Juan Francisco Giacobbe ( Buenos Aires, Argentina, 27 de marzo de 1907 - ibidem, 31 de enero de 1990) fue un musicólogo, compositor, director , dramaturgo, poeta, filósofo, regisseur, científico y profesor de música argentino.

Actividad profesional Se graduó en el Conservatorio Nacional de Música y Arte Escénico en 1929. Estudió himnografía bizantina y canto gregoriano en el Monasterio de Santa María del Monte, en Cesena (Italia). Alumno y amigo de Maurice Ravel, fue considerado un hombre renacentista: músico (violín del trío de Tango "Giacobbe - Sureda - Castillo" e integrante del "Grupo de Boedo", compositor, filósofo, científico, poeta, dramaturgo, régisseur, director teatral, profesor de Composición ─y todas sus materias complementarias─, de piano y de órgano, y crítico musical. Fue asesor musical del Teatro Nacional Cervantes. organizador y Secretario general del Instituto Provincial de Arte de La Plata, Director de la Escuela Superior de Bellas Artes de la Universidad Nacional de Córdoba, Director del Conservatorio Nacional de Música y Arte Escénico y Académico emérito de la Academia Nacional de Ciencias de Buenos Aires. Publicó Rossini (1942), Chopin (1943) y Julián Aguirre: ensayo sobre su vida y su obra en su tiempo (1945). Compuso más de 200 obras, entre ellas, Missa brevis y Nuestra Señora de Luján. En 1940 fue premiado por la Comisión Nacional de la Cultura. Fue galardonado en 1989 con el Diploma al mérito Konex en Música clásica.

Mario García Acevedo escribió:

Tuvo variados intereses culturales y múltiples actividades ya que estudió teología, filosofía, cosmología, matemática, cosmovisión pitagórica, alquimia, historia de los símbolos y su encarnación en las artes, humanidades clásicas, metodología y sistemática de las ciencias, caracterología contemporánea, canto gregoriano, paleografía musical, himnografía bizantina, etnofonía, y todas las disciplinas del campo musical y concepción y realización escénica, además de ser académico de la Academia Nacional de Ciencias de Buenos Aires. En su actividad profesional viajó a Italia, Austria, Alemania, Francia y España.

Obras

Un catálogo completo de sus obras puede consultarse en http://www.juanfranciscogiacobbe.com/MUSICA/musica.html. Como compositor, Juan Francisco Giacobbe aportó a los antiguos modos griegos, la Misa Gregoriana, la polifonía de inspiración religiosa, la sonata y el concierto en sus distintos estilos, la música organística, la restauración prosódica y musical argentina, la etnofonía rioplatense en sus áreas rural y urbana, y también a los ordenamientos sonoros electrónicos.

Algunas de sus contribuciones al teatro más recordadas son ”El misterio de Nuestra Señora de Luján”, “Natividad”, la ópera alegoría “Martín Fierro”, y el ballet “Pampa”, referido este último a los símbolos fundamentales de su tierra desde su formación geológica hasta la edad de las ciudades. Otras obras destacables son la serie de los “Pajaritos criollos”, canción dramática cuyos versos le pertenecen, y en el piano su otra serie “Así se bailaba entonces”, su “Imagen de tango Nº 1” ─el tango como vivencia superior─ y su “Danza pampeana” Op. 1 Nº 1.

El lenguaje musical de Giacobbe es directo, convincente, tradicional y a la vez novedoso. Realizó amplios estudios sobre creadores musicales de todos los tiempos ─Palestrina, Monteverdi, Frescobaldi, Vivaldi, Bach, Pergolesi, Mozart, Beethoven, Rossini, Berlioz, Chopin, Verdi, Puccini, Ravel, de Falla, Schoenberg, Pizzetti, Respighi, Stravinski y nuestro Julián Aguirre. Su labor adoptó, a veces, la forma del libro, si bien se ha difundido, en su mayor parte, mediante el ensayo erudito ilustrado con la iconografía de época y el artículo, publicados en revistas y la monografía científica editada en separata. También fue autor de la "Historia general del arte en la Argentina", publicada por la Academia Nacional de Bellas Artes, Buenos Aires, 1984 y de la “Biografía de un hombre – El hijo del hombre”, sobre la vida y enseñanza de Cristo, que en Buenos Aires editó ‘Guadalupe’ en 1967.

Proposiciones doctrinarias

Algunas de sus opiniones doctrinarias fueron: La música en el rango de la más alta sabiduría se relaciona íntima y esencialmente con la milenaria tradición de las verdades primordiales, la matemática, la cosmología y los dones y movimientos del espíritu en orden al número y los símbolos cósmicos. Es imprescindible el filosofar para caer de veras en cuenta respecto de la significación sagrada y la función trascendente a la que pertenece la música de modo intrínseco. La forma bella que percibimos registra en su orden como un destello de la armonía superior invisible y trascendente. Todo quehacer esclarecido ─la música en grado ejemplar─ impone amor, reverencia, dignidad, rango, tradición, magisterio, fidelidad, humildad, perseverancia, libertad.

Edipo Rey Hizo la traducción del “Edipo Rey” de Sófocles que se presentó el 22 de febrero de 1979 en el Teatro Nacional Cervantes, con la música de escena de su coautoría juntamente con Juan Félix Roldán y tuvo a su cargo además la preparación de los coros.

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Academia Nacional de Ciencias de Buenos Aires - 28 de octubre de 1968

Presentación en la fecha del nuevo Académico JUAN FRANCISCO GIACOBBE,

por el Dr. Ramón Torres.

    "La Academia Nacional de Ciencias de Buenos Aires me ha encomendado una misión que me resulta al par que altamente honrosa muy grata a mi espíritu, tal es la presentación ante tan calificado auditorio, de un auténtico valor de la cultura argentina como es el nuevo Académico Juan Francisco Giacobbe.

Juan Francisco Giacobbe, estudió desde su adolescencia varias disciplinas del arte y del saber.

En 1930, cuando apenas tiene 23 años, gana como compositor con su ópera “Martín Fierro”, el Premio Beca Único “Giacomo Puccini”, que durante 6 años había sido declarado desierto.

Tal premio le permite perfeccionarse no sólo en el arte con grandes personalidades mundialmente reconocidas, sino que, dada su inclinación estudia y se perfecciona además en otras disciplinas.

En mérito a la brevedad dejaré de lado la trayectoria que como artista, en múltiples facetas, tiene Giacobbe en el ámbito nacional y extranjero y sólo lo presentaré como hombre de cultura y educador.

En París cursa Historia del arte en el Louvre y Filosofía del Arte (período gótico) en la Sorbona, al par que estudia con Lourjié introducción a la matemática.

Es ahí donde empieza a elaborar una teoría sobre la “Interferencia de las artes”.

En Italia define la corriente de su conocimiento cuando, por un permiso extraordinario, es admitido como huésped especial en el Monasterio Benedictino de Santa María del monte en Cesena, para estudiar: Canto Gregoriano, Himnografía bizantina y Filosofía Escolástica.

Allí bajo la dirección magistral de Don Bonifacio, encuentra la fuente crítica de sus conocimientos: la grafía del canto llano de procedencia geométrica medieval; los problemas de la duración y de la rítmica que obedecen a las leyes de la matemática Pitagórica; la teoría de las ciencias derivadas de la música que se rigen exclusivamente por un conocimiento específico de las entidades puras de una Filosofía de la Matemática.

Ya en el planteo de la Filosofía Escolástica, el dilema entre el saber trascendente y ciencia, está planteado con rigidez analítica y terminal.

Giacobbe encuentra en sus Maestros los introductores a todo ese mundo especial del conocimiento clásico. Don Bonifacio Borghini lo inicia en las disciplinas ya citadas, con las derivaciones de Semiografía y Paleografía, mientras Don Bernard Lefevre, lo introduce en la filosofía de la Matemática pura. Y es con el no menos célebre Giovanni Venini, uno de los más sagaces conocedores de Platón en la revaloración de nuestro siglo, que se entrega al análisis exhaustivo de la Matemática pitagórica en el Timeo y sus deducciones proporcionales en la Ciencia Física, entendida ésta desde luego, como una manifestación armónica de la Cosmología Divina.

Ya en aquel tiempo, sus estudios le confirman una idea constante en él: no hay ninguna disciplina del conocer que pueda ser autónoma. Y a la vez: el conocimiento de una sola disciplina, implica un saber más que complementario, de determinadas disciplinas del conocimiento universal.

Allí mismo tiene oportunidad de iniciarse en la Psicología Infantil y realiza experiencias que le serán de gran provecho.

Giacobbe queda ligado a sus Maestros a través de la correspondencia., empleando más de seis años para la maduración de los estudios iniciales en Cesena y Roma. Volverá para su confirmación hacia fines de 1938, cuando Lefevre y Venini han desaparecido, mientras continúa sus indagaciones hasta el día de hoy, con la valiosísima consulta de Don Bonifacio.

De vuelta en la Argentina divide en dos sus actividades: las artísticas y las culturales universales y comienza asía a poner en práctica su programática.

Formula en 1937, un programa especial y exhaustivo para la provincia de Buenos aires sobre las correspondencias de las disciplinas artísticas, creando el Instituto Provincial de Arte, que por razones pecuniarias no puede funcionar en plenitud.

Sin embargo en esta programación, Giacobbe inicia sus planteos científicos de las primeras Escuelas de Folklore, de Teatro, de Coro y Morfología Coral y de Dirección Orquestal y Coro del país.

Pero lo más significativo de este Instituto Provincial de Arte es la comunicación que establece con la enseñanza general, constituyéndose así en un organismo rector para la Reforma Educacional de la Provincia de Buenos Aires.

Miembro de la Comisión para la citada reforma educacional, Giacobbe, formula un programa de estudios para las escuelas elementales en el cual, las dos disciplinas artísticas de la escuela: dibujo y música pasan a ser radicales de la enseñanza elemental adaptándose al estudio de la geometría y la aritmética, por una parte y a la geografía y a la historia, por otra.

No habiéndose llevado a cabo en plenitud la mencionada reforma las formulaciones programáticas creadas por Giacobbe, fueron luego adaptadas a nuevos sistemas de vigencia actual.

Desde la Cátedra, la conferencia, la publicación, Giacobbe, persiste en su plan de unidad de la cultura. En 1948, interviene en la formación de la Escuela Superior de Bellas artes de la Universidad de Córdoba. En 1950, es nombrado Director de la misma y allí tiene oportunidad amplia de exponer su sistema, programarlo y llevarlo a la práctica, durante dos años. Los principios, el funcionamiento y la finalidad entre ciencia, arte y universidad, se hallan consignados en la preciosa publicación que la Universidad de Córdoba hace en 1951, opúsculo cuya proyección sigue siendo estudiado en nuestros días.

Director de altas instituciones de cultura y de arte, varias veces Jefe de extensión universitaria en las Universidades de Buenos Aires y de Córdoba, Giacobbe sigue infatigablemente la trayectoria de su idea.