thumb|300px|Los macchiaioli en el Caffè Michelangiolo, foto de 1856
Los macchiaioli (en italiano «manchistas» o «manchadores») conformaron un movimiento pictórico que se desarrolló en la ciudad italiana de Florencia en la segunda mitad del . El término fue acuñado en 1862 por un columnista anónimo del periódico Gazzeta del Popolo, que con esa expresión despreciativa definió al grupo de pintores que en torno a 1855 había originado una renovación antiacadémica de la pintura italiana. Estos jóvenes artistas se reunían en el Caffè Michelangiolo, donde bullían las nuevas ideas con que querían contribuir a la pintura de su época.
El movimiento se proponía renovar la cultura pictórica nacional. Los macchiaioli se oponían al romanticismo y al academicismo, y afirmaban que la imagen de la realidad es un contraste de manchas de colores y de claroscuro. Este movimiento es el único que en el panorama artístico de su época merece realmente el nombre de escuela, tanto por la comunidad de intereses que ligaba a todos los componentes del grupo, provenientes de diferentes regiones de Italia, como por la alta calidad de los resultados artísticos obtenidos.
Los principales exponentes del movimiento fueron: Giuseppe Abbati, Vito D'Ancona, Cristiano Banti, Giovanni Boldini, Odoardo Borrani, Vincenzo Cabianca, Adriano Cecioni, Nino Costa, Giovanni Fattori, Silvestro Lega, Antonio Puccinelli, Raffaello Sernesi, Telemaco Signorini, Serafino De Tivoli y Federico Zandomeneghi, así como el crítico de arte Diego Martelli, principal teórico del grupo. Además del Caffè Michelangiolo, los lugares habituales de reunión de los macchiaioli eran el taller de Silvestro Lega en Piagentina —un pueblo cercano a Florencia— y la villa de Diego Martelli en Castiglioncello.
Aunque en su momento no gozaron del apoyo de la crítica, su movimiento se considera hoy día el más relevante de la Italia del .
Etimología
thumb|300px|Giovanni Fattori en su taller (1866-1867), de Giovanni Boldini, Gallerie d'Italia, Milán El nombre del grupo procede del italiano macchia (mancha), por lo que macchiaioli significa «manchistas» o «manchadores» (macchiaioli es plural, el singular es macchiaiolo). Es un término polisémico, que también puede significar en italiano «boceto», y en las obras de estos artistas la mancha es tanto el borrón de pintura como el proceso previo de elaboración del cuadro. Es también un tipo de vegetación (maquia), el típico matorral mediterráneo que surge en terrenos yermos. De ahí proviene un significado más amplio y metafórico, que lo asocia a ladrones y gentes sin ley, y que implicaría en estos artistas su rebeldía frente a la tradición academicista de la pintura de su época. Por último, en Florencia y alrededores se llamaba macchia (plural macchie) a los personajes extravagantes. En cuanto al término macchiaiolo también tiene otras acepciones, todas ellas de la Toscana: un tipo de perro sabueso de jabalíes y una raza bovina de las marismas toscanas (macchiaiola).
El nombre fue adjudicado a estos artistas de forma despectiva por un redactor del periódico Gazzeta del Popolo en 1862, en ocasión de la I Exposición Nacional Italiana. Fue Telemaco Signorini quien lo asumió con una nueva perspectiva positiva y fue aceptado por el grupo como designación colectiva. Para este grupo, incluso, la «mancha» era un arma, un símbolo, era su bandera en el mundo del arte. En palabras de Diego Martelli (Gazzetino della Arti del Disegno):
Origen
thumb|300px|En el Caffè Michelangiolo (1867), de Adriano Cecioni, colección particular. Los macchiaioli surgieron en Florencia en 1855 y desarrollaron su actividad como grupo aproximadamente hasta 1870, aunque algunos artistas continuaron su producción manchista hasta cerca de 1880. El grupo se vertebró alrededor del Caffè Michelangiolo, situado en la Via Larga (actual Via Cavour) de Florencia, cerca de la Piazza del Duomo. Aquí se reunían tanto políticos revolucionarios nacionalistas —liderados por Giuseppe Dolfi—, escritores y pintores, así como el crítico de arte Diego Martelli, quien sería el principal teórico del grupo, fundador en 1873 de la revista Giornale Artistico. Según Cecioni, «el local constaba de dos salas, de las cuales una estaba decorada con frescos de pintores que frecuentaban el local; en ella se juntaban para discutir, reuniones formales no las había entonces». Las discusiones eran tanto políticas como de teoría del arte, y se debatía tanto de arte italiano como del francés. Martelli lo recordaba así:
Por el Caffè Michelangiolo pasaron, además de numerosos artistas, políticos y escritores italianos, una gran variedad de personajes de diversos países europeos, entre los que cabría destacar a Gustave Moreau, Edgar Degas, Édouard Manet, Marcellin Desboutin, Georges Lafenestre, James Tissot y John Ruskin.
Aunque el grupo se formó en Florencia, muchos de sus miembros procedían de otras regiones de Italia: Abbati era napolitano, D'Ancona pesarense, Boldini ferrarés, Banti y Borrani pisanos, Cabianca veronés, Costa romano, Fattori y Tivoli livorneses y Zandomeneghi veneciano; los únicos florentinos de nacimiento eran Cecioni, Martelli, Sernesi y Signorini.
thumb|300px|left|Carga de caballería en Montebello (1862), de Giovanni Fattori, Museo Civico Giovanni Fattori, Livorno. Los macchiaioli estuvieron muy comprometidos con la unificación de Italia En su génesis se encontraba el rechazo a la pintura académica y al panorama artístico de la Italia de su época, frente al que defendían una nueva técnica basada en las manchas de color, que según ellos creaban unas «impresiones» espontáneas e inmediatas de la realidad visual. Es por ello que numerosos historiadores los califican de «protoimpresionistas», aunque su estilo enfatiza más la solidez de las formas frente a los efectos lumínicos de los antecesores del impresionismo, al tiempo que su obra tiene un contenido más literario. Frente a los ideales de belleza del academicismo, los macchiaioli contraponen il vero, «lo verdadero».
El momento artístico en el que surgió el grupo estaba marcado por la transición entre el romanticismo y el realismo, así como el rechazo a la pintura académica: según Signorini, «la macchia sirvió al principio para destacar especialmente el efecto claroscuro de la pintura, para imponerse frente al arte lineal y académico».
thumb|250px|Los últimos momentos de Giuseppe Mazzini (1873), de Silvestro Lega, Rhode Island Museum of Art, Providence. Mazzini fue el principal referente político del grupo Por otro lado, en el ámbito político, el grupo se identificó plenamente con el Risorgimento y el auge del nacionalismo italiano, que se plasmó en el proceso de unificación de Italia realizado entre 1848 y 1870. Su referente político era Giuseppe Mazzini, del que adoptaron su ideario liberal y nacionalista, basado en el socialismo utópico y el positivismo, con cierta tendencia a un romanticismo de carácter algo religioso. Varios de sus miembros, como Abbati, Borrani, Cecioni, Costa, Fattori, Lega, Signorini y Tivoli, lucharon en las guerras de unificación,, en las que Abbati perdió un ojo en la batalla de Santa Maria Capua Vetere (1860) y Sernesi falleció luchando en la Tercera Guerra de la Independencia Italiana (1866). Su tendencia política era por otro lado claramente democrática, por lo que defendieron en su obra la plasmación de lo real, de la temática social, de la vida cotidiana y el ambiente rural. Los macchiaioli fueron siempre unos rebeldes y unos marginados y, de hecho, la mayoría murieron en la pobreza.
Las primeras formulaciones concretas en búsqueda de un estilo propio se produjeron en 1855, después de los viajes realizados por algunos miembros del grupo a Londres y París. En especial, Serafino de Tivoli trajo de la Exposición Universal de París de ese año noticias de la escuela de Barbizon, un grupo de artistas de corte realista dedicados especialmente al paisaje, la cual influyó poderosamente en el grupo, especialmente Camille Corot, Constant Troyon, Rosa Bonheur y Alexandre-Gabriel Decamps (la obra de este último se conocía en Florencia gracias a la colección de Anatoli Demidoff de la Villa San Donato de Florencia). Estos contactos con el naturalismo europeo de la época se enriquecieron con la incorporación al grupo en 1859 procedente de Roma de Nino Costa, un gran admirador del paisajismo que se producía en el continente desde 1830.
De París trajeron noticias igualmente del trabajo de diversos fotógrafos de tendencia naturalista, como Gustave Le Gray, con lo que se inició por parte de estos artistas una gran afición por la fotografía. Según Signorini, la revolución manchista fue «ayudada por la fotografía, es invención que no deshonra nuestro siglo y que no es culpable si alguno la utiliza [...] como si fuera arte». El propio Signorini, así como Cabianca y Cristiano Banti, viajaron a menudo a Francia en esos años, donde entraron en contacto no solo con los pintores de Barbizon, sino con fotógrafos como Le Gray, Nadar y Étienne Carjat, que influyeron poderosamente en su obra. Según Antoine Claudet, la obra de estos fotógrafos «era para el artista un diccionario que lo guía en la traducción del lenguaje de la naturaleza, un álbum de apuntes en el que siempre encuentra ideas flamantes y nuevas inspiraciones».
Otra influencia inicial del grupo fue la escuela de Posillipo, un grupo de pintores paisajistas napolitanos de los años 1820, entre los que destacaban Giacinto Gigante, Filippo Palizzi y Domenico Morelli. Asimismo, otra fuente de inspiración, especialmente por el realismo de sus composiciones, fueron las vedute venecianas del . Todo ello decantó al grupo especialmente hacia el paisajismo, de tal forma que Signorini llegó a afirmar: «la pintura de paisajes es arte moderno, es la manifestación característica de nuestro siglo». Sin embargo, además del paisajismo, otra importante influencia sería la pintura histórica, especialmente la obra de Francesco Hayez, en la que encuentran las raíces nacionales que les inspiraban en el momento de efervescencia nacionalista que vivían.
Referentes de varios miembros del grupo fueron también: Giuseppe Bezzuoli, profesor de pintura en la Academia de Bellas Artes de Florencia, un pintor sensible al cromatismo que, por lo tanto, se alejaba de los estrictos cánones academicistas, más centrados en el dibujo —Fattori y Lega fueron alumnos suyos—; y Luigi Mussini, un pintor purista que tenía una academia privada —en la que se formó Silvestro Lega—, donde enseñaba la obra de los maestros primitivos del Quattrocento, cuya obra admiraban los macchiaioli —análogamente a los prerrafaelitas ingleses y los nazarenos alemanes—. La obra de los primitivos renacentistas toscanos —especialmente Fra Angelico, Paolo Uccello y Piero della Francesca— llamó poderosamente la atención de los macchiaioli, que los consideraban unos antecesores. Según Mario Tinti, «el cuatrocentismo de los macchiaioli fue un hecho exquisitamente intuitivo y empírico, libre del prejuicio que acarrean las seducciones estéticas y las codificaciones teóricas».