Castro del Río es un municipio español situado en la provincia de Córdoba, comunidad autónoma de Andalucía. Su población es de . Siendo su superficie 219,92 km² y tiene una densidad de 34,61 hab/km².
Castro del Río consta de una aldea llamada El Llano del Espinar. Dicha aldea consta de unos 600 habitantes, situado exactamente entre la campiña cordobesa y la Subbética. El nombre de dicha aldea surge porque su territorio, ya que antes de formarse era un machón de espinos en lo que se encontraba rodeado de varios cerros. Se ubica a unos 18 km de su respectivo pueblo.
Geografía Integrado en la comarca de Campiña Este-Guadajoz, se sitúa a 44 km de Córdoba. El término municipal está atravesado por la carretera nacional N-432, entre los pK 312 y 321, y por la carretera autonómica A-309 (Montoro-Castro del Río), además de por carreteras locales que permiten la comunicación con Bujalance, Cañete de las Torres, Baena, Nueva Carteya, Montilla y Córdoba.
El relieve del municipio está definido por la campiña cordobesa atravesada por el río Guadajoz. La altitud oscila entre los 804 m al sur (Torre del Puerto), en el límite con Cabra y Nueva Carteya, y los 200 m a orillas del río Guadajoz. El pueblo se alza a 236 m sobre el nivel del mar.
La característica que prevalece en el área es su antropización pues el 98 % del espacio en tratamiento presenta alteraciones humanas de distinto calibre.
Flora Las especies arbóreas más representativas de los cursos fluviales son: taraje (Tamarix sp.), olmo (Ulmus minor), álamo (Populus alba), chopo (Populus nigra), fresno (Fraxinus angustifolia) y eucaliptos (Eucalyptus camaldulensis). Las especies herbáceas y arbustivas principales son: caña (Arundo donax), enea (Typha domingensis), zarza (Rubus ulmifolius) y aladierno (Rhamnus alaternus). Las especies arbóreas más representativas no ligadas a los cursos de agua son el acebuche (Olea europaea), encina (Quercus rotundifolia), quejigo (Quercus faginea).
Fauna Como elementos más representativos de la fauna del municipio han de destacarse aves y mamíferos. El ave más representativa es el cernícalo primilla (Falco naumanni) con una colonia en el casco urbano que supera las 60 parejas, siendo el número de parejas del término municipal de 80 parejas.
El río Guadajoz juega un importante papel en la migración de las aves, ofreciendo refugio a miles en época de paso. También es importante el ecosistema de la campiña donde las especies esteparias más representativas son la carraca (Coracias garrulus), el sisón (Tetrax tetrax), la avutarda (Otis tarda), el aguilucho cenizo (Circus pygargus), la cogujada (Galerida cristata), la perdiz (Alectoris rufa), la codorniz (Coturnix coturnix), la tórtola (Streptopelia turtur) en grave decadencia, el alcaudón común (Lanius senator), la collalba rubia (Oenanthe hispanica), el alzacola (Cercotricas galactotes), la calandria (Melanocorypha calandra)...
Las rapaces nocturnas más destacadas son la lechuza (Tito alba), el mochuelo (Athene noctua), el autillo (Otus scops), el búho real (Bubo bubo), el cárabo (Strix aluco) y el búho chico (Asio otus). Se encuentran cinco especies de hirundínidos: golondrina común (Hirundo rustica), golondrina dáurica (Hirundo daurica), avión zapador (Riparia riparia), avión roquero (Hirundo rupestris) y avión común (Delichon urbica), aunque el avión roquero no cría en el municipio. La mayoría de los paseriformes están representados en nuestro municipio. Es notoria la gran avenida de zorzales y currucas que aprovechan la maduración de la aceituna para su alimentación en invierno.
Los mamíferos más representativos son: erizo común (Erinaceus europaeus) y moruno, el conejo (Oryctolagus cuniculus), el zorro (Vulpes vulpes), la liebre, el tejón, la comadreja, el murciélago común y el rabudo, la rata y el ratón campestre. De entre los reptiles destacamos la salamanquesa (Tarentola mauritanica), la culebra de agua (Natrix maura) y el lagarto ocelado (Lacerta lepida). Los peces más representativos son: la boga, anguilas y sobre todo el barbo gitano.
Historia Los primeros pobladores de Castro del Río, los encontramos ya en la Prehistoria. Los estudios de sus tierras nos demuestran la intensidad de su poblamiento y la benevolencia de las mismas desde la Edad de los Metales. Se han encontrado restos neolíticos, ibéricos (recinto fortificado y exvotos), cerámica griega y campaniense, inscripciones romanas y visigodas, etcétera.
Algunas expertos consideran que Castro del Río fue fundado por el pretor de la España Ulterior, Lucio Postumio. Durante las guerras civiles entre César y Pompeyo, Castro se mantuvo al lado de César. Tuvo en la época árabe una gran importancia con el desarrollo del regadío y porque su conquista facilitó la entrada en Córdoba cuatro años más tarde. Al ser incorporada a la corona de Castilla se le cedió su señorío a esta ciudad.
El subsuelo de Castro del Río está lleno de testimonios de las culturas que pasaron por el mismo (se han hallado monedas egipcias). La historia del pueblo castreño se relaciona con personajes tan célebres y destacados como Fernando el Católico, que en junio de 1483 llegó a Castro del Río para reunirse con los cien mil soldados que le acompañaron a la conquista de Granada. En este pueblo también estuvo encarcelado Cervantes cuando era cobrador de alcabalas (impuestos por ventas), a causa de unas desavenencias con la Iglesia. La población de Castro del Río - J. A. Mizal, en un nuevo estudio sobre la obra Los caminos de Al-Andalus en el de Al-Idrisi, identificada con el castillo de Qasira o Qasruh, estaba ubicada en el camino de Córdoba a Elvira. Se desarrollaría durante la época islámica, construyéndose probablemente su recinto amurallado al quedar el territorio cordobés en primera línea de frontera en el . Las primeras noticias sobre Castro son de 1236, cuando aún estaba en poder de los musulmanes. En 1240 fue conquistada por Fernando III mediante pacto, iniciándose a continuación el repartimiento de sus tierras. Castro del Río, constituida a principios del por el Castillo, la Villa y un arrabal extramuros, se verá condicionada por su situación fronteriza y su ubicación en la zona de penetración desde Córdoba a Granada por el valle del Guadajoz.
En la primavera de 1333, aunque Francisco Fernández de Béthencourt afirmó equivocadamente que fue en 1331, el rey Muhammed IV de Granada asedió durante tres días el municipio de Castro del Río con un poderoso ejército, y los musulmanes atacaron la mencionada villa con tanto ímpetu que en un solo día llegaron a derribar seis de los «recios portillos» de sus murallas. Pero el ataque de los granadinos fue frenado por algunos caballeros de la ciudad de Córdoba desde el castillo de Espejo, donde se hallaban Martín Alfonso de Córdoba el Bueno y Pay Arias de Castro, aunque hubo discrepancias en cuanto al modo de defender Castro del Río, ya que unos creían que lo mejor era penetrar en el castillo lo antes posible, y otros pensaban que la resistencia en el interior era insostenible y que lo mejor que se podía hacer era «negociar la salida» de sus moradores, aunque en esos momentos Martín Alfonso de Córdoba manifestó que lo «defendería o moriría en él». Y el asedio de Castro del Río fue descrito del siguiente modo por Alejandra Recuero Lista en su tesis sobre el reinado de Alfonso XI de Castilla:
Y conviene señalar que el asedio de Castro del Río, que terminó con la derrota de los musulmanes, fue relatado minuciosamente en el capítulo CXI de la Crónica de Alfonso XI y también en el capítulo CXXIX de la Gran Crónica de Alfonso XI.
Castro del Río tuvo una vida religiosa muy intensa a lo largo de los siglos bajomedievales y de la modernidad, como se demuestra nada más que con la enunciación de su extenso patrimonio histórico-artístico. Fue cabeza del Arcedianato de la Campiña, gozando de una importante situación económica.
Con la incorporación en 1565 al Marquesado de Priego, Castro del Río queda sometido a la jurisdicción señorial, situación que se mantiene a lo largo de la Edad Moderna.
Época de conflictos sociales La villa de Castro del Río sufrió todos los vaivenes políticos y militares que caracterizan la historia más temprana del provincial.
La enfrentada realidad socioeconómica de Castro, junto a la temprana conciencia social de su grupo proletario, fortalecieron el predominio incuestionable de las corrientes libertarias en el periodo finisecular del y en buena parte del . Tanto es así que Juan Díaz del Moral calificó a Castro del Río como un «vivero de propagandistas».
Según el propio Díaz del Moral desde 1913, Castro del Río se convertirá en la «capital del sindicalismo cordobés». Viñas Hierro, tras volver del exilio en América, creó el grupo anarquista Alas y una publicación con el mismo nombre. A partir de abril de 1915, la FAN (Federación Nacional de Agricultores) tendrá en Castro su cabeza centralizadora para toda la región cordobesa. Esta relevancia culminará con la celebración de los Congresos anarcosindicalistas de 1918 y 1919 convocados por la SOV y el CIO. Ha dicho congreso asistieron además socialistas de Montilla, republicanos de Montalbán de Córdoba e incluso monárquicos de La Rambla.
Durante el Trienio Bolchevique se realizaron diferentes huelgas coordenadas cuyos planes habían sido trazados en dichos congresos y cuyo objetivo era la élite agraria. Las peticiones de los obreros agrícolas fueron cuatro: subir los jornales, expulsión de los forasteros (procedentes de lugares más pobres y que aceptaban peores condiciones laborales), la abolición del destajo y colocar a los parados. De las cuatro peticiones se hizo mayor hincapié en la abolición del destajo, sistema muy rentable para el patrón pues aseguraba una recolección más rápida y con el que empleaba menos mano de obra de la necesaria si lo que se hubiese hecho es trabajar por un jornal diario. Con un seguimiento masivo, 2400 campesinos, se pudo conseguir un aumento del salario, pero no la abolición del destajo.
La enfrentada realidad socioeconómica a la que hemos hecho mención unido a lo dicho anteriormente, tendrá sus consecuencias en los siguientes años.
Un mes antes del Golpe de Estado de 1936, con la proclamación del comunismo libertario apareció en las calles el «edén anarquista» según palabras de Franz Borkenau. El último gobernador civil de Córdoba, Antonio Rodríguez de León, cargó contra vecinos del pueblo que se venían imponiendo sobre las mayoría por declarar «huelgas totalmente absurdas»,Diario de Córdoba 16-6-1936 cuyas reivindicaciones eran 6 horas de trabajo y el empleo de toda persona apta para las labores del campo durante 50 días.Diario de Córdoba 18-6-1936 La duración de la huelga fue de 6 días.
El 18 de julio, un día después del Golpe de Estado, se declaró una huelga general revolucionaria por parte de las Juventudes Libertarias y la FAI. Se creó un comité compuesto exclusivamente por faístas que al día siguiente fue disuelto para formarse un comité de guerra y el del Frente Popular que bajo la presidencia de Lucas Centella Aranda y formado por faístas, miembros de la SOV y con la participación de algún republicano y socialistas.
Durante la Guerra Civil, las represalias y sanguinarios escarmientos protagonizados por uno y otro bando hacen palidecer a la conciencia más serena; tal fue el grado de enconamiento de la represión mutua. El 26 de septiembre de 1936 el pueblo pasó a estar sujeto a la Zona Sublevada. Ese mismo mes Franz Borkenau dijo del pueblo que «en muchos aspectos se parece a lo introducido por los anabaptistas en 1534».
Demografía Castro del Río cuenta con una población de .
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