thumb|Víctima de ataque con ácido en Camboya Los ataques con ácido (en inglés acid throwing o vitriolage) son una modalidad de agresión violenta, definida como el acto de arrojar ácido en el cuerpo de una persona con la intención de desfigurarla, mutilarla, torturarla o asesinarla. Los tipos de ácido más comunes en estos ataques son el ácido sulfúrico, el ácido nítrico y el ácido clorhídrico, este último fácilmente accesible como producto de limpieza en muchos países. Los agresores suelen arrojar el ácido al rostro de sus víctimas, causando graves lesiones al fundir la piel y exponer los huesos, que en ocasiones llegan a disolverse. Algunas de las víctimas también pierden la visión de uno o de los dos ojos. Además de las secuelas físicas permanentes que afectan su imagen, las víctimas usualmente quedan traumatizadas psicológicamente de por vida, sufren aislamiento familiar y social, y su estatus económico se ve afectado por las discapacidades producidas por el ataque y las pérdidas económicas derivadas de largos tratamientos médico-quirúrgicos y procesos judiciales.

A nivel mundial, alrededor de 1500 personas en 20 países son atacadas anualmente con ácido, de las cuales un 80 % son mujeres.

Historia thumb|"La Vitrioleuse" de Eugène Grasset, 1894. El uso del vitriolo (ácido sulfúrico) está documentado desde el siglo I d. C. en la antigua Grecia, en la purificación del oro. En diversos escritos también se reporta su uso en Europa durante la Edad Media.

Uno de los primeros ataques con vitriolo fue reportado en Francia en el durante el reinado de Luis XIV. A finales del , una oleada de ataques con vitriolo se produjo en Europa, particularmente en Francia y el Reino Unido. La ocurrencia extendida de estos ataques llevó incluso a acuñar el término “la Vitrioleuse”, descrita como una mujer, generalmente pobre, que perpetraba crímenes de pasión contra maridos infieles o contra sus amantes para desfigurarlos e impedir futuras relaciones amorosas. Con la extensión del fenómeno, algunas mujeres de clase media y burguesa también comenzaron a usar ácido contra sus esposos infieles, y en muchos casos estos ataques premeditados eran excusados social y judicialmente ya que se consideraba que eran realizados por “motivos honorables”. La decadencia del fenómeno a principios del siglo XX se atribuye a la escasez del ácido en Europa durante las guerras mundiales; otra posible explicación es la transformación de los roles de género durante ese período.

En décadas más recientes aun en el , se observa un aumento del uso del ácido como mecanismo de control y castigo contra mujeres y niñas en varios países asiáticos, especialmente Bangladés, India, Camboya, Pakistán, Nepal, Vietnam, Laos y China. Los primeros ataques con ácido reportados ocurrieron en Bangladés en 1967, en Camboya en 1979 y en la India en 1982. Desde entonces, se observa un aumento considerable en el número y la severidad de casos en el sur de Asia. No obstante, esto puede también deberse a la falta de datos y al alto número de casos no reportados previamente. Bangladés, que tenía la tasa mundial más alta de violencia con ácido, desde principios del muestra una tendencia decreciente, lo que parece estar relacionado con una serie de medidas legales.

La mujer como víctima desproporcionada Para el año 2013, 80 % de las víctimas de ataques con ácido son mujeres. En los países en los que son ataques perpetrados predominantemente por hombres contra mujeres, se les considera un tipo de violencia contra la mujer que tiene sus raíces en el machismo, como una manifestación de las actitudes que prevalecen en sociedades en las que se espera que las mujeres y las niñas obedezcan sin cuestionar la autoridad masculina. Los países con mayor incidencia de casos muestran algunas características comunes: un sistema judicial débil, altos niveles de impunidad, pobreza y discriminación de género. El ácido se emplea como un arma contra mujeres que rechazan propuestas sexuales y ofertas de matrimonio. En estos casos, por lo general se pretende restituir el honor, la masculinidad herida o los caprichos sexuales de un hombre, usualmente el marido o un pretendiente. Otras excusas que suelen motivar este tipo de agresión son los celos, las negociaciones de la dote entre familias, la sospecha de falta de virginidad de una prometida, o la sospecha de haber cometido alguna conducta inmoral. Los individuos que ejecutan el ataque no son necesariamente los instigadores del mismo. Pese a que no hay datos estadísticos confiables al respecto, muchos ataques se cometen con la complicidad de varias personas.

Ataques con ácido en Asia

En países asiáticos con alta incidencia de casos, las mujeres que viven en la pobreza corren un mayor riesgo de ser víctimas de ataque con ácido. Esta intersección entre el género y el bajo estatus socioeconómico se refuerza en sociedades en las que las desigualdades de género son más marcadas. Bangladés, India y Camboya se encuentran en el puesto 86, 105 y 103, respectivamente, entre 134 países en el Global Gender Gap Report 2012, un índice que mide la igualdad de oportunidades entre hombres y mujeres a nivel mundial. Los ataques con ácido se asocian a formas de venganza por el rechazo a propuestas matrimoniales o sexuales.

Bangladés Entre 1999 y 2012, en Bangladés se han registrado 3.112 casos, de acuerdo con los datos facilitados por la Acid Survivors Foundation (ASF). El 82 % de las víctimas eran mujeres, la mayoría de ellas menores de 18 años. Si bien Bangladés tenía las tasas de incidentes de ataques con ácido más altas del mundo, desde 2002 han estado disminuyendo de manera continua entre un 15 y un 20 % anual, pasando de 494 casos reportados en 2002 a 71 en 2012. El 55 % de los ataques con ácido estuvieron relacionados con rechazos de propuestas matrimoniales, el 18 % con abuso marital o de algún miembro de la familia, el 11 % con disputas de propiedad, y el 2 % con rechazos a avances románticos o sexuales.

India En la India, el fenómeno guarda importantes similitudes con el caso de Bangladés, por su sesgo de género y las motivaciones de los ataques. La mayoría de las víctimas son mujeres (al menos el 72 % de los casos) y la mayoría de los casos documentados por los medios de comunicación identifican como motivos principales el rechazo a propuestas de pretendientes (34 %) y los conflictos de tierra o de negocios (20 %), además de las sospechas de infidelidad y los castigos por desobediencia al agresor. Sin embargo, existen también algunas diferencias; en particular, las víctimas no necesariamente se concentran en una sola clase, religión o casta, si bien el riesgo es mayor para los “intocables”; adicionalmente, los casos reportados están en aumento. No existen estadísticas estatales confiables respecto del número de casos, porque los ataques con ácido son clasificados en diferentes artículos del Código Penal (intento de asesinato, daños personales premeditados, etc.) y la cifra negra es alta. Entre enero de 2002 y octubre de 2010, se reportaron 153 ataques en los medios impresos de India; sin embargo, la Acid Survivors Foundation India (ASFI) calcula que los casos reales deben oscilar en un rango de 100-1000 al año. Los ácidos con los que se efectúan los ataques son muy económicos y fáciles de obtener, dado su uso extendido para esterilizar cocinas y baños.

Camboya En Camboya, el sesgo de género en los ataques con ácido es inferior si se compara con India o Bangladés; se calcula que un 52 % de las víctimas son mujeres. Adicionalmente, las estadísticas disponibles sugieren una mayor incidencia de casos de mujeres actuando como agresoras contra mujeres. De acuerdo con la Cambodian Acid Survivors Charity (CASC), entre 1985 y 2009 se reportaron 236 víctimas, con tendencia creciente durante ese período. Sin embargo, entre 2009 y 2012 los ataques muestran una tendencia decreciente, con un total de 7 casos reportados en el año 2012. El 13 % de los sobrevivientes registrados por el CASC fueron atacados como niños a una edad inferior a 13 años. El 36,9 % de los incidentes registrados por el CASC tuvieron lugar en la provincia de Kampong Cham. Con todo, estas estadísticas reflejan sólo una fracción de los casos que ocurren en el país ya que muchos incidentes no son documentados, o bien por miedo de las víctimas a retaliaciones, o debido a que los centros de salud que las atienden clasifican de distinto modo las lesiones. Las motivaciones más comunes de las agresiones son los celos o el odio (28 %), y las agresiones ocurren usualmente entre la esposa y la amante de un hombre, con el fin de garantizar su seguridad socioeconómica.

Pakistán Los informes describen los ataques con ácido en Pakistán como expresiones de fundamentalismo religioso, típicamente perpetradas contra esposas o hijas como un “crimen de honor”. Según estadísticas de Acid Survivors Foundation Pakistan (ASF Pakistan), 55 casos fueron reportados en 2010, 150 en 2011, y 93 en 2012. Sin embargo, según Human Rights Watch, el número de víctimas debe ascender a 400-750 por año. En noviembre de 2012, talibanes pakistaníes atacaron con ácido dos niñas que iban a su colegio en la ciudad de Parachinar (norte de Pakistán); los agresores distribuyeron panfletos por la ciudad, amenazando con atacar con ácido a toda niña que intente acceder a la educación. Ataques similares se han registrado en el vecino Afganistán.

En 2012, la película Salvar la cara, de la directora pakistaní Sharmeen Obaid-Chinoy, sobre la lucha de estas mujeres por acceder a una cirugía reconstructiva y salvar su cara y por acceder a la justicia y denunciar a sus agresores, ganó un Premio Óscar.

Medio Oriente Incidentes de ataques con ácido se han reportado en el Medio Oriente (incluyendo Irak, Irán, Arabia Saudí, Yemen, Egipto y Gaza), pero no se dispone de estadísticas confiables sobre la dimensión del fenómeno. Artículos de internet citan como motivo de los ataques la supuesta indecencia de las mujeres en el vestir al no usar velo o no seguir otros parámetros de vestuario tradicionales.

Ataques con ácido en América Latina Colombia En Colombia, se observa un alarmante incremento de incidentes de ataques con ácido en los últimos años, con una marcada proporción de víctimas hombre:mujer de 1:30, si bien varios reportes muestran que la proporción es más cercana a 1:1. La edad promedio de las sobrevivientes es de 23 años, en un rango entre 13 y 41 años. Según estadísticas del Instituto de Medicina Legal, 56 mujeres fueron víctimas en 2010, 46 en 2011 y 80 en 2012. A modo de comparación: en 2012 se registraron 93 casos en Pakistán y 71 en Bangladés, países cuya población es cuatro veces mayor que la población de Colombia. A 2015, casi mil personas han sido víctimas de ataques con ácido.

En noviembre de 2015 el Senado de Colombia aprobó la Ley Natalia Ponce (en relación con el caso de Natalia Ponce de León), la cual endurece sustancialmente los castigos para quienes cometan ataques con ácido, los cuales serán ahora un delito autónomo denominado “lesiones con agentes químicos o ácido”. Las penas por este delito irán desde los 30 hasta los 50 años de cárcel, cuando la agresión se cometa contra una mujer o contra un menor de edad. Además, el agresor tendrá un castigo económico por su crimen que podría llegar a los 2000 millones de pesos y perderá automáticamente los derechos a beneficios penales, como por ejemplo la casa por cárcel.

México En México no existen cifras oficiales de las víctimas de ataques con ácido, pero sobrevivientes como María Elena Ríos luchan por tipificar como intento de feminicidio esta violencia.