Bujalance es un municipio español situado en la provincia de Córdoba, comunidad autónoma de Andalucía. Ubicado en la campiña de Córdoba, el término municipal cuenta con una población de . A mediados del se le concedió el título de ciudad. Se encuentra situada a una altitud de 357 metros sobre el nivel del mar, altura de los cerros de Jesús, San Benito y Santiago (casco urbano) y a 42 km de la capital de provincia, Córdoba.

Toponimia Se suponen varios nombres para la ciudad durante la época romana. Para algunos fue Calpurniana, para otros Bursabolis, Borjalimar o la célebre Colonia Baetis. Otros creen que el topónimo actual nace de los términos Vogia y Laos (el pueblo de Vogia). A todos los efectos son meras suposiciones, basadas en especulaciones y que carecen de certificación científica, bien arqueológicas o literarias fehacientes.

Los árabes la llamaron Burŷ al-Hanašh, que significa 'Fortaleza de la Culebra'. Se preferencia el término fortaleza al de torre, pues torre en lengua árabe es Manar, de ahí Alminar Manara (faro). De ahí derivaría el nombre actual: Burialhanç, Burialhançe, Buxalançe, Buxalanze, Buxalance, Bujalance.

Geografía Pertenece a la comarca del Alto Guadalquivir, sin embargo esta organización o reorganización territorial es muy reciente (1987/88), históricamente desde la lejana fecha califal de su fundación Bujalance ha sido cabeza de partido judicial que agrupaba a los municipios del Carpio, Cañete de las Torres y Pedro Abad, además del propio Bujalance. En el término municipal se encuentran los núcleos de población de Bujalance (donde se concentra la amplia mayoría) y Morente (con alrededor de 100 vecinos).

El paisaje es el típico de la campiña alta de Córdoba, con suaves colinas muy fértiles dedicadas sobre todo al monocultivo del olivar (más del 90 % del terreno cultivado) y a cultivos de secano, donde existen el hábitat rural típico andaluz, el cortijo, y restos arqueológicos íberos, romanos, visigodos, etc. que dan muestra de que estas fértiles tierras, de aguas subterráneas abundantes fueron ocupadas desde hace siglos. Las tierras están constituidas de materiales blandos y muy recientes, en su mayoría margas miocénicas, que han originado un paisaje con una topografía suave, con pendientes débiles y donde resaltan algunos cerros, testigo como por ejemplo el emplazamiento de la ciudad. El clima es mediterráneo continental, con inviernos templados y veranos secos y calurosos, las lluvias irregulares con sequía estival.

Se ha dicho de esta ciudad que es "el típico pueblo-fortaleza señorial andaluz donde abundan la cal y los escudos".

Espacios naturales Aunque las tierras de la campiña bujalanceña han sido explotadas por el hombre desde tiempos remotos por su fertilidad, existen algunos lugares donde se ha conservado en cierta medida el medio natural:

El arroyo de la Zarzuela: Situado en la carretera de Villa del Río, la CO-292. Aunque en otro tipo de paisaje pudiera ser considerado una simple mancha de árboles, en la campiña sobre explotada es considerado una verdadera isla natural para multitud de especies. Es el único lugar del término municipal donde se conserva una adecuada muestra del bosque mediterráneo que cubría la campiña en su origen y el bosque galería propio de las vías fluviales de ésta. Aunque está rodeado de olivar, las dimensiones de la caja del arroyo y la pendiente de sus bordes han permitido la conservación de este pequeño bosque cuya importancia ecológica es vital, pues sus condiciones de temperatura, humedad y posibilidades de encontrar alimento y refugio hacen que sea el único ambiente de vida de especies que desaparecerían de la campiña si no existiera este lugar.

En Bujalance existe una de las colonias más importantes de avutardas (una especie en peligro de extinción) de Andalucía. Técnicos del Consejo Superior de Investigaciones Científicas y la delegación de Medio Ambiente de Córdoba han elaborado una propuesta de acciones de conservación para mejorar el hábitat de estas aves esteparias en la zona.

Por otro lado, existe un entramado de vías pecuarias (algunas son antiguas calzadas romanas), caminos y senderos que permiten adentrarnos andando, en bicicleta o caballo, en el paisaje de la campiña. Un paisaje dominado por el olivar, pero con extensas tierras para el cultivo de herbáceas. Además del mencionado Arroyo de la Zarzuela, los bordes de los caminos, los límites de las fincas y algunas riveras de arroyos son el rescoldo de lo que fue el bosque mediterráneo en la campiña. Otros núcleos de población

Historia El protagonismo que ha tenido Bujalance y su término municipal en la historia se debe fundamentalmente a su localización, en medio del camino natural hacia el sur de la península ibérica y a su suelo, muy fértil y rico en aguas subterráneas.

Prehistoria

Los restos más antiguos que se han podido hallar en Bujalance se remontan al inicio de la Edad de los Metales, al Calcolítico, como un hacha de fibrolita encontrada al sur de Belmonte. No sería extraño que se encontraran restos más antiguos, dada su localización en el centro de las vías de comunicación naturales entre Córdoba y Jaén y por la cercanía del término municipal de Cañete de las Torres, donde los restos son más variados.

Edad Antigua miniatura|León de Bujalance De la época prerromana se han hallado algunos restos en el término municipal, entre los que destacan varios ejemplos de arte ibérico como una escultura de un perro o felino llamada León de Bujalance que data del , de tipo funerario y etnográficamente dentro del marco de la Turdetania o una fíbula de plata con escena de caza. Las cerámicas ibéricas encontradas están decoradas a bandas, en algún caso grises y a veces, con formas específicas como caliciformes. Todas las culturas de la Bética han demostrado su asentamiento aquí.

En época romana, lo que hoy es Bujalance sería un cruce de caminos y zona de descanso de viajeros. Por el actual núcleo de población pasaba la calzada romana que unía Corduba (Córdoba) con Obulco (Porcuna) y Obulco con Epora (Montoro). Su población más cercana es Cañete de las Torres de origen romano, como las anteriores, cuyo nombre era Calpurnia. Las comunicaciones hacia el sur pasaban por lo que hoy es Bujalance y tenían como meta una serie de poblaciones íbero-romanas. Asimismo, las tierras bujalanceñas se verían afectadas por el fenómeno de implantación rural que se manifestó en la proliferación de villas (hay una veintena catalogadas). Para algunos historiadores, el Bellum Hispalense, obra escrita por un testigo presencial desconocido y por los historiadores romanos Dion Casio y Floro y que trata el tema de las guerras entre Julio César y Pompeyo en tierras béticas, puede arrojar algo de luz en el pasado romano del término Bujalance (si bien tal nombre no responda en absoluto a esa época). En esta guerra, las tropas pompeyanas se hicieron fuertes en Obulco y César tuvo que retroceder por la calzada que pasa por el actual Bujalance. La parte final de estas guerras se desarrolló en la campiña cordobesa, hasta la derrota final del bando pompeyano en Munda (Montilla).

Hubo varios núcleos de población indígena (muchos de ellos de localización incierta) que tuvieron que padecer estas guerras, entre ellos Bursabo, Bursabola o Bursabolis, que "posiblemente" se tratara de Bujalance pero del cual no existen ni evidencias formales ni arqueológicas que lo acredite. César dio categoría de colonias latinas a todas las poblaciones que le prestaron ayuda en su guerra contra Pompeyo. De este modo, algunos la identifican con la célebre y tal vez imaginaria Colonia Baetis nombrada por Estrabón, Plinio el Viejo y Pomponio Mela ("que si bien no era comparable con Cádiz por el comercio, le aventajaba en honor y en el número de soldados que César envió a ella cuando la hizo sin duda colonia"). Para otros historiadores, se trata de Calpurniana, ciudad fundada por Calpurnio Pisón (que se situaría sin embargo entre Bujalance y Cañete de las Torres). Para otros fue la ciudad que Ptolomeo presenta entre las mediterráneas túrdulas con el nombre de Vogia, asignándole 9° de longitud y 38°30′ de latitud, el topónimo actual sería el formado por las raíces Vogia y laos, "el pueblo de Vogia"(ciudad romana por los sepulcros, acueductos, lápidas, monedas, capiteles, basas, pedazos de columnas de precioso mármol y otros fragmentos de obras de aquella época, encontrados en el sitio que ocupa hoy y en sus inmediaciones).

Fuera como fuere, el pasado romano de la ciudad es muy discutible. Son muy abundantes en los alrededores del casco urbano y en el término municipal los restos romanos: sepulcros, lápidas, monedas, trozos de columnas, de capiteles y de restos de mosaicos. Podríamos destacar una lápida encontrada entre Morente y Bujalance da fe de que estas poblaciones estuvieron afiliadas a la tribu Quirina y no a la tribu Galería, como Corduba, Epora y Obulco. Otra lápida funeraria hallada en Bujalance es interesante porque el difunto, Cornelio Corneliano, está relacionado con Publio Valerio Lucano. Otro sepulcro lleva una media luna, símbolo de Hécate o Proserpina. Ramírez de Arellano dijo ver también candelabros férreos que pueden mostrar una habitación romana de gente acomodada. No hay certeza absoluta sobre un núcleo urbano en época romana.

Todo lo anterior parece indicar que en época romana, lo que hoy conocemos como "Bujalance" simplemente no existía y que cuantos hallazgos dispersos se localizan en el actual término de Bujalance obedecen a la riqueza y feracidad de sus tierras y el conjunto de caminos y vías de importancia regional, comarcal y local ya mencionados, propiciando la instalación de villas que salvando las distancias podrían asimilarse a nuestros actuales "cortijos", muy apreciados y característicos en época romana y con posterioridad en época musulmana en que ya SÍ poseemos documentación y referencias científicas de su fundación. No existe documento ni literario ni arqueológico a día de hoy que pueda garantizar de forma empírica la existencia de un núcleo urbano datable en época romana, todos los datos demostrables proceden de época musulmana, el mismo topónimo Fortaleza de la culebra hace referencia a su fortaleza claramente de época califal. Bursavo, Bursabo, Bursabolis, etc. es mera especulación latinista completamente desechada a efectos históricos constatables. Es en época musulmana donde Bujalance adquiere plena identidad como núcleo poblacional y origen cierto del actual municipio de Bujalance.

Edad Media

Para la época de la invasión musulmana (711) el entorno de lo que hoy es Bujalance, era una extensión de bosque mediterráneo regado por grandes cantidades de arroyos y manantiales salpicado de espacios más o menos amplios de tierras de cultivo en torno a haciendas de más o menos envergadura, muy similares en concepto a lo que hoy sería un cortijo de primeros del tipo "María Aparicio". Construyeron (por orden de Abderramán III) el castillo Burŷ al-Hanašh (Torre de la culebra) para vigilar los caminos que se dirigían a Qurtuba (Córdoba), alrededor del cual se extendió paulatinamente el núcleo urbano, buscando la población diseminada del entorno, la protección del destacamento militar o "ŷund", pasando rápidamente a convertirse en alcázar ( con toda probabilidad en época del Hayib al Mansur), al poder dar protección y cobijo a la población que se estableció a su amparo. Del alcázar y de su nombre proceden el escudo y el actual topónimo de la ciudad y podemos decir con todas las precauciones necesarias que es en Abd al-Rahman III al-Nasir li Din donde encontramos al fundador cierto de Bujalance en el 935. Es a partir de esa fecha donde las noticias que de Bujalance se poseen son científicamente constatables.