no había trabajado desde 1996.

Murió el 12 de abril de 2016 a causa de un infarto mientras realizaba un ensayo de El Rey Lear de William Shakespeare sobre el escenario del Teatro Nacional de Macedonia en Skopie.

Textos y autores En todas estas obras puede parecer que trata de forma muy libre los textos base de los grandes autores. Y es cierto que pueden parecer operaciones radicales y para algunos hasta sacrílegas, pero, según el analista Darko Lukić, se observa todo lo contrario y Pandur se mantiene casi religiosamente fiel y leal al texto, a su esencia, a su idea básica y a su significado fundamental. Primero desnuda el texto y lo depura de todo ornamento retórico para luego exponer todo su contenido con un lenguaje escénico propio y rastrear todas las asociaciones, inspiraciones y posibles lecturas que ofrezca el texto. Según Darko, traduce a los grandes autores de la letra escrita al medio teatral, respetando todas las palabras pero traduciendo también las partes blancas del papel, traduciendo los márgenes, los espacios entre palabras y entre líneas. A veces dirige una literatura despojada y depurada, lista para su puesta en escena. Otras, contrasta el texto con comentarios de ensayistas e interpretaciones. Pero en todos los casos es fiel a la obra inspiradora y al autor, cuestionándolo desde el lenguaje teatral. Lo relee en profundidad y consigue que el propio autor original dibuje a su vez un mapa de la representación. Genera, pues, lecturas y visiones personales de tan grandes obras literarias, pero visiones íntimas que están inspiradas y motivadas por los desafíos que suponen tales obras y sus autores.

Temática

Si algo une a todos los autores y textos de su creación, es la continuidad de ciertos temas que trata de forma sistemática. Son los grandes temas pandurianos, que son hilo conductor de todos sus espectáculos y condicionan el criterio de elección del título y el proyecto.

Uno de los grandes temas tratados es la soledad, ya sea la de Hamlet, la de Virgilio, la de Dante o la de Kafka. En su centro de atención se encuentran personas que, por alguna razón, crean sus propios espacios de soledad. Quizás paradigma de esa soledad y de la incomunicación fuese la puesta en escena de Barroco (2007), texto escrito junto al dramaturgo Darko Lukic, a partir de la deconstrucción de diversas fuentes: Las amistades peligrosas de Laclos, Cuarteto de Heiner Muller, y las películas Relaciones peligrosas de Roger Vadim, Las amistades peligrosas de Stephen Frears y Valmont de Milos Forman. Esta obra presentaba una escenografía en cinemascope con el fin de crear un ambiente asfixiante, existencialista y minimalista. No es una obra visualmente barroca, sino emocionalmente. La soledad del hombre es lo que provoca una escenografía desolada e inestable, puramente trágica. La belleza y la decadencia de los valores esenciales y el conocimiento del deterioro son los pilares de la obra. Lo eterno, lo efímero y lo carnal confluyen en escena. Cada acción conmueve y por ello interviene en el resorte de los sentidos, de las fuerzas afectivas. Una obra sobre las máscaras de la vida cotidiana, de las máscaras del lenguaje y de la representación en la gran escena del mundo de una Europa nihilista, que se deconstruye y es consciente de su deseo de supervivencia en el espacio emocional íntimo: el del espectador en su teatro monstruoso.

De esta soledad brota además su tema más grande, el de la incomprensión -generalmente con efectos trágicos-, el conflicto entre el individuo solitario y el resto del mundo. Todos los personajes y temas pandurianos están basados en la imposibilidad de comunicarse y en las interferencias en el canal de comunicación entre el hombre y su historia personal. Siempre los trata explorando diferentes niveles de comunicación: entre personas, entre una persona y su mundo, dentro de la misma persona y entre diferentes universos que se encuentran o no en el tiempo y en el espacio.

Y de la incomprensión surge también el tema de la excepcionalidad y la especificidad del individuo frente a la comunidad o la sociedad, y también la especificidad de la persona frente a cualquier otra persona, incluida la de uno mismo en distintas épocas de su vida. Examina la irrepetibilidad del individuo y del momento, la unicidad de cada experiencia. Y lo hace eligiendo personajes especiales: Fausto, Hamlet, Medea que son colocados en situaciones comunes, sencillas y reconociblemente humanas, pero no para establecer la hipótesis de “Todos somos Calígula" ni "Hamlet es como nosotros", sino para, colocados en situaciones comunes, remarcar su excepcionalidad, pues son diferentes y especiales en esas situaciones regulares. De esta forma consigue que el espectador reflexione sobre qué ve de cercanos, interesantes y comprensibles en aquellos personajes que no se nos parecen en absoluto, cuál es la experiencia que cruzan sus historias en las que el espectador puede reconocer sus propias dudas y problemas y entablar así una comunicación activa con los grandes textos.

Otro de los temas recurrentes en el teatro de Pandur es la búsqueda de la trascendencia de la realidad, las condiciones humana y divina, la relación entre los vivos y los muertos, los conceptos de tiempo y espacio y el conflicto entre finitud e infinitud.

En este teatro las interrelaciones tiempo-espacio se hacen completamente alineales. Pandur sugiere unas relaciones postnewtonianas. Darko Lucik propone términos como "cronotopo cuántico", "cronotopo alineal", "cronotopo relativista", "cronotopo dinámico", "cronotropo cuatridimensional" y "cronotropo angélico". En cualquier caso, se trata de sustituir el modelo lineal del tiempo y el espacio, del movimiento sucesivo, por una fase alineal, una presencia simultánea en varias esferas sincrónicas.

Forma y estilo

En cómo trata estos temas se distinguen las etapas de su desarrollo creativo. Desde el principio se caracterizó por crear un lenguaje escénico propio, y los elementos, medios y formas de esa expresión han ido desarrollándose en tres direcciones paralelas:

-Sobrepasa los límites de una experiencia monocultural, percibiendo la tradición teatral de Europa Occidental como importante, pero no como la principal.

-Sobrepasa los límites impuestos por los medios, hibridando el lenguaje escénico con otros.

-Sobrepasa los límites de las funciones usuales de los sentidos humanos.

Es por tanto un vocabulario sincrético a nivel artístico y cultural. A nivel artístico combina elementos literarios, musicales, plásticos, de movimiento y de danza... superando así géneros y estilos. De hecho ha trabajado también formas puras como el ballet en Alas y la ópera en Desde la casa de los muertos (2004) y en El silencio de los balcanes(1997, géneros híbridos como en Carmen y en 100 minutos (2006), y hasta ensayo escénico en Calígula(2008).

A nivel cultural, combina elementos de teatro occidental y oriental: danzas balinesas, kabuki, psicodramas, danzas derviches, Nō, biomecánica, ópera china, comedia del arte, butō, etc.

Las relaciones entre imagen y sonido en el teatro de Pandur estaban dirigidas a explorar nuevas combinaciones posibles: entre el significado del texto enunciado, la voz del actor que lo enuncia y el sonido que se produce, pero también con los sonidos que lo acompañan, la abolición y reintroducción del color, la congelación o la movilidad. Su planteamiento teatral partía de los conocimientos que se tienen hoy en día sobre las funciones y cometidos de nuestros sentidos y su relación con el cerebro.

Simbología

Uno de los rasgos más característicos de su estilo teatral, es la profusión de numerosos símbolos en sus obras. Sin embargo, según el propio Pandur, estos no se crean con la intención de un significado claro para el público, sino para evocar a través de los sentidos algo diferente en cada espectador. Tanto el agua como los espejos fueron recurrentes en casi todas sus obras. El agua representaba lo que él llamó "el paisaje de la melancolía", pero también sirve como espejo para generar reflejos.

Distinciones y premios Distinciones Blasón de Oro de Maribor (1992). Premio Bojan Stupica a su trayectoria, Belgrado (1992). Premio Glazer a su trayectoria, Maribor (1992). Premio Victor por sus logros excepcionales (2008).