El sicariato en Honduras se ha incrementado exponencialmente desde la década de 1980 debido a varias razones que incluyen una pobre legislación, la nula investigación o captura de los criminales y finalmente la falta de aplicación de la justicia en el país, ya sea porque los jueces dejan en libertad a los criminales o porque los testigos son asesinados antes de testificar. Debido a esto el gobierno de Honduras es, en última medida, el máximo responsable del estado de violencia por la inoperancia y por permitir que la violencia se expanda sin detener a los responsables de esta.

El sicariato es una figura introducida por el Derecho romano que reguló especialmente su condena penal, por la particular crueldad con que se conducían estos asesinos, mediante la lex Cornelia de sicariis et veneficis (ley Cornelia sobre apuñaladores y envenenadores) en el año 81 a. C. en Roma.

En la primera constitución de Honduras se establece la responsabilidad y garantía del estado de Honduras al derecho a la vida de todos los ciudadanos, artículo que ha permanecido en todas las constituciones sucesoras. Este artículo responsabiliza al estado de cualquier muerte ocurrida en Honduras y a los ciudadanos el derecho a demandar al estado cuando se violenta este derecho.

Definición de sicariato El sicariato, y se aplicó tal término por analogía empleada por los invasores y ocupantes romanos, a los defensores judíos que procuraron expulsar a los romanos

El sicarito es una organización de asesinos a sueldo (matan por encargo).

Para Luis Castillo el sicariato es un fenómeno en crecimiento que tiene un alto grado de violencia, que genera un fuerte impacto social y que es desconocido por las autoridades, pues estos no reconocen la existencia del sicariato por lo que cuando se presenta uno de estos casos lo juzgan como “homicidio agravado”,

Un sicario es una persona que se dedica a cometer asesinatos a cambio de dinero; por eso suele decirse que un sicario es un asesino a sueldo o un asesino por encargo. En estos casos el individuo ofrece la acción de matar a otra persona como si fuese un servicio en el sentido de que es contratado y obtiene dinero a cambio de cumplir con su tarea.

Los sicarios, por lo tanto, no matan por venganza personal, motivos religiosos, cuestiones políticas o en ocasión de robo, sino que lo hacen por la retribución económica.

Los sicarios obviamente son sujetos que están fuera de la ley, ya que cometen crímenes. Aquel que contrata a un sicario también incurre en un delito, aun cuando no sea responsable material del asesinato

Las mafias suelen apelar a sicarios para eliminar a integrantes de bandas rivales, miembros de fuerza de seguridad o investigadores que amenazan su accionar delictivo.

Se han registrado casos de personas que contrataron a un sicario para matar a su expareja por despecho, sin que exista una intención económica detrás del crimen para aquel que realiza el encargo.

Aumento exponencial de la criminalidad

Desde su formación, durante el siglo XIX y casi todo el siglo XX Honduras fue uno de los países más pacíficos del mundo hasta 1990, cuando la tasa de homicidios era de 10 por cada 100 mil habitantes. Fue desde la década de 1990, cuando debido a la falta de aplicación de la justicia el número de asesinatos aumentó exponencialmente hasta llegar a tener una tasa de 80 por cada 100 mil habitantes en 2014.

Causas

Las causas por las que los asesinos son contratados suelen ser variadas, desde el robo de terrenos o invasiones de casas y propiedades, el cobro herencia o seguros de vida, a la eliminación de periodistas para silenciarlos, al asesinato de abogados defensores o acusadores llegando a crímenes por simple robo en los que los ladrones comunes asesinan por robar un teléfono o cien lempiras (5 US $) debido al conocimiento de que no serán ni perseguidos ni capturados debido a la inacción de las autoridades.

Las causas de este incremento son variadas, comenzando por una política de no investigación, en donde el 95 % de los crímenes no son investigados y son dejados al olvido, favoreciendo la expansión de el sicariato, la falta de asignación de presupuesto para investigaciones y enjuiciamientos y finalmente la no persecución de los crímenes comunes ni de el sicariato, no hay una política nacional de persecución, captura y enjuiciamiento de los criminales, en donde solo el 5 % de los crímenes son investigados y de estos solo algunos de los criminales son llevados a juicio.

Falta de investigación

La principal causa de la expansión de la criminalidad en el país es la nula investigación de los crímenes. Únicamente el 5 % de los crímenes ocurridos en el país son investigados, el resto (47 mil crímenes anuales) son ignorados por el ministerio público debido a la falta de presupuesto y a la escasa coordinación con las fuerzas de seguridad.

Debido a que los crímenes no son investigados, los criminales no pueden ser ni perseguidos, ni capturados ni enjuiciados y continúan asesinando a más personas. El hecho que en el 90 % de los casos los sicarios no detenidos ni encarcelados hace que la criminalidad no se detenga y continúe en permanente aumento.

Legislación

Honduras cuenta con una pobre legislación en temas de asesinato y sicariato, lo que permite a los criminales actuar sin temer a ser investigados, perseguidos y capturados. El sicariato es visto como un tipo de crimen común y no como son vistos como crímenes de terrorismo.

Estas suaves leyes en cuanto a políticas de investigación, captura y juicio permite que los criminales tengan a el sicariato como un estilo de vida y por otro lado afecta a los mismos abogados y jueces quienes son asesinados y de los cuales los criminales no son identificados, ni perseguidos.

Sistema judicial

Los abogados y jueces suelen ser víctimas asesinatos por parte de los criminales, más de 70 abogados y jueces han sido asesinados en Honduras. Corrupción y gobiernantes criminales

Otro factor importante en el aumento de estos crímenes es la corrupción a nivel de gobierno, durante el gobierno de Porfirio Lobo dos de sus alcaldes acusados lideraban bandas de secuestradores y sicariosː

Mario Alberto Urbina Soto, exalcalde de Yoro, acusado de liderar una banda de narcotráfico y sicariato que había asesinado a más de 137 personas y abusado sexualmente de una gran cantidad de mujeres quienes se negaron a entregarles sus bienes; Casas, ganado, etc. Fue capturado antes de finalizar su gobierno en 2014.

José Adalid González, exalcalde de Sulaco, era líder de la banda de criminales Los Banegas dedicados al asalto de autobuses, carros repartidores de productos, robo de ganado y sicariato. Entre la banda de criminales se encuentranː Máximo Banegas Garay, “Chimino”; Pedro Antonio Banegas Hernández, Isidro Banegas Cruz, Calixto Banegas Hernández, Elías Donaldo Galindo Castro, Orlin Omar Rosales Cruz, alias Pelillo, César Augusto Salgado, alias Torombolo, y Juan Pablo Banegas. Se le acusa de ordenar cometer más de 60 crímenes. Esta banda llegaba con agentes de policía junto a sicarios disfrazados de policías, obligaban a las personas a salir de sus casas amenazándolas con que incendiarían sus casas para luego asesinar a sus víctimas y apoderarse de sus bienes Fue capturado en 2015 dos años después de su gobierno debido al temor de los testigos de represalias y a la falta de investigación por parte de las autoridades.

Fuerzas de seguridad

Aun cuando se ha invertido más en seguridad que en cualquier otra época, esta inversión no se ve reflejada en seguridad, ya que el aumento en criminalidad es correlativo al aumento en inversión en fuerzas de seguridad.

La utilidad de las fuerzas policiales es únicamente el de llegar a la escena de el crimen y supervisar la recolección de el cadáver, ya que solo el 5 % de los crímenes son investigados, los demás (45 mil anuales) son ignorados por las autoridades, y de ese 5 % solo un pequeño porcentaje de los investigados son enjuiciados.

Asesinato de testigos

Debido a que el 95 % de los crímenes no son investigados, los sicarios y los cerebros intelectuales de ese 5 % que son investigados suelen enviar a asesinar a los testigos para evitar ser enjuiciados para quedar en libertad y continuar asesinando libremente.

Uno de estos casos fue el asesinato de Esteban García, un vendedor de helados, quien afirmó haber visto Riccy Mabel Martínez Sevilla a bordo de un el auto de el coronel Angel Castillo Maradiaga, quien junto a otros tres militares violaron y asesinaron a Ricci Mabel, el testigo fue golpeado hasta morir por una pandilla en un aparente robo unos días antes de su declaración. Angel Castillo Maradiag recibió una condena de 16 años y seis meses de cárcel, por homicidio y violación pero puesto en libertad en 2010 bajo el silencio total de la prensa nacional.

Cárceles abarrotadas

El sistema carcelario de Honduras esta abarrotado, hay una sobrepoblación de presos, no hay inversión en nuevas prisiones ni en mejora de las prisiones existentes, dificultando la reinserción social de los prisioneros.

La capacidad carcelaria en Honduras es de 8 mil presos pero su población es de 13 mil presos, excediendo casi el doble de su capacidad debido a la falta de creación de nuevos centros. Por otro lado, la alimentación de los reos es precaria, contando con únicamente ocho lempiras (39 centavos de dólar) para alimentar a los reclusos.

Escasa educación e inversión social

Honduras se comprometió a invertir 18 mil millones de lempiras entre 2001 y 2015 con los fondos de la Estrategia para la Reducción de la Pobreza, sin embargo en Honduras hay una nula inversión social en cuanto a creación de nuevas escuelas, áreas recreativas y bibliotecas. Los presupuestos educativos y culturales se dedican a mantener la situación actual sin dar mantenimiento a los existentes y sin abrir o crear nuevos espacios y oportunidades.

Deportaciones

La tasa de homicidios en Honduras era de 10 por cada 100 mil habitantes, la misma tasa de homicidios que experimentaba Estados Unidos en 1990, en donde algunos emigrantes eran integrados en pandillas, las cuales eran casi inexistentes en Honduras, los pocos grupos juveniles en el país no era de alta peligrosidad. Estados Unidos ha disminuido sus niveles de criminalidad realizando deportaciones de criminales, los cuales retornados a sus países de orígenes. La tasa de homicidios de Honduras aumento en un mil por ciento, a 85 por cada 100 mil habitantes, en Estados Unidos esta tasa disminuyó a la mitad, 5 por cada 100 mil habitantes.

Falta de exigencia de responsabilidades por parte de la población

Una de las principales causas de que la situación no mejora en Honduras se debe a que la población no exige enérgicamente el alto a las muertes y no hay reclamos a la secretaría de seguridad ni al gobierno ante las continuidad de asesinatos. No se exige la dimisión de el ministro de seguridad ni del presidente de la república ante la calamitosa situación en donde Honduras pasado de ser uno de los países más pacíficos a ser el país más violento del planeta.

En Honduras no hay reclamos ante los manejos de presupuestos ni de falta de aplicación de la justicia, que aunque hay corrupción y asesinatos la justicia en el 90 % de los casos no se aplica ni se captura a los culpables.

La falta de involucramiento de la población en las actividades sociales y en la protesta por el estado criminal de Honduras permite que se mantengan las mismas políticas del gobierno y la ineficacia de la secretaría de seguridad y el poder judicial permanezca sin cambios.

Grupos de asesinos