El «New Family Structures Study», estudio sobre la estructura de las nuevas familias, más conocido como estudio de Regnerus, es un estudio sociológico realizado en 2012 por Mark Regnerus, profesor asociado de sociología en la Universidad de Texas en Austin. El mismo resulta significativo particularmente por tratarse de uno de los pocos estudios académicos que se opone al consenso general científico;Brief of the American Psychological Association, The California Psychological Association, The American Psychiatric Association, and the American Association for Marriage and Family Therapy as Amici Curiae in support of plaintiff-appellees su principal conclusión sostiene que los niños que crecen en hogares en los que al menos uno de los adultos es homosexual, se ven perjudicados en su desarrollo personal. Como tal, este estudio ha sido empleado frecuentemente por aquellos que se oponen a la homoparentalidad y al matrimonio igualitario.

Estudio Fue publicado en julio de 2012 en la revista Social Science Research, y se basa en 3000 entrevistas a adultos entre 18 y 39 años, de los cuales 175 habían tenido madres y 73 padres que habían tenido relaciones homosexuales por lo menos en una ocasión mientras los criaban. Si bien su autor reconoció que los resultados se enfrentan al consenso científico sobre la homoparentalidad, también sostuvo que este consenso se basa en muestras pequeñas y no aleatorias, al contrario que el suyo.

La conclusión del estudio afirma que los niños criados por adultos que afirman haber tenido relaciones homosexuales se ven perjudicados en su vida adulta. Así, informa que el 69% de los adultos criados por mujeres en estas condiciones afirmaron que su familia recibió ayuda financiera pública —frente al 17% de los niños criados por el otro grupo de padres— y sólo un 26% tenían trabajos fijos —frente a casi un 50% del otro grupo. Los niños criados por mujeres que afirmaron haber tenido relaciones homosexuales tenían una mayor probabilidad de necesitar terapia psicológica, mayor probabilidad de engañar a su pareja con otra persona y de haber sido agredidos sexualmente.

Por otra parte, el mismo autor afirmaba que el estudio no demuestra una relación causal entre la homosexualidad de los padres y la inestabilidad de los hijos, ni tampoco que los homosexuales sean necesariamente malos padres. Sin embargo, si afirmaba que «las formas de familia que están asociadas con una inestabilidad o con padres no biológicos suelen suponer un riesgo para los niños que se están convirtiendo en adultos».

Críticas La publicación del estudio produjo inmediatamente una enorme polémica. Grupos conservadores y contrarios a los homosexuales apoyaron el estudio y a su autor, mientras que la mayoría de los sociólogos, los defensores de los derechos LGBT y, en general, los grupos más liberales tomaban posiciones contrarias. Entre los críticos se encontraban desde algunas de las mayores instituciones y asociaciones científicas de EE.UU., hasta otros sociólogos de la Universidad de Tejas. Incluso el propio departamento de Sociología de la Universidad de Texas en Austin, donde trabaja Regnerus, ha publicado un comunicado distanciándose del estudio y del docente. En 2013 la American Sociological Association condenó formalmente el estudio en un informe a la Corte Suprema de los Estados Unidos en relación con el matrimonio igualitario, críticas que repitieron en un amicus curiae del 24 de octubre de 2013:

La mayoría de las críticas se refieren a la metodología del estudio. Siendo la mayor que Regnerus define como «padres homosexuales» a cualquiera que hubiese tenido relaciones homosexuales, sin especificar si eso se había producido de forma extramatrimonial, tras un divorcio o separación o un gran escándalo (el estudio recoge la educación de niños en un contexto social de los años 70, 80 y 90), y luego compara esos hijos con los de matrimonios heterosexuales estables, sin divorcios u otros problemas económicos. Es decir, no compara hogares estables de padres heterosexuales, con hogares estables homoparentales. Un estudio publicado en 2015 en el Social Science Research, realizado por Brian Powell de la Universidad de Indiana y Simon Cheng de la Universidad de Connecticut en el que retomaban los datos de Regnerus y eliminaban todas las respuestas dudosas al cuestionario, usando una metodología más aceptada, llegaron a la conclusión de que los resultados de Regnerus eran, en el mejor de los casos, «frágiles» y que igualmente se podían emplear para demostrar que niños con padres homosexuales no resultan perjudicados comparados con los criados por padres heterosexuales. Regnerus mismo reconoció en octubre de 2012 que su metodología había tenido el fallo de considerar gais o lesbianas a las personas que habían tenido relaciones homosexuales, a pesar de que posiblemente esas personas no se considerasen a sí mismas como pertenecientes a la comunidad LGBT; a pesar de ello, sigue manteniendo la validez de sus conclusiones.

El segundo mayor punto de crítica fue la financiación del estudio por el Witherspoon Institute, un think tank conservador, de ideología cristiana y opuesto al matrimonio gay, al aborto y al uso de células totipotenciales embriónicas. Documentos mostraban que Regnerus había solicitado el pago de asistentes para el análisis de datos a William Bradford Wilcox, profesor asociado de sociología en la Universidad de Virginia, miembro de la James Madison Society en la Universidad de Princeton, director del National Marriage Project en la Universidad de Virginia y socio en ese momento del Witherspoon Institute. En marzo de 2013, tras una solicitud de revelación de documentos públicos por The American Independent, la Universidad de Texas publicó una serie de documentos que muestran que Regnerus fue entrenado por el Witherspoon Institute para defender retóricamente su estudio.

En febrero de 2014, un artículo de The New York Times afirmaba que el origen del estudio fue una reunión realizada en la Fundación Heritage en Washington D. C. a finales de 2010, tras la anulación judicial de la Proposición 8 en California. En esa reunión una serie de opositores del matrimonio igualitario decidieron financiar estudios que demostrasen que el matrimonio igualitario era perjudicial para los niños. Así el Witherspoon Institute, cuyo director Luis E. Tellez había participado en la reunión de Washington, financió el estudio de Regnerus con 695 000 dólares y la Bradley Foundation, otra organización conservadora, con otros 90 000. Otro de participantes en la reunión de Washington, el Dr. Douglas W. Allen, economista en la Universidad Simon Fraser en la Columbia Británica, también publicó un estudio muy discutido, de conclusiones similares a los de Regnerus, sobre el nivel de éxito de los graduados universitarios.

Poco después del surgimiento de la polémica, la revista editora, Social Science Research, realizó una auditoría y declaró el estudio «deficiente» (flawed). La Universidad de Texas también realizó una investigación sobre la publicación y rechazó poner en duda el comportamiento de Regnerus, afirmando que errores normales no se consideran falta de ética.

En 2013 se solicitó a Darren Sherkat, catedrático de sociología en la Southern Illinois University y miembro del consejo editorial de Social Science Research, que auditase el proceso de revisión por pares que llevó a la publicación del estudio de Regnerus, por el que el autor había recibido 700 000$ del Witherspoon Institute y 60 000$ de otros think tanks conservadores. En una entrevista al Southern Poverty Law Center, una organización a favor de los derechos civiles de los negros y favorable a los derechos LGBT, Sherkat describió el estudio de Regnerus como «profunda y metodológicamente incorrecto [flawed] y el proceso de revisión por pares no consiguió identificar problemas importantes.» Sherkat también considera el estudio lleno de errores técnicos:

Sherkat concluye que Regnerus, un cristiano evangélico conservador, se había desacreditado a sí mismo al sacar conclusiones falaces de una investigación mal hecha:

En sus comentarios, Sherkat afirmó que «existe un gran número de investigadores cristianos conservadores en sociología, en ciencias políticas, en estudios sobre la familia, y es sorprendente cuantos están subiendo a los primeros puestos.» También opinó que «este es Mark Regnerus, del que estás hablando. Él ha creído esto desde que era un niño. Pensó que, como era un joven y brillante cristiano conservador, podía salvar a la Cristiandad de las malvadas fuerzas del secularismo, que se convertiría en un prominente intelectual y matar a los demonios homosexuales.»

El juez federal Bernard A. Friedman, que en marzo de 2014 decidió en el caso DeBoer contra Snyder que la prohibición del matrimonio igualitario y las uniones civiles introducida en la constitución de Míchigan en 2004 es inconstitucional, comentó sobre los argumentos y el estudio de Mark Regnerus, testigo experto de la defensa, lo siguiente:

Defensa En defensa de Regnerus, el sociólogo Christian Smith ha argumentado que, aunque «su artículo no es perfecto», sin embargo, «no es científicamente peor que lo que se publica de forma rutinaria en revistas de sociología.» Smith, que se describe a sí mismo como no conservador, afirma que la respuesta al estudio de Regnerus es una caza de brujas, «Regnerus ha publicado los resultados ideológicamente impopulares de una investigación sobre el polémico asunto de las relaciones homosexuales. Y ahora le están haciendo pagar por ello. En el clima político actual, y particularmente en las disciplinas sociológicas —dominadas como están por la ortodoxia progresista—, lo que hizo Regnerus no es aceptable. Lo convierte en un hereje, un traidor —y por lo tanto hay que convertirlo en cabeza de turco.»

Dieciocho importantes científicos sociales han defendido el estudio de Regnerus en una declaración, en la que afirman que «gran parte de la respuesta académica y del público a Regnerus está equivocada.» Añadiendo posteriormente que:

Empleo por los opositores a la homoparentalidad y al matrimonio igualitario El estudio ha sido empleado por numerosos grupos opositores a los derechos LGBT para justificar sus ideas, es decir, que los niños educados por homosexuales se ven perjudicados en su vida como adultos, extendiendo el razonamiento al matrimonio igualitario e incluso a los derechos LGBT. Regnerus mismo ha rechazado este uso de su estudio.

Europa

Como ejemplo, en España, el periódico conservador La Gaceta titulaba la noticia sobre el estudio «Confirman los efectos negativos de la adopción por homosexuales».

También desde España, en abril de 2016, tuvo lugar un debate bioético a través de la web conservadora Actuall entre el economista liberal Juan Ramón Rallo y el político antiliberal Francisco José Contreras, empleando este último el trabajo de Regnerus como argumento de autoridad contra las familias homoparentales.

En septiembre de 2013, Alekei Zhuravlev, diputado de la Duma por Rusia Unida, presentaba un proyecto de ley que retiraría la patria potestad a los padres con «una orientación sexual no tradicional», eufemismo para nombrar al colectivo LGBT. Zhuravlev menciona expresamente el estudio de Regnerus como una de las razones para la introducción de la ley.