miniaturadeimagen|250px|Una serie de cartas encima de la mesa formando una baza. Los juegos de bazas consisten una de las familias más importantes de juegos de cartas.

En estos juegos, todos los jugadores juegan una carta, y aquella de valor más alto gana la baza, llevándose todas las demás. Se juegan tantas bazas como cartas repartidas hay en total. En la actualidad, existe una amplia gama de juegos de bazas tradicionales, entre los que destacan el bridge, el corazones, el tute, la brisca, la belote, el contract whist, el skat, el pinochle y el tressette.

Caracterización Los juegos de bazas se definen por su dinámica central, en la que todos los jugadores juegan una carta, y aquella de valor más alto gana la baza, llevándose todas las demás. Se juegan tantas bazas como cartas repartidas hay en total.

Suelen dividirse en dos tipos según su objetivo:

a) los juegos que apuntan directamente al número de bazas conseguidas. Se incluye al hombre, el piquet, el lanterloo, el whist, el écarté, el boston, el preferans, el euchre, el 500, el spades, el bridge y el Oh Hell.

b) los que miden el valor en puntaje de las cartas conseguidas en las diferentes bazas. Destacan el tarot, el triomphe, el reversis, el tressette, la malilla, el solo, la brisca, la sueca, el tute, el schnapsen, el schafkopf, el skat, la bésigue, el pinochle, la belote, el pitch, el corazones, el rook y el doppelkopf..

Hay juegos residuales que se diferencian en alguna manera de ambos subtipos. Entre ellos destacan los de «última baza», tales como el toepen, el gurka y el krypkille. Otro grupo alguna vez popular es el de los «juegos de compilación», que integran a lo largo de sucesivas rondas distintos juegos de bazas. Entre estos se cuentan el quodlibet, el herzeln, el king y el barbu.

Historia

Primeros juegos de bazas miniaturadeimagen|250px|derecha|Los triunfos de las cartas del tarot fueron desarrollados alrededor de 1430 en Italia, llamados entonces trionfi. Los juegos de bazas podrían ser los más antiguos de la historia de los juegos de cartas en Europa. De acuerdo al investigador de juegos de cartas David Parlett, el juego de bazas más antiguo, karnöffel, fue mencionado en 1426 en el pueblo bávaro Nördlingen —aproximadamente medio siglo después de la introducción de los juegos de cartas en Europa, mencionados en España en 1371—.. Los triunfos más antiguos conocidos aparecieron en dicho juego, donde rangos específicos de un palo fueron llamados Karnöfell, Devil, Pope, etc., y sujetos a un elaborado sistema .

Alrededor del 1440, se desarrollaron en Italia unas cartas especiales llamadas trionfi con una función similar a la de los del karnöffel. En este caso, las mismas eran 22 cartas (los triunfos del tarot) con figuras alegóricas específicas (El Bagatto, El Mundo, El Loco, etc.) y una jerarquía fija, y eran empleadas para el juego homónimo llamado en ese entonces ludus trumphorum. Posteriormente, el juego adquirió el nombre de tarot, por el que aún es conocido hoy.

Además del karnöffel y del tarot, a partir del siglo comenzaron a aparecer nuevos juegos de bazas de difusión internacional, como el triomphe, el ruff, la trappola, el maw, el cientos y el gleek. La mayoría no eran juegos puros de bazas, en el sentido de que las apuestas, los envites y los pagos en puntos por situaciones específicas eran habituales. Sin embargo, a diferencia de los juegos de banca y los juegos de envite, los juegos de bazas no solieron ser considerados perniciosos ni tendientes al vicio o la ludopatía. Al contrario, varios de ellos fueron permitidos e incluso promovidos en círculos burgueses y aristocráticas. Esto se dio principalmente con los nuevos juegos del Barroco, tales como el piquet, el reversis, el hombre y el quadrille.

Los juegos de bazas fueron tempranamente introducidos por comerciantes portugueses y españoles en emporios y colonias africanas y asiáticas. Algunos de estos continúan jugándose hoy y exhiben elementos primitivos de los juegos de bazas renacentistas y barrocos.

La revolución del hombre Los juegos de bazas atravesaron una transformación importante con la irrupción del hombre. El mismo surgió en España durante el siglo , y consistía una evolución de juegos vinculados al triomphe. Sus elementos más característicos consistían en la presencia de tres matadores junto a los triunfos y, principalmente, de los lances destinados a designar a un declarante llamado el hombre. Dicho jugador no solo elegía el triunfo, sino que tenía el privilegio de realizar el primer descarte con el monte, y -lo más importante- asumía la función de declarante contra el resto de los jugadores. Estos elementos convierten al hombre en el origen de los juegos con subasta.

Durante el siglo apareció en Francia una variante del hombre para cuatro jugadores llamada quadrille, la cual acabó por ser más popular que el juego original. Su mayor novedad fue la introducción de la llamada al rey. La misma permitía al declarante elegir a un compañero sin conocer su identidad, convocando al rey que éste detentaba.Otro juego derivado del hombre fue el novedoso mediator, que eliminaba el monte y establecía para cada ronda un palo de preferencia (préference), cuyos lances primarían por sobre los equivalentes en otros palos. El mediator también añadió el elemento del roi rendu, con el cual se llamaba no ya al compañero que detentaba el rey, sino al rey mismo, que le era entregado al declarante a cambio de una carta a su elección.

El hombre, el quadrille y el mediator llegaron a adquirir un talante marcial y aristocrático que les granjearon un gran recibimiento en cortes europeas como las de Carlos II de Inglaterra y Luis XIV de Francia. Allí arraigó como un pasatiempo popular de la alta sociedad, al punto de figurar de forma destacada en el obras literarias como El rizo robado de Alexander Pope y Orgullo y prejuicio de Jane Austen.Su presencia e influencia se extendió por toda Europa, logrando obtener un estatus destacado en España, Francia, Inglaterra, Alemania, Portugal, Austria, Dinamarca, Suecia, Rusia e Italia. Pronto se difundió también a las colonias españolas y portuguesas, llegando a adquirir una verdadera extensión global.

Más allá de su extensión y popularidad del hombre, comparables a las que el bridge alcanzó en el siglo XX, elementos como los lances, la llamada al rey, los contratos de juego diferenciales, las preferencias de palos y el amplio desarrollo estratégico, fueron exportados hacia otros juegos de bazas, generando una nueva ola de juegos complejos. Así, por ejemplo, la bête nació como una variante "hombreada" (ombrée) del triomphe; la calabresella del tressette; el solo ibérico de la malilla; el königrufen del tarot; el boston del whist; el skat del schafkopf y el ulti del mariage, entre muchos otros.

Juegos de bazas en la actualidad En paralelo a la revolución del hombre, ya a partir del siglo vemos aparecer a los progenitores de varios juegos de bazas populares que continúan jugándose en la actualidad. Entre estos precursores hay que destacar el tressette, la malilla, la brisquembille, el mariage (también conocido como brisque), la bésigue, el schafkopf, el klaverjassen, el whist y el all fours, además del propio tarot.

Sin embargo, con la Revolución Industrial y los primeros signos de la Globalización, el siglo vio iniciar una nueva época en la historia de los juegos de cartas, marcada por la influencia cultural británica y estadounidense. El whist y el boston se contaron entre los primeros juegos de bazas internacionales que comenzaron a imponerse por sobre las precedentes tradiciones locales. Fueron seguidos por el bridge, el spades, el pinochle, el contract whist y el black lady.

En España, Portugal y Latinoamérica, juegos antiguos de bazas como la malilla, el tresillo, el solo y el tres sietes acabaron por ser reemplazados, mayormente por la brisca, por la sueca y por juegos de la familia mariage (el tute, el guiñote, el tute habanero, la brisca porteña, el tute cabrero y el subastado).

En la actualidad, los juegos de bazas no suelen estar entre los más populares, y en el balance global, los juegos de origen anglosajón predominan ampliamente sobre el resto. Ello no obstante, existen reductos que conservan y continúan desarrollando otros juegos de bazas, entre los que cabe destacar al tute, la belote, el skat, la manille, el jass, el tressette, la brisca, el preferans, la tysiacha y el schnapsen.

Estructura básica 250px|miniaturadeimagen|izquierda|En este caso cada jugador ha puesto una carta por turnos encima de la mesa. La baza completa está preparada para ser evaluada. Algunos de los jugadores no han «seguido el palo».Es común que en los juegos de bazas se utilice toda la baraja, y que existan una serie de obligaciones que restrinjan el juego (ver sección «Obligaciones de bazas»). Por esta razón, los juegos de bazas suelen estar entre los más privilegiados para el juego competitivo, siendo el caso más notable el del bridge.

Forma de ganar una baza En un juego de bazas, cada jugador debe jugar en su turno una carta encima de la mesa. El primer jugador fija con su carta el «palo de salida»: aquel palo o color cuya carta de mayor valor ganará la baza. Esto significa que, durante dicha baza, las cartas de otros palos no tendrán posibilidad de ganar frente a las del palo de salida. Por esta razón, el jugador que «sale» tiene un gran poder para controlar la baza. Quien gana la baza será el que salga en la siguiente.

Obligaciones de bazas Las obligaciones de bazas consisten un componente central para los juegos que las utilizan. El incumplirlas, ya sea por descuido o por malicia, consiste una infracción grave llamada «renuncio», la cual suele contar con algún mecanismo establecido para castigar al jugador que la comete.

La obligación más habitual es la de seguir el palo o «asistir», la cual implica que los jugadores están obligados a jugar el palo de salida fijado por el jugador que inicia la baza. Sólo en caso de no tener cartas de este palo están habilitados a jugar una carta de algún otro y así «descartar».

Aunque la obligación de seguir el palo es casi universal, no lo son así algunas de las otras obligaciones de bazas. La segunda más común es la de «fallar» o «cortar» jugando una carta del «palo de triunfo» (ver más abajo) cuando no se tiene una carta del palo de salida fijado por el primer jugador. No todos los juegos que utilizan palo de triunfo cuentan con la obligación de fallar.

Algunos juegos, cuentan con la obligación adicional de que, si es posible ganar la baza venciendo a las cartas jugadas por los rivales, un jugador deba hacerlo, siempre que esto no implique violar las dos obligaciones anteriormente descritas. Estas nuevas obligaciones suelen denominarse «montar» si es para el palo de salida y «contrafallar» si es para el palo de triunfo. La presencia de estas obligaciones introduce una situación ambigua: un jugador no tiene cartas del palo de salida, y sí tiene cartas del palo de triunfo, pero no le es posible vencer a otro triunfo jugado por un rival en la misma baza. En este caso, no le es posible «contrafallar». Generalmente, ante esta situación el jugador es libre de descartar una carta a elección y no jugar su triunfo, si así lo desea. Esta última es la única excepción posible permitida a la obligación de «fallar».

Estas cuatro (asistir, fallar, montar y contrafallar) son las obligaciones más comunes en los juegos de bazas. Algunos juegos incluyen todas (como el pinochle, el tute y la malilla), mientras que la mayoría utiliza ya sea las dos primeras (tarot clásico y trijumf) o únicamente la primera (bridge, whist, skat, schafkopf, sueca, contract whist). Por su parte, el tarot francés y los juegos de la familia jass-belote (klaverjassen, clobyosh, belote, schieber jass, etc.) utilizan las obligaciones de asistir, fallar y contrafallar, más no la de montar.

Triunfos y matadores