Se denomina Videocracia al poderío de las imágenes sobre la opinión pública contemporánea. Las sociedades actuales están sumamente influenciadas por como las impactan la TV, el cine, Internet, y la publicidad. Las imágenes de las puestas en escena que ejercen los intereses privados, los gobiernos, y los políticos, se adscriben centralmente en la noción de videocracia. La «política mediática», el «marketing», las «sociedades de consumo», son otros tantos componentes que están involucrados en el enfoque periodístico y sociológico que dio origen al término. Otros neologismos, como «mediocracia», «telecracia», «teledemocracia», y «telepopulismo», pueden ser considerados como sinónimos de "videocracia". Estos términos se emplean para describir las derivaciones comunicacionales y políticas basadas en las sensaciones que produce el espectáculo mediático, lo que relega la exposición de ideas y proyectos que cuenten para un debate público y democrático.

Emociones cautivantes

La videocracia es la conducción de los asuntos comunes en un mundo centrado con desenfreno en el hecho del avistaje televisivo. Es exponente mayúsculo de la cultura audiovisual, se asienta en ella. Pero al orden de las imágenes no le son ajenos los conceptos, valores, reflexiones, creencias y simbolizaciones; puede que le sean complementarios y moderadores, como factores que lo potencien mediante las categorizaciones del pensamiento y sus abstracciones. Pues toda comunicación exige un contexto ("configuración contextual" no es sino otra forma de referirse a la "gramática"), sin contexto no hay significado, y los contextos confieren significado porque hay una clasificación de los contextos, (BATESON:16).Gregory BATESON: Espíritu y Naturaleza En general, hacen al mundo más inteligible, las convergencias del orden audiovisual con las del pensamiento conceptual, y se empareja esencialmente, al juntarse ambos órdenes, el relato de la realidad posible, unificándolo para nuestra comprensión. Las relaciones que con la realidad tendemos son relaciones de conocimiento, si éste es certero y al comunicarlo lo hacemos verídicamente, hacemos entonces una doble verdad; nos vinculamos en la verdad por ambos carriles: con los hechos del mundo, e interpersonalmente. Y aunque nos sea ausente el conocimiento preciso de la realidad, están presentes las definiciones por la verdad o por el engaño, en el relato sociocultural del mundo que compartamos. Si se nos induce falazmente a error con representaciones de la realidad deliberadamente mendaces, esto ataca nuestra probable justeza para conducirnos; se nos despoja de las posibles visión y comprensión nuestras sobre nuestro propio existir y sobre los fenómenos del mundo, (DURANDIN:20).Guy DURANDIN: La mentira en la propaganda..

Los mensajes de la pantalla televisiva provienen de agentes con suficiente dominio de una aparatología costosa; un poderío socioeconómico con preponderancia jerárquica, que puede tornar en admirables para cierta clientela, a través de la identificación emocional con figuras exitosas, a los agentes y a sus canales. Con ese seguimiento admirativo, se facilita a los televisadores el despertar de convenientes emociones y sentimientos en el público. Siendo los factores emocionales, por otra parte, lo condicionante en todo receptor de mensajes, para hacerse cargo o no de ellos, en todos los casos de libre determinación comunicativa. Se puede afirmar acerca de la importancia de las emociones, y para ser un poco completos, que la primera interpretación nuestra de la realidad está constituida por una mezcla de sentimientos personales o sociales concretos, no se nos aparecen los hechos como conceptos, sino por intuiciones; no a través del medio del pensamiento sino de elementos emotivos contenidos en las formas sensibles, (CASSIRER).Ernst CASSIRER: Antropología Filosófica

La concreción de imágenes en las pantallas electrónicas, desde su aspecto técnico, ya ejerce en quienes las miran una inducción cautivante. Esto se debe a la intermitencia o rápido parpadeo lumínico (50 cambios de imagen fija por segundo en los televisores), factor que atrae y dociliza neuronalmente, desde un principio, a la atención de los espectadores, (ESPASACalpe).Enciclopedia ESPASA Calpe Las capacidades reflexivas de quien consume TV, se disminuyen instantáneamente, por el mismo acto de mirar a la pantalla, (De BIASE:68).Martín De BIASE: Verdades a medias La vista de imágenes en pantalla, es abordable comunicativamente como un mensaje marcador de contexto; el medio de la TV opera como un mensaje conativo (¡esto es lo que usted debe ver!). Se dirige hacia algún tema seleccionado la atención del público (establecimiento de agenda); y a los telespectadores se le definen sus 'aprontamientos'. En otras palabras: se priorizan ciertos criterios condicionantes con los que el público ha de formarse opiniones y juicios acerca del tema establecido en la agenda del medio, (SARTORI:106).Giovanni SARTORI: Homo videns Los procedimientos selectivos ("agenda setting" y "priming") están constatables también en la regulación que administran los recursos de mayor empleo para el uso de la Redópolis, p.ej: en los portales de noticias. Una tarea a cumplir sería la averiguación precisa sobre si acontece algo semejante con las redes sociales y buscadores: "una tecnocracia convertida en totalitaria que plasma todo y a todos a su imagen y semejanza", (SARTORI:130).

Distorsiones y acercamientos

Es importante destacar, sobre la representación a través de imágenes, que es conservadora de consolidamientos, "naturaliza" un cierto orden de cosas, parece que la realidad hubiese producido de forma espontánea la escena representada: "así es cómo está el mundo". Mientras que la validez del carácter de esos avistajes, como lo que son: signos de una cultura condicionada y condicionante, se enmascara a través de la desinformación conceptual. No se captan y transmiten hechos dados, el sentido que se representa proviene de una construcción de esos hechos. La pretendida objetividad de las imágenes es mayormente una desintelectualización; la carencia de una certera contextualización social, histórica y política, reprime en los espectadores sus posibilidades creativas socioculturales hacia interpretaciones que construyan otro sentido, diferente del establecido e imperante. El suministro distorsivo de la realidad, mucho más cuando es sistemáticamente reiterado, es puntal para el dirigismo: hace a la imagen ficticia del mundo que se vaya a formar el público, (De BIASE:71,136). Se trata sin duda de una paradoja histórica importante: las tecnologías desarrollan la difusión de la información, y al mismo tiempo se las dota con más medios para que se distorsione una justa visión del mundo, (BARTHES).Roland BARTHES: Lo obvio y lo obtuso Yendo más allá, es mucho más interesante el evitar distorsiones y mentiras, aún en los ámbitos enmascaradores; porque en general (a)es más sencillo decir la verdad que construir una mentira; porque (b)se corren menos riesgos de sufrir desmentidas y avergonzamientos; porque (c)a las personas engañadas se les restan o deterioran facultades (a esa gente en algún momento se la puede necesitar con todas sus plenitudes); y porque (d)con enunciaciones verdaderas se gana cierta credibilidad, (DURANDIN:23).

La libertad de la gente tiene como condición la posibilidad del desarrollo conceptual en cada persona. Las imágenes de la soltura caricaturesca y de la resolución exitosa de problemas son algo distinto de una libertad real; son denotaciones visuales tendientes a crear la ilusión de una plenitud libre. El empleo de conceptos es más trabajoso y transmisiblemente más lento, pero provee a la libertad con un sentido verdadero y la contextualiza, (SARTORI:48). Consolidan un buen sentido y hay que tomar en cuenta, sin embargo, los aportes esclarecedores de las palabras escritas u orales que dirijan al público los televisantes. En esto mismo, las voces y los gestos de una personalidad destacada que nos suministran la televisación o el dispositivo multimedia, franquean la conexión corporal de la persona elegida con sus razonamientos. Los espectadores reciben por pantalla los índices que a través de un texto escrito no les llegan, y esto hace mucho para un acercamiento; al aclararse las maneras, las particularidades de la(s) persona(s) notoria(s), se muestran señoríos y gentilezas; o tal vez lo que se capte sean las "adecuadas" aptitudes actorales para concretar representaciones persuasivas ante las cámaras, (AUT.VS:61).AUTores VarioS, Antología: Cuando el desencanto.. (Democracias Desafiantes)

Produce impacto en la audiencia la visibilización de espectacularidades confrontadoras, como en los casos de ataques y denuncias escandalosas. Para defenderse, la entidad o persona atacada debe utilizar dichos, apelar a la palabra. Esto muy difícilmente convoque el mismo nivel de atención que la imagen sensacional con su impacto logra. El atacado está en desventaja, y usualmente la televisora tampoco le da la oportunidad de hacer su descargo. Por una selección de criterio, la culpabilización recae sobre el atacado, se han condicionado simpatías/antipatías públicas, (SARTORI:96).

Novedades convocantes, transubjetividad, modelamiento sentimental

Ante los acontecimientos que un cierto número de emisoras de televisión muestran, surge la pregunta sobre su valor formativo: ¿están convocando o no al procesamiento de una salud vincular en la comunidad receptora? Además, una tergiversación se ha constatado: muchos de esos hechos puestos en foco son pseudoacontecimientos fabricados por la misma televisión: El que quiere quejarse de algo va a la emisora primeramente para conseguir que pongan en pantalla su actividad, se crea la noticia. Una vez logrado el interés de la televisora, el quejoso monta su demostración callejera, su bloqueo de caminos, con el convenio previo para que allí estén las cámaras. Las imágenes corresponden exactamente a un hecho real, no son trucos de edición, ni la incidencia está protagonizada por teatristas; lo que es falso es la escena misma, montada artificiosamente de arriba abajo, (DURANDIN:71). La televisión es en este sentido dañina, promueve la concertación de esos malos ejemplos, (SARTORI:94). Los defensores del discurso mediático aducen para defender su juego, al sostén de su fuente de trabajo; tienen que producir la novedad, lo raro, aunque tengan que exponer en sus reportes, pongamos por caso, a sus entrevistados en situaciones que los agredan, (AUT.VS:68). El posmodernismo del "todo vale", partidario de la "flexibilización", y adverso a la construcción regulada y constatable del conocimiento, busca un mundo escapista con relaciones descontextualizadas y en el cual reine "la vivencia del momento". Para esa tendencia, el pensamiento conceptual es culpable de "colocar rótulos"; el llamar a las cosas por su nombre le es un límite inaceptable.