miniaturadeimagen|Pilares de la ciencia abierta, UNESCO (2021) La ciencia abierta () es el movimiento que promueve el acceso abierto a la investigación científica, incluidas las publicaciones, los datos, metodología, código, entre otros, de manera que éstos sean accesibles a todos los niveles de la sociedad, tanto para aficionados como para profesionales, especialmente de aquel conocimiento científico generado con fondos públicos. Así mismo, la ciencia abierta señala la importancia de repensar y transformar distintos aspectos fundamentales en la construcción de conocimiento científico, tales como la evaluación científica, las infraestructuras, la accesibilidad al público, la colaboración entre científicos y la distribución democrática del conocimiento científico. Por otra parte, la iniciativa de ciencia abierta considera la conveniencia de la incorporación de experiencias no científicas en el proceso de construcción de conocimiento mediante proyectos de ciencia ciudadana.

Historia Antes de las revistas científicas Antes de la llegada de las revistas científicas, los científicos tenían poco que ganar y mucho que perder al dar a conocer sus descubrimientos. Muchos científicos, por ejemplo Galileo Galilei, Johannes Kepler, Isaac Newton, Christiaan Huygens y Robert Hooke, reclamaban sus descubrimientos, describiéndolos en documentos codificados en anagramas o cyphers y luego distribuían el texto codificado. Su intención era desarrollar su descubrimiento en algo de lo que podrían beneficiarse y hasta entonces no lo revelaban como suyo propio.

El sistema de ocultar los descubrimientos causó problemas porque significaba que éstos no fueron compartidos con rapidez y que a veces era difícil para el descubridor probar su autoría. Tanto Isaac Newton como Gottfried Leibniz reivindicaron la autoría en el descubrimiento del cálculo. La explicación de Newton era que él escribió sobre el cálculo entre los años 1660 y 1670, pero nunca se publicaron hasta 1693; en cambio, Leibniz publicó un tratado sobre el cálculo en 1684. Los debates sobre las autorías son inherentes a sistemas en los que la ciencia no se publicaba abiertamente y esto fue un problema para los científicos que querían beneficiarse de su autoría.

Estos casos son representativos de un sistema de mecenazgo aristocrático en el que los científicos recibían financiamiento para desarrollar de forma inmediata cosas útiles o cosas para entretener. En este sentido, los científicos daban prestigio a sus mecenas de la misma manera que lo hicieron los artistas, escritores, arquitectos y filósofos. Por ello, los científicos estaban bajo presión para satisfacer los deseos de sus mecenas.

Aparición de las academias y revistas científicas Finalmente, el sistema de mecenazgo individual dejó de proporcionar la producción científica que la sociedad comenzaba a exigir. Los mecenas individuales no podían financiar suficientemente a los científicos, quienes tenían carreras inestables y necesitaban financiación regular.

Lo que cambió esto fue la tendencia de poner en común la investigación por múltiples científicos en una academia financiada por múltiples usuarios: en 1660 Inglaterra estableció la Royal Society y en 1666 los franceses establecieron la Academia Francesa de las Ciencias. Entre los años 1660 y 1793, los gobiernos le dieron reconocimiento oficial a otras 70 organizaciones científicas modeladas posteriormente a partir de esas dos academias.

En 1665 Henry Oldenburg se convirtió en el editor de la primera revista científica Philosophical Transactions de la Royal Society, que fue la primera revista académica dedicada a la ciencia y la base para el crecimiento de la publicación científica. En 1699 se registraban unas 30 revistas científicas y hacia 1790 llegaban a 1052. Desde entonces, la publicación de revistas científica se ha expandido a tasas aún mayores.

Colaboración entre academias En la actualidad, muchas academias tienen investigadores que presionan a universidades públicas e instituciones de investigación para participar en el desarrollo tecnológico, a través de esta posibilidad de compartir investigaciones y recursos.

Algunos productos de investigación tienen el potencial de generar ingresos comerciales y, en la esperanza de capitalizar estos productos, muchas instituciones no dan acceso libre a dicha información y tecnología, lo que propiciaría avances científicos en general.

Universidad y ciencia abierta Aunque la ciencia abierta sigue recorridos diferentes en función del país, muestra una tendencia gradual a incrementarse. En el caso español, las políticas de ciencia abierta de las universidades públicas tuvieron como consecuencia que, entre 2015 y 2021, la producción científica en acceso abierto se duplicara, al pasar de 24.023 a 54.491 publicaciones, alcanzando un pico de crecimiento anual del 22 % en 2020. De acuerdo con el informe del Observatorio IUNE, la tendencia se ha consolidado: en 2024, casi siete de cada diez artículos (69,31 %) de las universidades públicas españolas se publicaron en acceso abierto.

Historia del término Si bien Steve Mann asegura haber sido él quien acuñó el término inglés Open Science ("ciencia abierta") en 1998 (año en el que también creó el nombre de los dominios openscience.com y openscience.org, que vendió a degruyter.com en 2011), en realidad fue Daryl E. ChubinDaryl E. Chubin quien lo usó por primera vez en su ensayo "Open Science and Closed Science: Tradeoffs in a Democracy" ["La ciencia abierta y la ciencia cerrada: ventajas y desventajas en una democracia"] al referirse a las normas hoy vigentes.Surveillance (oversight), Sousveillance (undersight), and Metaveillance (seeing sight itself), CVPR 2016, pp. 1408–1417. El ensayo de Chubin fue básicamente una nueva revisión de la propuesta que presentó Robert K. Merton en 1942 de lo que ahora se conoce como las normas de Merton (también abreviadas en inglés como "normas CUDO") para las prácticas y modos de comunicación ideales de las ciencias (comunismo, universalismo, desinterés y escepticismo organizado). El término se usaba ocasionalmente en los setenta y en los ochenta en varios programas académicos para aludir a diferentes asuntos, pero es evidente que Steve Mann no merece el crédito de haber inventado este término o el movimiento que condujo a su adopción.

Manual de la capacitación para la ciencia abierta En el año 2018, catorce autores especialistas en el área se reunieron en Hannover para crear un manual para la formación en ciencia abierta (que puede descargarse sin costo aquí) con la finalidad de brindar lineamientos, ideas y estrategias para capacitación. El manual tiene la forma de libro colaborativo (book sprint) lo que refleja su proceso cooperativo de redacción.

El propósito del documento es proporcionar a los lectores “orientación y recursos abiertos a profesores de ciencias y cualquier persona interesada en aumentar el nivel de transparencia y participación en la práctica e investigación y sugerir actividades de formación que se puedan adaptar a entornos distintos".

Instrumentos normativos Dos marcos de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO) anteceden normas para la aplicación de conceptos relacionados con la ciencia abierta: la Estrategia sobre la contribución de la UNESCO a la promoción del libre acceso a la información y la investigación científicas, aprobada por la Conferencia General en su 36.ª reunión (2011) y la Recomendación sobre la ciencia y los investigadores científicos, aprobada por la Conferencia General de la UNESCO en su 39.ª reunión (2017).

En noviembre de 2019, la UNESCO recibió el mandato de sus 193 Estados miembros de llevar a cabo un diálogo mundial sobre la ciencia abierta con el fin de definir normas y crear un instrumento normativo.

Luego de un proceso consultivo, inclusivo y participativo de dos años, en la Asamblea General de UNESCO del 23 de noviembre de 2021, los representantes de los gobiernos aprobaron la Recomendación de UNESCO sobre Ciencia Abierta. Las mismas aconseja a los Estados miembro aplicar las disposiciones para hacer efectivos, en sus respectivos territorios, los principios y acciones propuestas. El objetivo de la Recomendación es proporcionar un marco internacional para las políticas y prácticas de la ciencia abierta, reconociendo las diferencias disciplinarias y regionales.

Política En muchos lugares, los gobiernos financian algunas investigaciones científicas. Los científicos a menudo publican los resultados de sus investigaciones por medio de artículos y los donan para su publicación en revistas científicas, que a menudo tienen fines comerciales. Las entidades públicas como las universidades y las bibliotecas acceden a estas publicaciones a través del pago de una suscripción. Michael Eisen, uno de los fundadores de la Biblioteca Pública de la Ciencia, ha criticado este sistema: "los contribuyentes que ya pagaron por la investigación tendrían que volver pagar de nuevo para leer los resultados".En diciembre de 2011 en Estados Unidos, los legisladores introdujeron un proyecto de ley denominado Ley de Trabajos de Investigación que obliga a que los artículos que informan sobre la investigación financiada por los contribuyentes se publiquen de forma gratuita en Internet. Darrell Issa, uno de los patrocinadores del proyecto de ley, manifestó que "la investigación financiada con fondos públicos es y debe seguir estando absolutamente a disposición del público. También debemos proteger el valor añadido a la investigación financiada con fondos públicos del sector privado y asegurar que todavía haya una comunidad de investigación sin fines de lucro activa". En respuesta a este proyecto de ley se produjeron protestas de diversos investigadores, entre ellos figura el boicot de la editorial Elsevier llamado The Cost of Knowledge.

Principios Siguiendo la definición de openscienceASAP, los seis principios de la ciencia abierta son, en orden alfabético:

acceso abierto código abierto datos abiertos metodologías abiertas recursos educativos abiertos revisión por pares abierta

Según el Anteproyecto de recomendación de la UNESCO sobre la ciencia abierta (2020), sus principios comprenden al menos los siguientes:

i) El acceso abierto implica generalmente que los usuarios puedan tener acceso a insumos y resultados científicos, incluidos datos, publicaciones, programas informáticos, códigos fuente y protocolos científicos, y que se puedan utilizar y reutilizar de manera abierta.

ii) Los datos abiertos hablan de la puesta en disponibilidad de la información y las bases de datos, para que puedan utilizarse y reutilizarse de manera abierta.

iii) El código abierto/software libre y el hardware abierto: el desarrollo o la modificación de programas informáticos (software) disponibles mediante una licencia abierta, el desarrollo o modificación de objetos físicos (hardware) en donde las especificaciones de diseño se licencian en abierto.

iv) Una infraestructura abierta: el desarrollo y la puesta en disponibilidad de infraestructuras para favorecer la ciencia abierta y servir a comunidades. Principalmente, las plataformas digitales y los repositorios digitales abiertos.

v) Una evaluación abierta por pares y por la comunidad, lo cual incluye cuadernos de laboratorio abiertos.

vi) Los recursos educativos abiertos: el desarrollo o modificación de materiales de aprendizaje, enseñanza e investigación, en cualquier formato y soporte, de dominio público o que han sido publicados con una licencia abierta.

vii) La participación abierta de agentes sociales: colaboración entre científicos y ciudadanos en la etapa de recolección de datos o que buscan generar conocimiento o herramientas para la resolución de problemas concretos de la sociedad civil. Incluye prácticas de ciencia ciudadana y participativa.