thumb|300px|Arreglo floral con el escudo de Barcelona, jardines de Mossèn Cinto Verdaguer. El conjunto de parques y jardines de Barcelona tiene una extensión de 2784 hectáreas.Del total de 2784 hectáreas, 1795 corresponden a la sierra de Collserola, y el resto a zonas verdes, entre parques y jardines públicos, arbolado viario (150 912 unidades), jardineras (3 816 unidades), parterres y taludes; también se incluyen las 6 hectáreas correspondientes a las playas de Barcelona (datos de 2001). Su gestión depende del Instituto Municipal de Parques y Jardines de Barcelona (), un organismo dependiente del Ayuntamiento de Barcelona. Desde el —y especialmente en el XX— Barcelona ha apostado por la adecuación de zonas verdes en la ciudad, y actualmente es una de las ciudades europeas con más arbolado viario (150 000 unidades). El año 2001 el Instituto de Parques y Jardines recibió la certificación ISO 14001 en la conservación y la gestión de los espacios verdes y del arbolado viario público.
La jardinería en Barcelona ha tenido una evolución dispar en el tiempo: la primera realización de cierta relevancia, el parque del Laberinto de Horta, es ya del ; en el se abrió el primer gran parque público de Barcelona, el de la Ciudadela; pero la mayor parte de zonas verdes de la ciudad condal son del , época en que se ha dado un gran impulso a la jardinería pública en la capital catalana. En este último siglo la jardinería se ha desarrollado principalmente en cuatro fases: las primeras planificaciones efectuadas por Léon Jaussely en su plan de enlaces y por Nicolás María Rubió Tudurí, autor de un ambicioso plan de zonas verdes concéntricas a todo lo largo de la ciudad, desde Montjuic hasta el Besós; la época de la posguerra supuso un retroceso en la creación de espacios verdes, debido principalmente a la especulación inmobiliaria que conllevó el aumento de la población debido a la inmigración, así como a la prioridad otorgada al tránsito rodado por el incremento del parque automovilístico; con la llegada de la democracia hubo un nuevo impulso a la creación de espacios ajardinados, con predominio del diseño arquitectónico y un sentido polivalente del espacio, que al elemento vegetal añadía zonas de servicios y equipamientos lúdicos y recreativos para la población; por último, hacia finales de siglo surgió una tendencia más naturalista, más acorde a las nuevas ideas de ecologismo y sostenibilidad medioambiental, con preocupación no solo por los parques y grandes extensiones verdes sino también por la colocación de arboledas en calles y paseos de la ciudad.
En función de sus características, los parques y jardines de Barcelona se dividen en varias tipologías: «históricos», los creados antes de 1950, como el parque del Laberinto de Horta, el de la Ciudadela, el parque Güell, los jardines de la Universidad de Barcelona, los de Laribal y los del Palacio de Pedralbes; «temáticos», que están dedicados a un determinado tipo de especies vegetales, como el parque de Cervantes, dedicados a las rosas, los jardines Mossèn Costa i Llobera, especializados en cactáceas y suculentas, y los jardines de Mossèn Cinto Verdaguer, dedicados a las plantas acuáticas, bulbosas y rizomatosas; «urbanos», son los de tipo más corriente, parques y jardines ubicados en plena ciudad y abiertos a todos los públicos, con servicios y espacios polivalentes para el disfrute de toda la ciudadanía; y «forestales», espacios verdes de amplia extensión ubicados generalmente en las zonas limítrofes de la ciudad, como la sierra de Collserola y la montaña de Montjuïc.
Características
Barcelona, capital de la comunidad autónoma de Cataluña, se encuentra en el Levante español, en la costa mediterránea. Está ubicada en una llanura de unos de largo y 6 de ancho, limitada en sus costados por el mar y por la sierra de Collserola —con la cima del Tibidabo (516,2 m) como punto más alto—, así como por los deltas de los ríos Besós y Llobregat. El clima de la ciudad es mediterráneo, de tipo marítimo subhúmedo xeofítico, con una temperatura media anual de 16,4 °C y una humedad relativa del 70 %. Las lluvias se dan principalmente entre octubre y abril, son escasas en invierno y mínimas en verano, con unas precipitaciones de 578,74 l/m² (1997-2002).
La vegetación es de tipo mediterráneo, con predominio de especies perennes. El bosque típico es el encinar (Quercus ilex), y también se dan algunas especies subtropicales, que necesitan un riego constante para vivir al aire libre, como el naranjo (Citrus × sinensis), el limonero (Citrus × limon), la mimosa (Acacia dealbata), la araucaria (Araucaria heterophylla), el eucalipto (Eucalyptus globulus) y la palmera (Phoenix dactylifera). Se han aclimatado algunas especies originarias de Japón, que tiene un clima parecido al mediterráneo pero con más lluvias en verano, como el pitósporo (Pittosporum tobira) y el evónimo (Euonymus japonicus). De coníferas, la que más se adapta es el cedro del Atlas (Cedrus atlantica), así como el ciprés (Cupressus sempervirens) y la tuya (Thuja standishii). También se han adaptado especies de otras regiones del mundo con clima mediterráneo, como California, Sudáfrica, Australia y Chile.
En relación con cada zona concreta de la ciudad, la vegetación puede variar según las condiciones climáticas, los recursos hídricos, la altura, la exposición al sol, los niveles de erosión, las precipitaciones y la acción del viento. En condiciones favorables predominan especies como el pino (Pinus pinea), la encina (Quercus ilex) y el acebuche (Olea europaea sylvestris); de ser menos favorables surgen fitosistemas denominados maquia, con árboles como el algarrobo (Ceratonia siliqua) y la palmera (Phoenix dactylifera), o arbustos como el madroño (Arbutus unedo), el laurel (Laurus nobilis), el mirto (Myrtus communis), el romero (Salvia rosmarinus) o el lentisco (Pistacia lentiscus); y en condiciones desfavorables aparece una vegetación del tipo garriga, con suelo libre y poco porte, con especies xerófitas como la gayomba (Spartium junceum), el espliego (Lavandula angustifolia), el tomillo (Thymus vulgaris) y la salvia (Salvia officinalis).
thumb|300px|left|Segadora de césped en el parque de Cervantes. El arbolado de la ciudad está compuesto por un total de 140 especies, de las que las más comunes son: plátano (Platanus x hispanica), almez (Celtis australis), olmo (Ulmus pumila), acacia del Japón (Sophora japonica), acacia (Robinia pseudoacacia), palo rosa (Tipuana tipu), árbol botella (Brachychiton populneum), chopo lombardo (Populus nigra italica), aligustre del Japón (Ligustrum lucidum), cinamomo (Melia azedarach), arce negundo (Acer negundo) y naranjo amargo (Citrus aurantium).
En 1983 el Ayuntamiento de Barcelona inició un Catálogo de Árboles de Interés Local, que clasifica un conjunto de árboles, palmeras y arbustos que tienen una especial relevancia por su valor botánico, su interés histórico o cualquier otro componente significativo para la conservación de las áreas verdes de la ciudad. Estos árboles están especialmente protegidos, ya que no pueden ser desarraigados o afectados por cualquier operación urbanística. La elección de las especies catalogadas se efectúa mediante una serie de parámetros que analizan cada ejemplar en función de aspectos como la edad, las medidas, su historia o sus cualidades estéticas (ver aquí el listado de árboles de interés local).
Las actuaciones del Instituto Municipal de Parques y Jardines se centran desde hace años en criterios de sostenibilidad, especialmente en cuanto a la plantación de especies autóctonas mediterráneas, más adaptables al terreno y de menor consumo hidráulico; el riego efectuado con aguas freáticas o con riego automatizado (208 hectáreas en 2001), donde se está introduciendo el uso de riego controlado por higrómetros; y el uso de compostaje de residuos orgánicos para la fertilización.
thumb|300px|Trabajos de poda. El cuidado de las especies vegetales se efectúa según su tipología: en árboles y palmeras las actuaciones se centran en la poda, ya sea de formación, limpieza o levantamiento de la copa, o limpieza de hojas secas en el caso de las palmeras, además de tratamientos fitosanitarios en todos estos ejemplares; el césped es el que requiere un tratamiento más continuado, principalmente en cuanto a siega, así como el recorte de los bordes para mantener su estructura, y más esporádicamente el aireado, cebadura y abono de parterres; en cuanto a tapizados y vivaces, los primeros se podan y pinzan en invierno, a principios de primavera y a finales de verano, mientras que los segundos requieren podas, pinzados y recortes, así como una reposición por división de mata cada dos o tres años; los setos necesitan poda de formación, y un mantenimiento con actuaciones de recorte a principios de invierno y de otoño; los arbustos se podan dos veces al año, a principios de verano y de invierno; las flores requieren un cuidado constante, generalmente se prepara primero el suelo de plantación —durante los meses de abril, agosto y noviembre—, cada mes se escarda la tierra para airearla y, tres veces al año, se eliminan las flores secas; aparte de eso, durante todo el año se realizan trabajos de mantenimiento general, como la eliminación de malas hierbas, el arreglo de los caminos de sablón o la reparación o sustitución del mobiliario urbano, además de tareas de limpieza general y vaciado de las papeleras.
Otro ámbito de vital importancia son los tratamientos fitosanitarios, planificados en función de criterios de biodiversidad y gestión integrada de plagas. Se dividen en seis modalidades: culturales, a través de la selección de especies; mecánicas, mediante podas controladas; de control biológico, con la utilización de ciertos organismos que actúan contra los parásitos, mediante la introducción artificial de fauna útil o microorganismos antagonistas; trampas de feromonas, que actúan contra un sector de las especies atacantes; bandas cromáticas, que al igual que las flores atraen a los insectos; y métodos químicos, que pueden ser mediante endoterapia vegetal, consistente en la inyección a presión del producto fitosanitario a la planta, o por atomizaciones y aplicaciones fitosanitarias en forma de riego.
El Instituto de Parques y Jardines también gestiona una red de huertos urbanos en colaboración con colectivos de personas jubiladas, que se encargan de su mantenimiento y recolección. Son parcelas de entre 25 y 40 m², en las que se cultivan hortalizas y verduras, así como plantas aromáticas y medicinales, y algunas flores de temporada. Actualmente hay 13 huertos urbanos repartidos por la ciudad.
Desglose por distritos de zonas verdes y servicios públicos (datos de 2001):
Distrito Superficie verde (ha) Arbolado (u) Jardineras (u) Áreas infantiles Pistas de petanca Áreas para perros Ciutat Vella 62,43 6914 747 24 45 8 Ensanche 48,74 23589 571 50 37 20 Sants-Montjuïc 286,48 14588 618 51 39 12 Les Corts 69,58 12100 136 35 16 11 Sarriá-San Gervasio 83,55 12253 287 40 31 19 Gracia 36,55 6438 291 25 25 10 Horta-Guinardó 122,22 13424 154 79 44 21 Nou Barris 92,72 15412 252 81 28 10 San Andrés 54,31 15704 470 76 86 24 San Martín 132,09 30490 290 135 90 15 Total 988,67 150912 3816 596 441 150
Historia thumb|El parque del Laberinto de Horta es el jardín más antiguo que se conserva en la ciudad.