Las elecciones municipales de Lima de 2014 se llevaron a cabo el 5 de octubre de 2014 para elegir al Alcalde Metropolitano y al Concejo Metropolitano de Lima para el periodo 2015-2018. La elección se celebró simultáneamente con elecciones regionales y municipales (provinciales y distritales) en todo el país.

El contexto electoral estuvo marcado por el profundo desgaste político de la gestión de Susana Villarán. Aunque su administración impulsó importantes proyectos de transformación urbana, como la reforma del transporte, la implementación del Corredor Azul y el inicio de la construcción de la Vía Parque Rímac, estos avances no lograron traducirse en un mayor respaldo ciudadano. Persistió, por el contrario, una percepción de ineficiencia administrativa, mientras varias de sus iniciativas enfrentaban una intensa oposición política y mediática. Uno de los episodios más controvertidos de su mandato fue la intervención y cierre de La Parada, un gran centro de abastos informal: si bien la medida permitió avanzar en el reordenamiento del comercio mayorista, los enfrentamientos y las imágenes de violencia difundidas durante el operativo deterioraron significativamente la imagen de la alcaldesa, quien asumió el costo político de la decisión. A ello se sumó el proceso de revocatoria de 2013, impulsado por sectores vinculados al entorno del exalcalde Luis Castañeda. Aunque Villarán logró mantenerse en el cargo, la prolongada campaña dejó una administración debilitada, una ciudad profundamente polarizada y una marcada erosión de su apoyo en los sectores populares. En este escenario de desgaste político e institucional, sumado a elevados niveles de desaprobación ciudadana, el retorno de Castañeda a la contienda municipal, tras frustrarse sus aspiraciones presidenciales, lo convirtió rápidamente en el principal favorito de las encuestas.

La campaña se desarrolló en condiciones marcadamente asimétricas. Castañeda, líder de Solidaridad Nacional y dos veces alcalde de Lima, encabezó las encuestas durante todo el proceso con una ventaja considerable sobre sus competidores, condición que lo convirtió desde el inicio en el principal favorito para recuperar el gobierno municipal. Su candidatura se sustentó en el recuerdo favorable de sus anteriores gestiones y en la promesa de retomar una política intensiva de obras públicas, centrada en la construcción de infraestructura y la ejecución de proyectos de rápida visibilidad. Mientras la administración saliente era asociada con reformas institucionales y procesos de modernización cuyos resultados se percibían de manera gradual y, en ocasiones, conflictiva, Castañeda conservaba la imagen de un alcalde pragmático capaz de ofrecer soluciones concretas a los problemas urbanos. Por su parte, Villarán buscó la reelección mediante Diálogo Vecinal, una lista independiente respaldada por diversas organizaciones de centroizquierda, aunque enfrentando una fuerte resistencia a la continuidad de su gestión. Entre los demás candidatos destacó Salvador Heresi, de Perú Patria Segura, quien desarrolló una campaña activa y mediática, con una presencia constante en debates, entrevistas y actividades públicas. Heresi llegó incluso a disputar el segundo lugar con la alcaldesa, aunque sin acercarse al liderazgo del exalcalde.

Consciente de su ventaja, Castañeda optó por una estrategia orientada a minimizar riesgos. Evitó las confrontaciones directas con sus adversarios, limitó sus apariciones en entrevistas extensas y procuró mantenerse al margen de las polémicas que marcaron buena parte de la campaña. Esta estrategia buscaba preservar su condición de favorito y evitar errores que pudieran alterar una ventaja que se mantenía estable en los sondeos. Sus rivales cuestionaron reiteradamente los presuntos casos de corrupción asociados a sus gestiones, especialmente el caso Comunicore, así como la falta de transparencia de su administración y su reticencia a someterse a un mayor escrutinio público. Sin embargo, estos ataques tuvieron un impacto limitado sobre sus niveles de respaldo. Para una parte importante del electorado, la percepción de eficacia construida durante sus mandatos continuó prevaleciendo sobre las denuncias y cuestionamientos, resumida en la popular y controvertida frase «roba, pero hace obra». Mientras tanto, Villarán debía lidiar con el desgaste acumulado tras años de enfrentamientos políticos, la traumática experiencia de la revocatoria y elevados índices de desaprobación. Aunque defendía reformas urbanas de gran alcance, amplios sectores de la población percibían que sus beneficios eran poco visibles frente a problemas inmediatos como la congestión vehicular, la inseguridad y el deterioro de los servicios urbanos.

El principal punto de inflexión de la recta final de la campaña ocurrió durante el debate municipal. Castañeda tuvo una actuación discreta en gran parte de sus intervenciones: evitó confrontar directamente a sus adversarios y reiteró propuestas generales, imprecisas y poco detalladas, lo que reforzó algunas de las críticas que había recibido a lo largo de la campaña por su limitada exposición pública. Villarán, por su parte, concentró sus intervenciones en defender las reformas impulsadas durante su gestión y en cuestionar el legado de las administraciones de Castañeda, particularmente en materia de transporte, planificación urbana y presuntos actos de corrupción. Sin embargo, la actuación más destacada de la jornada correspondió a Enrique Cornejo, candidato del Partido Aprista Peruano. Demostró solvencia técnica, experiencia en gestión pública y conocimiento de los problemas de la ciudad, lo que le permitió diferenciarse del resto de candidatos. Además, aprovechó el escenario para poner en evidencia algunas de las principales debilidades del exalcalde. Aunque el liderazgo de Castañeda nunca estuvo realmente en riesgo, Cornejo logró proyectarse como una alternativa moderada y técnicamente competente, capaz de atraer a electores indecisos que no deseaban ni el retorno de Castañeda ni la continuidad de Villarán. En los días posteriores, registró un importante crecimiento en las encuestas, protagonizando uno de los avances más notorios y comentados de toda la campaña.

Los resultados finales confirmaron la amplia ventaja que Castañeda había mantenido durante toda la contienda. Obtuvo más de 2.5 millones de votos, convirtiéndose hasta la actualidad en el candidato que ha recibido la mayor cantidad absoluta de sufragios en una elección municipal limeña y alcanzando una de las victorias más contundentes de la historia reciente de la capital. Su triunfo se extendió prácticamente a toda la provincia, imponiéndose en todos los distritos salvo dos, que fueron ganados por Cornejo. Este último consiguió un distante pero sorpresivo segundo lugar, obteniendo el mejor resultado electoral del aprismo en Lima desde 1986. Villarán quedó relegada al tercer puesto con poco más del 10 % de los votos válidos, una dura derrota para el sector político que había logrado resistir la revocatoria apenas un año antes. Heresi, pese a la visibilidad alcanzada durante buena parte de la campaña y a haber figurado durante meses como el principal competidor por el segundo lugar, terminó obteniendo una votación considerablemente menor a la esperada. Alberto Sánchez-Aizcorbe, candidato de Fuerza Popular, registró una participación modesta, aunque permitió al fujimorismo recuperar presencia en la política municipal limeña tras varios años de escasa relevancia electoral. Por su parte, el Partido Popular Cristiano, encabezado por Jaime Zea, sufrió una contundente derrota al alcanzar uno de sus peores resultados desde 1993, reflejando el declive electoral de una agrupación que había desempeñado un papel central en la política municipal de la capital.

Solidaridad Nacional también obtuvo un desempeño excepcional en los comicios distritales gracias al poderoso efecto de arrastre generado por la candidatura de Castañeda. La organización conquistó dieciocho alcaldías distritales, el mejor resultado alcanzado por una fuerza política en Lima desde 2006. Sus victorias se distribuyeron tanto en distritos populares de la periferia como en zonas de ingresos medios y altos, evidenciando una capacidad de penetración electoral transversal poco común en la política municipal limeña. Este avance desplazó a tradicionales fuerzas municipalistas como Somos Perú, Siempre Unidos y el Partido Popular Cristiano, que sufrió una fuerte caída al perder la mitad de los distritos obtenidos en la elección anterior, incluidos varios de sus bastiones históricos. Al mismo tiempo, la elección reflejó la emergencia de nuevos actores en el ámbito local, entre ellos Alianza para el Progreso y Perú Patria Segura. El resultado confirmó además una creciente concentración del poder municipal limeño en torno a la figura de Castañeda y su organización política, que pasó a ejercer una influencia sin precedentes tanto en el gobierno metropolitano como en gran parte de los gobiernos distritales de la capital. En contraste, la contundente derrota de Villarán dejó a las fuerzas de centroizquierda sin una presencia significativa en el Concejo Metropolitano ni en los gobiernos distritales, poniendo fin a una de las experiencias políticas más relevantes de la izquierda limeña en el ámbito municipal.

Sistema electoral La Municipalidad Metropolitana de Lima es el órgano administrativo y de gobierno de la provincia de Lima. Está compuesta por el alcalde Metropolitano, el Concejo Provincial y la Asamblea Metropolitana. Es la única municipalidad no adscrita a algún gobierno regional, ya que la provincia de Lima posee un régimen especial en su condición de capital de la República.

La votación del alcalde y el concejo se realiza con base en el sufragio universal, que comprende a todos los ciudadanos nacionales mayores de dieciocho años, empadronados y residentes en la provincia de Lima y en pleno goce de sus derechos políticos, así como a los ciudadanos no nacionales residentes y empadronados en la provincia de Lima.

El Concejo Metropolitano de Lima está compuesto por 39 regidores elegidos por sufragio directo para un período de cuatro (4) años, en forma conjunta con la elección del alcalde Metropolitano (quien lo preside). La votación es por lista cerrada y bloqueada. Se asigna a la lista ganadora los escaños según el método d'Hondt o la mitad más uno, lo que más le favorezca.

Composición del Concejo Metropolitano de Lima La siguiente tabla muestra la composición del Concejo Metropolitano de Lima antes de las elecciones.

+ Composición del Concejo Metropolitano de Lima Partidos Regidores Partido Popular Cristiano 18 Somos Perú 7 Siempre Unidos 3 Restauración Nacional 2 Perú Posible 2 Acción Popular 2 Tierra y Dignidad 2 Fuerza Social 1 Cambio Radical 1 Partido Humanista Peruano 1

Partidos y candidatos A continuación se muestra una lista de los principales partidos y alianzas electorales que participaron en la elección: