miniatura|Iglesia de San Juan Bautista Marchena es un municipio y villa española perteneciente a la provincia de Sevilla, en la comunidad autónoma de Andalucía. Cuenta con una población de . Se sitúa a una altitud de 130 metros sobre el nivel del mar y a 58 kilómetros de la capital de provincia, Sevilla, en la comarca denominada La Campiña.

Es conocida por su Semana Santa y, muy especialmente, por su importante conjunto monumental (declarada conjunto histórico-artístico) donde destacan la iglesia de San Juan Bautista y el Arco de la Rosa. Además, el municipio se caracteriza por su vínculo con el flamenco y por ser cuna de importantes artistas como Pepe Marchena o el guitarrista Melchor de Marchena.

Geografía Integrado en la comarca de La Campiña, se sitúa a 58 kilómetros de la capital provincial. El término municipal está atravesado por las siguientes carreteras:

Autovía autonómica A-92: Sevilla - Granada - Almería. Carretera autonómica A-364: conecta Écija con la autovía A-92. Carretera autonómica A-380: conecta Carmona con La Puebla de Cazalla. Carretera autonómica A-407: conecta Fuentes de Andalucía con Osuna. Carreteras locales que permiten la comunicación con La Puebla de Cazalla, Lantejuela y Paradas.

El relieve del municipio es predominantemente llano y poco accidentado, propio de la comarca a la que pertenece, caracterizada por suaves cerros y lomas. El río Corbonés, afluente del Guadalquivir, es el principal curso fluvial y atraviesa el territorio de sur a norte. Además, existen varios arroyos tributarios del Corbonés. La altitud oscila entre los 208 metros al sureste (cerro del Mojón del Encendro), en el límite con La Puebla de Cazalla, y los 80 metros al norte, a orillas del Corbonés. El pueblo se alza a 129 metros sobre el nivel del mar.

Historia Antigüedad y Medievo La situación de Marchena en el centro de la campiña Sevilla, en un punto de comunicaciones entre las ciudades de Sevilla, Antequera y Écija, trajo una presencia de población humana desde la prehistoria. Existió un asentamiento tartésico, denominado Montemolín, en las cercanías de la actual población. Existen también restos que atestiguan pobladores romanos en esta área, aunque no existen constancia de una estructura urbana compleja. No existen tampoco datos sobre una colonia romana denominada Martia, como han afirmado historiadores locales.

En época romana debió ser una explotación agrícola (villa) de escasa población, cuyo propietario de nombre Marcius dio nombre a Marciana, de donde Marchena. Existen testimonios de pobladores en el periodo visigodo, pero no es hasta el dominio islámico cuando la ciudad se conformó con la estructura que actualmente se pueden distinguir. Fue denominada por los musulmanes como Marsenʿah; debido a la gran cantidad de olivos que rodeaban la población, alcanzó un gran desarrollo urbanístico y fue amurallada (siglos -).

Pasó a manos cristianas a mediados del , durante el reinado de Fernando III de Castilla, convirtiéndose en villa de realengo, hasta que durante el reinado de Fernando IV de Castilla, en el año 1309, fue concedida a Fernando Ponce de León, bisnieto del rey Alfonso IX de León, aunque antes había pertenecido a Alonso Pérez de Guzmán, célebre defensor de la ciudad de Tarifa. Durante varios siglos el señorío de Marchena estuvo en manos de la familia Ponce de León, de la que procede la casa de Arcos. En 1367 Juan Ponce de León, señor de Marchena, fue ejecutado en Sevilla junto con el almirante mayor de la mar Egidio Boccanegra, y en 1368, un año después, Marchena y sus tierras fueron saqueadas y devastadas por el rey Muhammed V de Granada, aliado del rey Pedro I de Castilla, que también derribó los muros de la villa.

El nombre actual de la población procede de un decreto de los Reyes Católicos. El núcleo urbano en época musulmana se componía de la alcazaba, situada al norte, y del caserío, que se extendía hacia el sur ocupando toda la colina. Las calles partían de las puertas principales y tendrían múltiples quiebros y adarves. Las manzanas serían irregulares, con grandes patios interiores y plazas encadenadas. Durante el periodo cristiano medieval (siglos y ) se reutiliza la ciudad árabe, se renueva el caserío intramuros, se reconstruyen las murallas, se transforma la vieja Alcazaba en un auténtico castillo señorial y se realizan obras en el Palacio Ducal.

Siglos a miniatura|Casa del Ave María, del |izquierda Desde finales del a principios del , Marchena cuenta con varias puertas, que enlazan con los principales caminos de salida. Por el oeste, la Puerta de Sevilla (conocida como "el Arco de la Rosa"), que todavía hoy se abre a una plaza triangular exterior, y de la que parten las calles que terminarán conformando el barrio de San Miguel. La Puerta de Morón, en el ángulo sur, ha llegado hasta nosotros envuelta en edificaciones. Su entorno exterior (la plaza hoy conocida como "los Cuatro Cantillos") ha constituido un punto clave para el desarrollo del núcleo, por suponer el cruce de cuatro calles, dos de ronda exterior, otra coincidente con el camino de Morón (que originará el barrio de San Sebastián) y la cuarta de separación entre San Miguel y San Sebastián. Las puertas de Carmona, al noroeste, y de Osuna, al sureste, han desaparecido, aunque junto a esta última persiste un espacio de plaza, que origina a partir del el barrio de San Andrés.

La expansión exterior de los siglos y parte, por tanto, de las puertas de Sevilla, de Morón de la Frontera y de Osuna, tomando como directrices los caminos hasta colmatar la colina situada al suroeste de la vieja ciudad amurallada. En la actualidad, Marchena se asienta sobre dos colinas de similar altitud, unidas por una vaguada por la que discurre el camino de Morón. Durante el , se van ocupando las áreas de crecimiento exterior con palacios y casas de importante valor arquitectónico. En el área intramuros se construye la plaza de Arriba, de gran regularidad y dimensión, y donde se sitúa el viejo ayuntamiento y el desaparecido palacio de los Duques de Arcos. Esta plaza está formada por viviendas de cuatro plantas y se accede a ella por cuatro grandes arcos, tres en las esquinas y uno en el centro del frente occidental.

Siglos y En el comienza a decaer dicha plaza, desplazándose el centro cívico al entorno de la Puerta de Morón. La vieja ciudad intramuros (el barrio de San Juan) se abandona y degrada, potenciándose los barrios de San Miguel y San Sebastián. El ferrocarril llegó al municipio en 1868 con la inauguración de un tramo de la línea Utrera-La Roda, cuya construcción no se completaría hasta una década más tarde. Unos años más tarde se inauguró otro trazado, la línea Marchena-Valchillón. Ello convirtió a la estación de Marchena en un nudo ferroviario de cierta importancia.

A finales de este siglo la construcción del ferrocarril, la mejora de las carreteras y la incipiente industrialización permiten una recuperación económica, que será la base del extraordinario desarrollo que se produce en la primera mitad del . En estos años surge el llamado camino de la Estación, hacia el noroeste, eje ordenador de los asentamientos residenciales de la década de 1960. También se reordenan las grandes manzanas periféricas del barrio de San Sebastián y se construyen las nuevas barriadas Juan XXIII y de la Paz. En 1960 se edifica un nuevo Ayuntamiento, ordenándose la plaza en la que se encuentra, situada en el ángulo sur de la ciudad murada y cerca de la vieja Puerta de Morón de la Frontera. La agricultura continuó teniendo una gran importancia en la economía de la zona. Durante el régimen franquista el Servicio Nacional del Trigo promovió la construcción en el municipio de un silo para el almacenamiento del grano, el cual entraría en servicio en 1952. Años más tarde se levantaría un segundo silo. Paralelamente, de cara a la producción olivarera, también promovió la construcción de un Almacén Regulador de Aceite.

Demografía Cuenta con una población de .

Economía miniatura|Plaza Ducal, Marchena La principal actividad económica del municipio fue tradicionalmente la agricultura, especialmente cereales y olivo. Esta dejó paso hace unas décadas al sector servicios e industrial en Marchena, aunque con fuerte implantación de la industria de transformación agroalimentaria y de productos ganaderos, destacando PROCAVI en la matanza y envasado de carne de pavo. Para el envasado de aceite y aceituna existen las empresas "Marciense", "Molino Los Pérez" y "Casil", y para la producción y distribución de huevos "Huevos Camacho". Existen además empresas vinculadas a la producción agrícola como SEAGRO, dedicada a la selección y distribución de semillas y mejoras de cultivo.

La evolución experimentada por la actividad industrial en los últimos años se puede considerar positiva, ya que el número de establecimientos industriales ha experimentado un crecimiento destacado. Como gran empresa "PROCAVI", uno de los mataderos de pavo más grandes de Europa, dedicados a la matanza y envasado de carne de pavo para el grupo Fuertes. Actualmente da empleo en Marchena a unos 1000 trabajadores.

En el sector textil destaca Nuribel, productora de ropa para varias marcas nacionales, y Abuela Tata, dedicada a la moda infantil y de bebé. Y en el sector de transformación de la madera destaca "Cilpe". Hay además varias empresas de construcción pujantes.

Marchena tiene una fuerte especialización en la industria manufacturera, que engloba a la que produce una transformación física o química de materiales y componentes en productos nuevos, con el trabajo efectuado por máquinas o mano de obra. En dicho tipo de industria se engloba el 97 % de los establecimientos industriales del municipio. Dentro de esta especialización se observan determinadas actividades que tienen un papel más destacado, especialmente la alimentación, bebidas y tabaco, la fabricación de productos metálicos, la industria textil y la del mueble.

La rama de actividad de la alimentación, bebidas y tabaco aglutina al 28 % de todos los establecimientos, aunque en ella es especial mente destacable la alimentación, que engloba a 24 establecimientos, lo que equivale a más del 16 % total y más de la mitad de su rama; le siguen las bebidas, con 5 establecimientos, lo que muestra la importancia que tienen los establecimientos vinculados a productos de primera necesidad y la fuerte vinculación que tiene la industria agroalimentaria con Marchena, donde la transformación de productos provenientes de la agricultura y ganadería es importante para la obtención del producto final.

A continuación le seguiría la fabricación de productos metálicos, actividad industrial con fuerte arraigo dentro del municipio, que representa el 17 % total. Se encuentra muy vinculada, junto con otras actividades, al fuerte peso que dentro de la economía local representa la actividad constructora.

En tercer lugar se encuentra la industria textil y confección, con el 13,5 %, que se ha erigido en protagonista de la industria local al contribuir a su diversificación, dedicándose todos sus establecimientos en la confección de prendas de vestir y accesorios, aunque en realidad la existencia de un elevado porcentaje de economía sumergida desvirtúa el número de establecimientos totales, y también las cifras de empleo oficiales. Las empresas de la confección tienen dos sistemas de trabajo: realizando íntegramente el proceso productivo de diseño, patronaje, cortado, montaje, empaquetado, etiquetado y comercialización; o bien, desviando las tareas de montaje hacia la producción en domicilios o talleres subcontratados y asumiendo el resto de tareas.