El palacio de los condes de Buendía se encuentra en un alarmante estado de ruina en la localidad palentina de Dueñas, cuyo casco urbano fue declarado conjunto histórico-artístico en 1967. Fue construido por el linaje Acuña en el tras recibir el señorío sobre esta villa palentina en 1439. Ejerció, por tanto, como principal residencia de los condes de Buendía en los siglos y , convirtiéndose en sede de importantes acontecimientos históricos. Aunque sufrió importantes reformas y adiciones posteriores, la parte mejor conservada se trata precisamente del núcleo original del mismo.
En concreto, ocupa toda una gran manzana. Una de sus fachadas se extiende a lo largo de toda la plaza del Mercado (actual plaza de España), descendiendo hacia el paseo de la Barbacana dando fachada a la calle y plaza de las Tercias (de Isabel la Católica), donde tenía su entrada principal a través de un vano de sillería con arco carpanel que da acceso al patio de armas. Según el catastro, en total suponen 4.759m², de los cuales 4.409 son construidos.
Actualmente, este inmueble cuenta con una protección estructural, lo que supone la protección de su aspecto externo, en su volumen total -sus fachadas y cubiertas-, el ritmo y proporción de huecos y elementos de fachada, la altura de cornisa, las cubiertas, la distribución general tipológica estructural, disposición de accesos, núcleos verticales y sistema estructural básico.
Declarado en estado de ruina en 1998, desde 2011 forma parte de la Lista Roja de Patrimonio Histórico dentro de la categoría de patrimonio civil,Ficha Palacio de los Acuña, condes de Buendía debido a su precario estado de conservación. Adquirido en 2019 por el ayuntamiento de la localidad, está pendiente de un proceso de consolidación y restauración. Las ruinas del Palacio de los Buendía de Dueñas hablarán: estudio arqueológico y lectura estratigráfica de los muros (Palencia en la Red, 24/06/2021) Un palacio para el pueblo en Dueñas (Diario Palentino, 07/03/2023) Dueñas planea abrir el instituto en el Palacio de los Buendía tras su rehabilitación (El Norte de Castilla, 15/03/2023) En marzo de 2026, ha comenzado una primera fase para la recuperación del inmueble, que de momento se centra únicamente en la consolidación estructural del edificio https://www.diariopalentino.es/noticia/z019545a2-66ca-483c-8654dec0afbf787c/202604/de-palacio-a-instituto-en-duenas https://www.elnortedecastilla.es/palencia/palacio-buendia-duenas-inicia-recuperacion-uso-publico-20260409205230-nt.html
Historia: Origen y construcción
En 1439, Juan II otorgó a Pedro Vázquez de Acuña el señorío sobre la villa de Dueñas, quienes la convirtieron en la cabeza de sus estados señoriales debido a su estratégica ubicación en pleno camino real de Burgos, muy próxima a las ciudades de Palencia y Valladolid. Tras su adquisición, los nuevos señores consideraron que la primitiva fortaleza de Dueñas se encontraba alejada del núcleo urbano y respondía a una función exclusivamente militar debido a su origen defensivo durante la Reconquista en el , por lo que no se ajustaba a las necesidades de una residencia señorial. Esta situación hacía necesario que los Acuña exteriorizasen su dominio sobre la población por medio de un edificio que no sólo iba a ser residencia del señor, sino de gran parte de la familia y, especialmente, de los ilustres visitantes a los que había de alojar. Fue sede, por tanto, de importantes acontecimientos históricos no sólo a escala local o regional sino también nacional debido al protagonismo que alcanzó esta familia en los conflictos del reino de Castilla, sobre todo en el reinado de los Reyes Católicos.
Su construcción se inició hacia 1440, el mismo año en el que Pedro Vázquez de Acuña tomó posesión del señorío de Dueñas. Se ha especulado con el hecho de que este solar estuviera ya ocupado anteriormente por una serie de edificios antiguos, entre ellos parte de lo que fuera el antiguo palacio de María de Molina y algunos otros, pero no existe de momento constancia documental o arqueológica.
El conjunto de la edificación en su base es de piedra y luego de mampostería y adobe con entramados de madera, llegando a contar con tres alturas en torno al patio de armas. No obstante, en el palacio hay dos zonas diferenciadas: la original, de fines del y principios de la Edad Moderna, articulándose en torno al patio de armas; y las reformas y adicciones posteriores, ya que es un inmueble que fue sometido a numerosas transformaciones y modificaciones a lo largo de los siglos, aunque conservando importantes vestigios de su origen tardomedieval.
En los siglos y fue la residencia principal de una de las ramas del linaje Acuña, los condes de Buendía, quienes convirtieron Dueñas en la cabeza de sus estados señoriales desde su adquisición por merced de Juan II en 1439,http://bibliotecadigital.rah.es/dgbrah/es/consulta/registro.cmd?id=46890 . iniciando su construcción de forma inmediata. Tras el agotamiento dinástico del linaje a finales del , el señorío pasó por enlaces matrimoniales primero a los Padilla, condes de Santa Gadea y adelantados mayores de Castilla, posteriormente a los Sandoval y Rojas, duques de Lerma y Úceda y, finalmente, en el , a los duques de Medinaceli.
El 31 de marzo de 1855, a raíz de las medidas desamortizadoras de Madoz (1855) y la abolición de los mayorazgos el 30 de agosto de 1836 (y, definitivamente, con la ley de Desvinculación de 19 de agosto de 1841), la casa ducal acabó vendiendo la propiedad del inmueble a la familia local de los Cuadros por 55 mil reales en la persona de Tomás de Cuadros, apoderado del duque en la localidad, siendo habitado por distintas familias que lo tuvieron arrendado hasta la década de los 80 del .Archivo Ducal de Medinaceli, Adelantamiento de Castilla, Leg.1.
Declarado en estado de ruina en 1998, en 2002 fue adquirido a los múltiples herederos de la familia Cuadros por el presidente del Grupo Siro, Juan Manuel González Serna.https://apd2010.files.wordpress.com/2018/10/palacio-un-hogar-para-reyes.jpg Sin embargo, tras el fracaso de los supuestos proyectos urbanísticos, finalmente ha sido adquirido por el ayuntamiento de Dueñas en octubre de 2019, con el fin de dotarlo de contenido cultural, social y educacional, además de ofrecer nuevos espacios públicos para el uso y disfrute de todos los vecinos. Diario Palentino de 31 de octubre de 2019: https://www.diariopalentino.es/noticia/Z2EB2E638-AAA5-B763-0E37826400DAEC42/201910/Duenas-compra-el-Buendia-al-que-dara-uso-social-y-cultural
Descripción
El Patio de Armas ()
La parte más significativa del inmueble primitivo es el patio de armas.La descripción de los restos conservados del palacio se basan fundamentalmente en la descripción realizada por Ramón Pérez de Castro en "Estudio e interpretación de los restos del palacio de los condes de Buendía en Dueñas (Palencia). Memoria histórico-artística" (Diciembre, 2021) A este núcleo –afectado ya en 1470 por un incendio- se accede por la fachada de las tercias, a través de un vano de sillería con arco carpanel. Dicho patio de armas tiene forma cuadrada, acaso en su origen cerrado en los cuatro lados, aunque actualmente tan sólo se conservan dos alas: la crujía norte, en perfecto estado, y la crujía este, cegada. La crujía sur se encuentra completamente arruinada y la oeste corresponde a la fachada principal, no conservándose hoy en día vestigios de una antigua galería porticada. Asimismo, sorprende que en los restos conservados del palacio no haya sobrevivido ningún símbolo heráldico, pues la profusa utilización de simbología heráldica fue un mecanismo habitual para exteriorizar el poder y dominio de la élite nobiliaria.
Ala norte: dependencias nobles
Galería porticada: pilares ochavados y alfarje
Ambos tramos de las galerías porticadas -el norte y este, aunque éste actualmente cegado- están formados por seis pilares ochavados, de buena talla y gran esbeltez, que descansan sobre basas cuadradas y rematan en sencillos capiteles con amplias zapatas de madera -conservadas únicamente en el pórtico norte- con forma aquillada, es decir, con forma de proa de navío doble. Se trata de un elemento muy característico de las construcciones palaciegas del , con la particularidad de que se tallaron dos proas en cada lado. Aún permanecen los restos de labores agramiladas y sencillas molduras que formaban casetones entre una zapata y otra. Sobre las correspondientes vigas se conserva un alfarje que cubre todo el espacio interior del pórtico norte. Se trata de una pieza bastante sencilla, formada por una larga serie de pares con el papo inferior agramilado y cintas que sostienen la tablazón superior. Seguramente estuvo pintado completamente y aún pueden percibirse en muchas de las tabicas restos de la decoración pictórica, formada por fragmentos de jugosas cardinas góticas en tonos rojizos y grisáceos, todas extraídas de una misma plantilla. Lavado señaló que este alfarje repite modelos renacentistas de comienzos del .
Sobre este pórtico, en la segunda y última planta del inmueble, existía una galería superior abierta al patio de armas que fue cerrada, en alguna intervención posterior, con un entramado de madera y adobe y que también ha acabado hundiéndose en fechas recientes. La forma constructiva, no obstante, coincide con la existente en otros puntos del inmueble, de modo que todo ello se construyó en la misma época y como fruto de una misma intervención difícil de precisar pero seguramente del último tercio del XV o, como mucho, de los primeros años del XVI. Destacaba sobre todo el prominente alero formado por pares o canes tallados en sus extremos o cabezas con la misma forma aquillada que hemos citado en las zapatas del pórtico inferior y que veremos también en las partes altas conservadas del ala este, frente al convento de San Agustín.
Planta baja
La planta baja de la crujía norte fue reformada seguramente en el para su utilización como cochera y establo, por lo que la sencilla estructura de madera y yeso que sirve de techo no es la original, obra sumamente popular y de cronología muy posterior. Cabe destacar que, en este espacio, se conserva en uno de sus muros restos de pinturas y grafitis. Gracias al tipo de letra y —algo menos— al resto de los dibujos, podemos establecer una temprana cronología entre los siglos y . Escrito con pigmento rojizo (tal vez óxido de hierro), aparece la frase “mi [dibujo de un corazón atravesado por una flecha] es por ti llagado” y el inicio de una escritura de obligación “sepan quantos esta carta […]”. En ese mismo espacio y mezclándose con las inscripciones aparecen dos personajes en lucha pintados con carbón: puede distinguirse un soldado con yelmo protegiéndose del ataque de otro personaje que blande su espada, con una representación de un castillo (con sus torres, almenas y despiece de sillares) en la parte inferior.
Junto a este espacio nos encontramos una estancia transformada en lagar, con una pila construida en ladrillo que profundiza algo en el subsuelo. Este lagar estaría vinculado a la bodega, que también se conserva pero parece ser posterior. Dicha bodega consta de dos naves en forma de L, construida en cantería con arcos fajones de escaso resalte, conservándose algunas barricas en su interior.
Primera planta: gran salón y alfarje con papel pintado