Eustacia María Caridad del Río Hernández (Santiago de Cuba, 29 de marzo de 1892 - París, 1975), más conocida como Caridad del Río, Caridad Mercader o Caritat Mercader —por el apellido de su marido—, fue una militante comunista española y agente del NKVD soviético. Es especialmente conocida por ser la madre de Ramón Mercader, el asesino de León Trotski, y por haber participado personalmente en la operación.

Caridad Mercader pertenecía a una familia acomodada, de origen indiano, de la Barcelona de principios del . Se casó joven con Pablo Mercader, miembro de la burguesía fabril barcelonesa, de quien tomó el apellido, y con el que tuvo cinco hijos. Tras el fin de su matrimonio con Pablo Mercader se alejó de su familia y dio la espalda a su clase social. Frecuentó círculos anarquistas y finalmente se adhirió al ideario comunista. Participó en los combates para sofocar la sublevación militar en Barcelona y se unió a las columnas que partieron hacia Aragón, donde resultó herida, por lo que tuvo que volver a la retaguardia.

En las filas del PSUC, alcanzó cierta notoriedad (fue presentada como la «Pasionaria catalana»). A finales de 1936 encabezó una misión propagandística en México y posteriormente se convirtió en agente del NKVD en España. Su hijo Ramón, también miembro del PSUC y oficial en el ejército republicano, fue igualmente captado por el espionaje soviético durante la guerra —probablemente con la intervención de su madre— y entrenado para eliminar a León Trotski, exiliado en México. Caridad, quien se había instalado en París en algún momento de 1937, también participó en la operación, pero cuando Ramón fue detenido tras asesinar a Trotski, ella logró salir de México y llegar a la Unión Soviética, donde fue recibida con honores. Allí participó activamente en los conflictos entre las distintas facciones del comunismo español exiliado.

En 1944 consiguió un permiso para salir del país con el objetivo de lograr la liberación de su hijo. Pero contraviniendo las condiciones acordadas, viajó a México, donde se llevaba a cabo una operación encubierta para conseguir que Ramón Mercader huyese de la cárcel. La presencia de Caridad Mercader fue contraproducente, pues las autoridades mexicanas endurecieron las condiciones penitenciarias de Ramón y los soviéticos abandonaron su operación, sin conseguir sacarle de la cárcel. Ramón nunca perdonó la interferencia de su madre.

Tras el fracaso de la operación, Caridad se estableció en París, gozando de una pensión soviética. Viajaba ocasionalmente a la Unión Soviética para visitar a sus hijos, Luis y Ramón, quien se había establecido allí tras cumplir su condena en México. Murió en la capital francesa en 1975.

Biografía Primeros años Nació en Santiago de Cuba en 1892 en el seno de una familia acaudalada. Su padre, Ramón del Río, era de origen santanderino, pero cuando la familia decidió volver a España, unos años antes de la independencia cubana, se asentaron en Barcelona, donde se integraron en la élite social de la ciudad. Caridad tuvo, al menos, dos hermanos. Aunque ella posteriormente afirmó que su padre había sido gobernador de Santiago así como el primer plantador que había liberado a sus esclavos en la isla antillana, nada de ello es cierto; tampoco su madre, en contra de lo narrado por Caridad, habría simpatizado con los independentistas cubanos.

Caridad estudió en el colegio religioso del Sagrado Corazón de Sarriá, pasando temporadas también en los centros que la congregación católica tenía en París y en Londres. Gracias a ello, hablaba perfectamente francés e inglés. Al parecer, durante su adolescencia sintió la llamada de la vocación religiosa, aunque no llegó a decantarse por ella.

Con apenas dieciséis años, el 13 de junio de 1908 la prensa de Barcelona anunciaba el enlace de Caridad del Río con Pablo Mercader Marina, siete años mayor que ella e integrante de una próspera familia del negocio textil. Su padre, Narciso Mercader Sacanella, había comenzado el negocio con una fábrica en Badalona, ampliándolo mediante el establecimiento en Barcelona de varias factorías más. Se trataba de un enlace que unía a dos familias adineradas de la burguesía barcelonesa. Ambos prometidos montaban a caballo y, según afirmó Caridad misma posteriormente, se enamoró de Pablo Mercader por su maestría como jinete. El 7 de enero de 1911 se celebró la boda. Mercader tenía un carácter afable, políticamente se alineaba con el nacionalismo conservador catalán y había sido miembro del somatén. En esa época, Caridad «era una hermosa adolescente de rostro redondo y facciones agradables con una mirada dulce [...] de unos ojos verdes que siempre fueron el rasgo más distintivo de su fisonomía». El matrimonio se estableció en la calle Illas i Vidal, en el barrio de clase alta de San Gervasio de Cassolas. La joven esposa adoptó el apellido de su marido y sería conocida a partir de entonces como Caridad, o Caritat, Mercader. La pareja tuvo cinco hijos: Jorge (n. 1911), Ramón (n. 1913), Montserrat (n. 1914), Pablo (n. 1915) y Luis (n. 1923). Poco después del nacimiento de Pablo, Jorge enfermó de poliomielitis y sufrió la parálisis de ambas piernas.

Ruptura del matrimonio y traslado a Francia

El matrimonio no fue feliz y, tras los primeros años de convivencia, comenzó a naufragar. Pablo Mercader, aparentemente un devoto padre de familia, en la intimidad mostraba, según su esposa, algunas aficiones sexuales poco convencionales. Tal como describió su hijo Luis en el documental Asaltar los cielos, Caridad le había contado que su marido la llevaba a burdeles para incitarla a nuevas experiencias sexuales. Allí, la habría forzado a observar a través de mirillas ocultas en los tabiques de las habitaciones los encuentros sexuales entre las prostitutas y sus clientes. Estos episodios habrían originado en Caridad un profundo desprecio hacia su marido, pero también hacia su clase social.

A principios de la década de 1920, Caridad, que hasta entonces había vivido según las convenciones de su círculo social, comenzó a mostrar una actitud poco acorde con los usos burgueses. Según el periodista y escritor Gregorio Luri —que recoge lo relatado por Isaac Don Levine—, Caridad empezó a tomar clases de pintura con el artista valenciano Vicente Borrás y Abella, en cuyo estudio pudo establecer contacto con intelectuales y bohemios. Comenzó así su transformación personal y, poco a poco, Caridad empezó a frecuentar ambientes marginales y a consumir morfina —según su hijo Ramón, Caridad fue secretamente adicta a los opiáceos durante muchos años—. En pleno auge del pistolerismo en Barcelona, Caridad frecuentó círculos anarquistas, llegando incluso a proporcionarles información con la que atentar contra los intereses empresariales de los Mercader. Dado que su hermano, José del Río, era juez municipal y conocía qué magistrados se encargaban de una causa concreta, Caridad les comunicaba a los anarquistas la identidad de los jueces que llevaban cada proceso por actos terroristas contra sus correligionarios. Estos a su vez usaban la información para amenazar a dichos magistrados y conseguir la libertad de los encausados. En la misma época comenzó el deterioro de la posición económica del matrimonio, lo que pudo influir también en la metamorfosis de Caridad. Cuando en 1921 murió el patriarca de la familia Mercader, su primogénito, Juan, el hereu, quedó al frente de las empresas familiares. Sin embargo, su administración fue ruinosa, el negocio se fue a pique y finalmente huyó con su familia a Argentina. El resto de la familia Mercader quedó en una posición económica precaria, y el matrimonio Mercader-Del Río tuvo que mudarse a un piso más modesto en la calle Ancha, en el Barrio Gótico, junto a la basílica de la Merced. Según el periodista e investigador Javier Juárez, Caridad tuvo que ponerse a dar clases para contribuir al sustento de la economía familiar y fue eso —y no su relación con el estudio de Borrás y Abella— lo que hizo que comenzara a relacionarse con ambientes muy distintos a los de su clase social. Pablo Mercader trabajaba de contable, sobre todo para pequeñas empresas editoriales. miniatura|Avión de las Lignes Aeriennes Latécoère en 1919. Caridad Mercader estableció una relación sentimental en la década de 1920 con Louis Delrieu, piloto de la línea de Latécoère entre París y Toulouse. Caridad y sus hijos fueron a vivir a Francia con Delrieu. Otro factor que contribuyó al fin de su matrimonio fue la relación que Caridad estableció con el aviador francés Louis Delrieu —la identidad del aviador fue postulada en 2013 por Gregorio Luri—. Delrieu, que pilotaba regularmente en la línea de Latécoère entre Casablanca y Toulouse, tuvo que realizar un aterrizaje de emergencia cerca de Alicante, en 1919. Casualmente Caridad se encontraba en una propiedad familiar en la misma zona pasando una temporada. Louis y Caridad se enamoraron: «Era joven, elegante y caballeroso, y estaba envuelto en la aureola mítica de heroísmo que acompañaba a los pioneros de la aviación». Se convirtieron en amantes, si bien no se sabe con exactitud cuándo —Delrieu incluso fue el padrino del hijo menor de Caridad, Luis, que nació en 1923; de hecho, se llegó a rumorear que Delrieu era el verdadero padre de Luis—. Un escritor antiestalinista como Julián Gorkin atribuyó el viraje personal e ideológico de Caridad a su relación con este aviador —«sostuvo relaciones con un piloto aviador, militante comunista, que le contagió su fanatismo»—. Sin embargo, según Luis, su padrino, al que no identificó por su nombre, había sido miembro de la Croix-de-feu —una organización fascista francesa, fundada en 1927—.

Todos estos escándalos llevaron a las familias Del Río y Mercader a tomar medidas drásticas —según el testimonio de Caridad, se había descubierto su implicación en atentados anarquistas y se enfrentaba a la posibilidad de ser encarcelada—. Una noche de 1923, enfermeros del Manicomio de la Nueva Belén de Sant Gervasi, acompañados por los hermanos de Caridad, entraron en su casa, le pusieron una camisa de fuerza y la ingresaron. Su marido y sus hermanos consideraron preferible que se la creyese loca a que acabase en prisión. Allí estuvo tres meses incomunicada, sometida a un tratamiento extraordinariamente agresivo, con frecuentes duchas de agua fría y sesiones de electrochoque. «Creí realmente que allí me volvería loca», le confesó tiempo después Caridad a su hijo Luis. Nunca perdonó a su familia esta experiencia traumática y, a partir de entonces, se consideró desligada de cualquier compromiso con su familia o clase social. Cuando logró salir de la institución psiquiátrica —Caridad le contaría a su hijo Luis, que fueron sus amigos anarquistas los que, tras averiguar dónde se encontraba, enviaron a su marido y a sus hermanos amenazas de muerte en caso de que no la dejasen salir de la institución mental, a lo que finalmente accedieron— decidió cambiar radicalmente de vida y cortar toda relación con su familia. En alguna fecha entre 1924 y 1925, se llevó a sus cinco hijos y se fue con Delrieu a la localidad francesa de Dax, en Las Landas. Allí vivió felizmente con su amante hasta 1928, cuando este decidió poner fin a la relación. Poco después de trasladarse a Toulouse, donde regentó un restaurante, Caridad intentó suicidarse. Al ser avisado, el aún legalmente marido de Caridad, Pablo Mercader, viajó a la ciudad francesa y se hizo cargo de Montserrat, Pablo y Luis, los tres hijos más pequeños. Los cuatro volvieron a Barcelona, donde los tres niños fueron escolarizados en internados religiosos, debido fundamentalmente a la modesta situación económica de Pablo Mercader. Jorge y Ramón se quedaron en Toulouse, en cuya Escuela de Hostelería estudiaban, el primero para jefe de cocina, el segundo para maitre de hotel. miniatura|Maurice Thorez, secretario general del Partido Comunista Francés, en 1932. Según Isaac Don Levine, durante su estancia en Francia en la década de 1930, Caridad Mercader habría sido su amante.