El museo de Arqueología de Cataluña en Gerona se instaló en 1857 en el monasterio de San Pedro de Galligans, en Gerona (Cataluña, España), donde continúa ubicado en la actualidad. Los espacios que ocupa son la iglesia y el claustro, al cual se le añadió una galería superior en el . Es un claustro que conserva su estructura primitiva con las columnas y capiteles historiados que conforman una notable muestra del románico catalán. Los primeros materiales arqueológicos proceden en buena parte de Ampurias. El museo incluye materiales desde la época prehistórica hasta la Edad Media.

En 1962, el museo fue declarado monumento histórico-artístico, por lo que es bien de interés cultural con categoría de monumento.

Historia del museo mini|Claustro Debido a la exclaustración de los monjes y siguiendo las leyes de desamortización del patrimonio de las comunidades de los monasterios de Gerona (en 1835), su patrimonio fue recogido y depositado a buen recaudo en distintas instituciones. La recolección de todas estas piezas formarían parte de lo que fue el Museo Provincial de Antigüedades de Bellas Artes de Gerona, que se creó en 1846. Este mismo año empezó de manera sistemática la excavación de numerosos yacimientos grecorromanos en la provincia,Sobre todo el yacimiento de Ampurias y las lápidas y esculturas romanas de Gerunda que salieron a la luz en espacios que habían sido destruidos durante la Guerra de la Independencia Española. y en años sucesivos se recibieron donaciones y depósitos de otros museos y de particulares, que incrementaron valiosamente el patrimonio.Fueron muy importantes las donaciones en depósito del Museo del Prado.

Todas estas obras recopiladas tuvieron que repartirse en diversos lugares, algunos no muy apropiados para su exposición, hasta que en 1857 se trasladaron al monasterio de San Pedro de Galligans donde se abrió en 1870 un nuevo museo. A tal efecto se adaptó el claustro, se construyó sobre él un segundo piso y en 1939 se añadió la iglesia que ya había dejado de tener culto religioso. En 1976 todas las piezas que pertenecían a la sección de Bellas Artes fueron trasladadas al palacio episcopal que es la sede del Museo de Arte de Gerona. En el monasterio quedó el material arqueológico, que fue catalogado y reorganizado en 1981.

En 1990 se inauguró el complejo con el título de Museo de Arqueología de Cataluña con los fondos de los museos arqueológicos de Gerona y Barcelona más los yacimientos de Ampurias, Olèrdola y Ullastret.

Los fondos del museo La gran colección de piezas expuestas comprende un período que transcurre desde el Paleolítico hasta la época medieval.

Existe también una importante colección arqueológica de minerales y malacología en la sección de Ciencias Naturales, que fue una donación del maestro y naturalista Isidre Macau Teixidor (1882–1946).thumb|300px

En el claustro Planta alta Se exponen los ejemplares prehistóricos correspondientes al Paleolítico, Neolítico, Bronce Final y Edad de Hierro. Esta etapa ofrece una gran colección de urnas cinerarias de cerámica. Otra sección está dedicada a la cultura ibérica y a los pueblos colonizadores fenicios y griegos, con objetos como cerámica, exvotos, epigrafías, útiles diversos, etc. Las aportaciones de Ampurias y Rosas son muy interesantes, con lápidas inscritasSe halló una inscripción sobre plomo en Castell de la Fosca (Palamós). y la gran pieza de la máscara encontrada en Quart, que representa una divinidad masculina. La mayoría son materiales del año 218 a. C. en adelante, época en que los romanos llegaron a Ampurias. De este periodo se encontraron utensilios y herramientas de actividad industrial, comercial y de uso doméstico y vida cotidiana.

Planta baja En este lugar están depositados los sarcófagos medievales procedentes de diversos monasterios desamortizados de Gerona, así como epigrafía medieval. También se dispusieron en este espacio un conjunto de lápidas sepulcrales hebreas procedentes del cementerio judío de la ciudad.

En la iglesia thumb|200px

Para la zona de la iglesia se dejaron las piezas relacionadas con la conquista y romanización de la provincia que fueron halladas en Besalú, Caldas de Malavella y Ampurias. Hay secciones con joyas y fragmentos de cerámica y otras dedicadas al culto de los muertos, con exvotos, urnas cinerarias, lámparas votivas, amuletos, etc. Otra sección importante está formada como consecuencia de las exploraciones submarinas, con ánforas, vasos de cerámica ática, vidrios, etc. Se exhiben además tres miliarios de gran interés hallados en Palau Sacosta y en Sarriá de Ter y un mosaico encontrado en la villa de Bell-lloc del Pla.

En la antigua sacristía de la iglesia puede verse un sepulcro del conocido con el nombre de Las Estaciones, procedente de Ampurias.

Piezas y objetos destacados Vajilla de lujo. Es bien sabido que los romanos acomodados estaban acostumbrados a celebrar grandes cenas o banquetes, que recibían el nombre de convivio. Las vajillas eran de metal que, en función de la categoría de la casa, podía ser bronce, plata o incluso oro. Cabe añadir que eran pocas las familias que podían tener toda la vajilla metálica, pero disponemos de información porque los autores latinos, en especial los poetas satíricos, hacían escarnio de ello, sobre todo a raíz de la ostentación propia de los nuevos ricos. De hecho, a menudo solo eran de metal las copas y algunas bandejas o piezas rituales. Más adelante, las piezas para beber acabarán siendo de cristal, un material que en un primer momento, a finales del e inicios del , también era un elemento de lujo. Pero lo que más abundaba en las buenas mesas romanas del territorio catalán, y en todas aquellas que querían parecerse a ellas, era la vajilla de cerámica. Se trata de las vajillas del tipo terra sigillata, denominadas así porque llevan el sello del productor, y también porque los motivos decorativos de los moldes se hacían a partir de sellos. Documentadas en el y , estas cerámicas provenían, en un inicio, de Italia y, posteriormente, de la Galia (actual Francia). Las piezas estaban cubiertas de un barniz muy característico de tonos rojizos y anaranjados. En Baetulo (Badalona) se han documentado una gran variedad de piezas, pero sobre todo abundan los platos, los cuencos y las pequeñas copas, así como grandes cuencos profusamente decorados. Los platos, de varios tamaños, servían para presentar los alimentos sólidos, a menudo servidos ya troceados desde la cocina para que los comensales pudieran ingerirlos mejor, reclinados en los triclinios. Los cuencos contenían caldos y cremas; las copas, vino, y los grandes cuencos decorados, frutas, legumbres cocidas, estofados o sopas. thumb|300px Pico del Montgrí sobre guijarro de pórfido. El pico de Montgrí, procedente del Cau del Duc, es un utensilio apuntado cortado por una sola cara. Está realizado sobre un guijarro de pórfido tallado mediante percusión con una piedra. Los guijarros utilizados en la confección de estos utensilios provenían del cauce del río Ter, situado a poca distancia de la cueva. La documentación generada en torno a la cavidad durante la primera mitad del y su amplia difusión provocaron que, en algunos círculos de prehistoriadores europeos, se usara el término pico del Montgrí para denominar los utensilios unifaciales apuntados. Núcleo levalloisiense de cuarzo. Durante el Paleolítico medio, se desarrollan métodos de talla que tienen como objetivo conseguir lascas con formas más o menos estandarizadas. Para obtenerlas, se tallaba un bloque de piedra siguiendo una serie de pasos predeterminados y desarrollando un método preconcebido. Finalmente, estas lascas con amplios bordes cortantes se utilizaban directamente o se preparaba el corte para darle una función determinada. El nombre de la técnica proviene del lugar donde fue identificada: el yacimiento francés de Levallois-Perret. Arpón decorado de hueso. Arpón realizado sobre cuero con incisiones decorativas. La presencia de la especie Homo sapiens comportó la sofisticación de las técnicas de caza, así como de los utensilios utilizados. Durante el Paleolítico superior se documenta el uso del propulsor y del arco. Los arpones con una o dos filas dentadas constituían útiles muy eficaces en el momento de sujetar a la presa. Su uso se relaciona a menudo con la pesca. Gargantilla en concha y hueso. Gargantilla elaborada con conchas de molusco de la familia de los Dentaliida (Dentalium) y de los Turbinidae (Turbo) y un colmillo perforado de ciervo. A partir del paleolítico superior, con la presencia de Homo sapiens, aumenta el número de elementos relacionados con la ornamentación personal así como diversas manifestaciones artísticas sobre soportes muebles e inmuebles, como por ejemplo las pinturas. Núcleo de sílex melado. Durante el Neolítico, se documentan amplias redes de intercambio de materias primas, por ejemplo de sílex melado, posiblemente procedente de la Provenza, la calaíta de Gavà y la obsidiana de la isla Lipari, cerca de Sicilia. El sílex de color melado aparece durante el Neolítico pleno en forma de láminas, puntas de flecha y núcleos. Generalmente, este tipo de sílex se talla utilizando la técnica de presión y forma parte de ajuares de entierros. Cacerola de cerámica realizada a mano. Vaso cerámico realizado a mano, de forma hemisférica y de tamaño mediano, con cuatro pequeñas asas tubulares y un pico pequeño o pitorro. Durante el Neolítico pleno, los vasos cerámicos aparecen relacionados con las inhumaciones y depositados como ajuares. Esta cacerola, recuperada en la inhumación de Fonteta, es única tipológicamente en el contexto de los entierros documentados en Cataluña. Cuentas de oro. Cuentas de collar formadas por láminas de oro plegadas. Hay que relacionar el conocimiento de las técnicas ligadas a la metalurgia con el trabajo de diferentes metales, como el oro y el cobre, que tienen un punto de fusión similar (±1050 a. C.). El oro nativo es el metal más manejable y dúctil que se conoce. A causa de la facilidad con que se trabaja, es uno de los primeros metales utilizados en la prehistoria catalana, y aparece en el Neolítico final. Alabarda de cobre. Arma ofensiva formada por una lámina de cobre triangular reforzada por un nervio central. Llevaba un mango transversal, perpendicular o ligeramente oblicuo, al que se sujeta mediante tres remaches. Este tipo de arma es de aparición frecuente en las tumbas masculinas de la cultura de El Argar (Andalucía oriental y Murcia). Por este motivo, constituye un hallazgo excepcional en esta área del noreste peninsular. Alfiler de bronce. Pieza que representa dos cabezas enrolladas con dos vueltas en forma de antenas. Pertenece al ajuar de una tumba de la necrópolis de Can Bec de Baix. El ritual funerario más usual es el de la incineración. Al lado de la urna con los restos humanos, algunas tumbas contienen vasitos de acompañamiento y objetos personales de bronce y, en las más modernas, de hierro. Hacha de bronce. El depósito de Ripoll fue hallado en un escondrijo, en el paraje llamado Pla d’en Pere, a dos quilómetros al norte de Ripoll. Estaba formado por un conjunto de catorce utensilios de bronce muy desgastados, de los cuales once son hachas de diferentes procedencias y épocas, una punta de lanza, un cincel y una contera. El hacha es de origen centro-mediterráneo, pero proviene directamente de la zona atlántica francesa. Está datada entre el 900 y el 800 a. C. y el escondrijo de Ripoll es de antes del 850 a. C. Urna de incineración de cerámica realizada a mano. Las tumbas de la necrópolis contienen la urna cineraria, casi siempre decorada y cubierta con una tapadera, ambas de cerámica. Muy pocas tienen ajuar funerario. Se ha documentado una mortalidad infantil y juvenil muy alta en este lugar.