Fawzi al-Qawuqji (en árabe: فوزي القاوقجي, en turco: Fevzi Kavukçu; Beirut, 19 de enero de 1890 - Beirut, 5 de junio de 1977) fue un aventurero, líder militar y político árabe nacionalista, figura notable del periodo de entreguerras.

Participó como militar en casi todos los conflictos de Oriente Medio en la primera mitad del : la guerra ítalo-turca, la Primera Guerra Mundial, la Revuelta siria de 1925, la Gran Revuelta Árabe de Palestina de 1936-39, la guerra anglo-iraquí, y la guerra palestino-sionista, entre otros.

Políticamente dedicó su vida al nacionalismo árabe (movimiento político que, precisamente, nació y adquirió fuerza durante su juventud), tomando partido en contra del colonialismo y el sionismo.

Su carisma personal y su indudable valor le atrajeron gran cantidad de partidarios, pero sus derrotas militares y su intransigencia frente a los "politiqueos" también le granjearon muchos enemigos, que le acusaron -probablemente sin base- de ser un "doble agente" y de sustracción de fondos.

Finalmente, desilusionado, se retiró tras la guerra árabe-israelí de 1948, y vivió dedicado a su familia y sus recuerdos, sin participar más en política. Su figura, olvidada durante un tiempo, ha vuelto a despertar interés entre las nuevas generaciones de jóvenes concienciados políticamente a favor del resurgimiento árabe.

Infancia y juventud Los datos sobre los primeros años de vida son inciertos; parece seguro que nació en territorios de lo que era en 1890 Imperio Otomano, pero no queda claro si fue en lo que actualmente es Líbano, Siria, o Irak.

Al parecer provenía de una familia modesta, y siendo muy joven se enroló en el Ejército turco, donde luchó en la Guerra Ítalo-turca de 1911-1912 y durante la I Guerra Mundial, alcanzando el rango de oficial y ganando la Cruz de Hierro de segunda clase.Some Thoughts on Biography and the Historiography of the Twentieth-Century Arab World, Lailah Parsons, Associate Professor at McGill University

Durante el Mandato Francés de Siria Tras el colapso del Imperio Otomano, en virtud de los acuerdos Sykes-Picot, la actual Siria y el Líbano pasaron a manos de los franceses, en virtud de la concesión por parte de la Sociedad de Naciones del Mandato francés de Siria.

Fawzi Al-Qawuqji ingresó en el Ejército francés y fue formado como Oficial de Información en la Escuela Especial Militar de Saint-Cyr. Destinado posteriormente en el ejército franco-sirio (l'Armée du Levant), durante esta época adquiere conciencia del despertar del nacionalismo en el mundo árabe.

Durante la Primera Guerra Mundial el Alto Comisionado británico en Egipto, Henry McMahon, mantuvo en nombre de su gobierno una correspondencia con el jerife de La Meca, Husayn ibn Ali (ver Correspondencia Husayn-McMahon).

En ella se tanteaba la posibilidad de que se produjera una sublevación (financiada, armada y organizada por los británicos, que también pagaron cuantiosas sumas a la familia de Husayn) del mundo árabe contra el Imperio Otomano. Aunque el tono de las cartas es bastante ambiguo (así, por ejemplo, en las cartas no se cita expresamente Palestina y McMahon siempre defendió que no fue su intención que el jerife Husayn entendiera que este territorio entraba en el pacto) y tras la guerra se crearon varios estados árabes tutelados por los victoriosos aliados occidentales, el mundo árabe se sintió engañado por entender que la promesa inglesa incluía la formación de un gran imperio árabe, y buscó su independencia frente a ingleses y franceses.

En 1925 se produce la rebelión siria dirigida por Sultan Pasha Al-Atrash; Al-Qawuqji se une a ella. Participa en el Levantamiento de Hama (4-5 de octubre de 1925) donde sus fuerzas -tras la defección de las familias nobles locales Barazi y Azm, que tras apoyar inicialmente el levantamiento negocian con los franceses- son derrotadas por la aplastante superioridad artillera y el poder aéreo francés, que bombardea la ciudad causando 344 muertos, la mayoría civiles. Al-Qawuqji tiene que abandonar Hama, pero la revuelta se extiende a Damasco, que sufre ataques y contraataques, asistidos por fuertes bombardeos de la artillería y aviación francesa, durante toda la primavera de 1926; Al Qawuqji apenas participa en esta batalla, pero tras la pacificación de Damasco mantiene la llama de la revuelta entre los campesinos sirios hasta marzo de 1927, cuando con apenas un puñado de seguidores se refugia en Transjordania.."Una historia de la violencia en Oriente Medio; del fin del Imperio Otomano a Al-Qaeda"; Hamit Bozarslan, Ed. PENINSULA, 2009 ISBN 978-84-8307-868-6: Pg 60Hama uprising, página de la Wikipedia inglesa Derrotada la insurrección, debe exiliarse a Arabia Saudita, donde trabaja formando a las tropas saudíes. Un tribunal francés le juzga y condena a muerte in absentia por deserción.

La gran revuelta árabe (1936-1939) Primera fase de la rebelión Hasta 1936 Al-Qawuqji sirve como consejero militar del rey Ibn Saud y, posteriormente, del ejército iraquí.

En abril de este año, el Gran Muftí de Jerusalén y presidente del Consejo Supremo Musulmán de Palestina, Hajj Muhammad Amin al-Husayni, declara una huelga general para protestar contra la inmigración judía al Mandato de Palestina y el supuesto apoyo británico a los intereses económicos hebreos. Con ella comienza la primera fase de la Gran Revuelta Árabe de 1936-1939, que se caracterizó por huelgas, protestas urbanas más o menos organizadas y actos de resistencia pasiva, como la negativa a pagar impuestos, a colaborar con las autoridades británicas, etc.

Aunque el escenario de esta primera fase fue, fundamentalmente, urbano, cientos de voluntarios árabes de fuera de Palestina acudieron a la llamada realizada por Amin al-Husayni y otros notables. Entre ellos, Fawzi Al-Qawuqji, que atraviesa la frontera en julio de 1936, acompañado de voluntarios sirios, iraquíes y transjordanos, con la intención de organizar la resistencia y darle un carácter militar.

Sin embargo, su llegada, como la de otros nacionalistas árabes de fuera, fue visto por los propios líderes palestinos con más desconfianza que alivio.Frisch, Hillel (2008). "The Palestinian Military: Between Militias and Armies". Pg. 22- Routledge Poco antes de la llegada de Al-Qawuqji, se había conseguido un penoso acuerdo entre Abu Kamal -líder nominal de la revuelta hasta su muerte en 1939-, Aref Abdul Razzik y Fakhri Abd al-Hadi para repartirse las áreas de influencia; un cuarto jefe de milicias, Abdelkader al-Husayni -el sobrino del Mufti-, que dominaba las cercanías de Jerusalén, ni siquiera estuvo en las reuniones."The Palestinian Military: Between Militias and Armies". Pg. 20- Routledge 225px|thumb|Qawuqji (3.º por la derecha) en 1936

Al-Qawqji pensaba aún en términos panarabistas y denominaba a Palestina "Siria del Sur" -como en los tiempos del Imperio Otomano-, lo que provocaba disgusto entre los demás comandantes.Nimr, Sonia (2012). "A Nation in a Hero: Abdul Rahim al-Hajj Mohammad and the Arab Revolt". In Mark Andrew LeVine. "Struggle and Survival in Palestine/Israel". Pg. 148 University of California Press. Por otro lado, aunque Qawuqji tenía un innegable valor personal y más experiencia en el campo de batalla que ellos, su desprecio hacia los milicianos palestinos -a quienes consideraba inferiores a sus combatientes- generaba rechazo entre los líderes políticos y militares de los árabes palestinos, y contribuyó al fracaso de la rebelión, aunque se conocen acciones combinadas, como la escaramuza de Bal'a en 1936."A Nation in a Hero: Abdul Rahim al-Hajj Mohammad and the Arab Revolt". Pg. 147.

El Gobierno inglés anunció una serie de medidas para terminar con los disturbios: creación de una Comisión dirigida por Sir Robert Peel para estudiar el problema; amenazas con imponer la ley marcial y aplicar duros castigos (incluso la pena de muerte) a quienes apoyaran la Revuelta y, finalmente, iniciaron contactos diplomáticos con personalidades árabes de fuera de Palestina para que retiraran su apoyo a los rebeldes. El 11 de octubre de 1936, un mes antes de la llegada de la Comisión Peel, el Comité Supremo Musulmán desconvocó la huelga; lo hizo, en parte, obligado por las circunstancias, y también siguiendo los consejos de sus valedores de fuera de Palestina, que temían lo contraproducente de mostrar a los comisionados una imagen violenta y agresiva de la comunidad árabe.

Los principales líderes de los rebeldes, como Al-Qawuqji y Abu Kamal tuvieron que huir a los países limítrofes (en el caso de Al Qawuqji, el 25 de octubre de 1936 cruza la frontera con Transjordania) para evitar ser detenidos y juzgados por los británicos. Las circunstancias de su huida son confusas; algunas fuentes suponen que fue ayudado por el rey Abdullah de Transjordania;"Fauzi al-Qawuqji and the Arab Liberation Army in the 1948 War toward the Attainment of King `Abdallah's Political Ambitions in Palestine", Ronen Yitzhak, Comparative Studies of South Asia, Africa and the Middle East 2008 Volume 28, Number 3: 459-466 otras, incluso, suponen que los británicos no quisieron atrapar a quien ya se había convertido en un mito del nacionalismo árabe.

Segunda fase de la rebelión Durante unos meses, mientras trabajaba la Comisión, se vivió una calma relativa. Sin embargo, tanto árabes como judíos se vigilaban y preparaban para un posible enfrentamiento a gran escala.

En julio de 1937 la Comisión Peel publicó sus recomendaciones: abolición del Mandato; división del territorio en dos estados; retención por los británicos de una franja de terreno entre Jerusalén y Tel-Aviv/Jaffa.

Las conclusiones de la Comisión eran a la vez inaceptables para árabes y judíos, y condujo a un rebrote de la Revuelta Árabe. Esta vez, sin embargo, se centraría en las zonas rurales y no urbanas, con acciones típicas de guerra de guerrillas: asaltos a convoyes de viajeros; ataques a kibutz o pequeñas comunidades judías; objetivos económicos como el y, finalmente, asesinatos selectivos de líderes del Yishuv, militares británicos, o líderes árabes considerados "colaboracionistas" (como la importante familia Nashabishi, o incluso los Khalidi).

La virulencia inicial de esta segunda fase de la rebelión sorprendió a los ingleses. Sin embargo, pronto se demostraron las limitaciones de este tipo de combate: los rebeldes no fueron capaces de tomar ni un solo asentamiento judío, y los británicos construyeron unas fortalezas defensivas, llamadas fuertes Tegart, desde las cuales sus patrullas dominaban las carreteras. Los grupos guerrilleros se veían obligados a elegir dianas indefensas, preferentemente de noche, o cometer pequeños atentados con rápidas retiradas. La falta de sus jefes más carismáticos (muertos o en el exilio, como Al-Qawuqji), causaba una fragmentación del mando y una ausencia de coordinación que habría de serles fatales.

A partir de 1938 los británicos toman la iniciativa: manejan con energía (rayana en la brutalidad) sus fuerzas policiales (incluyendo el Cuerpo Palestino de Policía) y el Ejército, y permiten al capitán Orde Wingate crear con fuerzas judías una unidad de comandos especializada, los Escuadrones Especiales Nocturnos que, basándose en un entrenamiento exhaustivo, el conocimiento del terreno y la acción expeditiva mediante represalias, consiguen atemorizar a los campesinos árabes que, hasta entonces (de grado o por la fuerza) habían apoyado la rebelión.

Consecuencias En 1939 la Gran Revuelta, falta de líderes sobre el campo y agotada, se apaga. Las consecuencias de esta derrota sobre el futuro de los árabes palestinos es incalculable: Toda una generación de líderes moderados palestinos, junto con muchos intelectuales de prestigio, ha sido asesinada por los rebeldes o las represalias, o han debido exiliarse, acusados de colaboración. Los líderes militares, como Al-Qawuqji o Hasan Salameh, están exiliados y, aunque gozan de fama, han perdido el contacto con la realidad palestina.