Valsequillo es un municipio español situado en la provincia de Córdoba, comunidad autónoma deAndalucía. En 2023 contaba con 356 habitantes. Su extensión superficial es de 122 km² y tiene una densidad de 3,06 hab/km². Se sitúa en la comarca del Valle del Guadiato, a una altitud de 581 metros y a 106 kilómetros de la capital de provincia, Córdoba.
El municipio es conocido por su entorno rural, su riqueza histórica y su tranquilo estilo de vida. Rodeado de un paisaje de montañas y valles, Valsequillo ofrece un ambiente propicio para el turismo rural y las actividades al aire libre, como el senderismo y la observación de fauna.
A lo largo de su historia, Valsequillo ha sido testigo de la influencia de diversas culturas, desde los romanos hasta la época musulmana, que han dejado un legado arquitectónico y cultural significativo en la zona.
Toponimia La actual población, que data del , sebe su nombre al lugar donde se ubica. Su topónimo está formado por la unión de dos palabras: por un lado, val (apócope de valle), término que suele usarse en las composiciones de topónimos y que hace referencia a una depresión en el relieve de la zona o a un cauce por donde corre el agua; y por otro, sequillo (diminutivo de seco), que posiblemente esté en relación con la escasez de agua existente hace varias centurias en este lugar.
Historia Edad Antigua Valsequillo se encuentra a unos 15 kilómetros al nordeste de Fuente Obejuna, sede de la antigua ciudad de Mellaria, en cuyo territorio se integraría. En la sierra cordobesa sólo tenemos constancia de la existencia de tras ciudades íbero-romanas: Solia, que ocuparía el sector este de Los Pedroches; Baedro, en su sector occidental y Mellaria (Cerro Masatrigo, Fuente Obejuna), en la ruta que conectaba Corduba con Metellinum (Medellín) y Emérita (Mérida). La frontera entre estas dos últimas ciudades, Baedro y Mellaria, aún no se ha definido con exactitud, pero las inscripciones alusivas a mellarienses y baedronenses coinciden a la altura de Belalcázar e Hinojosa del Duque, lo que hace suponer que en las proximidades de esta vía debió encontrarse el límite entre ambas ciudades. Esto hace depender a Valsequillo, prácticamente sin lugar a dudas, de la ciudad de Mellaria.
Por todo este sector serrano han aparecido restos que denotan una fuerte actividad minera, a la que aluden con frecuencia las fuentes escritas de época romana. La proximidad de la vía Corduba-Metellinum favorecería el transporte de los metales extraídos, que marcharían principalmente en dirección a Corduba, la capital provincial.
Edad Media La población de Valsequillo parece originaria del ; existió durante el únicamente en forma de venta emplazada en el camino de Fuente Obejuna a Belalcázar. Durante el período islámico, en su término se registra la ocupación del llamado por las fuentes cristianas de los siglos y "castillo de Aljozar". Los restos de este castillo, en el que se conservan algunos lienzos de muro y cerámica árabe en su superficie (especialmente tejas curvas y vidriados verdes), son hoy visibles en el extremo noroccidental de la Sierra del Torozo, que fue conocida durante la Baja Edad Media precisamente como Sierra de Aljozar.
Su término estuvo poblado por fauna salvaje, según testimonia el Libro de la montería de Alfonso XI, redactado a mediados del , y que cita las sierras del Patudo (actual Patuda) y de Alioza (Aljozar, actual Torozo) como cazaderos de osos. Esas masas forestales serían también empleadas en la obtención de leña, carbón, corteza, instalación de explotaciones colmeneras y caza de animales salvajes (conejos, zorros, ginetas) cuyas pieles serían posteriormente utilizadas en la industria cordobesa del cuero.
Partes del mismo serían atravesadas por cañadas de ganado mesteñas que, como en el caso de Los Blázquez y La Granjuela, proporcionaban a la zona una de sus principales riquezas económicas.
Edad Moderna Valsequillo forma parte del conjunto de aldeas dependientes de las jurisdicción de Fuente Obejuna que se configuran en la primera mitad del . La necesidad de asistencia espiritual a los habitantes de estos núcleos de población impulsa al prelado de la diócesis de Córdoba, don Leopoldo de Austria, a poner en marcha un plan de acción pastoral en el que participan discípulos de San Juan de Ávila.
Entre los nuevos templos que se levantan se encuentra el de Valsequillo, cuyas características resultan bien conocidas gracias a una pormenorizada descripción del visitador general del obispado fechada en el año 1589, que se transcribe por su indudable interés: "Luego visitó el cuerpo material de la dicha iglesia y halló que tenía mal techo de cañas y de madera rolliza y asimismo entró en la capilla baptismal, la cual era muy angosta y baja, el techo de la misma manera, una pared de la abierta por dos partes con peligro de caerse, en el techo de la iglesia encima de la puerta de la descubierto un pedazo pequeño sin tejas por donde se llueve". La sencilla iglesia, puesta bajo la advocación de Nuestra Señora de la Concepción, carecía de retablo, y el representante de la autoridad diocesana ordena en el citado año que se encargue "un paño de guadamecí que sirua de retablo, un poco más ancho quel altar, a medida de la pared, en el qual se pinte un cristo y sant juan y la magdalena a los lados".
El estudio de la trayectoria demográfica de Valsequillo tiene como punto de partida el censo realizado en el año 1589, que arroja un total de 40 vecinos, equivalentes a 160 personas aproximadamente. El aumento de los efectivos humanos en el último tercio del contrasta con la crisis de la centuria siguiente, debido a la mortalidad originada por las epidemias que azotan la población. En el asistimos a una recuperación y posterior expansión que se traduce en un aumento considerable del vecindario. Una prueba elocuente viene dada por el censo del año 1781, en el que figuran 1503 habitantes, registrándose un equilibrio cuantitativo de ambos sexos: 540 varones y 513 mujeres.
La economía se caracteriza por una evidente ruralización, debido al enorme peso del sector agropecuario, mientras que las actividades artesanales y mercantiles son prácticamente inexistentes. Ello determina la estructura social, integrada casi exclusivamente por jornaleros y pequeños labradores y ganaderos que, por lo general, viven en condiciones precarias.
Valsequillo dependió del concejo de Fuente Obejuna durante toda la Edad Moderna hasta que en 1817 se independizó junto a otros núcleos (Los Blázquez, La Granjuela, Los Prados y Esparragosa), constituyendo el municipio de las Cinco Aldeas, cuyo ayuntamiento se estableció precisamente en Valsequillo.
Edad Contemporánea Durante esta etapa histórica se produce el desarrollo administrativo autónomo de Valsequillo, ya que pasó de formar parte de Cinco Aldeas a adquirir su propia independencia como municipio en el año 1842, al igual que les ocurre a Los Blázquez y La Granjuela, mientras que las otras dos aldeas (Los Prados y Esparragosa) desaparecieron. Durante el , Valsequillo conoció una dependencia casi absoluta de la producción agroganadera. Tan sólo ciertos telares de lienzo y alguna tahona pudieron certificar cierta diversificación (por lo demás muy escasa) en el sistema productivo local. En 1868 el ferrocarril llegó al municipio con la inauguración de la línea Almorchón-Belmez, que contó con su propia estación en Valsequillo.
Durante la Guerra Civil, Valsequillo se mantuvo hasta junio de 1938 dentro de la zona republicana. Hacia el 15 de junio de 1938,En el sector de Peñarroya, en El Defensor de Córdoba, 17 de junio de 1938. el municipio pasó a manos franquistas. A resultas de la batalla, el pueblo quedó devastado. El parte de guerra franquista del 17 de junio de 1938 habla de 602 víctimas en los tres últimos días en el sector de Peñarroya del frente de Córdoba, así como 480 detenidos y abundante munición y armas capturadas.Parte Oficial, en el diario El Defensor de Córdoba, 18 de junio de 1938. Al final de la contienda, en 1939, la localidad fue vallada por las tropas franquistas para ser utilizado como campo de concentración. Las condiciones de internamiento fueron penosas, con una comida al día en los primeros meses compuesta tan solo por una onza de chocolate, dos sardinas en aceite y un par de higos secos. Existe documentación que prueba el ofrecimiento gratuito de prisioneros a la compañía ferroviaria MZA, por parte del jefe del campo, para explotarlos en labores de construcción y mantenimiento. El recinto habría sido desmantelado en junio de 1939.
Durante la década de 1950 el municipio fue reconstruido por la Dirección General de Regiones Devastadas, según el proyecto elaborado por los arquitectos Daniel Sánchez Puch y Ángel Marchena Rodríguez.
Administración y política
Símbolos Por orden de la Consejería de Gobernación de 17 de marzo de 1986, es su escudo cortado; en el primer cuartel, de plata, la cruz de Calatrava; en el segundo, de azur, la abeja de oro. Al timbre, corona real cerrada. La explicación y génesis está en su pertenencia en su día de la orden de Calatrava (primer cuartel) y a la villa matriz de Fuente Obejuna (segundo cuartel). Fue suprimida una bordadura con castillos y leones, armas del reino de Córdoba, pues por poder resultar común a otros escudos de la provincia de Córdoba, carecería del propósito diferenciador entre unos y otros concejos.
Geografía En su subsuelo dominan los materiales primarios y devónicos: pizarras, conglomerados y areniscas en los llanos, con islotes graníticos o volcánicos; cuarcitas en las cumbres de dirección herciniana noroeste-sureste, y rañas pilocuaternarias en los piedemontes. El pueblo se sitúa en un sinclinal de topografía llana, entre los 500 y 600 metros, y suelos arcillosos profundos. Al sur se cierra éste con alineaciones cuarcíticas de hasta 800 metros (La Morata, Los Castillejos, El Perú, etc) y también al norte (sierra del Torozo, Mesegaram Trapera, etc). El clima es mediterráneo subtropical, muy continentalizado.
Su población es regresiva, con 556 habitantes en el año 1991, menos de la mitad de su máximo demográfico del año 1950, con 1999 habitantes, antes del descenso provocado por el éxodo rural y la crisis minera del plomo. El núcleo urbano quedó deteriorado con la Guerra Civil por ser zona de frente, hasta su reconstrucción en la postguerra por la Comisaría de Regiones Devastadas, con casas blancas unifamiliares parecidas a las de los poblados de colonización. Su plano, de línea regulares, no refleja por ello la estructura antigua. Una plaza ajardinada, con el Ayuntamiento y la iglesia, marca el eje ordenador del conjunto.
Demografía Valsequillo cuenta con una población de .
Cultura Patrimonio
Arquitectura religiosa miniatura|Plaza de la Constitución miniatura|Iglesia de la Inmaculada Concepción
Valsequillo se embellece con la parroquia de la Inmaculada Concepción, templo de digna y cuidada arquitectura que se construyó en la década de 1950 por el organismo estatal de Regiones Devastadas, según proyecto de los arquitectos Daniel Sánchez Puch y Ángel Marchena. Su interior, a lo neoclásico, se ajusta a un plan de cruz latina, marcando sus tramos columnas jónicas, que se duplican en los machones del crucero, sobre cuyo tramo central voltea una cúpula.
La cabecera se hace poligonal y también se articula con columnas, aunque aquí se impone un neobarroco en las portadas laterales. Si el interior es solemne, no menos es lo exterior, donde se alza una hermosa fachada con portada bien compuesta, que incluye columnas acanaladas.
Junto a ella, queda la torre, de ladrillo rojizo, rematada en cuerpo de campanas octogonal y chapitel con agujas a su alrededor, todo ello decorado con azulejos azules. Así pues, se impone al exterior un conjunto neobarroco, característico de la arquitectura regionalista de Sánchez Puch.
Esta parroquia, ha sido sometida a restauración en el año 2022
Arquitectura civil