El Parque Natural Sierra de Cardeña y Montoro se sitúa en el extremo nororiental de la provincia de Córdoba (limitando con Jaén y Ciudad Real) y tiene 38.449 hectáreas de dos municipios: Cardeña y Montoro.
Presenta un relieve suave y alomado, que va haciéndose más abrupto en el límite oriental (cuenca del río Yeguas).
El refugio natural de la fauna ibérica
Se encuentra entre los espacios naturales de Andalucía que mayor diversidad de fauna ibérica acoge en su interior, quizá por sus condiciones de vegetación en las que la dehesa, el monte y el pinar sirven de sustento a los ecosistemas predominantes en la zona. Pese a la existencia dentro del parque de un gran elenco de especies protegidas y no protegidas, el visitante puede admirar en su acercamiento a la fauna del lugar al ciervo, las perdices y liebres o conejos.
Contemplarlas significa también disfrutar de una vegetación interminable que con sus tres variedades, aporta la suficiente sensación de paz y sosiego para poder disfrutar de una estancia lejos de los perturbadores entornos urbanos.
Un paseo verde y callado miniatura|Venta Nueva El parque natural Sierra de Cardeña y Montoro corona, desde el extremo de la comarca de Los Pedroches, la zona nororiental de la provincia de Córdoba. La pervivencia de ecosistemas apreciados, sus potencialidades para alcanzar un desarrollo económico sostenible, y su capacidad como área de esparcimiento y educación ambiental fueron tres de los factores que el Parlamento de Andalucía tuvo en cuenta cuando, mediante la Ley 2/1989, de 28 de julio, otorgó a este espacio la categoría de parque natural.
El parque natural limita con las provincias de Jaén y Ciudad Real, quedando repartido entre los términos municipales de Cardeña y Montoro. Su relieve suave y alomado es característico de Sierra Morena y forma una unidad paisajística con el parque natural Sierra de Andújar, con el que limita por su flanco oriental. miniatura|izquierda|Bolos de granito La formación geomorfológica de batolito –gran masa de rocas creadas a partir de la solidificación del magma- se manifiesta en bloques redondeados de granito de un metro de diámetro, denominados “bolos”. Pero esta suavidad, a su vez, contrasta fuertemente con la brusquedad y el escarpado de gran belleza de los cortados y barranqueras de su sector más oriental.
Frente a este paisaje de equilibrio, el río Yeguas, línea divisoria natural con el parque vecino, recorre su vertiente oriental a través de grandes barranqueras y excava a su paso un valle escarpado de enorme belleza.
Su ribera se adorna de una exuberante vegetación en forma de bosques en galería que acogen a una fauna interesantísima, entre las que el visitante podrá disfrutar del lince, el lobo y la nutria. Sus 40 km de longitud lineal drenan este incomparable espacio natural ayudado por los arroyos Arenoso, Martín Gonzalo y Corcomé.
La impronta silvestre del parque ha sido respetada por la acción humana, cuya presencia resulta mínima. Las alturas oscilan entre los 180 y los 828 m y las máximas cotas se sitúan en los Picos Colmena (828 m) y Pingajo (805 m).
A su incalculable riqueza natural, suma la larga e intensa trayectoria cultural de los núcleos de su entorno. El relieve que se presenta en los últimos tramos de los cauces proporciona unas circunstancias favorables para la construcción de pantanos. Existen en la zona dos presas localizadas en el río Yeguas y en el arroyo de Martín Gonzalo.
Puntos de interés geológico Curso del río Yeguas: De interés geomorfológico, tectónico, estratigráfico, hidrogeológico y petrológico. Se puede diferenciar por un lado, el profundo corte que el río ha realizado sobre las estructuras geológicas más importantes de la región, dejando al descubierto las características del subsuelo del Parque, y por el otro, un compendio de formas erosivas fluviales (barrancos, cañones, etc.). Cerro Cabezas: Afloramiento granítico del batolito de Los Pedroches. Minas de cobre, plomo, wolframio y uranio: Actualmente abandonadas. Constituyen un buen exponente de la actividad humana del pasado. Cerro Colmena: Punto más elevado del parque (828 m). Excelente punto de observación geomorfológico y paisajístico. Barranco del arroyo Arenosillo: Este barranco se ha originado por el encajonamiento de la red fluvial a favor de las fracturas y fallas en las rocas graníticas del Batolito; por el sur, su trazado enlaza la plataforma granítica con las laderas pizarrosas del Carbonífero y pone de manifiesto las diferencias morfológicas entre ambas. Fuente de la Peñuela: Situada en el interior de la plataforma granítica de Carde– ña, es un ejemplo de los escasos recursos de aguas subterráneas de esta región. Cerro de la Minilla: Lugar de transición entre el granito y las pizarras carboníferas con laderas abarrancadas. Arroyos del Cuervo, Cuervezuelo, Cerezo y Valdecañas: Discurren surcando materiales graníticos desde el extremo sureste de la plataforma de Cardeña hacia el río Yeguas. Son interesantes sus trazados, perfectamente rectilíneos, que se adaptan a la fracturación de las rocas que componen el sustrato. Sucesión estratigráfica del Ventorrillo de la Niña: Ladera formada por varios barrancos, donde se pueden observar los materiales sedimentarios del Parque y sus relaciones estratigráficas.
Cauces principales
Los principales cauces del parque son los de los ríos Yeguas y Arenoso, que recorren el espacio en sus límites occidental y oriental respectivamente.
El cauce del río Yeguas señala el límite oriental del parque y lo separa del vecino parque natural de la Sierra de Andújar. Sus aguas se embalsan en la presa del Marmolejo, en la zona sur, antes de desembocar inmediatamente en el Guadalquivir.
El arroyo Arenoso nace en las proximidades de Cardeña y discurre por el límite occidental para desembocar también en el Guadalquivir, cerca de Montoro.
Paralelos a éste y por la zona sur discurren los arroyos Arenosillo, Martín Gonzalo y Corcomé, cuyas aguas vierten al río Guadalquivir.
Clima miniatura|izquierda|Orquídea
El clima de esta zona es seco. En el verano, a pesar de las elevadas temperaturas diurnas, con el atardecer llega el aire fresco de la sierra que invita a pasar noches agradables con alguna ropa de abrigo.
En invierno, la nieve pinta de blanco el verde de los campos y se suceden casi todos los años hermosas estampas naturales que invitan a la contemplación.
Las temperaturas mensuales medias oscilan entre los 7 °C de enero y los 25 °C de julio.
Es la zona más lluviosa de la provincia de Córdoba. La precipitación media anual es de 800 mm.
Flora La vegetación típica del área mediterránea está compuesta por un bosque de encinas, en algunas zonas mezcladas con olivos silvestres, quejigos y en menor proporción alcornoques. El matorral ocupa áreas de alta densidad en algunos lugares, compuesto por madroños, lentiscos, coscojas, jaras, lavándulas y brezos. En el sur del espacio se han realizado repoblaciones de pino marítimo y pino piñonero.
Mención especial también merece el espléndido bosque de galería del río Yeguas formado por adelfas, tarajes, zarzas, fresnos y algunos sauces.
En primavera, en diversos lugares, florecen orquídeas.
El roble melojo miniatura|Nuevos brotes de Roble Melojo
Se conoce como rebollo, marojo o melojo. Éste es un pequeño roble, más rústico y frugal que sus “hermanos mayores”, que se extiende por casi toda la península ibérica excepto la zona norte (y precisamente los Pirineos). El roble melojo es el tipo de roble que más aguanta el frío y la sequedad estival. Su fruto, como en todos los quercus, es una bellota, en este caso, pequeña (unos 3 cm) y de sabor amargo, aunque útil para dar de comer al ganado en la montanera.
Raramente llega a medir 20 metros y a menudo forma matas o arbustos, también provocado por el hombre que lo poda periódicamente para obtener leña, ya que es éste uno de sus principales usos. Brota abundantemente de raíz por lo que a veces forma zonas de matorral, o se rodean los ejemplares mayores de abundantes retoños, así a veces, se le considera planta invasora.
Como todos los quercus se híbrida fácilmente con otros robles e incluso con quejigos, encinas y alcornoques, dando lugar a la aparición de individuos con todo tipo de caracteres intermedios.
Fauna
Los sobresalientes paisajes de las sierras de Cardeña y Montoro, cuyos valores naturales están a salvo gracias a acciones humanas muy respetuosas, esconden dos tesoros de la fauna en serio peligro de extinción: el lince y el lobo. Otros animales que encuentran cobijo entre su verdor son el ciervo, el gamo y el jabalí, muy preciados en la caza mayor, y otros mamíferos propios del área mediterránea, como el zorro y el tejón. Junto a ellos habitan el meloncillo (Herpestes ichneumon), la jineta, la lagartija colilarga, etc.
Además de éstas, y ligadas estrechamente a la vegetación, conviven en este marco especies de aves, algunas ya desaparecidas del resto de la provincia, tales como el águila calzada, el águila real, el águila imperial, y los buitres negros. El azor, el gavilán, el águila culebrera, el búho real, el cárabo también surcan sus cielos, junto a otras aves típicas del bosque mediterráneo como la abubilla, el abejaruco, el pájaro carpintero, el herrerillo, el cernícalo vulgar, el cernícalo primilla, etc. No faltan especies cinegéticas como la perdiz y la paloma torcaz. La abundancia de las mismas, junto con la de los mamíferos, explica el importante aprovechamiento cinegético del parque natural, que cuenta con numerosos cotos de caza mayor y menor.
La comunidad acuática del río Yeguas es variopinta y diversa. En ella habitan insectos propios de aguas limpias y bien oxigenadas. Entre los peces, el visitante encuentra a los barbos, las bogas y las gambusias.
En las riberas de los cauces viven la nutria, el mirlo acuático, el martín pescador y el galápago leproso.
El lince El lince ibérico (Lynx pardinus) es la especie de felino más amenazada del planeta. Solo sobrevive en dos núcleos aislados: Doñana (35-40 ejemplares) y las sierras de Cardeña-Montoro y Andújar (90-120). En total, menos de 200 ejemplares. Esto justifica la puesta en marcha de un conjunto de acciones coordinadas por la Consejería de Medio Ambiente para frenar la inercia regresiva de la especie y, a partir de ahí, tratar de revertir la hacía una situación más favorable.
Dentro del Programa LIFE de conservación del lince ibérico, el proyecto tal vez más relevante que está en funcionamiento es el denominado “Recuperación de las poblaciones del Lince Ibérico en Andalucía”, acogido a financiación europea mediante los fondos LIFE Naturaleza.
Es un animal de 85-100 cm de longitud en los machos y de 84-88 cm en las hembras. Tiene unos 50-70 cm de altura en la cruz y una cola de 12-14 cm. Los machos pesan entre 11 y 20 kg y las hembras menores, entre 9 y 12 kg, aunque puede haber grandes diferencias de unos ejemplares a otros.
Especie endémica de la península ibérica. En la actualidad solo habita en las Sierras de Cardeña y Andújar (Sierra Morena) y en el área de Doñana. Se calcula que quedan unos 200 ejemplares.
Alimentación: Más del ochenta por ciento lo constituye el conejo de monte, también puede alimentarse de aves y otros mamíferos.
El lince ataca y expulsa de su territorio a otros predadores generalistas como el zorro, que consume más conejos que el mismo lince, y al que a veces mata. Así establece un vínculo adicional con su presa básica, el conejo, favoreciendo a su población.
La familia de Cardeña y Montoro habita en una zona muy concreta del parque y a salvo de la intervención humana.
Otras especies protegidas: El lobo