Socialismo, cálculo económico y función empresarial es un libro de teoría económica y de historia del pensamiento económico escrito por Jesús Huerta de Soto en 1992. Su propósito es explicar por qué el socialismo es a su juicio un error intelectual que había sido destruido teóricamente por varios intelectuales de la escuela austriaca —usando un paradigma subjetivista económico— décadas antes de la caída el bloque socialista en Europa del Este, y que la misma teoría puede aplicarse al presente estado de bienestar.
En la parte teórica la obra explica el funcionamiento de una economía de mercado usando el concepto de función empresarial —o empresarialidad, la búsqueda de oportunidades de ganancia (subjetiva)— y las características del conocimiento que el autor afirma es necesario para coordinar los procesos productivos. Huerta de Soto elabora esta explicación de la integración de los marcos teóricos de la praxeología de Ludwig von Mises y la economía del conocimiento de Israel Kirzner. A partir de esta base explica la imposibilidad teórica de una productividad coordinada en el socialismo y el intervencionismo de sus diversas variantes y las consecuencias de la aplicación de estos proyectos, así también hace su aportación con una nueva definición del socialismo y el intervencionismo, ya no como la propiedad estatal de los medios de producción, sino como "la agresión institucionalizada al libre ejercicio de la función empresarial" - en parte en respuesta a la definición de socialismo dada por Hans-Hermann Hoppe en su libro A Theory of Socialism and Capitalism.
En sus capítulos sobre historia, da un repaso al debate sobre el cálculo económico en el socialismo, defendiendo los argumentos dados por Mises en 1920, y las colaboraciones de sus discípulos Friedrich Hayek y Lionel Robbins en el debate. Hace una crítica a las interpretaciones estáticas del proceso económico (propias del paradigma del equilibrio general de la economía neoclásica) que Huerta de Soto afirma desviaron la comprensión de los argumentos de Mises sobre la imposibilidad del cálculo económico sin un sistema de precios de mercado - como en las economías socialistas. Huerta de Soto indica que paradójicamente los economistas marxistas en el debate se valieron del paradigma neoclásico que se basa en la idea de un mercado "perfecto" (idea también criticada en el libro) para poder dar respuestas en el debate. Hace también un recuento y refutaciones de los argumentos de los diferentes teóricos socialistas en ese debate intelectual histórico.
El libro lleva 7 ediciones (la última en 2024) y es publicado por Unión Editorial. Ha sido traducido al inglés, ruso y chino, entre otros idiomas.
Argumentos de la obra Acción humana y función empresarial
El proceso de creación y transmisión de información Archivo:Empresarialidad01.gif Fig. 1
Tómese el caso de dos personas, “A” y “B”. Cada una de ellas posee un conocimiento propio o privativo, es decir, que no tiene la otra; “existe” un conocimiento, que se encuentra disperso entre “A” y “B”, en el sentido de que “A” tiene una parte de él, y “B” otra parte. Supongamos que la información que tiene “A” es que quiere alcanzar un fin “X” (representado por un globo que tiene en su cabeza y que contiene “X”). El caso de “B” es similar, solo que el fin que persigue es otro distinto, en este caso “Y” (representado por un globo que tiene en su cabeza y que contiene “Y”).
Para alcanzar su fin, “A” requiere de un medio “R” que no tiene a su disposición y que no sabe dónde ni cómo se puede conseguir. Al mismo tiempo, “B”, que se encuentra en otro lugar, pretende conseguir un fin muy distinto (el fin “Y”) al que dedica todo su esfuerzo, y que conoce o “sabe de” o tiene a su disposición una gran cantidad de un recurso “R” que él no considera útil o idóneo para alcanzar su fin. Archivo:Empresarialidad02.gif Fig. 2
Una tercera persona, “C”, descubre la descoordinación entre “A” y “B” y percibe una oportunidad de ganancia (representada por la bombilla que se enciende sobre su cabeza).En la práctica la función empresarial podría ser ejercida por “A” o por “B”, o por ambos al mismo tiempo, pero para efectos didácticos es mejor considerar que es llevada a cabo por una tercera persona. Esta persona “C” se pone en contacto con “B” y le ofrece comprarle ese recurso “R” que no utiliza por 2 unidades monetarias. Una vez realizado el trato, “C” se pone en contacto con “A” y le ofrece venderle el recurso que necesita para alcanzar su fin “X” por 3 unidades monetarias.
Como consecuencia de la actuación de “C”, es decir, de la función empresarial, se producen tres efectos trascendentales: primero, se ha creado nueva información que antes no existía; segundo, esta información ha sido transmitida a lo largo del mercado; y tercero, los agentes económicos implicados han aprendido a actuar uno en función del otro.
En la economía, desde el punto de vista de la Escuela austríaca, cuando los individuos actúan«La acción humana es conducta consciente; movilizada voluntad transfortmada en actuación, que pretende alcanzar precisos fines y objetivos». Ludwig von Mises, La Acción Humana. Dichos fines pueden ser tanto participar en una labor benéfica sin fines de lucro, como en actividades con remuneración monetaria. para conseguir un fin se habla de la función empresarial que realizan las personas (empresario= entrepeneur =emprendedor). La función empresarial, en un sentido estricto, consiste en descubrir y apreciar las oportunidades de alcanzar algún fin. Ahora bien, al descubrir estas oportunidades se crea una información que el actor no poseía anteriormente y que ahora existe gracias a su actuación.Jesús Huerta de Soto, Socialismo, cálculo económico y función empresarial, 2° edición, 2001.
Características de la información El conocimiento o información que surge de la actividad empresarial posee características particulares; se trata de un conocimiento subjetivo de tipo práctico no formalizable. Es un conocimiento tácito, que el actor puede utilizar en su provecho, pero siendo -al mismo tiempo- incapaz de analizarlo pormenorizadamente. Para ilustrar este concepto, podemos pensar en la redacción misma del presente artículo: mientras las ideas en él plasmadas son susceptibles de ser analizadas individualmente, el método por el que este escritor organiza las ideas y escoge el lenguaje que considera (con mayor o menor éxito) como adecuado para transmitirlas, es un proceso mental oculto y en el sentido más literal, es un método "inexplicable". Otro ejemplo común para ilustrar esta idea es el de la habilidad del ciclista para mantener el equilibrio en las curvas; si bien existen fórmulas físicas exactas para determinar la inclinación mínima que debe tener la bicicleta para no caer, el actor (ciclista) no las toma en cuenta a la hora de actuar, sino que se fía de su "sentido del equilibrio", concepto imposible de exteriorizar y que solo es útil al actor dentro del contexto de su acción.
En ese sentido, conocimiento práctico es un conocimiento de tipo privativo y disperso, esto es, que cada sujeto posee una ínfima parte de la información que se genera y transmite globalmente a nivel social, pero que en principio solo él conoce pues ha surgido de su actuación particular.
Creación y transmisión de la información tácita no articulable Como queda dicho, al identificar oportunidades (medios) que permiten a las personas conseguir sus fines, se está creando una información que previamente no existía. Esta información o conocimiento una vez creada puede ser aprovechada por otros miembros de la sociedad, pero siempre es información subjetiva y no existe al margen de las personas que sean capaces de interpretarla o descubrirla, es decir que siempre son los humanos quienes crean, perciben y transmiten la información; y la transmisión de información social es tácita y subjetiva, es decir, no explícita y articulada, y a la vez muy resumida pues se transmite y capta subjetivamente el mínimo indispensable para coordinar el proceso social.
La “división intelectual del trabajo” Debido a la limitada capacidad de la mente humana, así como el creciente volumen de nueva información en el proceso social debido a la función empresarial, el desarrollo de la sociedad exige una continua extensión y profundización en la división del conocimiento, lo cual a su vez exige un aumento de la población. «We have become civilised by the increase of our numbers just as civilisation made that increase possible: we can be few and savage, or many and civilised. If reduced to its population of ten thousand years ago, mankind could not preserve civilisation. Indeed, even if knowledge already gained were preserved in libraries, men could make little use of it without numbers sufficient to fill the jobs demanded for extensive specialisation and division of labor. All knowledge available in books would not save ten thousand people spared somewhere after an atomic holocaust from having to return to a life of hunters and gatherers». F.A. Hayek, La fatal arrogancia.
Cálculo económico y socialismo
La coacción de la función empresarial Según los teóricos del liberalismo económico en general, y del cálculo económico en particular, en un sistema socialista que busca la planificación económica, el ejercicio de la función empresarial se ve limitada o totalmente impedida por las medidas que el sistema debe imponer para lograr sus metas planificadoras. La coacción no solo impide el aprovechamiento de una oportunidad de ganancia, sino que impide el descubrimiento mismo de dicha oportunidad.
En consecuencia, si la coacción es sistemática en un área social y no puede ejercerse la función empresarial en esa área, no se producirán ninguno de los otros efectos típicos del acto empresarial: en primer lugar, no se creará ni transmitirá nueva información entre los actores, y en segundo lugar, al no permitirse el libre aprovechamiento de oportunidades de beneficio, no existirá incentivo alguno para que los actores perciban las situaciones de desajuste o descoordinación social que vayan surgiendo.
La limitación del órgano de planificación socialista El órgano de planificación o intervención central, en su mayor parte desconoce el conocimiento que se encuentra disponible en forma dispersa en la mente de todos los actores que puedan llegar a estar sometidos a sus órdenes. Por lo tanto, es pequeña o nula la posibilidad de que el planificador pueda saber qué buscar, y cómo y dónde encontrar los elementos de información dispersa que se van generando en el proceso social y que necesita para controlarlo y coordinarlo.
Consecuentemente, el órgano director estará incapacitado para efectuar cualquier cálculo económico en el sentido de que, independientemente de cuáles sean sus fines, no podrá saber si los costos para conseguir dichos fines tienen para el propio órgano director un valor superior al valor que atribuye a los fines perseguidos. Si la información sobre circunstancias específicas necesaria para estimar los costos está dispersa en la mente de todos los actores del proceso social que se ven coaccionados por el órgano director, este no puede conseguir el conocimiento o información necesarios para calcular el coste verdadero de sus proyectos.
Planificación, informática y cálculo económico En este contexto pueden distinguirse dos escenarios: tanto el ente planificador como los individuos poseen computadoras o solamente las posee el primero. En el primer caso, el uso de computadoras por parte de los individuos multiplica la cantidad de información disponible lo cual hace aún más difícil su recolección por parte del ente planificador.
En el caso de que solo el ente planificador disponga de computadoras, éstas no le serán de gran utilidad, pues no se puede recolectar y procesar información que todavía no ha sido creada (o que puede cambiar, haciendo obsoleta, y por tanto inútil, la información anteriormente recolectada).