Gómez Palacio es una ciudad mexicana ubicada en el estado de Durango, que en conjunto con las vecinas ciudades de Ciudad Lerdo (en Durango), Torreón, Matamoros y Francisco I. Madero (en Coahuila) conforma la Comarca Lagunera, la cual es la décima zona metropolitana más poblada de México con habitantes.
Es cabecera del municipio de Gómez Palacio. Gómez Palacio tiene un clima extremadamente seco, debido a que se localiza en el Bolsón de Mapimi. A orillas de la ciudad se localiza el río Nazas.
La ciudad cuenta con habitantes, cerca del 81 % de la población total del municipio ( personas) conforme al censo del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) del 2020.
El asentamiento moderno en Gómez Palacio comenzó en el año de 1894, cuando la Compañía del Ferrocarril Central Mexicano instaló la Estación de los lerdos (Gómez Chacón) en lo que hoy es el centro de la ciudad. Como consecuencia de ello, la zona empezó a tener un tráfico continuo de viajeros y fue así como Santiago Lavín Cuadra empezó a donar terrenos a cambio de que los habitaran y cambiaran el aspecto desértico. Pocos años después, el 20 de noviembre de 1910, un grupo de rebeldes se levantaron en armas iniciando así el movimiento armado revolucionario en México, siendo esta ciudad la cuna de la Revolución mexicana.https://www.buscadores-tesoros.com/t7961-comarca-lagunera-cuna-de-la-revolucion-mexicana Desde la década de 1970 la ciudad ha girado básicamente alrededor del ámbito agropecuario e industrial, actualmente cuenta con una de las zonas industriales más grandes e importantes del país y próximamente entrará en funcionamiento una aduana interior en el complejo de la Zona de Conectividad Internacional de Gómez Palacio.
Gómez Palacio es una de las pocas ciudades de México en la que diferentes vías ferroviarias atraviesan el centro de la ciudad, lo cual ocasiona gran caos vial entre los ciudadanos.http://www.elsiglodetorreon.com.mx/noticia/214714.genera-paso-del-tren-caos-vial-en-gp.html
En 2016, una clasificación de la firma Standard & Poor’s, agencia de calificación crediticia colocó a Gómez Palacio como uno de los municipios de México con más riqueza por persona.
Historia Antigua Hacienda de Santa Rosa Posiblemente la antigua hacienda de Santa Rosa, haya sido fundada en 1844 por don Juan Ignacio Jiménez, que en ese año había rentado al señor Juan Nepomuceno Flores las tierras laguneras pertenecientes al estado de Durango. Esas tierras que fueron el escenario de las invasiones de los indígenas nómadas del norte como llamaban a los comanches y a los apaches de Jerónimo; donde años después tuvieron lugar las luchas entre las bandas mercenarias de los señores de la tierra que peleaban por el control de las aguas del Río Nazas. Se decía que don Santiago Lavín Cuadra construyó la presa y el acueducto de Santa Rosa—Canal de La Línea—para acaparar más agua, teniendo por ello serias dificultades con los rancheros de la parte de Coahuila, finalmente el asunto se arregló con la intervención de los abogados Sariñana y Vallarta.
La hacienda de Santa Rosa estaba situada abajo y a lo largo del cerro del mismo nombre, en los terrenos que actualmente ocupan parte del club y colonia de El Campestre; sus campos de labranza llegaban más acá del tajo de La Línea por un lado, y por otro hasta los linderos de las tierras bajas que después formaron parte de la ciudad de Gómez Palacio. Se contaba que hace muchos años esos lugares fueron el curso natural del río, que después la corriente fue desplazándose hasta pasar entre los cerros, donde se levantó la presa de Calabazas. Las crecientes periódicas del Río Nazas inundaban parte del caserío de la hacienda poniendo en peligro la seguridad de sus habitantes, viéndose obligados a cambiarla al actual barrio de Santa Rosa. miniatura|Antiguo barrio de Santa Rosa La vieja hacienda de Santa Rosa, era el paso lógico de las conductas y carruajes que hacían la travesía de Saltillo al pueblo de Nazas situado en la ribera del río del mismo nombre, y viceversa, o bien que viniendo de esos lugares continuaban su camino al norte por la ruta de Mapimí que era poco transitada porque en el territorio del Bolsón de Mapimí merodeaban los indios, esperando el paso de los viajeros para asaltarlos. En la tarde del 4 de septiembre de 1864, llegó a Santa Rosa un carruaje cubierto de polvo con los caballos sudorosos y cansados, venía escoltado por un regimiento de jinetes republicanos. Del coche descendieron cuatro personajes de aspecto grave, preocupado, ellos eran: el presidente de la República Benito Juárez y los ministros Guillermo Prieto, Sebastián Lerdo de Tejada y José María Iglesias.
Los viajeros fueron alojados en la casa grande de la hacienda, con las modestas comodidades que podría proporcionar un lugar tan alejado de las poblaciones. Los altos funcionarios venían huyendo de la persecución de las fuerzas francesas y conservadoras. Al día siguiente llegaron por distintos rumbos los generales Patoni, González Ortega y alcalde con sus respectivas tropas. Reunidos los militares con el señor Juárez y sus ministros, dieron forma al Decreto de Santa Rosa que acordaba la creación del Cuerpo Expedicionario de Occidente con las fuerzas que habían llegado, para marchar de inmediato sobre la ciudad de Durango que tenía tiempo en poder de los franceses. Al día siguiente de la salida de las tropas, el 7 de septiembre la comitiva que representaba los poderes de la Nación, temprano continuó su peregrinar rumbo al norte llegando al anochecer de ese mismo día, al importante poblado y mineral que en aquellos años era Mapimí. Otro hecho digno de mencionarse sucedió en Santa Rosa vieja, fue el nacimiento del que años más tarde fuera el destacado músico Melquiades Campos Esquivel, director de bandas militares de mucha resonancia en el País y en el Continente Americano. El maestro Campos Esquivel nació el 10 de diciembre de 1878 y es considerado como uno de los grandes músicos del estado de Durango.
También en Santa Rosa, ya en ruinas, se reunían algunas veces los revolucionarios de 1910 a celebrar sus juntas secretas y ahí enterraron las armas en los días de la conspiración. En la noche del 20 de noviembre de ese mismo año, de sus escombros salieron alrededor de 40 hombres levantados en armas contra el gobierno porfirista. Todavía por los años veinte, se mantenían en pie las ruinas de las casas de la vieja hacienda, los restos de las paredes carcomidas por el paso del tiempo estaban pintadas de almagre que le daban la apariencia de un rojo desteñido.- Una placa de burda mezcla colocada en la parte exterior de la pared que posiblemente perteneció a la casa grande, señalaba borrosamente la fecha de la permanencia del presidente Juárez y sus acompañantes. Las tapias de adobes de Santa Rosa emergían en medio de huizaches, mezquites y plantas silvestres que crecían en el terreno ya pedregoso, donde vivían toda clase de alimañas. Era el paraíso de los muchachos cazadores de lagartijas, ardillas, camaleones, etc.
Fundación de Gómez Palacio En el año de 1883 en un lugar llamado Calera del estado de Zacatecas, fueron unidos los extremos de las vías férreas que en las direcciones norte y sur, venía construyendo desde tiempo atrás, la compañía estadounidense del Ferrocarril Central Mexicano. Al terminarse la red ferroviaria, quedó unida la Ciudad de México con la frontera norte del país, precisamente con el poblado Paso del Norte, hoy Ciudad Juárez. Los trenes de pasajeros que hacían el servicio regular de cuando en cuando se detenían en la pequeña estación de paso conocida como Lerdo o Santa Rosa, a donde llegaban y salían los viajeros de la Ciudad Lerdo y haciendas circunvecinas. La modesta parada del ferrocarril dio origen a la fundación de Gómez Palacio. Al año siguiente, en 1884, frente al paradero dé los trenes se levantaba la pequeña Caseta de madera del telegrafista y casi al mismo tiempo en medio de la llanura donde sólo crecían la gobernadora, el huizache y mezquite, apareció una carpa remendada donde se instaló el primer poblador dé esos lugares, que fue Emma Blanco, a más tardé el propietario de esas tierras, Alan Blanco le regaló un pedazo de terreno donde levantó una casa adobes, probablemente donde después estuvo el mesón del Huizache, porque decían los ancianos que ahí se había construido la primera finca. El mencionado mesón estaba por la actual calle Allende. Emma, más tarde, recibió el nombramiento de jefa de cuartel, cuando ya había aumentado el número de habitantes. Después, un español llamado Rosario Valenzuela, levantó la segunda casa, donde estableció el primer comercio aprovechando el paso de los viajeros; al poco tiempo, se levantaban las fincas de Hugo Franck y Federico Ritter, en cuya época se abrió la primera calle que después fue la avenida Hidalgo y que en la actualidad es la calle Independencia. Poco a poco, fueron llegando hombres laboriosos que fueron limpiando de matorrales la llanura, estableciendo sus hogares.
La Jabonera En el año de 1884, el estadounidense Juan F. Brittingham en sociedad con Juan Terrazas, tenía una fábrica de jabón en la ciudad de Chihuahua, Chihuahua. Con el objeto de ampliar sus actividades, el señor Brittingham y Francisco Balden consolidaron todos los molinos de aceites y fábricas de jabón, que estaban diseminados en los estados del norte, en un sólido consorcio y unidos con los propietarios de las grandes haciendas algodoneras de la Comarca Lagunera, formaron la poderosa empresa que inició sus labores en 1892, con el nombre de Compañía Industrial Jabonera de la Laguna S. A. El sindicato empresarial instaló en la ciudad de Gómez Palacio las oficinas generales de la compañía y levantó la fábrica de aceites y jabones de La Esperanza. Además de esta factoría, el consorcio contaba con las fábricas La Favorita, La Nacional, El Porvenir y la Estrella del Norte, situadas en los estados de Coahuila y Chihuahua. Las plantas locales de la compañía, estaban dentro de una extensión de terreno de 200 mil metros cuadrados, ubicados frente a la estación de los ferrocarriles, al lado derecho de las vías férreas. Ahí se levantaron las fábricas de jabones y de glicerina, el molino de aceites para la industrialización de la semilla de algodón y se instaló el primer despepite que hubo en el país. Años más tarde, se construyó una planta de silicato y otra de caustificación de sosa. En el año de 1900, La Esperanza producía 75 mil cajas de jabón anuales y la fábrica de glicerina mil toneladas. Por su parte, el molino de aceites 300 toneladas diarias. Por muchos años, el grupo industrial lagunero era considerado el más importante en su género de toda la América Latina; sus productos industriales se exportaban a los países de América Central y del Caribe. El gerente general de la Compañía Industrial Jabonera de la Laguna era Juan Brittingham, hombre de empresa de gran visión, a él se debió principalmente la integración del que fuera gran complejo industrial, siendo el pionero del beneficio de la semilla de algodón, la que antes se quemaba, al no contar con plantas para aprovecharla. También don Juan fue el pilar para la fundación de la fábrica de explosivos que se instaló en Dinamita (Durango), de donde partía el ramal ferroviario de la vía central a ese poblado, se llama estación Brittingham en recuerdo del industrial estadounidense. Al lado derecho de las fábricas, en medio de tupidas arboledas y campos de verde césped, se edificaron los chalets que formaron la colonia de los empleados, que contaban, además, con casino, albercas, mesas de tenis y un bonito campo de béisbol donde los domingos en el verano, jugaba la novena integrada por empleados y obreros de la compañía, Apartada, en el fondo del lado izquierdo estaba la casa grande donde vivía la familia Brittingham, rodeada de pasto y pintada de blanco; todo el conjunto daba la impresión de encontrarse en una colonia inglesa de las plantaciones de Allende el mar. miniatura|Jabonera La Esperanza