thumb|derecha|250px|El senador Stephen Conroy, Ministro de Banda Ancha, Comunicaciones, y Economía Digital, de Australia, en la apertura de '35th ICANN Meeting'ICANN 35, 21-26 Jun 2009, sitio oficial de la reunión. en Sídney, el 21 de junio de 2009.
La economía de banda ancha (en inglés broadband economy, en francés économie à large bande, en portugués economía de banda larga) es un tipo de economía en la que las tecnologías de la informática y las comunicaciones están muy avanzadas, tanto en infraestructuras como en herramientas digitales y sistemas aplicativos, a tal punto que hay una cantidad de cuestiones que los individuos pueden encarar desde el lugar donde se encuentren (el domicilio, un sitio público, un club deportivo o una institución cualquiera, un centro cultural, etc.) casi como si se encontraran en ambientes o lugares especiales donde antes se debía concurrir expresamente para poder cumplir un trámite administrativo, o poder escuchar una conferencia, o poder estudiar para graduarse en algo, o poder trabajar, o poder divertirse, o poder hacer compras, etc. El distintivo de una economía de banda ancha es que prima o está muy desarrollado tanto el teletrabajo, como el tele-esparcimiento, la telesocialización, la televigilancia, la tele-administración, el telegobierno (o e-gobierno),e-Gobierno y Banda Ancha, Foro Gobierno Electrónico OEA / RedGealc, Boletín n° 86, agosto 2013. la tele-educación, la teleconsulta, el teleturismo, la telecompra, la telecultura, etc.
En muy buena medida la economía de banda ancha permite superar las restricciones geográficas, tanto en lo que se refiere a las distancias cortas como respecto a las medianas y largas.Valeria Jordán, Hernán Galperin, Wilson Peres, Banda ancha en América Latina: más allá de la conectividad, proyecto 'Diálogo político inclusivo e intercambio de experiencias', documento CEPAL, febrero de 2013.
ContextoThe Broadband Economy , sitio oficial del 'Intelligent Community Forum (ICF)'
El ascenso de las Comunidades Inteligentes es una respuesta a una de las mayores transformaciones económicas en la historia. "Globalización" es el término en muchos casos aceptado para ello, aunque esa palabra posiblemente no refleja la importancia y la trascendencia de esa transformación. En efecto, la propia vida económica de las personas y de las familias, y sus estrategias de supervivencia, sin duda se verán afectadas y trastocadas a lo largo y ancho del planeta.
Llamamos economía de banda ancha a una economía en cual la mayoría de las intervenciones y proposiciones de la gente trabajadora, se coordina y potencia con la de alguna otra gente trabajadora, casi como si ellos tuvieran oficinas contiguas en el mismo edificio, y a pesar de que esas personas físicamente pudieran estar en Nueva York, Bangalore, Pekín, Boston, Bruselas, o Buenos Aires.
Una simple serie de números en alguna medida captura la importancia de la referida transformación.
Durante cien años aproximadamente, desde 1870 hasta 1970, el número de personas que vivían con más que US$1 por día, ajustado por inflación, creció en alrededor de 157 millones. Al mismo tiempo, sin embargo, el número de quienes vivían con menos de 1 dólar por día, también creció pero en 45 millones. Estas cifras en sí mismas no estarían revelando nada especialmente malo, pues así, el grupo con la pobreza más abyecta habría crecido más lentamente. Pero comparar estas cifras con lo que pasó en la década 1990-2000, cuando el número de personas que vivían con más de 1 dólar por día creció en 890 millones, mientras el número de quienes vivían con menos de esa cantidad se redujo en 139 millones.
¿Qué hizo la diferencia? Posiblemente el crecimiento explosivo de las redes globales, que redujo gastos, potenció los volúmenes comerciales, e hizo que todo fuera más productivo.
Impactos globales y localesRaul Katz, The Broadband Economy: Research to Date and Policy Issues, documento 'International Telecommunication Union (ITU)', abril 2012.
Usando una infraestructura de banda ancha, las empresas comenzaron a buscar oportunidades de localizar sus instalaciones donde ellos podrían ganar la mayor ventaja en términos de gastos, facilidades, y acceso a mercados. El despliegue de la banda ancha global también provocó las inversiones de capital particularmente móvil. Billones y billones de dólares estadounidenses se movilizan cada semana alrededor del globo, a la búsqueda de una ventaja competitiva, y cuando el problema golpea una economía nacional, el capital golondrina puede que también escape a la velocidad del rayo.
Para las comunidades, el éxito económico a nivel local se ha instalado de forma extraordinariamente sensible y dependiente de la economía global, y en modos nunca antes imaginados. Pero mientras el negocio global puede que sea móvil, las comunidades no lo son. Las comunidades por todas partes finalmente tienen el mismo objetivo: ser un lugar donde la gente pueda criar a sus hijos, y dar a los jóvenes buenas oportunidades económicas y de desarrollo personal, que les permita no verse obligados a migrar.
La paradoja de la "Banda Ancha"
La posición geográfica de un territorio y sus recursos naturales, en determinado momento fueron determinantes clave del potencial económico y de desarrollo de una comunidad. Además, durante la vida de una determinada persona, rara vez las cosas cambiaban tan rápido y tan radicalmente, como para obligar a un grupo importante de individuos a adoptar un modo de vida diferente, y diferentes estrategias de supervivencia. Pero indudablemente, cuando se está inmerso en la economía de banda ancha, cada vez cuenta más lo que cuenta son las habilidades y la creatividad de la mano de obra, y la capacidad del gobierno y del sector empresarial para adaptarse e innovar, para crear e impulsar nuevas modalidades de trabajo, para incrementar los puestos de trabajo accesibles a la población activa, etc. Y éste es el tipo de cosas que más ayuda y ayudará en el mediano y largo plazo para el desarrollo sano, integral y equilibrado, de las distintas comunidades.
¿Por qué ha ocurrido esta trascendente transformación? Cuando los centros económicos están conectados, se hace posible el manejo a distancia de trámites y de controles, e incluso el ordenamiento y la supervisión de los propios procesos productivos, como si quienes realizan estas tareas se encontraran en el mismo edificio donde estas tareas se concentran, o apenas a pocos pasos, cruzando la calle o en el edificio contiguo. Esto quiere decir que cada vez será más difícil establecer barreras de protección físicas o legales, para por ejemplo privilegiar a los trabajadores locales frente a la inmigración, o para imponer cualquier otra limitación o restricción. En la economía de banda ancha cada trabajador en principio estará expuesto a la competencia de otros trabajadores (cualquiera sea el lugar de radicación de los mismos), tanto en cuanto a salario al que se aspira, como en habilidades desarrolladas, capacitación adquirida y acreditada, etc. Y esto mucho está haciendo cambiar la demanda de trabajo experto, la manera de plantear y ejecutar los procesos extractivos, la propia forma de producción de la industria básica (industria manufacturera), el traslado en un sentido o en el otro de muchas actividades que se está dando desde hace algunas décadas entre el mundo desarrollado y el mundo en desarrollo, etc.
Cuando se visita o de alguna manera se analiza los países en auge, surge con claridad de los propios medios de prensa, de la preocupación de muchos sectores respecto de las falencias en habilidades e innovación de la población económicamente activa o de las nuevas generaciones que se están formando. Salvando las distancias y las diferencias de situaciones, corresponde resaltar que en su momento las naciones en las etapas tempranas de crecimiento y desarrollo industrial, sintieron similares o comparables presiones competitivas que en varios aspectos las obligó a buscar la excelencia, la eficiencia, y la maximización de beneficios y resultados.
Hoy día la inseguridad de empleo se ha elevado, y con diferencias seguirá aumentando por todo el mundo, en buena medida como resultado de una competencia más exacerbada, así como por una búsqueda y captación de talentos más reñida, y una mayor tendencia a la globalización con todo lo que ello implica. Cierto, muy cierto, algunos empleos serán poco afectados por la economía de banda ancha, por ejemplo tal vez las ventas minoristas, ciertos servicios ligados a las familias y a los hogares, el propio sector de la construcción, etc, pero de todas maneras, estas actividades por lo general no inyectan nuevo dinero en una comunidad, pues simplemente lo transfieren de un bolsillo a otro, por lo general dentro de la propia comunidad. Una comunidad sostenible y dinámica debe tener entradas y salidas, lo que en prioridad quiere decir mercados externos para ideas, habilidades, servicios, y productos generados en la comunidad.
Aquellas comunidades que no comprendan el nuevo mundo que viene, y que no sepan cambiar en el buen sentido, irremediablemente se retrasarán, y no importará mucho el glorioso pasado que eventualmente hayan podido tener, ni el eventual mantenimiento de muchos indicadores económicos y sociales, pues quienes no avancen perderán, aun cuando la mayoría de esos indicadores no señale retrocesos pronunciados respecto de años anteriores.
Sobre las Ciudades InteligentesAbout Intelligent Communities, Global Reach vs Local Gain, Adapting to the Challenge , sitio oficial del 'Intelligent Community Forum (ICF)'
Por lo general se entiende que una comunidad es inteligente cuando, por crisis o por previsión o por presión competitiva, se comprenden los enormes desafíos de la economía de banda ancha y se elabora algún tipo de estrategia o de respuesta a estos desafíos de una manera consciente, planificada, ordenada, para así poder conducir un modo de desarrollo positivo y sustentable. Estas comunidades inteligentes no son necesariamente las de mayor tamaño en cuanto al número de personas que involucran, ni tampoco necesariamente las que albergan los desarrollos tecnológicos más prometedores o famosos. La localización geográfica pareciera que tampoco es un factor muy determinante, pues se han observado desarrollos de comunidades inteligentes tanto en países del primer mundo como en países emergentes o países en vías de desarrollo, y tanto en suburbios como en centros financieros o ciudades enteras, y tanto en la costa como en mesetas o en zonas montañosas, etc.
Lo positivo es que, a pesar de que la economía de banda ancha nos presenta un desafío épico en el sentido no solamente de los desarrollos tecnológicos, sino también en la implantación de una nueva cultura tanto en el trabajo como en la vida cotidiana y social, y también en la propia organización institucional, además nos brinda un nuevo instrumento muy poderoso y competitivo a aplicar en materia educativa, organizacional, financiero-contable, etc. Comenzando en los años 1990, se desplegaron redes locales a las cuales la mayor parte de nosotros llamamos banda ancha, ADSL, cable, entramado de comunicaciones, etc, en distintas vecindades, centros urbanos, o ciudades enteras. Al mismo tiempo, los costos del equipamiento informático, de los sistemas informáticos generales o aplicativos, y de las comunicaciones, en mayor o menor grado cayeron a plomo en los distintos países, y particularmente en lo que se refiere al almacenamiento de datos, obedeciendo así a la conocida "ley de Gordon Moore", que establece que la capacidad de almacenaje de los microchips dobla cada 18 meses. A través de la banda ancha local, las personas, los pequeños negocios, las instituciones y administraciones locales, han ganado acceso a importantes recursos mundiales de información, así como a una amplia gama de instrumentos y vías de comunicación, para intercambiar datos tanto a nivel local como a nivel nacional, regional, o mundial.