La historia del feminismo incluye el conjunto de movimientos y teorías del mismo a lo largo del tiempo. Su alcance es discutido, tanto por la cronología (hay polémica sobre el momento de inicio) como por el tipo de fenómeno que tendría que comprender, puesto que se puede considerar que todos los colectivos que defienden la liberación de la mujer o que reivindican sus derechos forman parte de esta historia, o bien que solo hay que nombrar aquellos pensadores y grupos que se definen ellos mismos como feministas o que reflexionan sobre esta ideología. La conjunción entre filosofía, activismo social y la revisión de la historia y cultura desde el prisma de la mujer complican todavía más el panorama.
Tradicionalmente se ha dividido el feminismo en varias "olas" o etapas históricas. La Primera ola del feminismo supuso el nacimiento de la conciencia de la opresión de la mujer en diferentes ámbitos y se articuló a través de reivindicaciones sobre todo de carácter político o legislativo, encaminadas a lograr una situación de progresiva igualdad entre hombres y mujeres en la esfera pública. La segunda ola aumentó el campo de lucha para denunciar el patriarcado que reinaba, incluso de forma inadvertida para la sociedad, en varias esferas de la vida cotidiana. La tercera, por su parte, abandonó el concepto de un solo feminismo, para aceptar una diversidad de concepciones de género y su relación con otras esferas. Estas olas no son iguales en todo el mundo por ejemplo en los países árabes donde si existe un sistema patriarcal y las mujeres están sometidas a al hombre y dónde la lucha"feminista" no llega ni de cola, ni tienen un consenso unánime entre los estudiosos, puesto que las luchas se mantienen entre periodos y aparecen movimientos que son la evolución de asociaciones anteriores, que no se consideran superados. Así, por ejemplo, la lucha política que inició el movimiento formal del feminismo continúa vigente.Freedman, Estelle B. (2003). No Turning Back : The History of Feminism and the Future of Women. Ballantine Books.
Antecedentes
miniaturadeimagen|Ilustración de Christine de Pisan Usualmente se agrupan con el nombre de protofeminismo todos aquellos escritos o manifestaciones sobre la igualdad entre mujeres y hombres, o sobre la denuncia de la subordinación femenina, que son anteriores a la aparición del feminismo como teoría independiente. No se incluyen aquellas obras que hablan de mujeres célebres, como por ejemplo De mulieribus claris de Boccaccio, porque su propósito era simplemente completar un catálogo de biografías ilustres con un mensaje moral y no reivindicar el papel de las figuras que aparecen en ellas. En cambio, Christine de Pisan en La ciudad de las damas sí que muestra un objetivo de denuncia y polemiza con escritos de éxito de carácter misógino. Igualmente como reacción a un texto machista aparece Vita Christi, de Isabel de Villena, donde se retrata la figura de Jesús a partir de sus relaciones con las mujeres que lo acompañaron.
Ya en el , Moderata Fonte escribe argumentando el mérito de las mujeres, que puede ser incluso superior al de los hombres, en un claro cuestionamiento a la tradición, vigente desde Aristóteles, que indicaba que las mujeres eran incapaces de lograr metas intelectuales. Más adelante, Marie de Gournay insiste en esta línea, defendiendo la educación de todos los niños y niñas como vía para lograr el progreso. También denuncia los peligros que supone para una mujer depender absolutamente de su marido, una condición que en el primer feminismo moderno será una de las cuestiones fundamentales de debate. A finales del , François Poullain de la Barre recoge estos textos y amplía el campo de análisis, aplicando el razonamiento cartesiano para promover la igualdad de género. Examinando las facultades mentales, se puede concluir que no hay nada en la naturaleza femenina que pueda justificar o explicar la situación de subordinación que sufren, que entonces se tiene que señalar como de origen cultural. La defensa de la formación para superar esta desventaja es uno de los objetivos centrales de Mary Astell, una meta que se empezó a lograr en los salones cortesanos del , a menudo organizados por mujeres, donde se discutían diferentes cuestiones y que servían de plataforma para oír ideas muy diversas. En estos debates surgieron muchas de las ideas relacionadas con el feminismo que la Ilustración difundiría en décadas posteriores. Astell negó igualmente la base bíblica de la sumisión de la mujer, utilizando sus conocimientos de teología, como por ejemplo en sus comentarios a la Primera carta a los Corintios.
miniaturadeimagen|"Las tejedoras" en 1793, poco después se prohibirían en Francia todas las asociaciones políticas de mujeres Primero comenzó con la idea de crear una iglesia solo para mujeres. La Ilustración se caracterizó por la proliferación de ensayos filosóficos y por la introducción de un razonamiento intelectual laico. Una parte de los filósofos ilustrados como Jeremy Bentham (1681), Nicolas de Condorcet (1790) y especialmente Mary Wollstonecraft (1732) defendieron los derechos de las mujeres en sus escritos. Otros escritores importantes como Abigail Adams, Catharine Macaulay o Hedvig Charlotta Nordenflycht también expresaron puntos de vista feministas.Tomalin, Claire. The Life and Death of Mary Wollstonecraft. 144–155. Rev. ed. 1974. New York: Penguin, 1992.
Bentham explicó que la posición de inferioridad de las mujeres a nivel legal le hizo escoger la carrera reformista con solo once años. Hablaba de la igualdad entre sexos y abogaba por el voto femenino y el derecho de las mujeres a participar en política. Se oponía a los estándares sexuales y morales asimétricos entre mujeres y hombres. En An Introduction to the Principles of Morals and Legislation (1781) Bentham asevera contra la negación de los derechos de las mujeres en muchos países alegando que son mentes inferiores y lo desmonta relatando varios ejemplos de mujeres regentes.Miriam Williford, Bentham on the rights of WomenMiriam Williford, Bentham on the rights of Women, Journal of the History of Ideas, 1975.
El matemático y líder revolucionario francés Nicolas de Condorcet defendía los derechos humanos y abogaba tanto por la igualdad de las mujeres como por la abolición de la esclavitud. En el artículo De l'admission des femmes au droit de cité (Para el reconocimiento de los derechos civiles de las mujeres) y en un artículo a Journal de la Société de 1789 dirigido al nuevo gobierno de 1790 reivindicaba el sufragio femenino.Marie-Jean-Antoine-Nicolas Caritat, Marquis de Condorcet, On the Admission of Women to the Rights of Citizenship (1790), The First Essay on the Political Rights of Women. A Translation of Condorcet’s Essay “Sur l’admission des femmes aux droits de Cité” (On the Admission of Women to the Rights of Citizenship). By Dr. Alice Drysdale Vickery (with preface and remarks) (Letchworth: Garden City Press, 1912).David Williams,"Condorcet, Feminism, and the Egalitarian Principle." Studies in Eighteenth-Century Culture 5 (1976): 151+.Barbara Brookes, "The feminism of Condorcet and Sophie de Grouchy." Studies on Voltaire and the Eighteenth Century 189 (1980): 314+
Los primeros ensayos sobre "la cuestión de la mujer" criticaban el rol restrictivo de la mujer, pero no señalaban culpables de las desventajas de la mujer ni a los hombres. El trabajo de Mary Wollstonecraft Vindicación de los derechos de la mujer, es uno de los pocos escritos antes del que se puede denominar feminista sin miedo a la ambigüedad. Bajo los estándares modernos, su metáfora de la mujer como nobleza, élite de la sociedad, mimada, frágil y propensa a la pereza intelectual y moral, suena como un argumento masculino. Wollstonecrat creía que los dos sexos habían contribuido a esta situación y daba por sentado que la mujer tenía un poder considerable sobre el hombre.
En 1891 se fundó la que es considerada la primera organización feminista, la Sociedad Autónoma de Mujeres de Barcelona.
Principios del A principios del , el movimiento feminista se caracterizaba por ser un movimiento internacional sin fronteras. En Europa se consolida una conciencia común en las mujeres, sin importar su nacionalidad, de la condición que implicaba ser mujer. Ya a finales del , con el advenimiento del marxismo, las únicas dos tendencias dentro del colectivo eran “el feminismo burgués” y el “feminismo obrero/socialista”. Es decir, había surgido una categoría de diferenciación dentro del movimiento exclusivamente referido a la clase social.
Por un lado, para el feminismo burgués el reclamo principal era la obtención de igualdad en materia de derechos civiles con respecto a los hombres dentro de la sociedad. Dentro de la misma tendencias, parte de las reivindicaciones estaban basadas en el pedido de equidad frente a los hombres, priorizando el derecho al voto, acceso a puestos de trabajo, igualdad salarial, igualdad de derechos en casos de divorcio, derechos reproductivos (el aborto y métodos anticonceptivos) y el acceso a la educación. Mientras que por el otro, las mujeres obreras reclamaban primero por su clase social y sólo a través de ella era que demandaban sus propios derechos en condición de mujeres. Es decir, los reclamos eran por la socialización del cuidado de los niños, del hogar y de otras tareas domésticas que de esta forma permitirían el desarrollo final de una conciencia proletaria. Las mujeres socialistas percibían a las feministas como mujeres de la clase media que no tenían en cuenta a la clase trabajadora.
Sin embargo, si la justificación era la igualdad entre hombres y mujeres o contrariamente, la diferencia de roles que cumplían el ser hombre o mujer, el movimiento feminista, mantenía el carácter internacional por la reivindicación común del sufragio. Además de las formas de organización y demostraciones pacíficas que empezaron a realizar en forma de Conferencias Internacionales de mujeres socialistas o mismo, en alas específicas de los partidos mayoritarios de cada país, las manifestaciones feministas empiezan a radicalizarse.
El activismo varía entre movilizaciones multitudinarias, 2 Conferencias Internacionales de Stuttgart y Copenhague, huelgas de hambre, disturbios, bombas incendiarias y roturas de vidrieras. Las sufragistas inglesas incluso tuvieron su propia mártir en 1913.
Años previos a 1914 Durante los primeros años del , hubo figuras que fueron las principales abanderadas de la lucha por el derecho de las mujeres. Entre ellas están las feministas de la familia Pankhurst. Emmeline, junto a sus hijas Christabel y Sylvia, fundaron en el año 1903 la Unión Social y Política de las Mujeres (WSPU), que durante varios años encabezaron a sufragistas por las calles de Londres para establecer una ley a favor del voto femenino. Pero la guerra mundial corta con el servicio de Emmeline, y su hija Sylvia Pankhurst se aparta para unirse al socialismo obrero y seguir luchando fiel a los principios socialistas de la unión. El cual, desde el año 1901, buscaban levantar el derecho al voto y poner fin a la discriminación y explotación de las mujeres. Sus actividades iban centradas en recorrer los barrios obreros para organizar a las mujeres trabajadoras y luchar por sus demandas.