La conquista musulmana de Siria (árabe: الفتح الإسلامي لبلاد الشام) tuvo lugar en la primera mitad del ,"Syria." Encyclopædia Britannica. 2006. Encyclopædia Britannica Online. 20 de octubre de 2006 Syria -- Britannica Online Encyclopedia y hace referencia a la región conocida como País de Sham, el Levante mediterráneo o la Gran Siria. Las fuerzas árabe musulmanas ya se habían acercado a las fronteras del sur antes incluso de la muerte del profeta islámico Mahoma en el 632, resultando en la batalla de Mu'tah en el 629, pero la verdadera invasión comenzó en el 634 bajo sus sucesores, los califas Rashidun Abu Bakr y Úmar ibn al-Jattab, con Jálid ibn al-Walid como su líder militar más prominente.
La conquista musulmana de Siria fue rápida dado que la población cristiana de la región practicaba en su mayoría un cristianismo monofisita, corriente combatida por el Imperio Romano de Oriente y el Patriarcado de Constantinopla. Esto produjo mucha opresión en la población de Siria, sobre todo en la aramea, helena y árabe. En Palestina, la minoría judía también apoyó a los invasores musulmanes por considerarlos más tolerantes con su religión que los bizantinos cristianos. Por otra parte, la situación de ruina en la que había quedado la región tras la conquista por los persas sasánidas y su reconquista por parte de Heraclio habían provocado una subida de impuestos que oprimían al pueblo, que vio a los árabes musulmanes como libertadores.
Siria Palestina miniaturadeimagen|El Imperio Sasánida en 620, poco antes del inicio de la expansión musulmana en Siria y Palestina. La zona de Siria y el Levante mediterráneo habían estado en manos romanas durante siete siglos cuando las primeras fuerzas musulmanas llegaron a la zona, y habían sido invadidas por tropas persas del Imperio Sasánida en repetidas ocasiones durante los siglos III, VI y VII, así como asaltadas por los aliados árabes de los sasánidas, los lájmidas. Durante el dominio romano, tras la toma de Jerusalén en el año 70, toda la región (Judea, Samaria y Galilea) fue oficialmente renombrada como Palaestina y subdividida en las Diócesis I y II. Los romanos también renombraron una zona que cubre el Néguev, el Sinaí y la costa occidental de la Península arábiga como Palaestina Salutoris, ocasionalmente conocida como Palaestina III. Parte de esta zona estaba gobernada por el estado árabe vasallo de los gasánidas."Ghassan." Encyclopædia Britannica. 2006. Encyclopædia Britannica Online. 18 de octubre de 2006 Ghassan (antiguo reino, Arabia) -- Britannica Online Encyclopedia Durante la última de las Guerras Romano-Sasánidas, que dio comienzo en el año 603, el emperador persa Cosroes II consiguió ocupar Siria, Palestina y Egipto durante más de una década antes de verse obligado a firmar la paz en el año 628 como resultado de la Batalla de Nínive."Irán." Encyclopædia Britannica. 2006. Encyclopædia Britannica Online. 20 de octubre de 2006 Irán -- Britannica Online Encyclopedia Así pues, poco antes de la conquista musulmana, los romanos (que por aquella época ya habían pasado a llamarse bizantinos) estaban todavía reconstruyendo sus estructuras de poder en la zona, que en determinados lugares habían estado ausentes durante casi dos décadas. Desde un punto de vista político, la región de Siria Palestina constaba de dos provincias: la propia Siria, que se extendía desde Antioquía y Alepo en el norte hasta la parte más septentrional del Mar Muerto, y la provincia de Palestina, que quedaba hacia el oeste y el sur del propio Mar Muerto. Siria era una tierra eminentemente siriaca y helenizada con cierta presencia judía y una población parcialmente árabe, especialmente en las zonas orientales y meridionales. Los siriacos cristianos, judíos y árabes habían estado allí desde tiempos previos a la conquista romana y algunos habían abrazado el cristianismo desde que Constantino el Grande lo legalizara en el y trasladara la capital desde Italia hasta Bizancio (renombrada como Constantinopla).
La presencia de árabes en Siria no había tenido mayores consecuencias para el dominio bizantino de la provincia hasta la emigración de la poderosa tribu de los gasánidas desde Yemen, quienes desde entonces gobernaron un reino semiautónomo bajo el paraguas bizantino. La dinastía gasánida se convirtió en una de las dinastías principescas respetadas en el Imperio, con el rey gasánida gobernando sobre los árabes de las tierras de la actual Jordania y del sur de Siria desde su capital en Bosra. El último rey gasánida fue Jabla bin al Aiham, que gobernaba en la zona en el momento en el que las conquistas musulmanas comenzaron.
El emperador bizantino Heraclio recapturó Siria de manos de los persas y estableció nuevos sistemas defensivos desde Gaza hasta el extremo sur del Mar Muerto. Estas defensas solo estaban concebidas para proteger las líneas de comunicación del ataque esporádico de bandidos, y la gran mayoría de las defensas bizantinas se concentraron en la zona norte de Siria para hacer frente a los enemigos tradicionales del Imperio Bizantino: los persas sasánidas. Por lo tanto, esta disposición defensiva permitió a los musulmanes penetrar en territorio bizantino hasta la propia Gaza antes de encontrarse un ejército regular que se les opusiera.
El fue una época de rápidos cambios militares en el Imperio Bizantino. Si bien es cierto que el Imperio no estaba al borde del colapso cuando se enfrentó a la nueva amenaza llegada desde Arabia, el desgaste sufrido en la reciente guerra romano-sasánida hizo que fracasara por completo a la hora de hacer frente a este nuevo desafío.Nicolle, David (1994). Yarmuk AD 636: La conquista musulmana de Siria. Osprey Publishing.
Ascenso del Califato Mahoma murió en el año 632 y Abu Bakr fue nombrado califa y sucesor político del profeta en Medina. Poco después de tomar el poder, varias tribus árabes se rebelaron contra él en las conocidas como Guerras Ridda o Guerras de Apostasía. La Campaña de la Apostasía comenzó y terminó en el decimoprimer año de la Hégira, con lo que el decimosegundo año dio inicio el 18 de marzo de 633 con una Arabia unida bajo la autoridad central del califa en Medina.
Es difícil saber si Abu Bakr pretendía lanzar una conquista total del Imperio Bizantino, aunque lo cierto es que puso en marcha un proceso histórico que en unas pocas décadas daría lugar a uno de los mayores imperios de la historia. Todo empezó con un enfrentamiento de las fuerzas musulmanas bajo el mando del general Jálid ibn al-Walid contra el Imperio Persa.
Comienzo de la expedición a Siria miniaturadeimagen|Movimientos del ejército musulmán en el Levante mediterráneo Tras una serie de exitosas campañas frente a los sasánidas y de la subsiguiente conquista de Irak, Jálid estableció su base de operaciones en dicho territorio. Una serie de choques contra los gasánidas, clientes bizantinos, tuvo lugar mientras todavía duraban los combates contra tropas sasánidas. Tras el llamamiento hecho desde Medina, se reclutaron rápidamente nuevos contingentes tribales de toda la península arábiga. Solamente se excluyó de los ejércitos musulmanes a aquellos que se habían rebelado en las guerras Ridda, condición que duró hasta que en 636, tras las batallas de Yarmuk y al-Qadisiyya, el califa Úmar se vio en la necesidad de recurrir a ellos debido a la escasez de hombres. La tradición de reclutar ejércitos entre los contingentes tribales permaneció intacta hasta ese mismo año, cuando Úmar organizó el ejército como una parte más del Estado. Así pues, Abu Bakr organizó sus tropas en cuatro cuerpos, cada uno de ellos dirigido por su propio comandante y movido por su propio objetivo: Amr ibn al-As dirigió un ejército hacia Palestina, moviéndose a través de la ruta de Eilat y del valle de Aravá. Yazid ibn Abi Sufyán dirigió sus tropas hacia Damasco, trasladándolas por la ruta de Tabuk. Shurahbil ibn Hasana tenía como objetivo Jordania, y siguió a Yazid por la ruta de Tabuk. Abu Ubaidah ibn al-Yarrah se dirigió hacia Emesa (la actual Homs) por la ruta de Tabuk, una vez que Shurahbil hubo pasado. Dado que no conocía la posición exacta del ejército bizantino, el califa Abu Bakr ordenó que los cuatro cuerpos de su ejército permanecieran en continuo contacto para que pudieran ayudarse mutuamente en caso de que los bizantinos concentrasen sus tropas en un sector determinado. Por si se diese el caso de tener que reagruparse para una gran batalla, Abu Ubaidah fue nombrado comandante en jefe de todo el ejército. En la primera semana de abril de 634, las fuerzas musulmanas empezaron a avanzar desde sus bases a las afueras de Medina. El primero en marchar fue el ejército de Yazid, seguido de Shurahbil, Abu Ubaidah y Amr, cada uno a un día de marcha del siguiente. El califa Abu Bakr caminó durante un breve periodo de tiempo junto a cada comandante, a quienes repitió las mismas palabras: “No seáis duros en la marcha, ni con vosotros mismos ni con vuestro ejército. No seáis severos con vuestros hombres o con vuestros oficiales, a los que deberíais consultar sobre cada asunto. Sed justos y renunciad a la maldad y a la tiranía, ya que ninguna nación injusta prospera ni consigue la victoria sobre sus enemigos. Cuando encontréis al enemigo, no le deis la espalda; ya que todo el que da la espalda, a menos que sea para maniobrar en la batalla o para reagruparse, se gana la ira de Alá. Su morada será el infierno, ¡y qué lugar tan terrible es! Y cuando hayáis logrado la victoria sobre vuestros enemigos, no matéis mujeres o niños o ancianos y no masacréis animales salvo para comerlos. Y no rompáis los pactos que hagáis. Os encontraréis con gentes que viven como ermitaños en monasterios, creyendo que lo han entregado todo por Dios. Dejadlos en paz y no destruyáis sus monasterios. Y encontraréis a otras gentes que son partidarios de Satán y adoradores de la Cruz, que se afeitan el centro de sus cabezas para que podáis ver la piel. Acometedles con vuestras espadas hasta que se sometan al Islam o paguen la yizya. Os encomiendo al cuidado de Alá”.
Conquistas del califa Abu Bakr miniaturadeimagen|Ruinas de la ciudad de Petra, una de las primeras en rendirse ante el avance musulmán