thumb|200px|Aroudj. Litografía de Charles Motte sobre dibujo de Achille Devéria.

Aruj ( (almirante Oruç) (Lesbos, 1474–Argelia,1518), también conocido como Baba Aruj o Barbarroja por el color de su barba (a veces Barbarossa, como en italiano), fue un corsario aliado del imperio otomano. Sultán de Jijel (1514), de Cherchell (1516), de Argel (1516), de Tenés (1517) y de Tremecén (1517).

Aruj fue uno entre cuatro hermanos: Ishak, Aruj, Hizir e Ilyas. Hizir, el tercero de ellos, sería llamado luego Jeireddín (Defensor de la Fe), y también fue apodado Barbarroja. Nacieron en los años setenta del en la isla de Lesbos (Λέσβος), todos hijos de Yakub Aga y una madre cristiana griega, Katalina (Katerina), de la que se ha dicho que era de Andalucía y viuda de un sacerdote cristiano. Algunas fuentes hacen de Yakub un Sipahi, una especie de caballero feudal, mientras que otras lo convierten en jenízaro originario de Vardar, cerca de Salónica.

El heroico marino Aruj ayudó en el desplazamiento de miles de musulmanes andalusíes hacia el norte de África cuando fueron expulsados de España a inicios del , además de la preservación de la existencia musulmana en la Berbería en contra de los españoles. Cobró renombre por sus victorias en el Mediterráneo, acompañado de sus hermanos Hizir (Hayreddin Barbarossa), Ilyas and Ishak. Habiendo llegado a tierras argelinas por invitación de la comunidad local, con la intención de poner fin a la invasión española, Aruj también estableció las bases de la amistad turco-argelina. Después de perder su brazo durante el fracasado sito al castillo de Bugía en 1514, el marino logró salvar la ciudad de Argel del dominio español en 1516. Murió en Chabat Al Laham en 1518 cuando combatia en Tremecén al occidente de Argelia.

Inicios comerciales Los cuatro hermanos comenzaron como comerciantes. Ishaq se mantuvo en la isla de Lesbos, Hizir operó en el mar Egeo, mientras que Aruj e Ilias operaban en los mares del Levante. En 1499 volviendo de un viaje comercial cayeron en manos de los caballeros de San Juan. Los hermanos no estaban dispuestos a perder sus mercancías y mucho menos el barco del negocio familiar. Opusieron resistencia y el menor de los hermanos, Ilias fue asesinado, mientras que Aruj fue herido y hecho prisionero. Su destino fue bogar en galeras como cautivo durante tres años, hasta que su hermano menor Hizir supo donde se encontraba y encontró el modo de ayudarlo a escapar.

Establecimiento de Aruj en la Berbería En 1502 Aruj recibe 18 galeras del príncipe Şehzade Korkut y empieza oficialmente su carrera de corsario y verdugo de los cristianos, en especial los caballeros de San Juan; posteriormente, recibiría de este mismo príncipe 24 embarcaciones más. En 1503 toma la isla de Yerba, se establece allí y su hermano Hizir decide unírsele para expandir sus operaciones.

1504 es un año crucial para Aruj y Hizir, pues lograron establecer un trato con el sultán tunecino de la dinastía hafsí, sultán Muhammad b. al-Hasan (1493–1526). En el acuerdo, el sultán le permitía a Aruj establecerse en el puerto de la Goleta a cambio de un tercio de todo botín capturado. A partir de este año su fama fue en aumento, pues entre 1504 y 1510, transportó musulmanes mudéjares desde la España cristiana al norte de África. Esto llevó a que se le empezara a conocer como Baba Aruj, o Baba Oruc (cuyo significado es 'Padre Aruj'), por los paternales cuidados que ofrecía a los musulmanes necesitados. De una corrupción de Baba Aruj, surge el nombre Barbarroja (o su versión italiana: Barbarossa). thumb|Gaspar Bouttats: Retrato de Horruc (Barbarroja), aguafuerte, 1681. Inscripción: "Horruc Cossario de los Turcos". Biblioteca Nacional de España.

Con el pasar del tiempo su fama fue creciendo también entre los cristianos, aunque por razones inversas. La realidad se confundía con el mito y en el mundo mediterráneo empezó a correr el rumor de que sus recursos eran ilimitados, de que Dios lo había hecho invulnerable al filo de la espada, de que había firmado un pacto con el diablo para que sus barcos fueran invisibles. Su crueldad también había adquirido dimensiones legendarias: se decía que Aruj había arrancado la garganta a un cristiano con sus propios dientes y engullido su lengua, que había matado a cincuenta hombres con su cimitarra, que había amarrado la cabeza de un caballero de la orden de San Juan a una soga y la fue apretando hasta que los ojos se salieron de las órbitas. En España e Italia la gente se persignaba cuando nombraban a Barbarroja. Inmensas sumas fueron ofrecidas por su captura, vivo o muerto. No solo la fama de su crueldad creció sino la de las riquezas que fue adquiriendo. Hizir afirmaba que en solo un mes habían capturado 21 barcos mercantes y 380 hombres, mujeres y niños.

En 1509, Ishaq, el mayor de los hermanos, se unió a los otros dos como ya lo habían hecho múltiples renombrados corsarios musulmanes ante la fama de invencibles que había ido ganando Barbarroja y su hermano. Entre los corsarios de renombre que se les unieron en expediciones de saqueo se encuentra Kurtoğlu (también conocido como Curtogoli), quien en 1516 se les unió para sitiar el castillo Elba y luego Liguria. Entre los pocos reveses que tuvieron los tres hermanos por aquel entonces se cuenta el intento de arrebatar Bugía a los españoles. El gobernador del territorio de la dinastía de los hafsíes había sido depuesto por los españoles en 1510 y desde el exilio pidió ayuda a Barbarroja y sus dos hermanos. En agosto de 1512 se dio el intento sangriento de recuperar Bugía que le costó a Aruj su brazo izquierdo. Perdió la mano pero ganó el apodo de Gümüş Kol (brazo de plata), en referencia a la prótesis plateada con la que remplazó el miembro perdido.

Las aspiraciones de Brazo de plata Barbarroja iban más allá de la mera piratería y la toma de cautivos. Aruj quería ser un sultán, dominar su propio territorio, y el ambiente político en el norte de África parecía propicio. Vio con sus propios ojos como los poderes tradicionales en la Berbería se fragmentaban ante la aparición reciente del poder español en la región, que sin embargo, no tenía una presencia militar ni gubernamental amplia, apenas unas cuantas plazas difuminadas en el Magreb. Pero antes de aprovechar la inestabilidad regional en provecho propio, era necesario consolidar su poder y hacerse con aliados de peso. En 1515 envió al navegante y cartógrafo Piri Reis hacia Estambul. La misión diplomática, que llevaba como presente para el Gran Sultán un barco francés tomado por Barbarroja, tenía por objetivo rogar por la protección del Gran Sultán Selim I. Aruj Barbarroja no se vio defraudado en sus aspiraciones; al poco tiempo la respuesta de Selim I llegó en la forma de regalos suntuosos: títulos, telas de seda, una espada cubierta de joyas; pero más útiles aún fueron las dos grandes galeras con cañones, pólvora y tropas que fueron puestas a su disposición. Con este intercambio de regalos se inicia un proceso que terminaría por incluir a la Berbería dentro del Imperio Otomano.

Sultán de Argel thumb|Ciudad de Argel con primer plano del Peñón Posterior a la toma de Orán en 1509, el rey de España Fernando II de Aragón propende por una expansión de plazas fuertes en la Berbería. En el año de 1510 se logran múltiples conquistas para la Corona española, entre ellas la toma del peñón de Argel donde se deja una guarnición armada y se construye una fortaleza obligando a la ciudad a someterse al poder español y pagar tributo a cambio de permitir que la población continúe con su vida comercial sin alteraciones.

A la muerte de Fernando en 1516, los pobladores de Argel sintieron que era la oportunidad de sacudirse de la autoridad española e invitaron a un gobernante vecino, Sheikh Selim, de ascendencia árabe, para que los ayudara a liberarse definitivamente de los invasores españoles y se convirtiera en su gobernante. A su vez, Sheikh Selim invitó a Barbarroja y sus hermanos para que se le unieran en la recuperación de Argel. Aruj acepta la alianza sabiendo de antemano que esta era la oportunidad que había estado esperando para consolidar su poder en la Berbería. Previamente se había autoproclamado sultán de Jijel y ahora, bajo el pretexto de liberar a los argelinos, ponía en movimiento su poder militar con el fin de autoproclamarse sultán de Argel.

Por mar envió 500 turcos a bordo de 16 galeotas equipadas con artillería de asedio y bajo el comando de su hermano Khizir. Por su parte, Aruj brazo de plata Barbarroja marchó por tierra en cabeza de 800 turcos, 3000 de sus súbditos, y alrededor de 2000 voluntarios moros. Pero antes de unirse a las fuerzas de Sheikh Selim Aruj decidió hacer una parada momentánea en el puerto de Shershell, en donde otro turco, Kara Hassan se había proclamado sultán de esta pequeña población. Hassan se encontraba al mando de un buen número de moros, turcos y algunas galeotas que Barbarroja consideró que serían de mejor utilidad en su poder, de tal suerte que haciendo creer a Hassan que acudía a él para cimentar una alianza, le asesinó en cuanto tuvo la oportunidad obteniendo su título de sultán, su territorio y el respaldo militar para dedicarse de lleno a su misión principal: la toma de Argel.

Una vez en la ciudad, sitió la fortificación española en el peñón de Argel. Durante 20 días los cañones de Barbarroja chocaron contra las murallas españolas pero sin causar mella a la fortificación. La plaza fuerte había sido levantada para soportar el asedio de la artillería más avanzada de la época, el armamento de Barbarroja no estaba a la altura de la misión. Sin embargo, que no pudiera ganarle a los españoles no significaba que no pudiera ganar la ciudad para sí. De manera análoga a lo realizado con Hassan, Aruj Barbarroja pretendía deshacerse de su aliado contra los españoles para así quedar como líder único del asedio y como sultán indiscutido de Argel. Se cuenta que mientras Sheikh Selim estaba en la bañera aseándose para sus oraciones, Barbarroja entró sigilosamente armado con una temible toalla mojada. La puso alrededor del cuello del incauto Selim; cuando este reaccionó ya al oxígeno se le negaba el ingreso al cuerpo. Aruj contó que Sheikh Selim había muerto de un ataque al corazón. Una mentira que los subalternos de Selim aceptaron de buena gana pues temían ser víctimas de algún ataque cardiaco durante el sitio a los españoles.

Pese a que los españoles seguían en su plaza fuerte, esto no fue obstáculo para que Aruj se autoproclamara sultán de Argel. No había duda, las monedas de oro y plata acuñadas con la inscripción “sultán Aruj” reafirmaban el hecho de que los argelinos tenían un nuevo amo, severo, sanguinario, imponente y, aunque musulmán como ellos, no menos extranjero que los españoles.

Sometidos al bombardeo de la ciudad desde el peñón de Argel e imposibilitado el comercio costero en tal situación bélica, los ciudadanos añoraron el suave yugo español que permitía a la ciudad prosperar a cambio de una mera sumisión nominal y un tributo predecible. Pero en cambio con Aruj Barbarroja solo había incertidumbre y el temor de que el brazo de plata se tiñera con la sangre argelina.