Nueva Carteya es un municipio español de la provincia de Córdoba, Andalucía. Su extensión superficial es de 69,18 km² y tiene una densidad de 78,56 hab/km². Cuenta con una población de .

La principal actividad económica es la agricultura, en especial el cultivo del olivo. Está enclavado en un marco geográfico cuna de muchas civilizaciones anteriores, como íberos, visigodos y romanos. Su creación estuvo basada en la cesión de unas tierras a habitantes de Baena.

Geografía Integrado en la comarca de Campiña Este - Guadajoz, se sitúa a 50 kilómetros de Córdoba. El término municipal está atravesado por la carretera N-432, en el pK 322, y por carreteras locales que permiten la comunicación dentro del territorio y con los municipios vecinos.

El relieve del municipio es montuoso, al estar integrado en el Sistema Subbético. El río Guadajoz hace de límite por el extremo norte, mientras que el río Guadalmoral marca el límite oriental con Baena. La altitud oscila entre los 804 metros al suroeste, en el límite con Cabra y Castro del Río, y los 230 metros a orillas del río Guadajoz. El pueblo se alza a 452 metros sobre el nivel del mar.

Orígenes Los orígenes de Nueva Carteya se sitúan en el reparto de Monte Horquera. Este reparto fue fruto de una larga preparación y un proceso que puede sintetizarse en los siguientes pasos:

Pasos previos al reparto de Monte Horquera Petición de los vecinos de Baena al Rey Fernando VII el 15 de junio de 1816 La demanda exigía que se dividiese a suertes el Monte Horquera, el Montecito y las Cañadas. En 1817, se realizó un peritaje de las tierras, pero las dificultades causadas por las autoridades municipales retrasaron e impidieron que culminase el proceso en un primer momento.

Auto del juez de Primera Instancia (agosto 1820) El ayuntamiento de Baena hizo entrega a los administradores previamente elegidos de toda la documentación relativa al Monte. Dos meses después los vecinos presentaron en el consistorio un memorial solicitando el reparto del Monte Horquera y el Montecito y el 19 de diciembre de 1820 el Ayuntamiento recibe un oficio del Jefe Superior Político de Córdoba acompañado de una instancia de varios vecinos.

10 de marzo de 1821 Tras las discrepancias entre vecinos y Ayuntamiento, se celebra un pleno bastante agitado, pero que da lugar al establecimiento del acuerdo de que la Comisión de Hacienda auxiliada por otros regidores y vecinos formen el plan de reparto. La reacción de los administradores fue la de abandonar sus puestos.

13 de agosto de 1821 El perito agrimensor municipal D. José Serrano, presentó la memoria y la subdivisión que había resultado de la negociación previa. Y se citó a los vecinos el jueves 16 de agosto a las cinco de la mañana para comenzar la tan esperada división de todas las tierras del Monte Horquera entre los vecinos de Baena.

El reparto de Monte Horquera Llegada la fecha fijada, el día 16 de agosto de 1821, tuvo lugar el esperado reparto, conocido como uno de los acontecimientos de mayor trascendencia en la historia de Baena y que más tarde asentaría el origen del municipio de Nueva Carteya.

En la puerta del Ayuntamiento se situó un tablado donde desde las primeras horas de la mañana tomaron asiento el pleno del consistorio, vicario eclesiástico y curas y párrocos, además de los alcaldes de los barrios que dieron comienzo al acto.

El proceso duró dos días consecutivos y todos los vecinos mientras tanto procuraban no perderse ni un solo minuto llenando todos los balcones y el recinto de la plaza de la Constitución. Tras estas dos jornadas, un redoble de tambor produjo el silencio y el pregonero anunció que iba a tener lugar el sorteo. Sus palabras fueron vitoreadas al grito de viva el Rey, viva la Constitución y vivan las Autoridades. Se procedió entonces a introducir las 3894 papeletas que designaban cada una de las parcelas en las que se había dividido el terreno, en otras tantas bolitas de madera que eran depositadas en una vasija que había sido preparada a tales efectos.

Lo primero en sortearse fueron las parroquias en el siguiente orden: San Pedro, Sta. María la Mayor, el Salvador, Albendín, Monte Horquera, San Bartolomé y Santa Catalina. Con el padrón delante, un vecino iba sacando cada una de las bolas de madera que eran anotadas al margen de cada nombre. Previniendo la larga duración que iba a tener el sorteo, se anunció que se daría un descanso y se acordó que el Ayuntamiento se iría relevando por mitades. Finalmente, cincuenta y tres horas más tarde se puso fin a este sorteo siendo las diez y media de la noche del día 18 de agosto de 1821.

Finalizada la extracción de las suertes también se anotaron las bolas que tras el reparto quedaron en la vasija, fruto de previsiones previas por si algún vecino no hubiera sido en un primer momento incluido en el padrón del sorteo. El sorteo finalizó sin alteraciones y sin ninguna reclamación y de él se levantó un acta que suscribieron las autoridades allí presentes y todos los testigos que quisieron dar fe del acto.

Historia Nueva Carteya se sitúa en una extensa zona en la que los restos arqueológicos encontrados testimonian un asentamiento que podría remontarse a tiempos prehistóricos, pero será durante la Edad Antigua cuando estas tierras alcancen su mayor importancia.

Su lugar estratégico, rodeado por altos cerros, permitió que culturas como la íbera, la romana o la visigoda tomaran esta zona como lugar ideal para la defensa y control del resto de sus territorios. Testimonio de ello son los numerosos restos arqueológicos hallados en los puntos más altos de la villa, la plaza de Armas y El Higuerón, y que actualmente se conservan en el Museo Arqueológico de Córdoba.

Así pues, esculturas ibéricas entre las que destacan tres leones realizados en piedra caliza, junto con monedas y cerámicas romanas, dan fe de la intensa actividad que existió en este lugar. Otro de los hallazgos más importantes de esta etapa es el acueducto que conectaba la plaza de Armas con Ucubi (Espejo).

De la Edad Media se conservan una estela sepulcral visigoda en caliza blanca, procedente de la necrópolis de las canteras del . La torre del Puerto, así como varias espadas encontradas, reflejan también las luchas que enfrentaron a los bandos árabe y cristiano durante los siglos y .

En 1641 fueron vendidas las tierras sobre las que hoy se asienta el municipio al Concejo de Baena por el Rey Felipe IV.

En la Edad Moderna, el Monte Horquera constituía una extensa zona de pastos y dehesas de encinas, en los que la clase aristócrata disfrutaba de sus múltiples cacerías y en la que se construyó la ermita de San Pedro que data de finales del o principios de .

Finalmente, el pueblo de Nueva Carteya se funda en 1822 por el clérigo baenense Diego Carro, bajo el nombre de Aldea de San Juan, y sería más tarde cuando tomaría su actual nombre.

Fundación de Nueva Carteya Fechas y acontecimientos claves El 30 de noviembre de 1821 tiene lugar el acuerdo del Cabildo de Baena que dispone la fundación de una aldea. El precursor de la idea fue el representante de la Diputación Provincial, marqués de Cabriñana, con el objetivo de acabar con la dispersión de la población asentada por todo el monte. Se acordó delimitar un terreno apropiado para edificar as casas y se indemnizó a los dueños de las parcelas elegidas para ello y utilizando los sobrantes del reparto del Monte Horquera.

El 6 de diciembre de 1821, se celebra un pleno en el que se fija la ubicación exacta para el emplazamiento de la aldea y comienzan a proponerse algunos nombres como "San Juan" o "Decisión" y que se encontraría junto a la posada de Gachas y el Cortijo de Tomás Ortega.

El 6 de marzo de 1822 en la sesión de la Diputación Provincial, se acuerde comunicar al Ayuntamiento de Baena que en plazo de 15 días deje señalado el sitio elegido que, en el caso de no hacerlo habría de pagar una multa. Se encarga a Diego Carro la planificación y dirección de la obra correspondiente y la construcción del nuevo pueblo.

En octubre del mismo 1822 Diego Carro dio cuenta a la Diputación de lo que había realizado y presentó un plano topográfico junto al boceto de la iglesia, que más tarde sería la parroquia de San Pedro Apóstol. A final del mes D. Diego Carro tomó una serie de decisiones que serían definitivas para el nuevo pueblo:

Que llevaría el nombre de Nueva Carteya Que se diera nombre a sus calles reservándose una de ellas para D. Diego Carro en homenaje a su labor prestada y que finalmente tuvo su nombre en el paseo de Don Diego Carro. Que los ejidos del nuevo pueblo se ampliasen, tomando 40 o 50 fanegas en sus proximidades.

Autonomía de Nueva Carteya Cuando llega la restauración del gobierno absolutista de Fernando VII y tras la declaración de nulidad de todos los actos llevados a cabo durante el Trienio Liberal, el reparto del Monte Horquera corría peligro ya que un intendente de la provincia pretendía anularlo. La confirmación real que dio validez al reparto llegó el 17 de mayo de 1828 por medio de un oficio del intendente el cual contenía una Real Orden de 26 de marzo sobre la validación del reparto del Monte. Asimismo se otorgó a los colonos los fueros y privilegios de "nuevos pobladores". Esta situación enfrentó a los colonos del monto, los habitantes de la nueva villa y al Ayuntamiento de Baena por la cuestión de la recaudación de impuestos, aunque este finalizó cuando se creó el municipio de Nueva Carteya como un municipio pedáneo de Baena que alcanzó sus objetivos a través de una resolución del Real Acuerdo de la Chancillería de Granada de 27 de octubre de 1832 que creó un ayuntamiento independiente.

En diciembre de 1832 los vecinos eligieron a su primer alcalde, D. Francisco Arrebola.

Deslinde de Baena con Nueva Carteya: División territorial 1859-1866 En julio de 1859 el alcalde de Baena manifestó que con el fin de dar a conocer la riqueza de la villa de Baena y la de Nueva Carteya se dispuso la redacción de una nota que quedase marcada en los libros y que mostrase como resultado de la autonomía de la Villa la concesión de 70 suertes que componían un total de 1851 fanegas de tierra (5553 hectáreas) en las que gravitaba la contribución que resultó del reparto de los terrenos en un primer momento.

En agosto de 1859 se produce la entrada a trámite del expediente sobre el deslinde de ambas localidades, la villa de Nueva Carteya y la localidad de Baena.

En mayo de 1860 el alcalde de Nueva Carteya manifestó que había pedido informes al alcalde de Baena sobre el deslinde que se trataba de efectuar en los dos términos. El edil baenense respondió que carecía de datos suficientes sobre el número de hectáreas de tierra que le pertenecían a la villa de Nueva Carteya. Esta cuestión suspende el acuerdo que tramita el Ayuntamiento de Baena hasta que se decidiese dicha cuestión. Las diligencias de 1844 se refieren a la carencia del término que Nueva Carteya reclamó pero que no se llevó a efecto. No obstante, los informes que en su favor dieron a Doña Mencía, Castro del Río, Cabra y Montilla. miniaturadeimagen|Mapa topográfico de Nueva Carteya

En julio de 1860, el Ayuntamiento de Montilla dio las respectivas razones que dotaron tres leguas a la población de Nueva Carteya y no extendiéndose su término hacia la misma, sino a tres cuartos de legua colindando con el término de Castro del Río que es uno de los mayores de la zona seguidos de los de Baena y Cabra.

En septiembre de 1860, varios vecinos de Baena manifiestan al gobierno local que si se adoptaba el deslinde y la división prevista, ello supondría perjuicios para la población que tuviesen terrenos entre ambas villas. Por ello, piden que se suspenda la división hasta que el Ayuntamiento realizara la señalización concreta del territorio y se estableciese el modo de aprovechamiento de las tierras mancomunadas.