El Velódromo de Tirador (), también conocido como Tirador, es una pista de ciclismo en pista al aire libre de Palma (Islas Baleares, España) activa entre 1903 y 1973. Fue la pista ciclista de referencia en España durante seis décadas hasta la construcción del velódromo de Anoeta (San Sebastián) en 1965. Desde 2015 es de titularidad municipal y en 2020 fue declarado Bien Catalogado por el Ayuntamiento de Palma.
Cerrado durante años, sufrió un proceso de abandono y degradación progresivo. El Ayuntamiento planeaba demolerlo para construir una zona verde; pero se salvó in extremis gracias a la acción de diferentes colectivos que lucharon por su preservación, como la Associació de Veïns des Fortí y la iniciativa ciudadana, en especial la del investigador Manuel García Gargallo, quien defendió su valor histórico y patrimonial. Ello llevó a retirar el proyecto inicial por otro que conserva la pista y que se llevará a cabo entre 2027 y 2028 para incorporarlo al llamado Bosque Urbano de Palma.
Ha sido una de las cuatro pistas en la ciudad, junto al Velódromo de Son Espanyolet (1893–1911), el actual Velódromo de Son Moix (1987) y el Velòdrom Illes Balears (antes Palma Arena) (2007).
Historia Orígenes y construcción Antes de la construcción del velódromo, este lugar había sido propiedad del gremio de cardadores desde el , y era el lugar donde limpiaban, estiraban y secaban las telas. Debe su nombre al proceso de estirar las telas (tirar en catalán antiguo significaba 'estirar').DCVB, s.v. «Tirador»
La sociedad ciclista palmesana Veloz Sport Balear fue la impulsora de su construcción. En la década de 1890 el ciclismo en pista empezaba a afianzarse en la isla y, con ello, afloraron varias pistas de escasa calidad y breve recorrido. Así nació el primer velódromo de la capital: Son Espanyolet, inaugurado en 1893. Como el resto, su construcción era técnicamente deficiente (fue reinaugurado dos veces más, para suplir sus defectos) y el Veloz Sport Balear (uno de los arrendatarios de la pista) pensó en construir un recinto de mejor calidad, amén de hacerlo en terrenos de su propiedad para garantizar su perdurabilidad. Para ello adquirió unos terrenos (entonces extramuros) de la ciudad, cercanos al torrente de Torrente de la Riera que antiguamente atravesaba la ciudad.
Se colocó la primera piedra el 4 de diciembre de 1898, pero diversas circunstancias (principalmente falta de liquidez) interrumpieron las obras en varias ocasiones y las prolongaron durante casi cinco años, hasta que fue inaugurada el 10 de agosto de 1903. Después de su inauguración, la actividad en Son Espanyolet cesó completamente y poco después desapareció.
Primeros años Su inauguración el 10 de agosto de 1903 fue un acontecimiento a nivel nacional y muy pronto se convirtió en la pista de referencia en España: allí se celebró el Campeonato de España de velocidad en 1904, prueba que había dejado de disputarse en 1897 por falta de una pista adecuada. A su vez propició el nacimiento del Campeonato de España de medio fondo en 1908, hasta entonces inexistente, ya que era la pista más adecuada para la disputa de pruebas de largo recorrido. A pesar de eso la afición ciclista en Mallorca pasaba entonces por un periodo de crisis y el aficionado solo respondía ante las grandes pruebas, así que durante el resto del año en el recinto se practicaban todo tipo de deportes, especialmente el fútbol.
Años de esplendor Los primeros años de la pista contribuyeron decisivamente a la consolidación y desarrollo de la afición ciclista mallorquina y al surgimiento de los primeros campeones de España locales a partir de 1913. Desde entonces la pista española estuvo dominada por ciclistas insulares durante décadas, especialmente en la modalidad de medio fondo. De esta primera época destacaron Simó Febrer Guixer y Miquel Bover Salom. En 1920 el Veloz Sport Balear planeó sustituir la pista por un velódromo cubierto de mayor capacidad y funcionalidad por el éxito de las pruebas disputadas, parecido al Velódromo de Invierno de París (Vel d'Hiv); pero no se concretó nada y la pista sobrevivió.
Entre 1921 y 1925 fue clausurado por una sanción federativa, pero al reabrirse recuperó su liderazgo en el ciclismo en pista español sin problemas. Sucesivamente fueron apareciendo pistas en España que podían ser una alternativa, como el Velódromo de Ciudad Lineal (Madrid), el Velódromo de Torrero (Zaragoza) o el velódromo de Sants (Barcelona), que llegaron a acoger varias ediciones del Campeonato de España de ciclismo en pista en los años 20 y 30; pero por diversos motivos todas fueron de breve duración, lo cual dejaba sucesivamente Tirador como único referente. En estos años sus protagonistas más destacados fueron Josep Nicolau, Rafel Pou y Bartomeu Flaquer. Los dos primeros fallecieron por sendas caídas en la pista.
Durante la Guerra civil española el velódromo estuvo prácticamente inactivo, pero no sufrió daños materiales. Al acabar el conflicto bélico recuperó su actividad con una fuerza igual o mayor y, salvo periodos puntuales, durante los años 40 y 50 su actividad ciclista fue constante a todos los niveles. Durante estos años el concurso de ciclistas extranjeros fue escaso, primero por la Segunda Guerra Mundial y después por el aislamiento diplomático del país. Estos años destacaron con luz propia los corredores Miquel Llompart y el propio Bartomeu Flaquer.
Aquellos años surgieron nuevas pistas en Campos (1935), Tortosa (1943), Mataró (1948) y otras de singladura más breve, que acogieron pruebas de importancia y campeonatos oficiales con asiduidad, pero sin llegar a desplazar la pista palmesana como principal referente.
La victoria del mallorquín Guillem Timoner en el Campeonato del mundo de 1955 celebrado en Milán supuso un espaldarazo para la pista, que desde entonces entró en el circuito de grandes pistas del mundo atraídos por el campeón local, asiduo corredor en la pista. Ello también coincidió con una generación de ciclistas mallorquines que alcanzaron relevancia internacional y ayudaron a consolidar el rango internacional de la pista como Pere Josep Gomila, Josep Escalas, Francesc Tortella o el campeón del mundo de medio fondo en 1965, Miquel Mas.
A partir de los años 50 surgieron periódicamente proyectos para sustituir el velódromo por otras instalaciones de mayor capacidad y funcionalidad, una vez superados los peores años de la posguerra y a causa de su gradual envejecimiento. A pesar de ello nunca se concretó nada y la pista sobrevivió. El momento de mayor riesgo fue el ambicioso proyecto municipal planeado en los años 60 por el alcalde Màxim Alomar para cubrir el torrente de sa Riera que atraviesa la ciudad y transcurría al lado de la pista, pero que finalmente fue descartado por su elevado coste.
Decadencia y clausura La inauguración del Velódromo de Anoeta (San Sebastián) en 1965, con la celebración del Campeonato del mundo ese mismo año marcó el inicio de su declive. A partir de entonces, Tirador dejó de ser la pista de referencia en España y entró en un proceso de decadencia irreversible. Dejó de acoger pruebas de primer nivel a partir de 1968 (aunque aún acogería campeonatos oficiales hasta 1972), su creciente deterioro y la pérdida generalizada de interés por las competiciones en pista en detrimento del ciclismo en ruta obligaron a su cierre definitivo en marzo de 1973. Los postreros proyectos de rehabilitación en colaboración con las federaciones Española o Balear no fructificaron y la construcción del Velódromo Andreu Oliver en la localidad vecina de Algaida en 1975 lo enterró definitivamente en el olvido.
Desde entonces sus propietarios, un Veloz Sport Balear en horas bajas, dedicó los terrenos a otros usos. En 1999 se construyeron pistas de pádel en el espacio central y un aparcamiento para los usuarios, para lo cual se mutiló la pista a la altura de uno de los peraltes para permitir el acceso de los vehículos. Y poco después, otro espacio del velódromo fue habilitado como depósito municipal de vehículos. Mientras tanto, la pista quedó abandonada y en un estado de degradación progresiva.
Expropiación y rehabilitación Desde los años 90 el Ayuntamiento de Palma planeaba la construcción de una extensa zona verde en el torrente de sa Riera denominada Sa Falca Verda (La Cuña Verde). El diseño del parque, según un proyecto de Manuel Ribas i Piera y aprobado en 2002, contemplaba la desaparición de la pista, salvo el Xalet de Gaspar Bennazar. En 2007 se inauguró la primera fase, el llamado Parc de sa Riera, y se continuaron los trámites de expropiación para la segunda, entre cuyos terrenos se encontraba el velódromo.
Los recursos judiciales presentados por los propietarios afectados y la tardanza en su resolución hicieron que la expropiación del velódromo se demorase hasta julio de 2015. Sin embargo, la municipalidad no pudo actuar porque la tasación de los terrenos y su pago posterior aún estaban pendientes de resolución judicial definitiva. En definitiva, la pista no fue municipal de pleno derecho hasta febrero de 2019.
Mientras tanto, el proyecto inicial de Sa Falca Verda para la zona había sido descartado. Cuando se produjo la expropiación en 2015 el Ayuntamiento de Palma había sustituido el diseño inicial de Ribas Piera por otro que mantuviera la histórica instalación integrada en la futura zona verde, más el solar anejo del antiguo Canódromo Balear. El nuevo diseño estuvo a cargo de la arquitecta Isabel Bennasar y la zona verde fue bautizada como Bosque Urbano.
Debido a la falta de mantenimiento hasta que la expropiación de 2015 fue definitiva, las instalaciones sufrieron una acelerado proceso de degradación hasta encontrarse en un preocupante estado de abandono y suciedad, además de la presencia de okupas. Mientras tanto, se tramitaba el proyecto de rehabilitación del velódromo y la dotación de presupuesto para su ejecución.
Finalmente, el 22 de mayo de 2025 fue presentado el anteproyecto de rehabilitación de la pista para convertirla en zona verde, según diseño de las arquitectas Isabel Bennasar y Corina Dindareanu.
Descripción La pista El velódromo tiene una cuerda de 333,33 metros y 6 metros de ancho, con dos peraltes macizos de cemento (encarados a Levante y Poniente) y gradas a cada lado de las rectas: principal (Norte) y general (Sur), con capacidad para aproximadamente 2000 espectadores. Debido al carácter alargado de los terrenos adquiridos por el Veloz Sport Balear, la elipse de la pista es más alargada de lo normal para adaptarse al perímetro de la finca: sus rectas tienen un recorrido mayor y sus peraltes son más cerrados de lo normal, además de más inclinados para compensar su acentuada curvatura. A consecuencia de ello el espacio central tiene un área aproximada de 110 por 33,3 metros.
La tribuna cubierta (Xalet) A principios de febrero de 1918 el Veloz Sport Balear emprendió obras para mejorar las instalaciones que pasaron por arreglar la pista, rehacer los muros que la circundaban y renovar la tribuna cubierta del peralte de Poniente, hasta entonces provisional. El arquitecto Gaspar Bennazar, a la postre arquitecto municipal de la ciudad, fue quien diseñó la nueva tribuna cubierta en dicho peralte. A finales de marzo las obras se encontraban muy avanzadas, por lo que a corto plazo debió empezar a funcionar. La construcción, en forma de templete rectangular, pronto fue conocida como es Xalet (el Chalet). Además de servir de tribuna, también dispensaba servicio de cafetería y terraza para los socios, ofreciendo una perspectiva privilegiada de las pruebas ciclistas que allí se disputaban. En los años 70, cuando el velódromo cesó su actividad, el edificio fue reformado. Los arcos de la tribuna fueron tapiados y el edificio dividido en dos pisos, para trasladar allí el local social del Veloz Sport Balear.