thumb|El palacio de los duques y los estados de Borgoña de Dijon, residencia de los duques de Borgoña. thumb|Le Château de Cormatin en Saona y Loira thumb|Palacio ducal de Nevers thumb|Château d'Ancy-le-Franc, en Yonne thumb|Escudo de armas del segundo Ducado de Borgoña y más tarde de la provincia francesa de Borgoña. right|thumb|Génesis de Borgoña. La región en general ocupó la mayor parte de su historia las zonas de Borgoña y Provenza del mapa, que lindaban por el oeste con Lombardía, en el norte de Italia. Sin embargo, en la época en que se extinguió la línea masculina de la casa noble homónima, las posesiones borgoñonas incluían muchas tierras en la región franca que aparece como Neustria. Después de que pasara a Felipe II de España, la zona se denominó Países Bajos españoles, en los que se produjo la revuelta holandesa en la época de la Reforma protestante. thumb|Mapa físico de la región de Borgoña
La historia de Borgoña sigue el pasado del territorio que la antigua región administrativa francesa de Borgoña había retomado principalmente del antiguo ducado homónimo. Lo inscribe en la secuencia de los conjuntos geopolíticos que, en ese espacio y más allá, compartieron el mismo nombre.La situación se complica por el hecho de que, en épocas diferentes, y bajo distintas circunstancias geopolíticas, muy diferentes entidades han llevado el nombre de «Borgoña». El historiador Norman Davies ha comentado que «pocos sujetos en la historia europea han creado más confusión que la resumida en la frase "todas las Borgoñas"». En 1862, James Bryce recopiló una lista de diez entidades semejantes, una lista que el propio Davies amplía a quince, que van desde el primer reino burgundio fundado por Gundahario en el a la région actual de Borgoña. Ver: Norman Davies, Vanished Kingdoms, 2011, Penguin (2012) pp. 90-143.
Tierra de paso, abierta entre el norte y el sur, la región de Borgoña y sus recursos naturales han favorecido muy pronto la presencia del hombre. Desde el , la presencia del hombre ha sido continua en Borgoña, donde dejó abundantes vestigios. La crátera de Vix, objeto excepcional, da testimonio en particular de la presencia de las tribus celtas en el suelo de Borgoña. De Bibracte a Alesia, pasando por Autun, hay rastros de la conquista de la Galia por Julio César.
El primer reino que llevó el nombre de «Bourgogne», en latín («royaume de Burgondie»), fue obra de los burgundios una de las alianzas romanas con pueblos germánicos o turco-germánicosPosiblemente originario de Bornholm (en el mar Báltico), aunque Agatías identifica a los burgundios (Βουρουγουνδοι) y ultizuros como un pueblo búlgaro de tribus del círculo huno, parientes cercanos de los cutriguros y utiguros túrquicos. Agathias, Historiae, V, 11, 3-4Runciman S., A history of the First Bulgarian empire, Londres, G.Bell & Sons, 1930, p.7, & notas. que llenaron el vacío de poder dejado por la decadencia de la parte occidental del Imperio romano. En los continuos enfrentamientos entre los romanos y los hunos, el reino burgundio al final ocupó lo que hoy son tierras fronterizas entre Suiza, Francia e Italia. Los burgundios se establecieron en la cuenca del río Rin gracias a un foedus del año 413 y su reino se amplió ocupando el valle del Saona hasta el Ródano y el Durance. Sus principales ciudades fueron Lyon y Ginebra. Su reino fue conquistado en el por otra tribu germánica, los francos que hicieron asesinar al rey Segismundo y en 534 derrotaron a Gundemaro, el último rey burgundio, incorporando su territorio a su creciente imperio.J. Heers: Historia de la Edad Media, pág. 23. Los burgundios dejaron en herencia una unidad territorial que perpetuó su nombre. A su vez, durante los siguientes diez siglos, en medio de continuas luchas, las familias dominantes de la historia —merovingios, carolingios, capetos, valois, borbones— borraron y volvieron a dibujar los límites y el estatus político de este territorio, dando al vocablo "Borgoña" acepciones diferentes.
La existencia moderna de Borgoña tiene sus raíces en la disolución del imperio franco. En la década de los años 880, había cuatro Borgoñas: el reino de Alta Borgoña (Transjurana), alrededor del lago de Ginebra; el reino de Baja Borgoña, en la actual Provenza; el ducado de Borgoña, al oeste del río Saona; el condado de Borgoña, al este del río Saona.
Los dos reinos de la Alta y la Baja Borgoña fueron reunidos en 937 y absorbidos por el Sacro Imperio Romano Germánico bajo Conrado II en 1032, como el reino de Arlés. El ducado de Borgoña fue anexionado por los franceses en 1004. El condado de Borgoña siguió estando vagamente asociado con el Sacro Imperio (independiente intermitentemente, de ahí el nombre de "Franche-Comté", y finalmente incorporado a Francia en 1678, con el tratado de Nimega).
Borgoña en la Edad Media vio nacer con las abadías de Cluny y de Cîteaux los más grandes movimientos de la reforma monástica. Las dos célebres abadías fueron durante muchos siglos tanto centros de ciencia dogmática, de pensamiento reformista, como centros de actividad económica y social, artísticos e incluso políticos de primer orden para toda Europa. Edificios como la basílica de Vézelay y la abadía de Fontenay aún dan testimonio de este resplandor.
Durante la guerra de los Cien Años, el rey Juan II de Francia cedió el ducado a su hijo menor, Felipe el Atrevido, sucesor por derecho de herencia y ligó Borgoña a la corona. El joven se reveló dotado de una habilidad política fuera de lo común, siendo el primero de los duques de Valois que marcaron profundamente su historia. Felipe II el Atrevido, Juan sin Miedo, Felipe el Bueno y Carlos el Temerario hicieron de su estado una gran potencia europea —en gran medida gracias a su política de matrimonios— que se convirtió en el rival del reino de Francia. Los territorios borgoñones estaban formados por una serie de feudos en ambas partes de la frontera (entonces en gran medida simbólica) entre el reino de Francia y el del Sacro Imperio Romano Germánico, e incluían a los actuales Países Bajos y Bélgica e iban desde Suiza al mar del Norte. Su corazón económico estaba en los Países Bajos, particularmente en Flandes y en Brabante. La corte en Dijon eclipsó a la corte francesa tanto económica como culturalmente. En Bélgica y en el sur de los Países Bajos un «estilo de vida borgoñón» aún significa «disfrutar de la vida, buena comida y un espectáculo extravagante».
Felipe el Bueno, fundador de la Orden del Toisón de Oro, hizo brillar su corte y extendió su fama hasta en Oriente. Su hijo Carlos el Temerario sofocó las revueltas de Gante en Flandes y de Lieja y elevó el estado borgoñón a su máximo apogeo. Enfrentado en la guerra de Borgoña a franceses, alsacianos y suizos, encontró la muerte en 1477 en la batalla de Nancy. Eso llevó definitivamente la parte propiamente borgoñona del ducado al dominio de la Corona francesa. Sin embargo, la hija de Carlos, María de Borgoña, gracias a su matrimonio con Maximiliano de Austria, logró retener el poder sobre los estados del norte, base de poder para el auge de los Habsburgo, cuyo descendiente Carlos V, nacido en Gante, nunca dejó de reclamar Borgoña, que será fuente de conflicto incesante con la monarquía francesa. Después de la muerte de María, su marido trasladó la corte primero a Malinas y más tarde al palacio de Coudenberg, en Bruselas, y desde allí gobernaron el resto del imperio, los Países Bajos (Países Bajos Borgoñones) y el Franco Condado, entonces aún un feudo imperial.
Convertida en real bajo Luis XI, la parte francesa de Borgoña mantuvo sus estados y su Parlamento, preservando así su individualidad hasta la Revolución francesa. Durante siglos, su historia se compone del eco de eventos importantes, de las transformaciones económicas generales y de las consecuencias de las revoluciones parisinas. Se casó con el destino de Francia y conoció los días oscuros de las ocupaciones. Grandes nombres como los de Bossuet, Rameau o Buffon, por nombrar solo algunos de los más ilustres borgoñones, continúan ilustrándola en el campo de las artes, las letras y las ciencias.
Con la Revolución francesa a finales del , las unidades administrativas de las regiones desaparecieron, pero fueron reconstruidas durante la V República en los años 1970. La région administrativa de Borgoña incluyó incluye la mayor parte del anterior ducado. El 1 de enero de 2016 se fusionó con el vecino Franco Condado para formar una gran región Borgoña-Franco Condado.
El desempeño económico de Borgoña se basó en la agricultura y la silvicultura. Como tierra de cría de ganado, Borgoña era famosa por sus carnes, aves y queso charolais, y también lo era por sus regiones vitícolas que dieron lugar a vinos legendarios. Sin embargo, desde el , la siderurgia, con sus maestros de forjas, ocupó un lugar en su economía y lideró, para facilitar su desarrollo, la construcción de una sólida infraestructura de vías de comunicación. El complejo industrial de Le Creusot, empresa familiar que permaneció durante ciento veinticuatro años en manos de los Schneider, y de Montceau-les-Mines en Saona y Loira fue la gloria de la industria pesada en Borgoña (carbón - acero) antes de declinar bruscamente a finales del . Otras industrias animaron la región, como las industrias químicas (Autun - Chalon-sur-Saône) o las farmacéuticas (Dijon), antes de experimentar, a su vez, tiempos difíciles.
Prehistoria y antigüedad
Los primeros poblamientos thumb|La roca de Solutré.
El hombre ha estado presente en lo que hoy es Borgoña desde el Paleolítico inferior Esta presencia está atestiguada por las lascas clactonienses de las cuevas de Arcy-sur-Cure en el Yonne, por las encontradas en la cueva de Furtins, en Berzé-la-Ville, por los restos de osos y de leones de las cavernas descubiertos en las cuevas de Azé, en la aldea de Rizerolles,en Saona y Loira, así como por las huellas de la industria primitiva encontradas en los aluviones del valle del Saona, en Romanèche.
En el Paleolítico medio, hombres prehistóricos estaban presentes en Vergisson, en el Mâconnais, o en Côte-d'Or, en Genay. El yacimiento que dejaron en la base de la «montagne de Cra» ha permitido descubrir restos humanos pertenecientes a un solo individuo de Neanderthal, un hombre adulto de unos cuarenta años. Se le considera el borgoñón más antiguo. Esos hombres ocuparon especialmente las cuevas de Arcy-sur-Cure.
En el Paleolítico superior llegaron grupos a establecerse al pie de la roca de Solutré, en Saona y Loira, donde se encuentra el yacimiento de la «Crot du Charnier». El sitio, que dio su nombre a una de las últimas fases del Paleolítico, el «Solutrense», revela una ocupación que se extiende más allá de . En Arcy-sur-Cure, los primeros borgoñones adornaban las paredes de la «grande grotte» con grabados y pinturas, prueba de que tenían contactos con los centros artísticos del suroeste.
Borgoña aparece como un área de poblamiento floreciente en el Neolítico. La economía ya no se basaba únicamente en la caza sino también en la ganadería y en la agricultura; la sociedad de los primeros borgoñones estaba cambiando y las condiciones de vida mejoraban. Al final del V milenio, una pujante cultura llegada del Mediterráneo se difundió por Borgoña llegada desde el sur. Sus portadores se instalaron en las alturas en las que hacen «éperons barrés», como el «châtelet» de Étaules en Côte-d'Or. Chassey-le-Camp, en Saona y Loira, el más conocido de esos sitios, dio su nombre a esa cultura neolítica media, llamada «chasséenne». Entre 2500 y el cobre se introdujo en Borgoña, probablemente por poblaciones que provendrían de la Alemania actual.
De la Edad del Bronce a la conquista romana Migraciones y transformaciones